Infokratia

Sección de información, opinión, historia, literatura, cine, curiosidades... Es la sección principal y contiene la mayoría de las publicaciones del antiguo blog Infokratia, por lo que mantiene un poco, para la comodidad de los fans, la estructura de la bitácora.

Clase de literatos

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(Capítulo decimoquinto del primer tomo del libro del abate Augustin Barruel
Memorias para servir á la historia del Jacobinismo, 1827,
transcrito con la ortografía original de la obra.)

Rousseau. — Buffon. — Freret. — Boulanger. — El Marqués d’Argens. — La Metrie. — Marmontel. — La Harpe. — Condorcet. — Helvecio. — Otros literatos impíos.

Las pasiones y la facilidad de satisfacerlas, cuando se ha sacudido el yugo de la religion, agregaron á los conjurados casi todos aquellos personages, de que he hablado hasta el presente, que brillan en el mundo con las distinciones del poder, de los títulos y de las riquezas. El humo de la reputacion les agregó presto otros que pretendian distinciones no menos lisonjeras por la superioridad de sus luces, del espíritu é ingenio. Los talentos de Voltaire y sus resultados, tal vez superiores á sus talentos, le confirieron el mando de un imperio que nadie se atrevió á disputarle en la clase de los literatos. Él vió y tuvo la satisfaccion de ver, que estos iban en su seguimiento con una docilidad que nadie debia esperar de unos hombres que mas que otros muchos blasonan de que piensan por sí mismos. Casi no tuvo necesidad sino de entonar, y á semejanza de lo que pasa en las naciones frívolas, en donde las reinas de las Lais (*), (*) Famosa meretriz de Corinto. Véase á Ambrosio Calepino á la voz Lais. solo con la eficacia de su ejemplo, hacen que pasen á ser moda hasta los trages de la deshonestidad, Voltaire, con manifestarse impío, hizo que el imperio de las letras se poblase de escritores que hacían gala de la impiedad. 248

Tercera clase de iniciados protectores

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(Capítulo decimocuarto del primer tomo del libro del abate Augustin Barruel
Memorias para servir á la historia del Jacobinismo, 1827,
transcrito con la ortografía original de la obra.)

Ministros, Grandes señores y Magistrados. — Malesherbes antes de la revolucion. — Libertad de imprenta, nociva especialmente en Francia. — Ministros de Luis XVI. — Maurepas. — Turgot. — Necker. — Brienne. — Lamoignon. — Maupeou. — Duque de Usez. — Otros señores. — Conde d’Argental. — Duque de la Rochefoucault. — Rasgo del Abate Terrai.

Ministros, Grandes señores y Magistrados.

En Francia fue en donde el filosofismo tomó todas las formas de una verdadera conspiracion. Tambien fue en Francia en donde la clase de los ciudadanos ricos ó poderosos, aumentando el buen suceso de la misma conspiracion, pronosticó de un modo mas particular sus triunfos y estragos. No pudieron gloriarse los conjurados de ver á la impiedad sentada sobre el trono de los Borbones, como lo estaba sobre muchos tronos del Norte; pero (no lo puede disimular la historia) Luis XV, sin ser impío y sin que se le pueda contar en el número de los iniciados, fue una de las grandes causas de los progresos de la conjuracion cristiana. No tuvo la desgracia de perder la fe, y se debe decir que amó la religion; pero en los últimos treinta y cinco años de su vida, esta misma fe estaba tan muerta en su corazon y era tan poco activa; la disolucion de sus costumbres, la publicidad de sus escándalos, el triunfo de sus cortesanas correspondia tan poco al título de rey cristianísimo, que casi habria sido lo mismo si hubiese profesado el mahometismo. Los soberanos no saben lo bastante el daño que les causa la apostasía en las costumbres. No quieren perder la religion, que saben que es un freno para sus vasallos. ¡Desgraciados los que no la ven bajo otro punto de vista! Aun pueden hacer algun bien, conservando 211 los dogmas en su corazon; pero es el ejemplo el que ha de mantener aquella. Despues del de los sacerdotes, es principalmente el ejemplo de los reyes el que contiene á los pueblos. Cuando la religion no es para los reyes y gobiernos mas que un negocio de estado, presto lo conoce así y la desprecia hasta el mas vil populacho; pues mira la religion como una arma, de que usa la potestad contra los súbditos; y si la mira como una arma, tarde ó temprano la rompe, y entonces el rey y el estado no son nada. Si el que gobierna pretende vanamente creer en la religion sin tener sus costumbres, el pueblo tambien creerá que es religioso, aunque no tenga costumbres. ¿Y cuantas veces se ha dicho que nada son, y que de nada sirven las leyes sin las costumbres? Por precision ha de llegar un tiempo, en que el pueblo mas consiguiente que el gobierno abandonará las costumbres y el dogma, y cuando esto suceda ¿en que parará el gobierno?

Segunda clase de protectores

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(Capítulo decimotercero del primer tomo del libro del abate Augustin Barruel
Memorias para servir á la historia del Jacobinismo, 1827,
transcrito con la ortografía original de la obra.)

Príncipes y Princesas iniciados. — Federico, Land-grave de Hesse-Cassel. — Duque de Brunswick, Luis Eugenio y Luis, Príncipes de Wirtemberg. — Carlos Teodoro, Elector Palatino. — Princesa de Anhalt Zerbst. — Guillermina, Margrave de Bareith. — Federico Guillermo, príncipe Real de Prusia.

Príncipes y Princesas iniciados.

En esta segunda clase de iniciados protectores comprenderé á los que, sin hallarse sobre el trono, gozan de un poder sobre el pueblo, casi igual al de los reyes, y cuya autoridad y ejemplo, unidos á los medios de los conjurados, les hacian confiar de que no habian jurado en vano destruir la religion cristiana.

Progresos de la conspiracion bajo Voltaire

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(Capítulo duodécimo del primer tomo del libro del abate Augustin Barruel
Memorias para servir á la historia del Jacobinismo, 1827,
transcrito con la ortografía original de la obra.)

Clase primera. Discipulos protectores. Iniciados coronados. — Primer iniciado, José II. — Catalina II, Emperatriz de Rusia. — Cristiano VII, Rey de Dinamarca. — Gustavo III, Rey de Suecia. — Poniatowski, Rey de Polonia.

Clase primera. Discipulos protectores. Iniciados coronados.

El grande objeto que se propuso Voltaire, fué separar de Cristo é inspirar todo su odio al Dios del Evangelio y su religion, á todas aquellas clases de personas que los conjurados llaman honradas, y no dejar para Jesucristo sino el populacho, en suposicion de que fuese imposible borrar en él toda idea del Evangelio. Estas clases de personas honradas comprendian, ya á las que brillan en el mundo por su poder, carácter y riquezas, y ya á los literatos y ciudadanos decentes que son de una gerarquía superior á la que Voltaire daba el nombre de canalla, lacayos, cocineros, ect. Debe observar el historiador, que los progresos de la conjuracion anticristiana comenzaron por la mas elevada de estas clases, por los emperadores, reyes, príncipes y testas coronadas, ministros, magistrados y demás que podemos comprender bajo la expresion de grandes señores. Si el escritor no tiene valor para decir estas verdades, que deje la pluma, pues es muy cobarde y nada á propósito para dar las lecciones mas interesantes de la historia. El que teme decir á los reyes, Vuesas Magestades han sido los primeros que han entrado en la conjuracion contra Jesucristo, y este mismo Jesucristo ha permitido que los conjurados amenazasen, hiciesen balancear y 176 socavar á la sordina vuestros tronos y en seguida burlarse de vuestra autoridad; el que no tenga valor, repito, para decir estas verdades, dejará las potestades del mundo en una fatal ceguedad. Ellas continuarán en dar oidos al impío, en proteger la impiedad, en permitir que domine en sus alrededores, que circule, y se extienda desde los palacios á las ciudades, de estas á los pueblos y de los pueblos á la campaña; en que pase de los magistrados á los súbditos, de los nobles á los plebeyos, de los ricos á los pobres, de los sabios á los ignorantes, de los amos á los criados y del señor á sus vasallos. Muchos delitos tendrá que castigar el cielo en las naciones para no permitir el lujo, la discordia, la ambicion, las conspiraciones y otras plagas que las destruyen. ¿Que pretenden acaso los monarcas poder insultar impunemente en sus estados al Dios que los ha hecho reyes, y que les ha dicho que serán castigados por sus delitos y por los que por su culpa cometen los pueblos, y que los crímenes del que manda no recaerían sobre sus súbditos, ni los de los príncipes sobre el pueblo? Repito, que si el historiador no tiene valor para decir estas verdades, vale mas que calle.

Representacion, mision, servicios y medios particulares de cada uno de los gefes de la conjuracion anticristiana

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(Capítulo undécimo del primer tomo del libro del abate Augustin Barruel
Memorias para servir á la historia del Jacobinismo, 1827,
transcrito con la ortografía original de la obra.)

Servicios de Voltaire. — Hipocresia de Voltaire. — Exhortaciones urgentes á sus iniciados. — Su correspondencia. — Servicios de Federico. — Servicios de Diderot. — Servicios de d’Alembert. — Su mision especial para la juventud. — Como sirvió á Voltaire por su espionage. — Proyecto para reedificar el templo de Jerusalén.

Servicios de Voltaire.

Para llegar al término que se habian propuesto los conjurados de destruir la religion de Jesucristo, contra la cual habian concebido el odio mas irreconciliable, no les bastaron los medios generales en que se habian convenido, y de los cuales he tratado hasta el presente. Cada cual debia cooperar de un modo particular, valerse de sus medios, hacer uso de sus respectivas facultades segun su situacion personal, ó segun los destinos que le señalaba su mision. Voltaire reunia en sí casi todos los talentos que pueden distinguir á un hombre en la carrera literaria, y luego que la conjuracion contra Jesucristo estuvo formada, los dedicó todos á esta guerra. En los últimos veinte y cinco años de su vida no atendió á otro objeto, pues decia que lo único que le interesaba era envilecer el infame (1). Hasta entonces habia dividido sus ocupaciones dedicándose ya á la poesía ya á la impiedad; pero despues no fue mas que impío sin ocuparse en otra cosa. Parece que habia tomado á empeño de dar él solo mas batallas, y vomitar mas blasfemias y calumnias que todos los Porfirios y Celsos de todas las edades. En la numerosa coleccion de sus escritos, hallamos mas de 149 cuarenta tomos en octavo, que contienen novelas, diccionarios, historias, cartas, memorias, comentarios que dictó su rabia, su odio y la resolucion frenética de aniquilar á Jesucristo. Prevengo al que quiera leer esta enorme coleccion, á que no busque en ella el sistema particular del deista, del materialista ó del escéptico. Todos los hallará reunidos, pues como hemos visto, conspiró con d’Alembert á reconciliar entre sí á estos sistemáticos, para que reunidos hiciesen la guerra á Cristo; y esta reunion ya la él hecho en su mismo corazon. No se para en mirar quien le suministra armas: las toma de cualquiera mano que se las presenta, y mientras que tenga que disparar contra el cristianismo, su autor, sus altares y ministros, poco le importa aunque se las den los atéos. Los escritores y apologistas de la religion, y yo tambien, le representamos adoptando á cada hora del dia una opinion nueva, y este retrato es sacado de sus escritos (2). Parece que son veinte hombres, pero igualmente llenos de odio. El fenómeno de sus contradicciones se explica por el de su rabia, y el de su hipocresia no se deriva de otro principio; pero como este último fenómeno no es bastante conocido, es preciso consignarle en la historia; y para que ninguno dude de su singularidad, será el mismo Voltaire quien nos instruirá sobre su intencion, extension y causas.

Stella Maris — Estrella de los mares

Ntra. Sra. del Carmen, patrona de navegantes

Retablo cerámico de la Venerable y Real Hermandad de Nuestra Señora del Carmen Coronada, San Fernando, Cádiz.Retablo cerámico de la Venerable y Real Hermandad de Nuestra Señora del Carmen Coronada, San Fernando, Cádiz.

Hoy se celebra la festividad de Nuestra Señora del Monte Carmelo, o Ntra. Sra. del Carmen (¡felicidades, Cármenes, Carmelos y Carmelas!), patrona de navegantes, directamente relacionada esta advocación mariana con la orden carmelita y el famoso escapulario del carmen, cuyo aspecto es el que se muestra en la imagen derecha, colgando de la mano derecha de la Virgen.

El hábito para los religiosos carmelitas y el escapulario para los seglares tienen su origen en la aparición de la Virgen a S. Simón Stock el 16 de julio de 1251, que lo propagó por occidente en el s. XIII, y las promesas asociadas con este sacramental son de salvación del infierno y el que conoce como privilegio sabatino: la promesa de la Virgen que consiste en la liberación del purgatorio el primer sábado (día que la Iglesia ha dedicado a la Virgen) después de la muerte por medio de una intercesión especial de la Virgen.

En la Edad Media se interpretó que el significado de María era estrella del mar (“stella maris”). Muchos carmelitas han aclamado a María como Flor del Carmelo y Estrella del Mar. Lo hizo el mismo Simón Stock con esta plegaria que se le atribuye:

«Flor del Carmelo Viña florida, esplendor del cielo, Virgen fecunda, singular. ¡Oh Madre tierna, intacta de hombre, a todos tus hijos proteja tu nombre, Estrella del Mar!.»

En España (y por extensión, sus antiguas posesiones americanas y de ultramar) esta festividad ha sido muy popular, pero parece ser que el origen del patronazgo de los navegantes se debe al almirante mallorquín Antonio Barceló Pont de la Terra (1716-1797), terror de piratas berberiscos.

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