mal menor

Elecciones Generales 2011 y el mal menor

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Hoy es el último día de campaña electoral, y mañana el día de reflexión —si no lo revientan, que ya empieza a haber costumbre— previo a las votaciones al Parlamento de España, y en estas elecciones están en juego asuntos tan importantes como salir del caos económico y revertir la ingeniería social subversiva y deletérea en los que nos ha metido el lunático de Zapatero y sus secuaces. Como el régimen de España es democrático —bueno, eso dicen— e implica que, aunque esporádicamente, nos convertimos periódicamente durante un día en políticos, conviene recordar los tres principios innegociables del político cristiano:

  • la defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural,
  • la familia formado por hombre y mujer y abierta a los hijos y
  • la libertad de educación para los padres,

que S. S. Benedicto XVI aclaró en unas jornadas organizadas por el Partido Popular Europeo.

En teoría el asunto está claro, pero en la práctica, no, porque la realidad es que ningún partido con representación parlamentaria cumple los requisitos de defensa de estos principios —en la práctica hasta actúan en contra, incluso los presuntamente “de derechas”; recuerden la aprobación de la PDD y la donación de embriones para investigación por parte del PP, la celebración de Gallardón de la primera boda gay en Madrid, la subvención a abortorios por parte de CiU mientras se recorta el presupuesto de Sanidad en Cataluña, y un largo etcétera— y aquí es donde entra la cuestión del mal menor, del que tenemos —o teníamos— en general una idea equivocada.

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