Ma$ter$ del Univer$o

Los «malos» también tienen su corazoncito.Los «malos» también tienen su corazoncito.

Si a usted lo que le va son los negocios, ¿para qué demonios necesita un Master en Administración de Empresas (MBA)? No se deje timar: lo que necesita en realidad es ser Master del Universo. ¿No se ha enterado todavía de que es muchísimo más lucrativo (y divertido, si tiene la suficiente carencia de escrúpulos) obtener ese título? La pega es que se necesita pertenecer a un círculo restringido y elitista. ¡Ah!, y no se preocupen de esas nimiedades pequeñoburguesas tales como los escrúpulos de conciencia, el honor y la honradez; el ambiente de trabajo, en grandes rascacielos en los que se divisa a la gente como pulguitas (¿se acuerdan de El Tercer Hombre?), aislado de la vida real, que convierte el mundo, el trabajo y el dinero en entes abstractos objeto de especulación, y la autocomplacencia corporativista harán que, poco a poco y sin darse cuenta, en vez del He-Man justiciero que tal vez soñó emular en sus años de la inocencia, se convierta en sosias indistinguible de Skeletor, sólo que sin poderes místicos ni gilipolleces por el estilo, ni falta que hace: todo a golpe de ratón, reuniones, cenas, ostentación, maquinaciones, colusiones y algo de «piquito de oro» para convertir lo que cualquier persona no avariciosa con sentido común —que es el menos común de los sentidos— consideraría una basura, en un auténtico Potosí. Así se cuenta al menos en una simpática página satírica:

MASTERS DEL UNIVERSO

No hace tanto tiempo,
en un universo no tan distante,
existe una especie avanzada
que puede hacer millones en cuestión de minutos.
Son los Masters del Universo...

«Hacienda somos todos... pero para pagar»Nueva sede y lema «reinterpretado» con «generosidad democrática» del Ministerio de Economía y Hacienda.«Hacienda somos todos... pero para pagar»
Nueva sede y lema «reinterpretado» con «generosidad democrática» del Ministerio de Economía y Hacienda.

No crea que sean de color verde, o que tengan trompetilla en vez de nariz, ni tampoco que necesiten respirar en una atmósfera de cloro, ni nada exótico por el estilo; ni tampoco que tengan aspecto repelente —bueno, esto quizás sí—. Son, en cambio, los que están haciendo que el dinero que gana con tanto sudor y esfuerzo cinco meses al año y que se queda Hacienda, se supone que para contribuir al bien común, esté desapareciendo literal e impunemente por la cloaca con la connivencia de nuestros gobernantes.

¿Cómo funciona el pelotazo? El extenso artículo «The Great American Bubble Machine» publicado en Rolling Stone lo explica, y apunta, en el caso americano —que son los que mandan y arrastran al resto del planeta—, directamente a Goldman Sachs como vértice del entramado, cuyo negocio principal consiste en crear y pinchar burbujas financieras, técnica que emplean con éxito desde la década de los veinte. Así lo cuenta el artículo introductorio «Inside The Great American Bubble Machine»:

(En «The Great American Bubble Machine» de Matt Taibbi, en Rolling Stone núm. 1082-83).

La primera cosa que necesita saber sobre Goldman Sachs es que está en todas partes. El banco de inversión más poderoso del mundo es un gran calamar vampiro agarrado en la cara de la humanidad, que implacablemente aplica su embudo en cualquier cosa que huela a dinero.

Cualquier intento de construir una narración en torno a todos los ex-goldmanitas en cargos de influencia se convierte pronto en un ejercicio inútil y absurdo, como tratar de hacer una lista de todo. Lo que hay que saber es el esquema general: si América está dando vueltas alrededor de un desagüe, Goldman Sachs ha encontrado una manera de ser el desagüe —una lamentable laguna en el sistema de capitalismo democrático occidental, que nunca previó que en una sociedad regida pasivamente con mercados libres y elecciones libres, la codicia organizada siempre derrota a una democracia desorganizada—.

Lo logran con el mismo procedimiento una y otra vez. La fórmula es relativamente simple: Goldman se posiciona en medio de una burbuja especulativa, vendiendo inversiones que sabe que son basura. Entonces captan sumas enormes de las capas medias y bajas de la sociedad con la ayuda de un estado inútil y corrupto que permite reescribir las reglas a cambio de la calderilla que arrojan los bancos en influencia política. Al final, cuando todo se viene abajo, dejando a millones de ciudadanos corrientes arruinados y hambrientos, empiezan el proceso entero de nuevo, corriendo al rescate de todos nosotros prestándonos a cambio nuestro propio dinero con interés, vendiéndose ellos mismos como personas desinteresadas, sólo como un grupito de chicos muy listos que mantienen las ruedas engrasadas. Han estado empleando el mismo truco una y otra vez desde los años veinte… y ahora se están preparando para hacerlo de nuevo, con la creación de los que puede ser incluso la mayor y más audaz burbuja [se refiere a los derechos de emisión de carbono y sus derivados, explicado al final del artículo.

La que nos va a caer próximamente lo comenta en la última página y no puede ser más preocupante:

Avance rápido hasta hoy. Principios de junio en Washington, D.C. Barak Obama, un político joven y popular cuyo mayor donante privado de campaña era un banco de inversión llamado Goldman Sachs —sus empleados pagaron unos 981.000$ en su campaña— ocupa la Casa Banca. Habiendo navegado sin un rasguño el campo de minas político de la era del rescate, Goldman regresa otra vez a su antiguo negocio, explorando lagunas de un nuevo mercado creado por el gobierno con la ayuda de un nuevo grupo de ex-alumnos que ocupan cargos gubernamentales claves.

Ya se han ido Hank Paulson y Neel Kashkari; en su lugar están el jefe de personal del Tesoro Mark Patterson y el jefe del CFTC Gary Gensler, ambos antiguos goldmanitas (Gensler fue el cojefe de finanzas de la firma). Y en vez de derivados crediticios o futuros del petróleo o CDO hipotecarias, el nuevo juego en la ciudad, la próxima burbuja, es en derechos de carbono: un mercado próspero de billones de dólares que apenas existe todavía, que existirá si el Partido Demócrata […] se las arregla para ponen en marcha una nueva e innovadora burbuja de bienes, disfrazada como «plan medioambiental», conocida como limita-y-comercia (cap-and-trade). El nuevo mercado de derechos de carbono es virtualmente una repetición del casino del mercado de bienes que ha sido favorable a Goldman, excepto que tiene un detalle nuevo precioso: si el plan avanza como se espera, el alza de los precios será dirigido por el gobierno. Goldman no tendrá ni siquiera que amañar el juego; estará amañado por adelantado.

Y en el artículo de detalle se cuenta los pormenores de la historia de Goldman Sachs:

Si desea entender cómo se ha entrado en esta crisis financiera, tiene que entender primero adónde fue el dinero, y para entender esto, necesita entender que ya lo ha escamoteado. Es una historia de que dura exactamente cinco burbujas, incluyendo el extraño pico inexplicable en el precio del petróleo del último año. Ha habido un montón de perdedores en cada una de esas burbujas, y en el estallido que siguió. Pero Goldman no ha sido uno de ellos.

Por supuesto, el artículo ha sido muy controvertido:

El artículo ha generado controversia, con Goldman Sachs replicando que el artículo de Taibbi es «una compilación histérica de teorías conspiracionistas» y un portavoz que añade: «Rechazamos la afirmación de que somos infladores de burbujas y aprovechadores de estallidos, y somos dolorosamente conscientes de la importancia de ser una fuerza para el bien». Taibbi replica: «Goldman tiene a sus ex-alumnos presionando sus puntos de vista desde el púlpito de la Tesorería de EEUU, el NYSE, el Banco Mundial y otros numerosos e importantes puestos; también tiene antiguos actores sirviendo de pantalla en los principales programas de TV. Tienen el oído del presidente si quieren».

También se le ha acusado de pergeñar una especie de «Protocolos de los Sabios de Sion». A mí, la verdad, me recuerda más a los últimos capítulos de las memorias de un médico del NKVD, publicadas como «Sinfonía en Rojo mayor», ya comentado aquí en Infokratia: la historia de la codicia criminal de Wall Street desencadenadora de la Revolución rusa a través de Trotsky.

Éste es el cuadro general. Para los detalles, puede consultar el blog Goldman Sachs Information, Comments, Opinions and Facts, que ha tenido una vida un tanto movidita (vid. «About Us and GoldmanSachs666.com») con litigios judiciales resueltos a favor de éste. Y el asunto, aunque desagradable, fue bastante chusco: la demanda de Goldman Sachs, para amordazar el blog, se centró en el uso indebido de marca registrada.