educación

Elecciones Generales 2011 y el mal menor

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Hoy es el último día de campaña electoral, y mañana el día de reflexión —si no lo revientan, que ya empieza a haber costumbre— previo a las votaciones al Parlamento de España, y en estas elecciones están en juego asuntos tan importantes como salir del caos económico y revertir la ingeniería social subversiva y deletérea en los que nos ha metido el lunático de Zapatero y sus secuaces. Como el régimen de España es democrático —bueno, eso dicen— e implica que, aunque esporádicamente, nos convertimos periódicamente durante un día en políticos, conviene recordar los tres principios innegociables del político cristiano:

  • la defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural,
  • la familia formado por hombre y mujer y abierta a los hijos y
  • la libertad de educación para los padres,

que S. S. Benedicto XVI aclaró en unas jornadas organizadas por el Partido Popular Europeo.

En teoría el asunto está claro, pero en la práctica, no, porque la realidad es que ningún partido con representación parlamentaria cumple los requisitos de defensa de estos principios —en la práctica hasta actúan en contra, incluso los presuntamente “de derechas”; recuerden la aprobación de la PDD y la donación de embriones para investigación por parte del PP, la celebración de Gallardón de la primera boda gay en Madrid, la subvención a abortorios por parte de CiU mientras se recorta el presupuesto de Sanidad en Cataluña, y un largo etcétera— y aquí es donde entra la cuestión del mal menor, del que tenemos —o teníamos— en general una idea equivocada.

Angélica enseñanza

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Eijo Garay, L., Novena al Santo Ángel Custodio de España, , 1.ª, Madrid, Imprenta Enrique Teodoro, pp. 105, 1917.

Meditación y oración correspondiente al séptimo día de la Novena al Santo Ángel Custodio de España.

Demasiado nivel para la ESO

Matemáticas para aberrados mentales de la ESO.Matemáticas para aberrados mentales de la ESO.

Siempre sospeché, aunque no tenía pruebas, que el sistema educativo no tenía como misión la formación del individuo, sino acostumbrarlo progresivamente a la monotonía del mercado laboral, aprender a tragar acríticamente lo que sea y a quien sea y pasar siempre por el aro y olvidase de fantasías si lo que se desea es progresar; en definitiva: no educarse como persona, que está feo, sino ser un engranaje engrasado del nuevo Mundo Feliz. Si no se lo creen, lean lo que la Junta de Andalucía pretende hacer con unos alumnos que se han negado a que les comieran el coco con la versión actualizada zapateril de El Libro Rojo del Cole [1]. Lo que no acabo de entender del todo es ese empeño con llenar horas y horas con educación sexual, de género y demás gilipolleces. En mi época la educación vial —señales, semáforos, ayudar a las viejas a cruzar la calle…— se despachaba en una sesión de una hora de filminas, más la subida y bajada de escaleras del aula al salón de actos, con la juerga, empujones y codazos —discretos, eso sí, que en aquella época todavía se arreaban soplamocos—, por lo que por esa regla de tres, las chorradas progres se podrían dar en cinco minutos, o menos incluso. Algo así como decir: «¿Sabéis cómo son los enchufes? ¿Sabéis que a un tipo se le llama “macho” y a otro, “hembra”? Pues echadle imaginación, que es diver. ¡Ah! Y ojo en dónde “enchufáis”, que podéis agarrar cualquier porquería que haga que se os caiga a cachos, así que estáis avisados. Colorín, colorado, esta soplagaita se ha acabado.». Ya está. El resto, se deja al instinto y a la Naturaleza, que es sabia. Además fomenta el debate y el intercambio de experiencias en el alumnado, y esto al progrerío debería provocarle un orgasmo.


Referencias

  1. Anónimo, "El Libro Rojo del Cole", Pedagogía: Editorial Nuestra Cultura, pp. 181, 1979.
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