Una festividad olvidada... pero más necesaria que nunca

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Dentro de nueve días se celebra la Festividad de los Ángeles Custodios. Lo que casi está olvidado es que también se celebra la Festividad del Santo Ángel Custodio del Reino de España.

Sobre esta devoción escribió Mons. Eijo Garay en 1917, cuando era Obispo de Tuy:

No se trata de una devoción de origen privado, que pueda parecer a unos o a otros más o menos acertada; se trata de una devoción aprobada por la suprema autoridad de la Iglesia, y litúrgica, oficial. La Santa Sede Romana, accediendo a los piadosos deseos del Rey D. Fernando VII, concedió a España que el día 1º de Octubre de cada año se tuviere la fiesta del Santo Angel Custodio de este Reino, con oficio propio, para darle gracias por la asistencia con que nos favorece, por haber puesto fin al cautiverio del Rey y a tantas calamidades como acaba de pasar España y para impetrar su auxilio y protección en los tiempos venideros.

Ahora se celebra el día 2 de octubre. En una carta del año 2006, de la Comisión Episcopal de Liturgia, de la Conferencia Episcopal Española, se comunicó lo siguiente:

Por ajustes en el Calendario después del (Concilio) Vaticano II se celebra el día 2 de octubre. Se celebra como si fuera “fiesta” sobre todo en la Liturgia de las Horas.

La novena u otros actos de piedad depende de la devoción de las parroquias o comunidades cristianas.

En la página donde extraje esta información se encuentra el texto, con meditaciones diarias sobre la naturaleza angélica, de la Novena al Santo Ángel Custodio de España, compuesto por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Leopoldo Eijo Garay, obispo de la diócesis de Tuy, luego obispo de Vitoria, y más tarde obispo de Madrid-Alcalá, y cuyas dos primeras ediciones se imprimieron en Madrid (1917) y en Vitoria (1936). Pueden descargarlo en formato PDF o DOC en esa misma página, o esperar las entregas que se publicarán diariamente en estas mismas páginas a partir de hoy, Festividad de Ntr.ª Sr.ª de las Mercedes y comienzo de la Novena.

También pueden rezar esta oración:

Atiende, Señor, nuestras súplicas con las que ponemos en tus manos los destinos de España. Preserva en ella la herencia de la fe Católica y el respeto, público y privado, a tu Santa ley. Que María, Madre y Reina de España, sea nuestra protectora ante Ti, juntamente con todos nuestros Santos y Mártires.

Que el Santo Ángel protector de España nos defienda del enemigo y nos ayude a cumplir siempre tu voluntad. Amén

A los que piensen que la doctrina de los Santos Angeles de naciones es cosa del pasado, les recuerdo que Juan Pablo II afirmó:

Siguiendo el libro de Daniel, se puede afirmar que las funciones de los ángeles como embajadores del Dios vivo se extienden no sólo a cada uno de los hombres y a aquellos que tienen funciones especiales, sino también a enteras naciones (Dan 10, 13-21).

(Juan Pablo II, Audiencia General, miércoles 30 de julio de 1986)

No quiero terminar este artículo sin destacar los versos finales de la “Conclusió, somni d’Isabel” de la oda L’Atlàntida de Jacinto Verdaguer:

Lo savi ancià, que des d’un cim l’obira,
sent estremir lo cor com un lira;
veu a l‘Àngel d’Espanya, hermós i bell,
que ahir amb ses ales d’or cobrí a Granada,
eixamplar-les avui com l’estelada
i fer-ne l’ampla terra son mantell.

Veu morgonar amb l’espanyol imperi
l’arbre sant de la Creu a altre hemisferi,
i el món a la seva ombra reflorir;
encarnar-s’hi del cel la saviesa;
i diu a qui s’enlaira sa escomesa:
—Vola, Colom… ara ja puc morir!.

El sabio anciano, que le vislumbra desde una cima,
siente estremecer su corazón como un lira;
ve el Ángel de España, hermoso y bello,
que con sus alas de oro ayer cobijó a Granada,
extenderlas hoy por el firmamento,
y a la amplia tierra hacer de ellas su manto.

Ve brotar, junto con el imperio español,
el santo árbol de la Cruz en otro hemisferio,
y el mundo florecer a su sombra;
encarnarse en él la celeste sabiduría;
y dice a quien se lanza a su encuentro:
—¡Vuela, Colón… ahora ya puedo morir!