biografía

Sinfonía en Rojo mayor

Hace años que circula por internet la traducción en inglés de un capítulo del libro de Josef Landowsky Sinfonía en rojo mayor ([1]) con permiso del traductor y editor, D. Mauricio Carlavilla «Mauricio Karl» (fallecido el 24 de junio de 1982, cuya vida da para una novela e incluso más polémica, y que reseñaré en otro artículo). Este texto provoca encendidos debates en los foros, al contener el presunto interrogatorio secreto de Christian Rakovski en 1938, por parte de un agente de Stalin, Gabriel G. Kusmin, durante las purgas stalinianas contra los trotskistas. Tal como indica el traductor y editor, se trata de una autobiografía de un médico de la NKVD especialista en anestésicos, y dice textualmente aquél en una advertencia al final del libro:

«Ésta es la penosa traducción de unos cuadernos hallados sobre el cadáver del doctor Landowsky, en una isba del frente de Leningrado, por el voluntario español A. I.

»Él nos lo trajo. Su reconstrucción y traducción fue lenta, trabajosa, dado el estado de los manuscritos. Duró años. Aún más tiempo estuvimos dudando para su publicación. Eran tan maravillosas e increíbles sus revelaciones del final, que jamás nos hubiéramos decidido a publicar estas memorias si los hombres y los hechos actuales no les dieran plena autenticidad.

»Antes de que vieran estas Memorias la luz, nos hemos preparado para la prueba y la polémica.

»Respondemos personalmente de la verdad absoluta de sus hechos capitales.

»Veremos si hay alguien capaz de refutarlos con evidencias o razones…

»Esperamos.»


Referencias

  1. Landowsky, J., Sinfonía en Rojo mayor, , Madrid, Ed. «Nos», 1950.

Radiografía de una revolución (1.ª parte)

En esta primera entrega el interrogatorio versa sobre la razón y métodos reales del Marxismo, los planes trotskistas previos a las purgas de Stalin con el ascenso de Hitler y un esbozo de las actuaciones de la Finanza internacional.

Un seminarista en las SS

Padre Gereon GoldmannPadre Gereon Goldmann

Estos días de la visita pastoral de S. S. el papa Benedicto XVI a Tierra Santa, están resurgiendo las tonterías de siempre, con las que nos aburre la prensa periódicamente, sobre la presunta —y falsa— pertenencia en su juventud a las Juventudes Hitlerianas. Es que hay muchos que le tienen ganas. Pregunta: ¿En el caso de que así hubiera sido, qué demostraría? Respuesta: absolutamente nada. Y la prueba de ello es la vida del P. franciscano Gereon Goldmann (1916–2003), que, además de seminarista, perteneció ni más ni menos que a las Waffen-SS. No se trata de un converso (la Iglesia tiene páginas gloriosas de personas que fueron hasta encarnizados perseguidores, empezando por uno de sus más grandes apóstoles: S. Pablo); se trata de un católico convencido que, a pesar de defender vehementemente su fe (como franciscano que era) y oponerse radical, pública y explícitamente al nacional-socialismo —aparte de la obediencia incondicional a Dios, consideraba que su defensa del catolicismo y la oposición a la cosmovisión (Weltanschauung) nazi era un asunto de patriotismo—, providencialmente (realmente Dios lo cubrió con su manto protector) se fue librando de procesos —por parte alemana y aliada—, condenas a muerte, masacres en el frente de batalla, conspiraciones y palizas en campos de prisioneros… No sólo eso, sino que confortó a muchos soldados católicos alemanes, en general carentes de sacerdotes, con la administración de la Eucaristía, participó como enlace en la famosa conjura contra Hitler del 20 de julio de 1944, consiguió que lo ordenaran sacerdote sin haber cursado los estudios preceptivos de Teología —por dispensa papal de puño y letra del propio Pío XII, con la condición de que los terminara al acabar la guerra—, se enfrentó y convirtió a muchos nazis recalcitrantes y hasta depravados en los campos de prisioneros inhumanos del sur de Marruecos (en particular, el de Ksar-es-Souk), y fue reconocido, respetado y ayudado por la comunidad católica del norte de África.

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