Cuando los traductores se ponen al servicio del Ministerio de la Verdad

Hoy en el blog Presente y pasado de Pío Moa aparece una denuncia alucinante del historiador galés Rob Stradling sobre la manipulación y alteración interesada en la traducción española de dos libros de Historia publicados por RBA, originalmente en inglés de la prestigiosa editorial Osprey.

De hecho, buscando por Internet, aparece en el Foro Memoria Histórica de la División Azul un mensaje de «Calatrava» —presumiblemente Carlos Caballero, el autor de uno de los libros «reinterpretados»— con fecha de 29 de noviembre de 2009, que confirma la denuncia. Lo más aberrante de este último caso es que el libro en cuestión es una retraducción al español de una traducción al inglés de un manuscrito en español.

Ésta es la cita de la denuncia aparecida en el blog de Pío Moa:

«Hace poco salieron en España dos libros, de Carlos Caballero y John Scurr, publicados por RBA, pero originariamente aparecidos en inglés por Osprey [1][2] en una serie de historia militar, de merecido prestigio.

»Compré ambos libros, pero apenas los abrí noté pasajes sospechosos. En el libro de Caballero sobre la Legión Cóndor me sorprendieron varias afirmaciones. Al no encontrar en casa al señor Caballero hablé con un amigo que tenía un ejemplar en inglés y comparamos las dos versiones. Lo que descubrimos nos dejó de piedra. Algunos párrafos del original habían desaparecido, reemplazados por nuevos textos, quiero decir nuevos por completo, inhallables en el original. Como pueden suponer los miembros del blog, todos estos cambios buscaban someter las opiniones del libro a los dogmas de la “memoria histórica” que el gobierno del señor Zapatero intenta imponer. Pero no se trata solo de exclusiones y adiciones, hay muchos más cambios, a menudo sutiles y poco visibles para el lector común. Por ejemplo, cada vez que Caballero usa la palabra “alemanes”, el nuevo texto dice “nazis”, pese a que el español tiene varios sinónimos para “alemán”: germano, teutón, tudesco, que podrían emplearse para variar. De ningún modo son sinónimos “alemán” y “nazi”. Muchos alemanes no eran nazis y hoy muchos nazis no son alemanes.

»Pero aquí, sin duda, se usa “nazi” para crear la impresión de que todos los alemanes que sirvieron en España eran miembros entregados del partido, lo que está lejos de la verdad. Así, el general Von Thoma, jefe de las fuerzas de tierra de la Legión Cóndor, era un antinazi conocido. Finalmente, las interferencias con el original son tan abundantes en muchas páginas que vuelven incoherente el texto.

»Aún es peor en el libro de Scurr. Como muchos saben, Scurr admira la División Azul, a la que no solo ha dedicado el volumen de Osprey, sino también una reciente novela (No Fiesta on the Eastern Front). Él es un estudioso serio de la Guerra Civil Española, en particular del papel de la Legión, sobre la cual ha publicado otro volumen en Osprey. La indudable empatía de Scurr con quienes lucharon contra el comunismo se explica por su propia experiencia como soldado británico en la guerra contra las guerrillas comunistas de Malaya. Pero la traducción de su libro sobre la Legión española ha sido aún más maltratada que la de Caballero, con innumerables párrafos que simplemente no existen en el original. El pretendido “traductor” ha incluido, por ejemplo, leyendas acerca de crímenes masivos cometidos por legionarios y por el ejército de Franco en general.

»Cabe suponer hasta cierto punto que esta masiva manipulación se debe a que el formato de Osprey resulta más breve que lo exigido para la nueva versión, y así, el “traductor” ha completado el libro con sus propias opiniones y asertos, hasta alterar por completo la versión original. Más aún, la persona responsable (más bien irresponsable), ha añadido capítulos totalmente nuevos, para hacer totalmente irreconocible el original. Uno de ellos, sobre la División Azul, se basa aparentemente en el otro libro de Scurr, pero dándole una interpretación enteramente distinta de la del texto inglés. El tratamiento de la historia de la Legión rebosa de errores. Habla del empleo del Batallón Paracaidista Legionario en conflicto marroquí de los años 50, cuando las acciones fueron realizadas por la (discreta) brigada Paracaidista misma. Los errores en el plano técnico son vergonzosos. En relación con la captura de Badajoz (agosto del 36) Scurr señala que las defensas de la ciudad eran inexpugnables, recordando cómo su captura en 1812 había costado a Wellington casi 4.000 bajas, ¡pero el traductor afirma que esas bajas fueron las de los franceses! A veces este escritorzuelo llega al delirio en sus deliberadas distorsiones. Scurr habla del joven Franco como un valiente jefe de la Primera Bandera legionaria en las campañas de Marruecos. El traductor borra la palabra “valiente”, de modo que Franco ¡ha perdido hasta el derecho de ser considerado valiente! Mientras, para inflar el texto, se añaden capítulos sobre la vida de Azaña y Largo Caballero (las dos figuras más destacadas de la república), cosa por completo gratuita, pues ninguno de ellos tuvo nada que ver con la Legión.

»Debemos proteger el buen nombre de nuestros queridos amigos Caballero y Scurr. Ya sabéis que no hay nada fiable en esas traducciones, que han sido crudamente manejadas por personas carentes de las cualificaciones profesionales más básicas como traductores o historiadores, por no hablar de su falta absoluta de sentido de la propiedad intelectual y la ética. Destruir adrede el contenido de los libros puestos a su cuidado, convirtiéndolos en meros reflejos de sus propias opiniones es pura bellaquería. Pero, más allá de eso, el asunto revela el carácter stalinista que inspira a los comisarios políticos de la “memoria histórica”. Si no pueden silenciar las voces disidentes, simplemente manipulan sus textos: tratan de imponer una “verdad” única, sin excepciones.»

Sobre el libro de Caballero [1], el propio autor explica en el foro —aprovechando que se ha publicado otro sobre la División Azul [3]— los detalles del fraude:

«Como podéis imaginar, este era un hilo en que pensaba abstenerme de participar…

»Dos foristas dicen que esperan la edición en español. Pues me temo que mejor será que aprendan inglés. Y os explico la razón.

»Con Osprey publiqué hace ya algún tiempo un libro sobre la Legión Cóndor. Los contratos con Osprey incluyen una cláusula por la que se reservan todos los derechos, de manera que lo venden a cualquier editorial del mundo, sin consultarte para nada aunque seas el autor.

»En el caso de España, RBA ha comprado los derechos y lo ha traducido del inglés al español. Inevitablemente me picó la curiosidad de analizar como un texto escrito en español y traducido al inglés (por un soberbio traductor, M. Houghton), volvía ahora al idioma original.

»Pero ya en el tercer párrafo me llevé una desagradabilísima sorpresa: el “traductor” se había tomado libertades tales como suprimir párrafos míos e insertar otros, de su entera cosecha.

»Escandalizado, seguí revisando el libro, sorprendiéndome constantemente con nuevas “traducciones creativas” del autor. Por si no lo intuís, todas esas modificaciones a mi texto son el sentido de la famosa “memoria histórica” promovida por el actual Gobierno y sus aliados políticos. Si alguien lee solo la versión aparecida en español se sorprenderá al ver en él afirmaciones que yo jamás haría.

»Por supuesto, el tema se lo he planteado a mi abogado. A ver qué se puede hacer.

»Pero como en este foro hay muchos amigos, quería advertirles: el texto aparece con mi nombre, pero ha sido manipulado y deformado arbitrariamente por el “traductor” que, además, comete errores de traduccion garrafales.

»¡Y todo con mi nombre! Me temo que más de uno va a pensar que soy analfabeto histórico cuando vea ciertas cosas del texto, porque lo normal es pensar que si el texto es de un autor español, pues no ha sido traducido (aunque dentro, en letrita pequeña, consta hasta el nombre de este insigne traductor, que parece ignorar las bases éticas de su trabajo hasta extremos increíbles). Visto tal precedente, me horroriza pensar que este libro sobre la DA sea traducido al español y publicado aquí. Casi es mejor que vayáis estudiando la lengua de “Chéspir”, porque nuestros traductores tienen vocación de comisarios políticos y parecen estar imbuidos de lo que alguien ha bautizado acertadamente como la “media memoria histórica subvencionada”.

En éstas estamos en España con lo de la «desmemoria histórica», a la que se prestan incluso editoriales reconocidas. Habrá que empezar a poner en cuarentena todo lo publicado en este país desde la llegada del «cejas».


Referencias

  1. Caballero Jurado, C., and R. Bujeiro, "The Condor Legion — German Troops in the Spanish Civil War", Elite, vol. 131: Osprey Publishing, pp. 64, 2006.
  2. Scurr, J., and B. Fosten, "The Spanish Foreign Legion", Men-at-Arms, vol. 161: Osprey Publishing, pp. 48, 1985.
  3. Caballero Jurado, C., and R. Bujeiro, "Blue Division Soldier 1941–45", Warrior, vol. 142: Osprey Publishing, pp. 64, 2009.

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