Ecobolcheviques

Su Goridad el mesías de Gaia.Su Goridad el mesías de Gaia.

Se ha puesto de moda llamar a los ecologistas «ecofascistas». Pues prefiero llamarlos «ecobolcheviques», porque al fin y al cabo fueron —al menos Greenpeace— creados y financiados por la URSS para desestabilizar Occidente; si no, vean que alrededor de ellos siempre han orbitado estrechamente las tendencias políticas más estrafalarias: feministas radicales, «gaystapos» varias, movimientos okupas… El problema es que nadie se acuerda de esto, ni del pollo que montaron con el accidente en la central de Three Mile Island... ni tampoco del mutismo de semanas en que cayeron con el muchísimo más grave de Chernobyl. Todavía me río de aquello, y es cuando se vio que, más que «verdes», son sandías.

Muchos de estos tipos son vividores a costa del miedo del público, sólo que, al estar actualmente prestigiados socialmente, se han diversificado y no se circunscriben al lumpen social: se ha establecido un «up» (su Goridad, los asesores gubernamentales), que son los que se forran, y un «down» de tontos útiles, que conforman las fuerzas de choque. La cuestión es que, como informa Libertad Digital, los ecologistas, en particular los promotores de la campaña 10:10, no sé si por torpeza o bien porque ya se sienten lo suficientemente fuertes y apoyados social o gubernamentalmente como para no andarse con disimulos, se han excedido al emitir un spot publicitario que sería digno de incluirse entre los sketches más sangrientos y desagradables de «El sentido de la vida» de los Monty Python por su presunto humor negro. En éstos se podría tomar como una sátira —muy típico de ellos—, y en este caso muy fiel del mundillo ecologista radical, pero el problema es que, siendo quienes son los impulsores, sólo se puede interpretar como un programa político intimidatorio… y maldita la gracia.

Ahí tienen el spot de marras, «No Pressure»:

Lo han retirado de su web y escrito un comunicado de disculpas —con la boca pequeña— a todos los que se hayan sentido ofendidos. Más bien deberían decir: «intimidados», porque esto es sólo la expresión humorística y «divulgativa» de posturas radicales de gente muy influyente del mundo intelectual británico, como por ejemplo la de Jonathon Porritt, asesor de Gordon Brown, el ZP británico —menos mal que ya le han dado la patada—; recuerden que dijo, como comenté en «La SS o Seguridad Social progresante, o cómo darle «matarile» con talante», lo siguiente:

Los ecologistas continúan hablando de la amenaza de la sobrepoblación. La pasada semana, Jonathon Porritt, un consejero del Primer Ministro británico Gordon Brown, instó a que se redujera a la mitad, de unos 60 millones de personas a cerca de 30 millones, la población de Gran Bretaña, que, dijo Porrit, “está poniendo al mundo bajo una presión terrible. Cada persona del Reino Unido tiene un impacto mucho mayor sobre el medio ambiente que los de los países en desarrollo, por lo que reducir nuestra población es una manera de reducir ese impacto.”

Aparte del hecho de que esas afirmaciones son muy cuestionables —de hecho, para éstos el «desarrollo sustentable» equivale a «desarrollo cero» o negativo—, el hecho es que no se aplican el cuento empezando por ellos mismos: la liquidación siempre empieza por el prójimo. ¡Ah! Y los que quieran tener familia numerosa, prepárense para ser criminalizados por «irresponsables». Y lean también estas declaraciones de otro gurú ecologista sobre la reducción de población:

P.—Es imposible volver esa cifra.

R.—Por eso llevamos años hablando de ello. Hacerlo de forma humanitaria lleva mucho tiempo. Podrías disparar a un tercio de la población mañana pero no queremos hacerlo así. […]

Paul R. Ehrlich, en El País.

En fin, que esta gente está tomando demasiada influencia y poder y es intrínsecamente muy peligrosa: son la cara del Nuevo Orden. ¡Que los ángeles custodios —cuya festividad se celebra hoy— nos guarden de ellos!