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«Z» de zascandil, zoquete, zote...

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Berlusconi sibilinamente escarnece al oligofrénico de la Moncloa, y el muy imbécil no lo pilla.Berlusconi sibilinamente escarnece al oligofrénico de la Moncloa, y el muy imbécil no lo pilla.

El asesor de la última campaña electoral, que cambió «ZP» por «Z» para referirse al impresentable de nuestro iluminado Gran Timonel, se equivocó completamente. ¿Qué epítetos le vienen a la mente que empiecen por «Z»? Muchos de ellos, insultos: zascandil, zoquete, zote, zopenco… y lo malo para él es que, además, le vienen como anillo al dedo.

El auténtico secreto de cómo ha aguantado tanto sin que la gente se haya dado cuenta de lo peligroso que es este tío —la que no haya querido, mejor dicho— se debe a varios factores: resentimiento social exacerbado, demagogia, conveniencias políticas de prácticamente todo el arco parlamentario y de parte del extranjero… pero para que se dé todo esto, ha hecho falta un elemento imprescindible: la complicidad de casi todos los medios de comunicación tanto en su exaltación como en la demonización de la disidencia (con la debacle, ya se está aireando cómo se las gastan).

Zapatero con Juan Pablo II el 21 de junio de 2004

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Zapatero con Juan Pablo II el 21 de junio de 2004

(Fuente: «La Vanguardia» 2004-06-22)

Zetaperos cogiéndose los cuernos

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Zetaperos cogiéndose los cuernos

Hay momentos en que realmente me doy cuenta de lo afortunado que soy de no ser «de izquierdas», y ver la fotografía de los «famélicos» opulentos del Gobierno cogiéndose uno de los cuernos —no sé si de demonio, de cabrón o más bien uno de cada— cantando La Internacional, para que se vea y se note lo solidarios que son con el proletariado, es uno de ellos.

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