Los calentólogos de la CRU, desenmascarados

Si no han leído últimamente la sección de Ciencia de Libertad Digital, les recomiendo que se lean detenidamente el último bombazo en el que se denuncian las actividades sectarias de la CRU de la Universidad de East Anglia, una de las puntas de lanza de la calentología global que nos azota, muy influyente en el IPPC, y las reacciones suscitadas. Se sospechaban maniobras «raras» por parte de ellos en la ocultación o manipulación («cocina») de las series históricas climáticas, pero el archivo FOI2009.zip, que es fácilmente obtenible en las redes P2P, ocupa 157 MB descomprimido y parece auténtico (algunos afectados admiten la autoría), las confirman.

Lo más escandaloso es el contenido de los mensajes de correo electrónico, que se comentan en el blog Power Line y de los que se han hecho buscadores para su análisis, y es lo que tiene más interés en el aspecto periodístico. Se está discutiendo mucho la legalidad de este archivo (no se sabe si la publicidad se debe a un hacker o a un «Garganta Profunda»), pero no creo que se pueda recriminar nada puesto que, por ley en Gran Bretaña, los archivos de investigaciones pagadas con dinero público deben ser públicos, y las de la CRU lo son.

Les he echado un vistazo a los archivos y están estructurados en dos directorios (mail/ y documents/), siendo este último el más interesante desde el punto de vista científico, puesto que en él se contienen también series históricas y programas escritos en FORTRAN 90, awk e IDL, lenguajes muy empleados en el mundillo científico.

En el subdirectorio documents/SOAP/ se encuentran los documentos de SOAP («Simulations, Observations And Palaeoclimate data», acrónimo muy poco acertado puesto que es idéntico al de un protocolo informático) y en el resto las series históricas empleadas y los programas de evaluación de éstas, aparentemente ordenados por autores. Según se puede observar, la mayoría de los archivos de datos son de como máximo el año 1999 (fíjense en la fecha de creación del archivo), pero se encuentran algunos más modernos, de hasta 2004. Los documentos y resultados, en cambio, pueden ser tan recientes como del presente año, lo que indicaría que la brecha es bastante reciente.

No es posible extenderse más en el análisis: el volumen de datos es abrumador; sin embargo, en la época actual, con la crisis galopante, es muy posible que hayan matemáticos y científicos en paro, ociosos y sin presiones gubernamentales ni económicas, que en breve plazo puedan ir respondiendo a las cuestiones formuladas por los escépticos.

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