¿Muñecos «antisemitas»? ¡Ahí va, y yo que se los iba a pedir a los Reyes!

Göring de 3R: Uno de los muñecos controvertidos.Göring de 3R: Uno de los muñecos controvertidos.

Bueno, en realidad, no, pero más que nada porque, más que afición por los muñecos articulados de tipo militar («action figures») a escala 1:6 (12″), lo que tenía era predilección en mi infancia y juventud por los soldaditos y maquetas a escala 1:32 ó 1:35. Además, empiezo a peinar canas y mi economía no está precisamente como para dedicarme al coleccionismo militar, pero esta noticia absurda me ha tentado.

El asunto, tal como lo interpreto, es como sigue: una señora, Christine Delsirié, esposa del coronel de la Gendarmería francesa Jean-Christophe Delsirié, tiene un negocio honrado de venta por internet de figuras y muñecos de 12″ llamado Figurines 12 Pouces, cuya sede mercantil —como muchas actividades de autónomos— está radicada en su domicilio particular. El problema radica en que en el catálogo se encontraban (ya no) reproducciones del fabricante 3R —especializado en personajes del Eje— de Goebbels, Göring (ambos de gran fidelidad), Dönitz (regulín, debe de ser de los primeros) y Hitler (muy poco conseguido: el uniforme es el de la época de putsch de Múnich, y no se parece a él en ningún momento de su vida, salvo en el bigote y en la expresión de loco-endemoniado), y que el domicilio particular está ubicado en la casa-cuartel de la Gendarmería en Dinéault (Finisterre, Francia).

Muñeco de Rommel de 3R: a escala 1:6 (12″), en uniforme completo del Afrika Korps y con telémetro y prismáticos.Muñeco de Rommel de 3R: a escala 1:6 (12″), en uniforme completo del Afrika Korps y con telémetro y prismáticos.

Si a esto se le añade la denuncia de una organización de vigilancia contra el antisemitismo, la BNVCA, en principio muy loable pero de cuyos miembros empiezo a poner en duda su salud mental al leer en la denuncia:

[…] La BNVCA considera que este sitio, sus autores, sus organizadores, sus promotores son culpables de apología de criminales y de una organización criminal de lesa humanidad, así como de incitación a la discriminación racial nacional. […]

y que se divulga en un periódico tradicionalmente de ultraizquierda como Libération —y ahora, desde que entró en el accionariado Édouard de Rothschild, vaya Vd. a saber de qué—, en caída libre en número de lectores y con necesidad de presentar algo que cuele como «periodismo de investigación», ya se puede uno imaginar el pollo que se ha montado.

Por lo pronto ya se han retirado del catálogo los muñecos controvertidos (menos mal que no han considerado «nazi» a Rommel, el Zorro del desierto, de gran calidad y que se muestra en estas líneas) pero los pobres desgraciados del coronel y su esposa no se han librado de una investigación. Lo alucinante del asunto es que esto sucede en Francia, la patria del libertinaje. Ignoro la legislación francesa (¿tienen mala conciencia por su colaboracionismo en la SGM?) pero tiene toda la pinta de ser una meada fuera de tiesto, no sé si para justificar partidas presupuestarias o para promoción periodística: de hecho, Alain Jakubowicz, abogado y presidente de la LICRA (organización muchísimo más veterana en estas lides) se mostró muy dudoso sobre la calificación penal.

Detalle del Rommel de 3R: al cuello, la «Pour le Mérite» y la Cruz de Hierro.Detalle del Rommel de 3R: al cuello, la «Pour le Mérite» y la Cruz de Hierro.

Lo más extraño del asunto es que la BNVCA no ha dicho nada sobre el Stalin —también muy conseguido, aunque de expresión tirando a beatífica— que aparece en el catálogo (que Libération no lo haya hecho es, en cambio, muy comprensible), y eso que el personaje hizo pasar canutas a la comunidad judía en la URSS, incluido el Bund que tanto contribuyó al derrocamiento de los zares y el triunfo de la Revolución Rusa. Como se puede ver en la última imagen adjunta, viene con varios uniformes y accesorios, entre ellos lo que parece el libro de actas del XVI Congreso y la silla de la Conferencia de Yalta, con los que se puede caracterizar el muñeco —como se muestra en la ficha— en actitud de arenga a las masas, como estadista mundial y hasta en actitud benevolente y protectora como padrecito Koba I.

La parte buena del asunto es que me ha permitido informarme de la gran variedad y calidad que hay hoy en día de muñecos articulados, ya que me quedé en los Geyperman. Aunque la mayor parte del catálogo militar corresponde a soldados actuales —sobre todo de EE. UU.— y del III Reich (como este tripulante de submarinos alemán o el mariscal de campo Rommel mostrado en esta artículo), que no tiene nada de extraño porque, en una época tan pragmática y funcional como la actual en que el uniforme significaba y significa lo que la palabra indica —con la consiguiente monotonía y falta de variedad—, en el régimen nacional-socialista, cuya propaganda se basaba en gran parte en el poder de la imagen y la parafernalia pagana, hubo en cambio una enorme diversidad, que es lo que hace que siga siendo la delicia de los coleccionistas y aficionados de la historia militar; pero se pueden encontrar de todas las épocas (legionarios romanos, mosqueteros holandeses, guardias franceses, húsares ingleses...) y países (v. gr.: artilleros ingleses, infantería soviética...), aunque se echa de menos un catálogo más amplio de soldados y personajes de la Gran Guerra, como el de mi pariente el mariscal Foch, o de miembros de cuerpos auxiliares femeninos (cantineras, enfermeras…). Ello no impide que se encuentren también muñecos hasta de Extremo Oriente y de todas las épocas, tanto de personalidades japonesas —como el samurái Sasaki Kojirō del principio del shogunato Edo o del almirante Isoroku Yamamoto de la Segunda Guerra Mundial (muy conseguida, con la cara del actor que lo interpretó, Toshirō Mifune, ya que deben considerar que el Yamamoto original no era lo suficientemente fotogénico que digamos)— como hasta incluso de soldados del Ejército Nacional Revolucionario de China en la Batalla de Shanghái (2.ª Guerra Sino-Japonesa) o del Ejército Popular Chino en el Conflicto Sino-Vietnamita.

Muñeco de Stalin de King’s Toys: a escala 1:6 (12″), se vende con varios uniformes y complementos, entre ellos un ejemplar minúsculo de lo que parecen actas del XVI Congreso —se puede leer «XVI Съезд»— y la silla de la Conferencia de Yalta, ambos representativos de los hitos más importantes de su terrible carrera política: el comienzo de la colectivización agraria —con las purgas de los kulaks— y del dominio de la URSS sobre medio mundo, respectivamente.Muñeco de Stalin de King’s Toys: a escala 1:6 (12″), se vende con varios uniformes y complementos, entre ellos un ejemplar minúsculo de lo que parecen actas del XVI Congreso —se puede leer «XVI Съезд»— y la silla de la Conferencia de Yalta, ambos representativos de los hitos más importantes de su terrible carrera política: el comienzo de la colectivización agraria —con las purgas de los kulaks— y del dominio de la URSS sobre medio mundo, respectivamente.

Hasta aquí se han mencionado los muñecos militares, pero el catálogo no se limita a esta categoría, aunque sea la más numerosa: se pueden encontrar «mixtos» entre militares y actores de cine, que tiene su gracia, como el de Bruce Willis como US Navy SEAL, o simplemente de personajes de películas, como Supermán, Indiana Jones, Alice de Resident Evil o Spidermán (con y sin telarañas); incluso de los que se pueden considerar frikis, como el T800 de Terminator interpretado por Arnold Schwarzenegger (con ojo sano / a la virulé de quita-y-pon), el marciano chungo de Predator o Barack Obama en campaña electoral (no, no he visto ni de Alien ni de su homólogo terrícola ZP, ni tampoco está todavía en el catálogo el muñeco del más famoso supermercachifle que conseguía que la gente pagara un riñón —y con una sonrisa en la boca— por productos que no lo valen y que además tenía quizá hasta más resabios monopolistas que su más directo —y odiado— competidor). Hasta aquí los muñecos enumerados se pueden considerar «de acción», pero también hay «de moda», más al estilo Barbie, como el de esta chica.

En fin, que este mundo se está convirtiendo cada vez más en un gigantesco manicomio gestionado por locos y en donde se encierra a los cuerdos. Espero que todo este asunto se quede en lo que en realidad es: una chorrada.

(Act. 2012-01-17: El muñeco de Steve Jobs al final no se va a fabricar. ¡Uf!)

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