Reseñas

Reseñas y críticas literarias: autores, libros... No se olviden de la sección bibliográfica, que contiene las fichas bibliográficas.

Mauricio Karl, el policía-escritor-editor «conspiranoico»

«Asesinos de España»«Asesinos de España»

Los que hayan leído «Radiografía de una revolución», el capítulo estrella de Sinfonía en rojo mayor [1] —publicado aquí en Infokratia porque corren ríos de tinta en la Red—, donde se desvela el secreto del triunfo de la Revolución rusa, como fruto de una de tantas conjuras de las elites judaicas espinosistas —cuya punta de lanza es la Finanza Internacional y sus subordinadas, la Masonería y la Judería— para alcanzar el Dominio total sobre la humanidad, posiblemente se habrán dado cuenta que pertenece al género de obra anti-contubernio judeo-masónico-comunista, muy en boga en la primera mitad del siglo XX.

Al caer en mis manos el libro, publicado en 1950, y ver que había sido publicado y presuntamente traducido del ruso por un tal Mauricio Carlavilla, hizo que me interesara por este personaje. No hay mucho en la Red, más bien breves reseñas y que, en general, son solapadamente descalificadoras, aunque de ellas se deduce una vida interesantísima, digna de llevarse a la gran pantalla —habría sido la delicia de un director como Herzog—: policía secreta con Alfonso XIII en la lucha contra elementos y organizaciones subversivas, se las arregló para que le encargasen a él un atentado contra el rey; en la República, consiguió que las órdenes de arresto contra él cayeran en sus manos; participó en el intento de salvamento de José Antonio Primo de Rivera… y, además, escritor y editor de libros de denuncia conspirativa.


Referencias

  1. Landowsky, J., Sinfonía en Rojo mayor, , Madrid, Ed. «Nos», 1950.

Los horrores del Archipiélago GULAG

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Aleksandr SolzhenitsynAleksandr Solzhenitsyn

Hace poco más de dos años —3 de agosto de 2008— que falleció el escritor ruso Aleksandr Solzhenitsyn (Александр Солженицын). Este escritor nos legó su obra magna Archipiélago GULAG, un retrato brutal del totalitarismo soviético, narrado sin concesiones aunque también con ironía, sorna y hasta a veces compasión —rezuma un humor negro que hace legibles las atrocidades descritas—, basado en sus propios recuerdos y multitud de entrevistas personales a 227 supervivientes del sistema juicial y penal soviético cuyas identidades en muchos casos permanecieron celosamente guardadas, por temor a represalias.

El título hace alusión al GULAG —acrónimo de la Dirección General de Campos de Trabajo, o GULag, si se quiere ser purista (ГУЛаг: Главное управление исправительно-трудовых лагерей и колоний)—, la rama de la NKVD que dirigía el sistema penal de campos de trabajos forzados y otras muchas funciones de policía en la extinta Unión Soviética y, por extensión, al sistema soviético de trabajos forzados en sí mismo, en todas sus formas y variedades: campos de trabajo, de castigo, de criminales y políticos, de mujeres, de niños o de tránsito. O incluso más, los prisioneros en alguna ocasión lo llamaron triturador de carne: las detenciones, los interrogatorios, el transporte en vehículos de ganado, el trabajo forzoso, la destrucción de familias, los años perdidos en el exilio, las muertes prematuras e innecesarias.

Una excelente antología del diseño del XX

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Fiell, C., and P. Fiell, Diseño del siglo XX, : TASCHEN GmbH, pp. 768, 2005.

¡Éste sí que es un libro que es un chollo! Por cuatro duros —menos de 10 €—, uno consigue una antología muy completa en 768 páginas de los diseñadores más importantes del siglo XX, más o menos a página por autor o escuela, con los ejemplos más sobresalientes de su obra. El motivo del precio irrisorio es el XXV aniversario de Taschen, una editorial con un catálogo bastante ecléctico con títulos bastante interesantes.

En el libro se muestran los diferentes diseñadores de prestigio del siglo XX, por orden alfabético, junto con ejemplos de algunas de sus obras y una breve biografía profesional y escuelas representativas de las que formó parte. Los ejemplos de creaciones pueden ser lámparas ornamentales, elementos de mobiliario, vajilla, ornamentos, objetos industriales —teléfonos, magnetófonos, relojes, etc.—, interiores… y en todos los materiales habidos y por haber —madera, bronce, vidrio soplado, hierro, cuero, plástico…— puesto que no debemos olvidar que el período abarcado, el del conjunto de todas las vidas de los autores o escuelas y gremios reseñados, comprende desde el final del siglo XIX hasta el actual XXI. Por lo tanto, se encuentra de todo, y de todos los estilos, formas y materiales.

Los peligros del espiritismo

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Portada de Los espiritistas.Portada de Los espiritistas.

Benson, R. H., Los espiritistas, , 1.ª, Madrid, Homo Legens, 2010.

De vez en cuando le echo un vistazo al catálogo editorial de Homo Legens, y me he llevado la agradable sorpresa de que recién acaba de salir de imprenta el libro de Robert Hugh Benson Los espiritistas (The Necromancers), una novela escrita en 1909 que alerta contra los peligros del espiritismo. Aunque es propiamente un estudio psicológico introspectivo de los efectos de la pena por la pérdida de un ser querido y los problemas que acaecen cuando no se tratan de manera humana, suele ser considerada como un clásico del terror, aunque más bien de tipo psicológico. No encontrarán en él terrores cósmicos de criaturas protoplasmáticas reliquias de eras perdidas y oscuras, al estilo de Lovecraft, ni tampoco terrores macabros, pesadillas del delirium tremens, como gustaba a Poe, sino que encontrarán un relato sobre lo que ha estado muy de moda a partir de la segunda mitad del siglo XIX en sectores —paradójicamente— autodenominados «racionalistas» e incluso materialistas: el espiritismo, y su mensaje es muy claro: normalmente son fraudes… salvo cuando no lo son, y entonces es cuando la actitud que debe adoptar ante este fenómeno es la de tomar las de Villadiego, porque la tesis que sostiene uno de los personajes de la novela, que por cierto es la de la Iglesia Católica, es que no se pueden evocar (que no es lo mismo que invocar) a los difuntos para comunicarse con ellos, porque a quien se evoca y quien se muestra es, en realidad… otro ente, poderoso y embaucador (pista: ¿a quién se le conoce como «padre de las mentiras»? Pues eso).

La caída del Dragón: un resumen del Transhumanismo

Hamilton, P. F., "La Caída del Dragón", Solaris Ficción, vol. 68: La Factoría de Ideas, pp. 576, 2005.

Hace poco apareció una introducción al Transhumanismo en Zenit, muy interesante, que comentaba el ideario y objetivos de una organización, la World Transhumanist Association (WTA), rebautizada hace poco como Humanity+ por razones de imagen, en cuyo primer punto de su declaración de principios (versión de 2002) se deja ya poco sitio a la ambigüedad:

«La humanidad será cambiada radicalmente por la tecnología en el futuro. Prevemos la viabilidad del rediseño de la condición humana, incluyendo parámetros tales como la inevitabilidad de la vejez, las limitaciones de la capacidad intelectual humana y artificial, la psicología no escogida, el padecimiento y nuestro confinamiento en el planeta Tierra.»

¡Toma ya! ¡Casi nada! El tres-en-uno de la impiedad: el «Árbol de la Vida», el «Seréis como dioses» y el Edén, aunque no terrenal (no hay que conformarse con esa nimiedad), sino ya sideral.

Aunque es importante estar en guardia contra esta ideología, pues es en realidad profundamente distópica —y bastante arraigada en las elites intelectuales—, como puede sentar como una patada en el estómago tragarse las mamarrachadas de esos lunáticos eugenetistas extremados (ya comentaré algo más en algún artículo monográfico, pues, aunque con distinto ropaje, viene de lejos, del s. XIX), para abrir boca pueden ver, p. ej., la ya comentada «Los sustitutos (Surrogates)» o, mejor aún, leer una buena y entretenida novela de ciencia-ficción, La caída del Dragón de Peter F. Hamilton, que recorre todos los tópicos del Transhumanismo.

The surrogates, el cómic

Venditi, R., and B. Weldele, The Surrogates, , Barcelona, Ediciones Glénat España, 2007. Portada del cómicPortada del cómic

Ayer comenté la película Los sustitutos (Surrogates), por lo que hoy me centro en el cómic homónimo en el que se inspira, resaltando los aspectos formales y artísticos. Como no disponía de ningún ejemplar, ya me agencié uno gracias a un amigo mío forofo del género, que generosamente me lo prestó para que pudiera leerlo y comentarlo.

The Surrogates, cómic bastante reciente (2005), es obra del dibujante Brett Weldele y del guionista y creador Robert Venditti. Apareció en cinco volúmenes, que la editorial Glénat ha publicado recientemente en español compilados en un solo volumen, además de una secuela, Los sustitutos: de carne y hueso.

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