enciclopedismo

Conspiración anticristiana

Primera página del cuerpo del primer tomo de «Memorias para servir a la historia del Jacobinismo», 1827Primera página del cuerpo del primer tomo de «Memorias para servir a la historia del Jacobinismo», 1827

(Aquí empieza propiamente dicho el contenido del primer tomo de Memorias para servir a la historia del jacobinismo del abate Barruel. Por razones de comodidad, todos los capítulos se disponen como páginas hijas de ésta. Pueden observar que aparece también un cuadro de contenido en la cabeza de la columna derecha de esta página —y de todas aquellas en este portal que estén estructuradas como «libro»— para facilitar la lectura y el acceso a la información. Las notas al pie de página del traductor, como suelen ser relativamente extensas dado su carácter explicativo o informativo, se dispondrán por regla general al margen, para mayor comodidad de lectura, y se respeta la marca mediante asteriscos original del libro. Las notas al pie del autor, que siempre se consignan con cifras, como en la publicación original, suelen ser referencias bibliográficas, por lo que se dispondrán en general al final de la página, y sólo se mostrarán al margen cuando la extensión, importancia o carácter aconseje lo contrario. Todas las marcas siempre serán hiperenlaces para facilitar la navegación y consulta; también los títulos de las secciones, por si se quieren enlazar desde otra página. En cualquier caso, como éstos son detalles «cosméticos» de maquetación, en un primer momento de la publicación posiblemente no estén disponibles, puesto que lo que se prima es el contenido.)

La conjura contra el altar

La guillotina, instrumento filosófico por excelencia.La guillotina, instrumento filosófico por excelencia.

Barruel, A., "Memorias para servir a la historia del Jacobinismo / su autor Barruel; traducidas al castellano, y aumentadas con algunas notas relativas a la revolución de España del año 1808 por Raymundo Strauch y Vidal (tomo I)", Memorias para servir a la historia del Jacobinismo, vol. 1, Perpiñán, Imprenta de J. Alzine, 1827.

Hace ya cierto tiempo que leí la obra magna del abate Augustin Barruel, Memorias para servir a la historia del jacobinismo (¿largo, verdad que sí? Pues el título completo lo es más: el que aparece al comienzo del artículo), la madre de todas las conspiranoias, como dice en broma el blogger Embajador en el Infierno, y parece ser que se ha vuelto a publicar.

El abate Barruel fue uno de tantos jesuitas víctimas de la expulsión y disolución de la Compañía de Jesús, y presenta en esta obra una avalancha de datos relacionados con las maquinaciones de los philosophes del conocido como siglo de las Luces, muy esclarecedora de sus métodos y objetivos, en particular de los que, según el abate, forman el núcleo de la conjura: Voltaire, el patriarca, d’Alembert, el agente más astuto, Federico II de Prusia, el protector y, a veces, consejero, y Diderot, el hijo perdido. ¿Cuál es el objetivo último de la conjura, según Barruel? Siempre ha estado claro que fue el lema que conoce mucha gente: Ecrasez l’infame («destrozad al infame»); lo que demuestra, en cambio, es que, a diferencia de la creencia del común de la gente que piensa —o le han dicho que pensase— que se refiere al rey y, por extensión, al antiguo régimen, en realidad apunta al núcleo de lo que fue la civilización occidental hasta el momento: Jesucristo y su religión.

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