¡En pie, «famélica» legión!

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Sindicalistas, ¡que os den!Sindicalistas, ¡que os den!

Me había propuesto no comentar nada de la pantomima sindical de ayer, y no lo voy a hacer; sólo sería ejercer el derecho al pataleo —pronto ni eso estará permitido— contra los sindicatos subvencionados, y eso lo hizo mucho mejor El Vikingo macabro (le robé la foto, que es genial) el día de la huelga, después de la huelga e incluso cuando lo pergeñaron en junio, hace ya tres meses, no fuera que se les fastidiaran las vacaciones. Si hay alguien que a estas alturas no se le han caído los palos del sombrajo, es que tiene un problema grave de percepción de la realidad. Claro que a lo mejor así son más felices, ¡quien sabe!

Por supuesto, este blog no hizo huelga. Además de que no me dio la gana, es que era la festividad de los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, y los anticristos de pacotilla que son los de la zeja no iban a impedirme comentarlo. Casi parecía una antiprogramación religiosa, si no fuera por el hecho de que no creo que estos tíos hayan caído en la cuenta; es más: no creo ni que lo sepan. Mejor para ellos que San Miguel no tenga motivos para mosquearse, porque si se le toca mucho las narices, puede que les dé motivos para lamentarlo.

«Unidos en la subvención».«Unidos en la subvención».

El espectáculo que dieron es patético: intimidaciones, violencias de los eufemísticamente llamados «piquetes informativos» (te informan de que te van a partir la cara como se acuda al trabajo, claro), demagogia barata… nada nuevo bajo el sol, por cierto. Así ha sido desde que se los consideró «interlocutores sociales» y reciben por ello generosas dádivas del erario público, o sea: de nuestro cada vez más esquilmado bolsillo.

En fin, que me respeto lo suficiente como para ser de izquierdas, no podría mirarme cada mañana al espejo si lo fuera. Porque aunque hay entre sus filas gente honrada —las he conocido— pero despistada y embelesada (aunque cada vez menos) con palabras-talismán tales como «solidaridad», «tolerancia», «igualdad», «justicia»…, en boca de sus líderes en realidad no significan nada, sólo son un medio para incitar al pueblo (la «famélica legión» de La Internacional) a dejarse llevar por sus más bajas pasiones y justificar sus más abyectos proyectos. A la Historia me remito. Ejemplo autoexplicativo:

ZP y esbirros cogiéndose el cuerno en un acto sindicalista «solidario» con los mineros en 2008.A Guerra, con polo proletario Fred Perry, apenas le alcanza la mano de lo largo que lo tiene.ZP ni se molesta, no sea que se le disloque el brazo.ZP y esbirros cogiéndose el cuerno en un acto sindicalista «solidario» con los mineros en 2008.
A Guerra, con polo proletario Fred Perry, apenas le alcanza la mano de lo largo que lo tiene.
ZP ni se molesta, no sea que se le disloque el brazo.

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