muñecos

¿Muñecos «antisemitas»? ¡Ahí va, y yo que se los iba a pedir a los Reyes!

Göring de 3R: Uno de los muñecos controvertidos.Göring de 3R: Uno de los muñecos controvertidos.

Bueno, en realidad, no, pero más que nada porque, más que afición por los muñecos articulados de tipo militar («action figures») a escala 1:6 (12″), lo que tenía era predilección en mi infancia y juventud por los soldaditos y maquetas a escala 1:32 ó 1:35. Además, empiezo a peinar canas y mi economía no está precisamente como para dedicarme al coleccionismo militar, pero esta noticia absurda me ha tentado.

El asunto, tal como lo interpreto, es como sigue: una señora, Christine Delsirié, esposa del coronel de la Gendarmería francesa Jean-Christophe Delsirié, tiene un negocio honrado de venta por internet de figuras y muñecos de 12″ llamado Figurines 12 Pouces, cuya sede mercantil —como muchas actividades de autónomos— está radicada en su domicilio particular. El problema radica en que en el catálogo se encontraban (ya no) reproducciones del fabricante 3R —especializado en personajes del Eje— de Goebbels, Göring (ambos de gran fidelidad), Dönitz (regulín, debe de ser de los primeros) y Hitler (muy poco conseguido: el uniforme es el de la época de putsch de Múnich, y no se parece a él en ningún momento de su vida, salvo en el bigote y en la expresión de loco-endemoniado), y que el domicilio particular está ubicado en la casa-cuartel de la Gendarmería en Dinéault (Finisterre, Francia).

Muñecas góticaZ

Hacía tiempo que no me reía tanto como cuando me enviaron la chirigota de Cádiz «Las niñas de Zapatero». Claro que también por poco se me descoyunta la mandíbula cuando leí la serie de artículos del Blog del Padre Fortea titulados «Cómo ser gótico en n pasos» (partes I, II, III, IV, V, VI, VII y VIII: la numeración de sus artículos es un tanto confusa, y no se lo reprocho, porque así, a ojo, no se sabe cuándo va a acabar), que los publicó a partir del primero de noviembre de hace dos años para reírse —deduzco— del Halogüín (no en vano sabe de qué está hablando: es exorcista), y muestan —dosificado en varios días— el contenido del típico mensaje en cadena jocoso cuyos orígenes se pierden en la noche de la cybercronía y de cuyo autor se ignora hasta el nombre. Como la pinta de los vástagos del monstruo que tenemos como Gran Timonel es de persignación apresurada —y eso que era una foto protocolaria (¡asesores, al paro!) rápidamente censurada por los monclovitas: ¿por qué posaron?— , y como también se menciona que una gótica que se precie ha de poseer como parte del uniforme una Living Dead Doll (véase a la derecha el «encanto» de muñeca a lo Chucky anarka), me ha inspirado inmediatamente un artículo sobre muñecas góticas, tanto de las de plástico como las de carne y hueso.

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