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«Kingsman», o cómo un supervillano lo es precisamente por su filantropía

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Una película que vale la pena no perdérselaUna película que vale la pena no perdérsela

Ésta es la sinopsis argumental que se ofrece en la página oficial:

Basada en el aclamado libro de cómics y dirigida por Matthew Vaughn (Kick Ass, X-Men Primera Generación), Kingsman: Servicio Secreto cuenta la historia de una organización de espías ultra secreta que recluta a un chico de la calle, poco refinado pero muy prometedor, para uno de sus programas de entrenamiento justo cuando un peculiar y muy peligroso genio de la tecnología pone en peligro la seguridad mundial.

Expuesto así el argumento, la verdad es que no parece muy prometedora (una especie de Superagente Cody Banks a la inglesa), pero en realidad se trata de una película trepidante, ingeniosa, divertida, gamberra y con bastante mala leche muy británica al estilo de James Bond 007 pero ya no al servicio de Su Majestad, sino de un bien superior. Como organización, Kingsman en su origen fue una sastrería selecta en Savile Row y en la actualidad es la tapadera de la organización secreta.

Lo más original del guion frente a otras películas similares es que en ésta los “buenos” son en realidad “malos”, y lo son precisamente por llevar al extremo ideas que actualmente pasan por ser “buenas”, sobre todo entre los miembros de la nueva iglesia del Cambio Climático, ecologistas extremistas y subvencionados, y de la progresía internacional en general.

Sophia Boutella como doméstica asesina en «Kingsman»

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Sophia Boutella como doméstica asesina en «Kingsman»

No sé Uds., pero en mi caso no estaría muy tranquilo con este servicio doméstico.

Tres cuartos de siglo con «El hobbit»

El Hobbit: un viaje de Oeste a Este por la Tierra MediaEl Hobbit: un viaje de Oeste a Este por la Tierra Media

Me entero por Elentir (hasta el alias indica que debe de ser un forofo) que hoy se cumple el 75.º aniversario de la primera edición de El hobbit, de J. R. R. Tolkien. Una gran efeméride. Lo que cuenta de su relación con la obra de Tolkien e incluso el orden de lectura de sus libros se podría aplicar casi punto por punto con la mía. Sin embargo, hay una diferencia fundamental, derivada en la diferencia de edad —calculo que soy aproximadamente un lustro mayor que él—: él no estuvo expuesto —o era demasiado pequeño para que le afectara— a la proyección en 1978 de la película El señor de los anillos de Ralph Bakshi.

«Jackboots on Whitehall»: La Batalla de Inglaterra según Barbie y Ken

«Jackboots on Whitehall»«Jackboots on Whitehall»

Puede que sea más raro que un perro verde al considerar Jackboots on Whitehall (“botas duras en Whitehall”) el mejor largometraje de animación de muñecos de toda la historia; quizá sea debido a que entiendo y me gusta el humor inglés, o quizá sea signo de que todavía quedan nostalgias de la infancia en mi personalidad (las marionetas del parque, jugar con soldaditos de Airfix, los tebeos de Hazañas Bélicas...), pero me da igual: me lo pasé bomba con esta película.

No es que se hayan hecho muchas de esta clase que sean de acción o bélicas, la verdad, y más en una época en que ya descuellan las producciones de animación digital 3D; a mi mente sólo acude la serie Los Thunderbird y otras en Supermarionation, y la muy gamberra y también entretenida Team America: la policía del mundo en Supercrappymation, que supongo que se le asignó la calificación “R” (+17) en EE.UU. por la escena de cameo de las marionetas. La diferencia entre estas dos y la que se comenta es que las primeras se realizaron con marionetas y, en cambio, ésta con animación mediante stop-motion y retoques digitales de monigotes tipo Kent y Barbie —pueden ver las explicaciones en el making-of de la película, donde se puede apreciar también el tamaño de los magníficos decorados— pero muy cuidados tanto en el acabado facial como en los detalles del vestuario.

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