Benedicto XVI

Elecciones Generales 2011 y el mal menor

Imagen de javcus


Hoy es el último día de campaña electoral, y mañana el día de reflexión —si no lo revientan, que ya empieza a haber costumbre— previo a las votaciones al Parlamento de España, y en estas elecciones están en juego asuntos tan importantes como salir del caos económico y revertir la ingeniería social subversiva y deletérea en los que nos ha metido el lunático de Zapatero y sus secuaces. Como el régimen de España es democrático —bueno, eso dicen— e implica que, aunque esporádicamente, nos convertimos periódicamente durante un día en políticos, conviene recordar los tres principios innegociables del político cristiano:

  • la defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural,
  • la familia formado por hombre y mujer y abierta a los hijos y
  • la libertad de educación para los padres,

que S. S. Benedicto XVI aclaró en unas jornadas organizadas por el Partido Popular Europeo.

En teoría el asunto está claro, pero en la práctica, no, porque la realidad es que ningún partido con representación parlamentaria cumple los requisitos de defensa de estos principios —en la práctica hasta actúan en contra, incluso los presuntamente “de derechas”; recuerden la aprobación de la PDD y la donación de embriones para investigación por parte del PP, la celebración de Gallardón de la primera boda gay en Madrid, la subvención a abortorios por parte de CiU mientras se recorta el presupuesto de Sanidad en Cataluña, y un largo etcétera— y aquí es donde entra la cuestión del mal menor, del que tenemos —o teníamos— en general una idea equivocada.

Vigilia de oración por toda vida humana naciente

Imagen de javcus


¿Sabían que S. S. Benedicto XVI ha pedido que se haga el próximo 27 de noviembre, comienzo del nuevo año litúrgico, una vigilia de oración por toda vida humana naciente? Yo, hasta que lo leí en el blog De Lapsis, no tenía ni idea. Mi sorpresa es que hoy, a sólo dieciséis días vista, he visto que ha empezado a aparecer la noticia en otros medios, y eso que el documento en PDF dirigido a las Conferencias Episcopales está fechado a 14 de junio del presente, ¡de hace ya cinco meses! Firma el documento (con dos anexos) el Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, y el Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, y dice así:

Wa habibi — وا حبيبي

¡Cristo ha resucitado!¡Cristo ha resucitado!

Estimados y sufridos lectores de este blog: ¡Feliz Pascua de Resurrección a todos! De acuerdo, de acuerdo… ya sé que me he retrasado un poco, pero por lo que adjunto en el artículo creo que ha valido la pena la espera. Además todavía entra dentro de la octava.

¡Ah! ¿Que no se acordaban de que también se felicita por esta Pascua, al igual que por Navidad, y con más motivo al ser el núcleo del cristianismo, como nos recuerda S. S. el Papa Benito XVI? Bueno… supongo que a esta sociedad descreída le resulta más complicado disfrazarla y desnaturalizarla, con sucedáneos de blandenguería sentimentaloide o con efemérides cosmo-gnóstico-mágicas, como le ocurre a la Navidad, por lo que es más práctico soslayarla. Para muchos, se ha quedado exclusivamente en regalar la mona al ahijado, sin caer en la cuenta que el huevo de Pascua recuerda precisamente la Resurrección. No me extraña que un musulmán (no me acuerdo si argelino o marroquí) al que conocí en un curso de postgrado creyera y me discutiera que la fiesta más importante del cristianismo fuera la Navidad… por el Papá Noel. ¡Toma ya! Y la culpa de que lo creyera en realidad es completamente nuestra, porque evidentemente nadie se lo había explicado ni tampoco encontró evidencias de lo contrario en nuestra cultura moderna. Si por casualidad lee este artículo, al pulsar sobre la imagen de Jesús resucitado oirá un magnífico canto de la liturgia bizantina que se lo explica y en su propia lengua, y otro que narra lo que siguió.

¿Y este título tan raro con letras morunas, qué tiene que ver con la Pascua? Pues muchísimo: por lo visto es el título («Estimado mío») de uno de los dos cantos oficiales de Viernes Santo en, como mínimo, las Iglesia maronita, melkita y copta católicas, y también se canta en las otras confesiones ortodoxas de Próximo Oriente. Compuesta por la cabeza de la Iglesia copta ortodoxa Shenouda III, cuya letra es un poema sobre la pasión de Cristo, la pueden oír (y leer) en este mismo artículo.

Distribuir contenido