infantil

El hobbit

Tolkien, J. R. R., El hobbit, , 1.ª, Capellades (Barcelona), Minotauro, 1985.

Tres cuartos de siglo con «El hobbit»

El Hobbit: un viaje de Oeste a Este por la Tierra MediaEl Hobbit: un viaje de Oeste a Este por la Tierra Media

Me entero por Elentir (hasta el alias indica que debe de ser un forofo) que hoy se cumple el 75.º aniversario de la primera edición de El hobbit, de J. R. R. Tolkien. Una gran efeméride. Lo que cuenta de su relación con la obra de Tolkien e incluso el orden de lectura de sus libros se podría aplicar casi punto por punto con la mía. Sin embargo, hay una diferencia fundamental, derivada en la diferencia de edad —calculo que soy aproximadamente un lustro mayor que él—: él no estuvo expuesto —o era demasiado pequeño para que le afectara— a la proyección en 1978 de la película El señor de los anillos de Ralph Bakshi.

Marte no necesita crítica «políticamente correcta»

Cartel de «Mars Needs Moms»: Una película injustamente vituperada y no estrenada.Cartel de «Mars Needs Moms»: Una película injustamente vituperada y no estrenada.

Hace nada que cayó en mis manos una película cuya existencia desconocía por completo —no estoy muy al tanto de las producciones de Disney— y titulada Marte necesita madres (en Hispanoamérica, Marte necesita mamás). Al echarle un vistazo para ver de qué iba, suponiendo de antemano que se trataba del típico largometraje de animación “de relleno” para la distribución directa en formato DVD en grandes superficies y supermercados puesto que no tenía noticia de ella, cuán grande fue mi sorpresa al ver que, al menos en gráficos 3D y animación, se trataba de una película de una calidad excelente: movimientos naturales y convincentes, texturas muy trabajadas y simulación de expresión facial, cuerpos blandos y tejidos muy elaborada, y paisajes y decorados espectaculares que vistos en 3D tendrían que ser impresionantes. «Aquí se ha gastado mucha CPU y mucha GPU», pensé inmediatamente.

Además da la casualidad de que, a la hora de llevar al cine a mis sobrinos, soy de los que filtran y seleccionan la cartelera infantil de antemano —los rollos, para los papis, que para eso los han parido— para no verme en la tesitura de tener que tragarme íntegra la típica historia descerebrada de princesitas y ranas encantadas que, para colmo, suele estar “adaptada” a los cánones “políticamente correctos” actuales; como aparentemente ésta iba de marcianos malvados, cohetes y láseres, no podía entender cómo se me había podido escapar. La sorpresa mayor es que, al indagar un poco, me enteré que fue un completo fiasco en su estreno en EE.UU. hasta el punto que se suspendió el estreno en España.

Canguro Net me ha censurado páginas

Imagen de javcus


¡La sorpresa —desagradable— que me he llevado al ver anoche que el servicio de filtro Canguro Net me había bloqueado algunas de mis páginas! Y, además, ni siquiera se puede considerar ni por asomo que pertenezcan a ninguna de las categorías «sensibles» con las que clasifican el contenido de Internet. Las páginas en cuestión son todas las correspondientes a la transcripción de los anales del capitán Alonso Vargas que tratan sobre el milagro de Empel, que no tienen nada de pornográficas (en la URL aparecía CAT=pornography_ca o algo así, lo cito de memoria, aunque no aparecía ninguna justificación en el cuerpo del mensaje).

Narrativa infantil/juvenil

Imagen de javcus


Se anuncia la apertura de una sección de Narrativa infantil/juvenil, que muy pronto contará con entradas.

Se me puede preguntar: «¿No estás ya un poco mayorcito para leer y comentar a Julio Verne, Salgari, Dickens...? ¿Padeces alguna crisis emocional, regresión de personalidad o... (¡Dios mío!) enfermedad cerebral?». Por supuesto, lo primero que contestaría sería: «Yo leo lo que me da la gana». También podría espetarles: «¿Y por qué precisamente esos autores? ¡No soy tan viejo!». Pero, para llevar la contraria a la EpC (puede ver un texto escolar amenizado con Batman aquí), podría ser más educado y contestar también —y es uno de los motivos principales, aparte del placer de lectura (sí, me gusta leerme alguno de vez en cuando; ¿qué pasa?)— que en los cuentos, aunque es perfectamente posible, aceptable e incluso edificante —y siempre muy entretenido— que aparezcan ogros, monstruos, malvados y situaciones horripilantes (¡y hasta cultivadores y fumadores de tabaco, como los Hobbits!), siempre quedan claros o no transgreden los conceptos del Bien y el Mal.

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