Tannhäuser

Un Tannhäuser cabreante

Pues sí: «cabreante» es la palabra adecuada, porque por desgracia nunca he visto un contraste tan grande entre la gran calidad de los intérpretes y la birriosa puesta en escena. Así se le habría quedado la cara a Wagner de haber visto este esperpento: para este resultado, más habría valido haberla ofrecido en versión sinfónica. Y se habría ahorrado el teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria unos cuantos durillos (para ser exactos, 150.000€ en decorados y 60.000 en vestuario), algunas asperezas y un seguro bochorno. No se lo merecen.

¡Vaya con nuestra «amiga» Katharina Wagner! ¿Así que iba a ser un Wagner sin polémicas? ¿Conque sólo iba a suscitar «alguna crítica» entre los aficionados más clásicos y conservadores? ¡Qué pena que, con unos intérpretes tan buenos, hayamos tenido que aguantar el bodrio de su puesta en escena! Y no me extraña que se haya asegurado: «“No, no habrá mucho sexo”, confirmó la bisnieta del autor alemán en relación con la representación de una de las escenas más conocidas de la obra, la famosa bacanal sobre las aventuras eróticas del personaje central», porque el Tannhäuser representado es el de la versión de Dresde (al menos el primer acto), no la de París, que es la que se representaba últimamente y que contiene la famosa y polémica bacanal en el Monte de Venus; este detalle al menos lo agradezco.

Distribuir contenido