marqués de Condorcet

Existencia, época, objeto y extension de la conjuracion anticristiana

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(Capítulo segundo del primer tomo del libro del abate Augustin Barruel
Memorias para servir á la historia del Jacobinismo, 1827,
transcrito con la ortografía original de la obra.)

Caracteres verdaderos de una conspiracion. — Archivos verdaderos de los conjurados sofistas. — Contraseña de estos conjurados. — Pruebas del verdadero significado de la contraseña que da Voltaire. — Pruebas que da Federico. — Pruebas que da d’Alembert. — Extension de la conjuracion.

Caracteres verdaderos de una conspiracion.

Etienne-Noël DamilavilleEtienne-Noël Damilaville

Cuando afirmo que ha existido una conspiracion anticristiana, cuyos gefes y principales autores fueron Voltaire, d’Alembert, Federico II, rey de Prusia, y Diderot, no me limito á decir únicamente que cada uno de estos fué enemigo de Jesucristo, y que sus escritos se dirigen contra su religion. Antes y despues de estos cuatro impíos ha tenido la religion muchos enemigos que con sus escritos intentaron propagar el veneno de la incredulidad. La Francia ha tenido sus Bayles y Montesquienes. El primero escribió como sofista que no sabia á que atenerse, pues siempre escribió en pro y en contra con la misma facilidad, y no estuvo poseido de aquel odio característico de los conjurados, ni tuvo intencion de hacer partido. Montesquien cuando escribió sus Cartas persianas era solo un jóven que nada habia resuelto contra los objetos de su fe, dando esperanzas de que corregiria sus yerros, como lo hizo, declarando que siempre ha respetado la religion, y reconociendo que el Evangelio es el mejor regalo que Dios ha hecho á los hombres (1). La Inglaterra ha tenido sus Hobbes, Collins, Woolstons y otros incrédulos de esta raza; pero cada uno de estos sofistas siguió su propio impulso, digan lo que quieran Voltaire y Condorcet; pues en nada se manifiesta que estos impíos obrasen de concierto. Cada cual lo es á su modo, cada uno combate el cristianismo, pero sin alianza entre sí, sin convenio, y sin que puedan llamarse cómplices; y esto no basta para tenerlos por conjurados anticristianos.

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