Reseñas

Reseñas y críticas literarias: autores, libros... No se olviden de la sección bibliográfica, que contiene las fichas bibliográficas.

La ruta de las mil casbas

El pasado día 30 de abril se presentó en la librería Altaïr de Barcelona el mapa La ruta de les mil alcassabes («La ruta de las mil casbas»)([1]), editada por la editorial Piolet, en el que se recoge los lugares de interés cultural e histórico de la zona interior de Marruecos situada al sur y sudeste del Atlas —aproximadamente la que comprende las poblaciones de Errachidia (árabe: الراشيدية), Ouarzarzate (ár. ورزازات) y Zagora (ár. زكورة)— a escala 1:400.000, conocida como la «Ruta de las mil casbas». La exposición, a cargo de los autores del trabajo de campo y revisión D. Roger Mimó Lladós y D. Josep M.ª Escofet Jové, desarrolló muy amenamente, con la proyección de numerosas fotografías y explicaciones, el resumen contenido en el mapa, que dice más o menos así [tradución de la versión francesa]:

«La conocida Ruta de las Mil Casbas constituye un itinerario cultural de primer orden en el que no sólo se pueden visitar dichas fortalezas, sino también los llamados ksur (árabe: قصور [qṣūr], plural de ksar قصر [qṣar]), algunos graneros comunitarios, miles de morabitos, numerosos centros alfareros, grabados rupestres, túmulos prehistóricos, maravillas naturales, zocos llenos de vida y diferentes museos. En el sur de Marruecos, la palabra “casba” se emplea de manera genérica para designar una vivienda fortificada con cuatro torres en cada ángulo, o incluso un conjunto defensivo que comprende una o más de éstas . Por el contrario, en esta misma región el término “ksar” se refiere a una villa fortificada, con varias casas, una mezquita y otros equipamientos comunitarios en el interior. Por tanto, existen casbas muy grandes y ksur muy pequeños, siendo la frontera entre una y otra muy sutil; de ahí la confusión frecuente.

»En los valles presaharianos hay efectivamente un millar de fortificaciones, entre casbas y ksur. En el mapa no figuran más que las más pintorescas y las que tienen valor histórico o artístico, así como los otros lugares de interés mencionados. Al dorso del mapa encontrará imágenes y explicaciones de una selección reducida de estos últimos, basadas no sólo con criterios de importancia sino también de accesibilidad.»


Referencias

  1. Mimó Lladós, R., and J. M. Escofet Jové, La ruta de las mil casbas, , 1.ª, Barcelona, Ed. Piolet, 2009.

Un seminarista en las SS

Padre Gereon GoldmannPadre Gereon Goldmann

Estos días de la visita pastoral de S. S. el papa Benedicto XVI a Tierra Santa, están resurgiendo las tonterías de siempre, con las que nos aburre la prensa periódicamente, sobre la presunta —y falsa— pertenencia en su juventud a las Juventudes Hitlerianas. Es que hay muchos que le tienen ganas. Pregunta: ¿En el caso de que así hubiera sido, qué demostraría? Respuesta: absolutamente nada. Y la prueba de ello es la vida del P. franciscano Gereon Goldmann (1916–2003), que, además de seminarista, perteneció ni más ni menos que a las Waffen-SS. No se trata de un converso (la Iglesia tiene páginas gloriosas de personas que fueron hasta encarnizados perseguidores, empezando por uno de sus más grandes apóstoles: S. Pablo); se trata de un católico convencido que, a pesar de defender vehementemente su fe (como franciscano que era) y oponerse radical, pública y explícitamente al nacional-socialismo —aparte de la obediencia incondicional a Dios, consideraba que su defensa del catolicismo y la oposición a la cosmovisión (Weltanschauung) nazi era un asunto de patriotismo—, providencialmente (realmente Dios lo cubrió con su manto protector) se fue librando de procesos —por parte alemana y aliada—, condenas a muerte, masacres en el frente de batalla, conspiraciones y palizas en campos de prisioneros… No sólo eso, sino que confortó a muchos soldados católicos alemanes, en general carentes de sacerdotes, con la administración de la Eucaristía, participó como enlace en la famosa conjura contra Hitler del 20 de julio de 1944, consiguió que lo ordenaran sacerdote sin haber cursado los estudios preceptivos de Teología —por dispensa papal de puño y letra del propio Pío XII, con la condición de que los terminara al acabar la guerra—, se enfrentó y convirtió a muchos nazis recalcitrantes y hasta depravados en los campos de prisioneros inhumanos del sur de Marruecos (en particular, el de Ksar-es-Souk), y fue reconocido, respetado y ayudado por la comunidad católica del norte de África.

Un cuento sin ‘E’

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Caricatura de Enrique Jardiel PoncelaCaricatura de Enrique Jardiel Poncela

¿Serían capaces de escribir un cuento sin que aparezca la letra ‘E’, una de las vocales más abundantes de la lengua castellana? ¿Se atreverían siquiera? Enrique Jardiel Poncela lo consiguió, y también escribió otro sin la ‘A’ —otra que tal—. Si no han oído hablar de este autor, ya les adelanto que es uno de mis dramaturgos contemporáneos favoritos, aunque sí es muy posible que hayan visto la divertida película Eloísa está debajo de un almendro, de título homónimo a uno de sus más celebrados «dramas cómicos».

Este autor, máximo exponente de lo que se dio en llamar «teatro del absurdo», parece que vuelve poco a poco a estar en alza; y no es de extrañar, porque es uno de los dramaturgos más vidertidos, populares (salvo para la crítica, que se cebó con él) y vanguardistas (se nota la influencia de Ramón Gómez de la Serna) que dio su época. Sus personajes, algo snobs, algo desenfadados, algo pijos, de verbo fácil, estrambóticos y siempre hilarantes, reflejan (aunque bajo la óptica de su lente deformante, que hace que lo extraño sea normal, y lo cotidiano, anormal) lo que fue el ambiente cultural madrileño de la clase media/media-alta de la generación de mi abuelo. En el fondo es un costumbrista ácido y burlón —nunca satírico— por el pesimismo de su carácter, y aquí me permito preguntar: ¿acaso ha habido algún buen humorista que no lo haya sido?

Resúmenes literarios ultracomprimidos

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Buscando en la red la sinopsis argumental de una novela de cuyo nombre no logro acordarme, hace años me topé con una página muy simpática: Book-A-Minute («Libro a minuto», como si fuera «libros a euro»). El otro día me acordé de ella (el nombre es difícil de olvidar de lo gamberro que es) y, al revisitarla, me encontré con que había crecido considerablemente, con nuevas secciones: Ciencia-ficción/Fantasía, libros de cabecera y Clásicos. La gracia está en lo ridículo de la brevedad extrema de los resúmenes.

Todos mis yos te saludan

Portada de «Todos mis yos te saludan»Portada de «Todos mis yos te saludan»

Todos mis yos te saludan. Este título tan chocante y original es el que aparece en la novela —inclasificable, personal y profundamente subjetiva— de David Condis Almonacid [1], de muy próxima aparición en el mercado y cuya presentación editorial se efectuará el próximo día 24 en Barcelona. Así reza el resumen editorial:

«Nada es verdad ni mentira, todo depende del YO que lo mira.

»En el interior del protagonista conviven múltiples y diversos yos —el respetable profesor de Psiquiatría, el paciente acuciado por la ansiedad y el amante de una mujer maltratada por su marido—, que definen su personalidad a lo largo de su compleja existencia. Dejando de lado la seducción de las tramas convencionales como arma de convencimiento, con grandes dosis de ironía, realismo y audacia descriptiva, el autor relata la lucha interior de un hombre atormentado por las contradicciones entre todos su yos.»


Referencias

  1. Condis Almonacid, D., Todos mis yos te saludan, , 1.ª, Barcelona, Letras Difusión, 2009.

Por qué soy medianamente democrático

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Éste es el título con el que Vladimir Volkoff (1932-2005), escritor francés de origen ruso, tituló un breve ensayo, que causó gran revuelo en Francia en 2002 por atacar claramente los dogmas del pensamiento único imperante. Frecuentemente tildado de reaccionario, este diplomado en filología clásica, doctor en filosofía, novelista, ensayista, ha sido el autor de muchas obras caracterizadas por los temas de la Guerra Fría, Inteligencia, manipulación, y también de metafísica y espiritualidad. Su obra genera polémica, pasiones, adhesiones, rechazos... pero siempre es incisiva, brillante e interante.

El índice, que se muestra a continuación como hiperenlaces al texto original, es ya de por sí una provocación a la “corrección política” y un perfecto resumen de las tesis expuestas. En particular, mete el dedo en la llaga en asuntos relacionados con la Revolución Francesa (Francia acababa de celebrar los fastos del bicentenario de su revolución —a mi juicio, criminal y fuente de todos los totalitarismos modernos—) y la legitimidad del ataque de la OTAN a Serbia.

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