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Cómo bloquear ciertas categorías molestas de anuncios de Adsense

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En un portal católico se quejaban —y con razón— de que la publicidad de otro no era nada coherente con su ideario, puesto que aparecían anuncios de adivinación, pitonisas, hechizos y vaya Vd. a saber de qué más. No es el único caso; hasta tengo que entonar el mea culpa porque de vez en cuando sucedía lo mismo con éste, algo que me irritaba profundamente. El problema está en el sistema de subasta de anuncios de Google Adsense, que favorece los más lucrativos —muchas veces seleccionados en función del contexto— y en el sistema de bloqueo de anuncios, cuya clasificación de categorías en algunos epígrafes no son nada evidentes. Tengan la seguridad de que si en el artículo que escriban aparecen las palabras “ángel”, o “espíritu”, u “oración” o similares y no han activado filtros, les va a aparecer un anuncio brujeril y, en muchas ocasiones, en gran formato y destacado, con el consiguiente desprestigio a su página si es de contenido católico.

Aunque los filtros de anuncios de Google consideran algunas categorías delicadas, era evidente que las de adivinación, tarot, nueva era y similares no estaban incluidas en ninguna de ellas. Una solución era bloquear los anuncios por URL —y sin violar las condiciones contractuales del programa Adsense, que prohíben pulsar sobre los anuncios—; no lo recomiendo: es extenuante —parece que las páginas de chorradas cartománticas y similares son innumerables e inagotables— y no tiene garantía de éxito. La otra —la descubrí cuando estaba a punto de escribir a Google para enviarlos a hacer gárgaras— es repasarse todas las categorías generales de filtros y averiguar a cuál o cuáles pertenecen. Y lo explico en detalle en una sección dedicada a continuación, porque no es nada evidente.

Preliminares.Bloquear ciertas categorías delicadas.Encontrar y bloquear categorías generales.

Tiran más dos tetas que dos carretas

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El dicho español que encabeza este artículo es una gran verdad. Ya en la prehistoria y antigüedad se intuye su completa validez al quedar plasmado en las figuras y estatuas de las diferentes Venus, como se puede comprobar en las Venus adjuntas, la de Willendorf —el artista se pasó un pelín en el tonelaje de la modelo— y la de Milo. ¿A qué viene esto? Pues en que estaba buscando un vídeo para un amigo mío, del sistema empleado en la compactación del material de la Presa de las Tres Gargantas, o sea, que me esperaba ver un vídeo con chinos laboriosos y sudorosos levantando un pisón para compactar el terreno, y me tropiezo, en cambio, con un anuncio muy divertido de unas chinitas muy monas —compactando otras cosas— de teletienda china, que vende corsés de aumento —aparente— de pecho: una especie de Wonderbra en versión victoriana decimonónica orientalizada. Parece que en China también tiene plena vigencia el refrán, y lo dejan clarísimo en este anuncio, que recomiendo ver con los altavoces encendidos, puesto que, aparte de ser muy friki, lo mejor de él son los efectos sonoros:

Ecobolcheviques

Su Goridad el mesías de Gaia.Su Goridad el mesías de Gaia.

Se ha puesto de moda llamar a los ecologistas «ecofascistas». Pues prefiero llamarlos «ecobolcheviques», porque al fin y al cabo fueron —al menos Greenpeace— creados y financiados por la URSS para desestabilizar Occidente; si no, vean que alrededor de ellos siempre han orbitado estrechamente las tendencias políticas más estrafalarias: feministas radicales, «gaystapos» varias, movimientos okupas… El problema es que nadie se acuerda de esto, ni del pollo que montaron con el accidente en la central de Three Mile Island... ni tampoco del mutismo de semanas en que cayeron con el muchísimo más grave de Chernobyl. Todavía me río de aquello, y es cuando se vio que, más que «verdes», son sandías.

Muchos de estos tipos son vividores a costa del miedo del público, sólo que, al estar actualmente prestigiados socialmente, se han diversificado y no se circunscriben al lumpen social: se ha establecido un «up» (su Goridad, los asesores gubernamentales), que son los que se forran, y un «down» de tontos útiles, que conforman las fuerzas de choque. La cuestión es que, como informa Libertad Digital, los ecologistas, en particular los promotores de la campaña 10:10, no sé si por torpeza o bien porque ya se sienten lo suficientemente fuertes y apoyados social o gubernamentalmente como para no andarse con disimulos, se han excedido al emitir un spot publicitario que sería digno de incluirse entre los sketches más sangrientos y desagradables de «El sentido de la vida» de los Monty Python por su presunto humor negro. En éstos se podría tomar como una sátira —muy típico de ellos—, y en este caso muy fiel del mundillo ecologista radical, pero el problema es que, siendo quienes son los impulsores, sólo se puede interpretar como un programa político intimidatorio… y maldita la gracia.

The surrogates, el cómic

Venditi, R., and B. Weldele, The Surrogates, , Barcelona, Ediciones Glénat España, 2007. Portada del cómicPortada del cómic

Ayer comenté la película Los sustitutos (Surrogates), por lo que hoy me centro en el cómic homónimo en el que se inspira, resaltando los aspectos formales y artísticos. Como no disponía de ningún ejemplar, ya me agencié uno gracias a un amigo mío forofo del género, que generosamente me lo prestó para que pudiera leerlo y comentarlo.

The Surrogates, cómic bastante reciente (2005), es obra del dibujante Brett Weldele y del guionista y creador Robert Venditti. Apareció en cinco volúmenes, que la editorial Glénat ha publicado recientemente en español compilados en un solo volumen, además de una secuela, Los sustitutos: de carne y hueso.

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