tercios españoles

El milagro de Empel en los anales del capitán Alonso Vázquez

Vázquez, A., "Libro noveno. De las guerras civiles y rebelión de Flandes, en que se contienen los sucesos del año 1585", Colección de Documentos Inéditos para la Historia de España, vol. LXIII, no. Los sucesos de Flandes y Francia del tiempo de Alejandro Farnese, por el Cap. Al. Váz., Sgto. mayor de Jaén y su distrito,..., Madrid, Imprenta de Manuel Ginesta, Calle de Campomanes núm. 8, 1879.

En esta serie de artículos se transcriben los sucesos del Milagro de Empel, ya comentados en «La Inmaculada Concepción, patrona de España», tal como lo cuenta el cronista Alonso Vázquez en sus anales, en particular en la primera parte, que recoge los sucesos entre 1577 y 1584. Se recogen sucesos previos y posteriores al Milagro por su interés. Vale leerlo entero porque refleja muy bien el espíritu de la época en los Tercios. Las divisiones en secciones son arbitrarias, puesto que en original tanto el texto como el índice —que, en realidad, se trata de un resumen sin indicación de paginación— se dan de corrido.

Libro noveno. De las guerras civiles y rebelión de Flandes, en que se contienen los sucesos del año 1585

Vázquez, A., "Libro noveno. De las guerras civiles y rebelión de Flandes, en que se contienen los sucesos del año 1585", Colección de Documentos Inéditos para la Historia de España, vol. LXIII, no. Los sucesos de Flandes y Francia del tiempo de Alejandro Farnese, por el Cap. Al. Váz., Sgto. mayor de Jaén y su distrito,..., Madrid, Imprenta de Manuel Ginesta, Calle de Campomanes núm. 8, 1879.

La Inmaculada Concepción, patrona de España

La Inmaculada de MurilloLa Inmaculada de Murillo

… y el Milagro de Empel (Flandes, 1585)

En «Festividad de la Medalla Milagrosa», aparte de indicar la relación de aquella festividad con el dogma de la Inmaculada Concepción de María, ya se apuntó la importancia para España de esta cuestión, que, aparte de ser celebrada desde mucho antes, fue un asunto de honor en este país y causante de no pocos tumultos y grescas entre maculistas (pocos) e inmaculistas, que hizo que llegara a ser un problema de orden público y que forzara a los reyes de España a presionar a Roma para que se definiera, lo que no sucedió definitivamente hasta la proclamación del dogma el 8 de diciembre de 1854 en la bula Ineffabilis Deus de Pío IX.

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