espiritismo

Los peligros del espiritismo

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Portada de Los espiritistas.Portada de Los espiritistas.

Benson, R. H., Los espiritistas, , 1.ª, Madrid, Homo Legens, 2010.

De vez en cuando le echo un vistazo al catálogo editorial de Homo Legens, y me he llevado la agradable sorpresa de que recién acaba de salir de imprenta el libro de Robert Hugh Benson Los espiritistas (The Necromancers), una novela escrita en 1909 que alerta contra los peligros del espiritismo. Aunque es propiamente un estudio psicológico introspectivo de los efectos de la pena por la pérdida de un ser querido y los problemas que acaecen cuando no se tratan de manera humana, suele ser considerada como un clásico del terror, aunque más bien de tipo psicológico. No encontrarán en él terrores cósmicos de criaturas protoplasmáticas reliquias de eras perdidas y oscuras, al estilo de Lovecraft, ni tampoco terrores macabros, pesadillas del delirium tremens, como gustaba a Poe, sino que encontrarán un relato sobre lo que ha estado muy de moda a partir de la segunda mitad del siglo XIX en sectores —paradójicamente— autodenominados «racionalistas» e incluso materialistas: el espiritismo, y su mensaje es muy claro: normalmente son fraudes… salvo cuando no lo son, y entonces es cuando la actitud que debe adoptar ante este fenómeno es la de tomar las de Villadiego, porque la tesis que sostiene uno de los personajes de la novela, que por cierto es la de la Iglesia Católica, es que no se pueden evocar (que no es lo mismo que invocar) a los difuntos para comunicarse con ellos, porque a quien se evoca y quien se muestra es, en realidad… otro ente, poderoso y embaucador (pista: ¿a quién se le conoce como «padre de las mentiras»? Pues eso).

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