Muñecas góticaZ

Hacía tiempo que no me reía tanto como cuando me enviaron la chirigota de Cádiz «Las niñas de Zapatero». Claro que también por poco se me descoyunta la mandíbula cuando leí la serie de artículos del Blog del Padre Fortea titulados «Cómo ser gótico en n pasos» (partes I, II, III, IV, V, VI, VII y VIII: la numeración de sus artículos es un tanto confusa, y no se lo reprocho, porque así, a ojo, no se sabe cuándo va a acabar), que los publicó a partir del primero de noviembre de hace dos años para reírse —deduzco— del Halogüín (no en vano sabe de qué está hablando: es exorcista), y muestan —dosificado en varios días— el contenido del típico mensaje en cadena jocoso cuyos orígenes se pierden en la noche de la cybercronía y de cuyo autor se ignora hasta el nombre. Como la pinta de los vástagos del monstruo que tenemos como Gran Timonel es de persignación apresurada —y eso que era una foto protocolaria (¡asesores, al paro!) rápidamente censurada por los monclovitas: ¿por qué posaron?— , y como también se menciona que una gótica que se precie ha de poseer como parte del uniforme una Living Dead Doll (véase a la derecha el «encanto» de muñeca a lo Chucky anarka), me ha inspirado inmediatamente un artículo sobre muñecas góticas, tanto de las de plástico como las de carne y hueso.

El vídeo de marras con el que me carcajeé a mandíbula batiente lo pueden ver a continuación:

Y aunque en realidad a quien satirizan es al padre, al grandísimo imbécil que nos ha llevado a la ruina económica y moral, la excusa es la pinta que llevan sus hijas, las «niñas» de las que tanto alardeaba, pero que nadie había visto jamás y por ello eran la comidilla de mucha gente, hasta que se las vio… y se convirtieron en la rechifla de todos.

Las góticas de ZP: ¡Dios mío!Las góticas de ZP: ¡Dios mío! Fotograma de la divertida «Beavies y Butthead recorren América» con dos «novias de Satán».Fotograma de la divertida «Beavies y Butthead recorren América» con dos «novias de Satán».

Esos asesores que tanto cuestan al erario público ya les podrían haber advertido que para ser góticas no hace falta ni ir de sacerdotisas siniestras ni tampoco vestir de adefesios, sino que tan sólo hace falta seguir unas sencillas reglas, y que se muestran perfectamente resumidas en estas cuatro imágenes:

En negro noche...En negro noche... ... rojo lava o sangre...... rojo lava o sangre... ... o blanco espectral...... o blanco espectral... ... pero siempre pálida.... pero siempre pálida.

En fin, que si se siguen estas reglas, como hacían las góticas que conocí en mis tiempos, hasta es posible que tengan un buen revolcón, como la de la foto derecha, la cantante heavy finlandesa Tarja Turunen, que lo cortés no quita lo valiente.

Ya se ha hablado de las góticas de carne y hueso; ahora toca tratar las de «juguete», las Muñecas Muertos Vivientes que han inspirado en parte este artículo y que, por lo visto, han de poseer toda gótica que se precie.

Me topé con ellas hace unos años navegando por Internet buscando imágenes de zombies —correría el 2002 ó 2003— y la impresión que me dieron es que eran una especie de versión morbosa de Mariquita Pérez, como pueden apreciar en la foto que encabeza el artículo y en la de la izquierda, en donde se muestra al cosmo-eco-teólogo Sarumaciá y a la anarco-femi-teóloga sor Caramba, en una tenida-aquelarre de la Asociación de teólogos, teólogas y teolog@s Juan XXXVIII en uniforme de combate arcano. En aquella época era un negocio pequeño que, debido al probable éxito de estas monstruosidades (hay gente pa’ tó), fue adquirido por la empresa juguetera actualmente propietaria.

El catálogo es bastante amplio, y además empaquetan el monstruito de ultratumba en su ataúd de cartón y hasta con certificado de defunción y epitafio jocoso y/o semimoralizante, y las causas de deceso cubren casi todos los casos posibles mientras sean violentos o morbosos: escapista asfixiado, animadora, colegiala viviseccionadora sádica, protectora de animalillos simpáticos e indefensos, asesinada, mutante tóxica, patinadora congelada, enterrada viva, zombi, maníaco... Además se fabrican por series, algunas de ellas, temáticas. Al menos con la serie 7 (de 2004) parece que han consultado el Catecismo de la Iglesia católica al dedicarla a los siete pecados capitales (aunque no enumerados en el orden de S. Gregorio Magno: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia, que hay mucha gente que no se los sabe), con lo que están haciendo una especie de catequesis sui generis, no sé si consciente o a su pesar. Y tienen estas muñecas la suficiente popularidad como para tener hasta su propio foro de discusión.

La cosa no queda aquí: hasta hay quien se gana la vida repintándolas. (Act. 2011-01-25: Al menos estas muñecas son más resultonas que estos otros bodrios).

Y ya para acabar, en estas páginas de muñecas pintadas artesanalmente se tropieza uno con otra, cursi a más no poder pero ingeniosa, que seguramente hará las delicias de sus hijitas o sobrinitas, imprescindible sobre todo para cuando estén aburridas y/o muy pesadas: Candibar, una página (¿coreana?) muy simpática sita en eLouai.com. Aparte de ser, en el fondo, una versión electrónica de los antiguos recortables de muñecas —puede ver dos ejemplos a la derecha, que también son hiperenlaces—, las muñequitas generadas tienen la gracia de estar animadas, aunque para eso necesita que descargue, una vez satisfecho con el modelo, la versión en JavaScript —las otras versiones ofrecen imágenes estáticas—, lo que se consigue pulsando en el botón etiquetado con <js>, que aparece en el lado izquierdo del interfaz, y coloque el código en su página.