The surrogates, el cómic

Venditi, R., and B. Weldele, The Surrogates, , Barcelona, Ediciones Glénat España, 2007. Portada del cómicPortada del cómic

Ayer comenté la película Los sustitutos (Surrogates), por lo que hoy me centro en el cómic homónimo en el que se inspira, resaltando los aspectos formales y artísticos. Como no disponía de ningún ejemplar, ya me agencié uno gracias a un amigo mío forofo del género, que generosamente me lo prestó para que pudiera leerlo y comentarlo.

The Surrogates, cómic bastante reciente (2005), es obra del dibujante Brett Weldele y del guionista y creador Robert Venditti. Apareció en cinco volúmenes, que la editorial Glénat ha publicado recientemente en español compilados en un solo volumen, además de una secuela, Los sustitutos: de carne y hueso.

El argumento guarda grandes paralelismos con la película, aunque también grandes diferencias, más que nada porque no trata de asesinatos, sino de sabotajes a los androides. El argumento es más plano —en parte por las propias limitaciones del formato— y con enfoque más religioso (aunque un tanto «iluminado») y, si tuviera que optar entre los dos, me quedaría con el de la película, como se ha comentado ya. En cualquier caso, la introducción editorial reza así:

«Corre el año 2054 y la vida ha sido reducida a una bacanal de datos. La fusión de la realidad virtual y la cibernética ha dado paso a la era del surrogate personal, androides sustitutos que permiten a los usuarios interactuar con el mundo sin salir de sus casas. Es un mundo perfecto, y los detectives Harvey Greer y Pete Ford del Departamento de Policía de Metro tienen la tarea de mantenerlo así. Para eso deberán detener a un tecnoterrorista dispuesto a hacer que la sociedad regrese al tiempo en que la gente vivía sus vidas en lugar de simplemente experimentarlas.

»Siguiendo la tradición de William Gibson y Philip K. Dick, The Surrogates es más que una historia de acción con pinceladas de ciencia ficción. Utilizando figuras conocidas de formas novedosas, The Surrogates trata del progreso y se pregunta si existe un punto de inflexión en que el avance tecnológico dejará hacer más fáciles nuestras vidas para pasar entorpecerlas.

»Es también una reflexión sobre la identidad, la obsesión occidental por la apariencia física y sobre la creciente tendencia a usar la ciencia para promover belleza a la carta a los consumidores.»

El que haya visto la película observará que este guion es un poco menos ambicioso. Aparte de eso, lo más interesante, como le pasa a la mayoría de cómics, es el aspecto artístico gráfico, ya que tiene aspectos interesantes, novedosos y originales, como la inclusión de publicidad y recortes de prensa ficticios para ofrecer una atmósfera verosímil al relato.

«Diviértete»
Ejemplo de contraportada de la publicación, en forma de anuncio publicitario.«Diviértete»
Ejemplo de contraportada de la publicación, en forma de anuncio publicitario.

Como se puede observar en la imagen de la izquierda, el anuncio ficticio, como se cuenta en el making-off que tiene como apéndice, se ha elaborado con las técnicas publicitarias normales (de hecho, por los publicistas Dave Bissel y Jim Titus), tal como explican los autores, para «hacer que el mundo futuro de The Surrogates fuese lo más creíble que se pudiera». Y siguen contando:

«Uno de los caminos que usamos para intentar lograrlo fue incluir material suplementario en cada número —que en esta recopilación se ve al final de cada capítulo— que brinda mucha información sobre algunos de los hechos y personajes de la obra. […] Cuando estábamos enviando el primer número a la imprenta, se nos ocurrió que habiendo hecho tanto esfuerzo por ofrecer un interior repleto de contenidos, no podías tirar la toalla en el exterior. ¿Qué hacer con la contracubierta? En los cómics serializados este sitio se reserva usualmente a la publicidad, así que Jim sugirió que creáramos una campaña apócrifa de Virtual Self, la empresa de ficción que fabrica los surrogates de esta historia. […] Sería tarea de Dave y Jim crear el logo y la imagen.

»Aquí es donde, verdaderamente, estuvieron brillantes. Primero fue el logo: la silueta de una mano definida por el contorno de un cuerpo, todo diseñado de una forma futurista y limpia, pero opresiva al mismo tiempo. Luego vino el primer concepto: un primer plano de una pareja de amantes abrazándose, y el eslogan de Virtual Self impreso sobre la imagen. Esta imagen era llamativa y provocativa, todo lo que una publicidad tiene que ser. Y lo mejor de todo, se veía real. […]

»La ubicación de los anuncios en las contraportadas, sumada a su aspecto realista, hizo que algunos lectores pensaran que Virtual Self era una empresa real que existía en el aquí y ahora. Sólo se dieron cuenta de lo que habíamos hecho cuando publicamos el folleto.»

Y entramos aquí en los aspectos formales del dibujo, que es lo más interesante. Como pueden ver en la reproducción de una página, la composición de las viñetas es bastante clásica, dispuestas en malla. El dibujo es prácticamente el que se conoce como lineal, sin empleo de tramas de valoración de luces salvo como relleno de fondos oscuros, por lo que ofrece una apariencia casi abocetada que le da al cómic mucha garra, agilidad y espontaneidad. El color se ha empleado de una manera muy sugerente, ciñéndose a unas pocas gamas a modo de aguada en la valoración de luces que varía de viñeta a viñera en función de la atmósfera o contexto (interiores iluminados u oscuros, exteriores diurnos o nocturnos…), que recuerda mucho a los tintes empleados en el cine mudo, y, quizá lo más original, el empleo de fondos urbanos de tipo «fotografía quemada» desvaídos en los exteriores, característico de este dibujante, como se puede observar en la primera imagen. En el aspecto formal de la página en su conjunto, resulta muy interesante y efectista el contraste entre lo geométrico (las viñetas y pasillos) y lo abocetado (el dibujo).

Página del cómic SurrogatesPágina del cómic Surrogates

En el making-off se muestan las cinco fases de la elaboración de una página, que, salvo en la etapa inicial, en la que se emplea papel y lápiz, se realiza mediantes herramientas digitales y programas muy conocidos. Esta sección es muy interesante sobre todo para los que alguna vez han hecho sus pinitos en el género o han tenido que ver algo con el dibujo de ilustración y se iniciaron con tinta, plumilla, pincel y acuarelas, puesto que se ve que las técnicas digitales empleadas —aunque muchas, si no la mayoría, no dejan de ser en el fondo las de toda la vida— simplifican muchísimo la vida del dibujante. La fase inicial, por ejemplo, se realiza con lápices de dos colores, rojo para el boceto y verde para el dibujo, para posteriormente eliminar uno de ellos, el rojo, y dejar el otro, el verde, eliminando uno de los canales de la imagen digital; antaño, lo más parecido era el empleo del azul de copista, auténtica reliquia que es prácticamente imposible conseguir hoy en día ni siquiera en una papelería especializada. El trazo aparente resultante es interesante porque a primera vista se parece mucho al realizado con rotulador o incluso en tinta china con pincel.

En fin, podría seguir más, pero la propia publicación ofrece todos los detalles para hacerlo por sí mismo; quizá en un artículo próximo comente qué alternativas libres existen que sean equivalentes al software empleado, que las hay. Sólo quiero acabar resaltando que el cómic me ha sorprendido muy gratamente, sobre todo en el aspecto formal y artístico.