absurdo

«Jackboots on Whitehall»: La Batalla de Inglaterra según Barbie y Ken

«Jackboots on Whitehall»«Jackboots on Whitehall»

Puede que sea más raro que un perro verde al considerar Jackboots on Whitehall (“botas duras en Whitehall”) el mejor largometraje de animación de muñecos de toda la historia; quizá sea debido a que entiendo y me gusta el humor inglés, o quizá sea signo de que todavía quedan nostalgias de la infancia en mi personalidad (las marionetas del parque, jugar con soldaditos de Airfix, los tebeos de Hazañas Bélicas...), pero me da igual: me lo pasé bomba con esta película.

No es que se hayan hecho muchas de esta clase que sean de acción o bélicas, la verdad, y más en una época en que ya descuellan las producciones de animación digital 3D; a mi mente sólo acude la serie Los Thunderbird y otras en Supermarionation, y la muy gamberra y también entretenida Team America: la policía del mundo en Supercrappymation, que supongo que se le asignó la calificación “R” (+17) en EE.UU. por la escena de cameo de las marionetas. La diferencia entre estas dos y la que se comenta es que las primeras se realizaron con marionetas y, en cambio, ésta con animación mediante stop-motion y retoques digitales de monigotes tipo Kent y Barbie —pueden ver las explicaciones en el making-of de la película, donde se puede apreciar también el tamaño de los magníficos decorados— pero muy cuidados tanto en el acabado facial como en los detalles del vestuario.

Cuando el pecado está en el censor

¡Malpensados! ¡Es un micrófono!¡Malpensados! ¡Es un micrófono!

Hay noticias con las que no se sabe si reír o llorar. Bueno, en este caso al menos está claro: por poco no se me descoyunta la mandíbula de las carcajadas con la foto de la derecha, en donde aparece la cantante Kylie Minogue sujetando como puede un enorme oso de peluche que le regaló un fan, y sobre todo con la explicación que se da en la noticia de Libertad Digital.

Parece ser que algún cretino de Facebook (de la empresa, no un usuario) censuró esta imagen colgada en el portal por un admirador de la cantante porque «no acepta fotografías que contengan desnudos, uso de drogas o violencia». Pues que se lo haga mirar por el psiquiatra o arreglacocos que tenga más a mano… o quizá mejor que no, que si le hace pasar el test de Rorschach (ése tan simpático de las manchas) y ve sólo tías empelotas —lo que es muy plausible, porque sólo alguien especialmente libidinoso puede llegar a ver desnudos en esa imagen— y encima le dice al psiquiatra que sólo le enseña guarradas, igual lo tupen a psicofármacos (o bromuro, que es más barato) y acaba a perpetuidad en una celda de corcho con camisa de fuerza como prevención de que viole a alguien o a algo.

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