Rubalcaba, titiritero mayor del Reino

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Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro de Interior.Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro de Interior.

Ésta sí que es una noticia que hará que a más de uno se le aflojen todos los esfínteres: Todas las investigaciones a cargos públicos pasarán por las manos de Rubalcaba. Definitivamente ya se puede entonar un réquiem por la democracia española, y decir: «fue bonito mientras duró» o, quizá mejor: «mientras nos lo creíamos».

Desde luego, tiene toda la pinta de ser una decisión para poder tener y mantener todo atado y bien atado, como se puede deducir del encabezado de la noticia:

«Un comisario de total confianza de Rubalcaba controlará todas las investigaciones que afecten a cargos públicos y personas de relevancia. Pueden incluso ser clasificadas como secreto para evitar las interferencias de otros cuerpos policiales. Este agente fue el que cazó con Bermejo y Garzón antes de Gürtel.»

Ya se sabe que las leyes de secretos oficiales no están para proteger los secretos, sino a los oficiales… o para putearlos mejor, «filtrándolos»: como ocurre con los secretos de sumario judiciales, la ventaja de filtrarlos es que deja en mayor indefensión al investigado; a esto era muy aficionado Garzón, y el caso Gürtel, con escuchas a conversaciones entre letrado y defendido, una de las últimas garzonadas, es un excelente ejemplo de esto, porque de lo que ha dado muestras este juez es que no instruía sumarios, sino reality-shows. En fin, que ha sido un buen juez si se era culpable, porque se iba uno de rositas… y para defecarse de miedo si se es inocente.

Claro que Garzón ha caído en desgracia, tiene problemas en el Supremo, y quizá esto explique la elección del comisario Juan Antonio González como un cambio de táctica, ahora que ya no se dispone de adictos incondicionales en la judicatura. ¿Habrá tenido algo que ver lo del caso Faisán?

Dicen que Rubalcaba ha sido el peor ministro de Interior de la democracia. Depende de como se mire: para España, desde luego que sí… pero en abstracto, en cuanto a habilidad política, es un genio, claro que entendido como genio del mal, al estilo de un Rastapopoulos o un Fu-Manchú. Por desgracia, Rajoy —ni ninguno del PP actual— no es un Tintín o un Leyland Smith, y sus torpezas —como por ejemplo, la compra de SITEL— las ha aprovechado muy bien en su contra. Hay quien lo compara con un Fouché y razón no le falta: el personaje le va que ni pintado. Si algo ha demostrado Rubalcaba es que conoce muy bien el valor de la información, y que con ella se pueden doblegar voluntades o destruir reputaciones; o sea: una herramienta magnífica con la que tener agarrados por los mismísimos a quien se le antoje. Y un buen seguro de permanencia en el poder, sobre todo en la sombra. Prueba de ello es que es el único del gabinete del Zejas con algo de cacumen —no digamos ya en comparación con los floreros de cuota—, encima de la época de Felipe González (ni más ni menos que como Portavoz en la época de los GAL), en un cargo muy importante, y que no ha sido defenestrado. ¿Alguien tiene alguna sugerencia de país al que poder huir y perderse? Preferiblemente en este planeta, si es posible.

Actualización: Los esfínteres se están empezando a abrir.