La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas Europeas

La democracia no es eterna, es incluso extremadamente frágil.
Creyéndola invulnerable, estamos a punto de dejarla perder.

Étienne Chouard

Ya ha transcurrido un lustro desde los atentados del 11-M en los trenes de Madrid, en donde perecieron más de doscientas personas y quedaron afectadas un millar. Se ha especulado hasta la saciedad de muchos de los pormenores de los atentados, de las manipulaciones u ocultamientos de pruebas, de las diferentes versiones, de las posibles autorías, etc. Hasta ahora en relación con la autoría, al menos para el gran público a través de la prensa escrita y los partidos políticos, el debate se ha centrado en si fue realizado por islamistas o ETA, y sólo últimamente se empiezan a oír voces de la posible implicación, al menos en relación a la manipulación y encubrimiento de pruebas, de las cloacas del Estado, siempre en clave de política interna española. Como abundan las referencias, no se entrará en ello. Sin embargo, lo que nadie contempla —o quiere contemplar, supongo que porque causa pánico sólo de pensarlo— es si el papel de las cloacas del Estado fue mucho más activo e incluso si fue un golpe de estado encubierto, quizá con apoyo exterior. No es descartable, puesto que el gobierno de Aznar pisó muchos callos tanto dentro de España (nacionalismos periféricos, política antiterrorista…) como también fuera de ella: expansión empresarial en Hispanoamérica, en el Magreb (coto empresarial tradicional de Francia), basculamiento hacia Argelia en detrimento de Marruecos (con crisis de Perejil incluida, en la que Francia se puso del lado marroquí), oposición feroz a la Constitución Europea de Giscard d’Estaign (con amenaza de bloqueo), apoyo a EE. UU. en la guerra de Iraq (oponiéndose de nuevo principalmente a Francia)… Todo esto se truncó con la derrota electoral del PP. Y fíjense que sale demasiado Francia. ¿Calculó Aznar mal sus fuerzas y apoyos? ¿Por qué después de la derrota el PP, gobernando todavía en funciones, dejó que se hicieran unas pesquisas tan chapuceras y no depuró responsabilidades y, ya con Rajoy, apoyó el engendro constitucional europeo? Misterio.

Viendo todo esto, en el caso de que el 11-M hubiera sido un golpe de estado, me surge la pregunta: ¿habría que entenderlo exclusivamente en clave interna española? El cui prodest? se emplea para señalar a los posibles «cerebros» (Zapatero es demasiado imbécil e insignificante para eso) y si hubiera que quedarse con sólo uno, Giscard d’Estaing podría ser un buen candidato, puesto que su biografía (tiene detalles muy significativos) y el «amor manifiesto» que siempre ha tenido a los españoles lo relaciona con muchos (si no todos, a alto nivel) de los elementos puestos en juego (real o hipotéticamente) en el atentado. Aunque todo esto es tan sólo especulativo (digamos «conspiranoico»), me lo hizo pensar en su momento un artículo aparecido en The Brussels Journal en 2006 que, por su gran interés, lo he traducido para su mejor difusión y que se ofrece a a continuación.


Ex disidente soviético advierte de la dictadura de la UE

Desde el escritorio de Paul Belien, Lun 2006-02-27 22:13
©2005–2009—Society for the Advancement of Freedom in Europe (SAFE), Zurich, Suiza.

Vladímir Bukovsky (Владимир Константинович Буковский, 1942), el ex disidente soviético de 63 años de edad, teme que la Unión Europea esté en camino de convertirse en otra Unión Soviética. En un discurso que pronunció en Bruselas la semana pasada, Bukovsky denominó a la UE un «monstruo» que debe ser destruido, cuanto antes mejor, antes de que se convierta en un estado totalitario completamente desarrollado.

Bukovsky realizó una una visita al Parlamento Europeo el jueves por invitación de Fidesz, el Foro Cívico Húngaro. Fidesz, miembro del grupo parlamentario demócrata-cristiano europeo, ha invitado al ex disidente soviético desde Inglaterra, donde reside, en ocasión del 50.º aniversario, este año, del levantamiento húngaro de 1956. Después de la reunión matinal con los húngaros, Bukovsky ofreció un discurso por la tarde en un restaurante polaco en la Trier straat, frente al Parlamento Europeo, donde habló por invitación del Partido por la Independencia del Reino Unido, del que es patrocinador.

En el discurso, Bukovsky se refirió a los documentos confidenciales de los archivos secretos soviéticos que se le permitió leer en 1992. Estos documentos confirman la existencia de una «conspiración» para convertir a la Unión Europea en una organización socialista. Asistí a la reunión y grabé el discurso. Se puede encontrar la transcripción, así como el fragmento de audio (aprox. 15 min.) a continuación (para los audios, acúdase al artículo original). También realicé una entrevista breve con el Sr. Bukovsky (4 min.), una transcripción y un fragmento de audio que también se pueden obtener más adelante. La entrevista sobre la Unión Europea tuvo que ser interrumpida porque el Sr. Bukovsky tenía otros compromisos, pero me trajo recuerdos, ya que entrevisté a Vladímir Bukovsky hace veinte años, en 1986, cuando la Unión Soviética, el primer monstruo contra el que luchó tan valientemente, estaba aún viva y coleante.

Bukovsky ha sido uno de los héroes del siglo XX. De joven reveló el empleo de la prisión psiquiátrica contra los presos políticos en la antigua URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, 1917–1991) y pasó un total de doce años (1964–1976), desde los 22 a los 34 años, en cárceles soviéticas, campos de trabajo e instituciones psiquiátricas. En 1976 los soviéticos lo expulsaron a Occidente. En 1992 fue invitado por el gobierno ruso para servir como testimonio experto en el juicio llevado a cabo para determinar si el Partido Comunista Soviético había sido una institución criminal. Para preparar su testimonio se le concedió a Bukovski el acceso a un gran número de documentos de los archivos secretos soviéticos. Él es una de las pocas personas que han visto esos documentos porque están todavía clasificados. Utilizando un escáner de mano y un ordenador portátil, sin embargo logró copiar numerosos documentos (algunos de alta seguridad), incluyendo informes de la KGB para el gobierno soviético.

Entrevista con Vladímir Bukovsky

Paul Belien.—Vd. fue un disidente soviético muy famoso y ahora está trazando un paralelo entre la Unión Europea y la Unión Soviética. ¿Podría explicarlo?

Vladímir Bukovsky.—Me refiero a las estructuras, a ciertas ideologías que se están inculcando, a los planes, la dirección, la expansión inevitable, la destrucción de naciones, que era el objetivo de la Unión Soviética. La mayoría de las personas no entienden esto. No lo saben, pero nosotros sí porque nos criamos en la Unión Soviética, donde teníamos que estudiar ideología soviética en la escuela y en la universidad. El propósito último de la Unión Soviética era la creación de una nueva entidad histórica, el pueblo soviético, en todo el mundo. Lo mismo ocurre en la UE actualmente. Están tratando de crear un pueblo nuevo. Llaman a este pueblo «europeos», con independencia de lo que eso signifique.

»Según la doctrina comunista, así como la de muchas formas de pensamiento socialista, se supone que el Estado, el Estado nacional, se desvanece. En Rusia, sin embargo, sucedió lo contrario: en vez de desvanecerse, el Estado soviético se convirtió en uno muy poderoso, pero las nacionalidades fueron arrasadas. Pero cuando sobrevino el tiempo del colapso soviético, estos sentimientos suprimidos de identidad nacional retornaron y casi destruyeron el país. Fue espantoso.

PB.—¿Piensa que puede suceder lo mismo cuando colapse la Unión Europea?

VB.—Por supuesto: se puede presionar un muelle sólo hasta cierto punto, y la psique humana es muy resistente, ¿sabe? Se puede apretar, se puede apretar, pero no olvide que todavía está acumulando poder de recuperación. Es como un muelle y siempre va a rebotar.

PB.—Pero todos esos países que se adhirieron a la Unión Europea lo hicieron voluntariamente.

VB.—No, no lo hicieron. Fíjese en Dinamarca, que votó contra el Tratado de Maastricht en dos ocasiones. Fíjese en Irlanda [que votó contra el Tratado de Niza]. Fíjese en otros muchos países, que se encuentran bajo una enorme presión. Es casi un chantaje. Suiza se vio forzada a votar cinco veces en un referéndum. En estas cinco veces lo rechazaron, pero quién sabe lo que ocurrirá en una sexta, en la séptima. Siempre es lo mismo. Es un truco para idiotas: La gente tiene que votar en los refrendos hasta que se vota de la forma que se desea; entonces se paran las votaciones. ¿Por qué parar? Sigamos votando. La Unión Europea es los que los americanos llaman matrimonio a punta de pistola.

PB.—¿Qué cree Vd. que deben hacer los jóvenes con respecto a la Unión Europea? ¿En qué deberían insistir: en democratizar la institución o simplemente abolirla?

VB.—Creo que la Unión Europea, como la Unión Soviética, no puede ser democratizada. Gorbachov intentó democratizarla y saltó por los aires. Este tipo de estructuras no se pueden democratizar.

PB.—Pero disponemos de un Parlamento Europeo que es elegido por el pueblo.

VB.—El Parlamento Europeo es elegido sobre la base de la representación proporcional, que no es una representación verdadera. ¿Y sobre qué vota? Sobre el porcentaje de grasa en el yogur, sobre ese tipo de cosas. Es ridículo. Es la tarea del Soviet Supremo. El parlamentario medio puede dirigirse a la Cámara seis minutos al año. Esto no es un parlamento de verdad.

Transcripción del discurso de Bukovsky en Bruselas

En 1992 tuve un acceso sin precedentes a los documentos secretos del Politburó y del Comité Central, que habían sido clasificados, y lo siguen estado ahora, por 30 años. Esos documentos demuestran muy claramente que la idea de convertir el Mercado Común Europeo en un estado federal fue acordado entre los partidos de izquierda de Europa y Moscú como un proyecto conjunto que el [líder soviético Mijaíl] Gorbachov denominó en 1988–89 «la casa común europea».

La idea era muy sencilla. Apareció por primera vez en 1985–86, cuando los comunistas italianos visitaron a Gorbachov, seguidos por los socialdemócratas alemanes. Todos ellos se quejaban de que los cambios mundiales, particularmente después de que [la primera ministro británica Margaret] Thatcher introdujera la privatización y la liberalización económica, amenazaban con acabar con los logros (así lo llamaron) de generaciones de socialistas y socialdemócratas, amenazando con revertirlos completamente. Por lo tanto, la única manera de aguantar el embate de este capitalismo salvaje (como lo llamaron) era tratar de introducir los mismos objetivos socialistas en todos los países a la vez. Antes de eso, los partidos de la izquierda y la Unión Soviética se habían opuesto a la integración europea porque lo percibían como un medio para bloquear sus objetivos socialistas. A partir de 1985 cambiaron completamente de opinión. Los soviéticos llegaron a la conclusión y a un acuerdo con los partidos de izquierda de que si trabajaban juntos podrían secuestrar todo el proyecto europeo y cambiarlo. En vez de un mercado abierto, lo convertirían en un estado federal.

Según los documentos [secretos soviéticos], el punto de inflexión fue 1985–86. He publicado la mayoría de estos documentos, incluso pueden encontrarlos en Internet. Pero las conversaciones que sostuvieron son realmente reveladoras. Por primera vez se entiende que hay una conspiración —bastante comprensible por parte de ellos, ya que estaban tratando de salvar su pellejos políticos—. En el Este, los soviéticos necesitaban un cambio de relaciones con Europa porque estaban entrando en una crisis estructural prolongada y muy profunda; en el Oeste los partidos de izquierda tenían miedo de ser eliminados y perder su influencia y prestigio. Por lo tanto, fue una conspiración, hecha por ellos abiertamente, acordada y realizada.

Vladímir BukovskyVladímir Bukovsky

En enero de 1989, por ejemplo, vino una delegación de la Comisión Trilateral para entrevistarse con Gorbachov. Incluía al [ex primer ministro japonés Yasuhiro] Nakasone, al [ex presidente francés Valéry] Giscard d’Estaing, al [banquero estadounidense David] Rockefeller y al [ex secretario de estado norteamericano Henry] Kissinger. Sostuvieron una conversación muy cordial en la que trataron de explicar a Gorbachov de que la Rusia soviética tenía que integrarse en las instituciones financieras mundiales, como el GATT, el FMI y el Banco Mundial.

En mitad de ella Giscard d’Estaign toma de repente la palabra y dice: «Señor Presidente, no puedo decir con exactitud cuándo sucederá —probablemente dentro de 15 años— pero Europa va a ser un estado federal y tiene que prepararse para eso. Tiene que trabajar con nosotros, y con los líderes europeos, cómo reaccionaría a eso, cómo permitiría a los otros países del Este europeo interactuar con ello o cómo convertirse en parte de ello: tiene que estar preparado.».

Esto fue en enero de 1989, en un momento en que el tratado de Maastricht [1992] ni siquiera se había esbozado. ¿Cómo demonios sabía Giscard d’Estaing lo que iba a suceder dentro de 15 años? Y, ¡sorpresa, sorpresa!, ¿cómo se convirtió en el autor de la Constitución Europea [en 2002–3]? Una pregunta muy buena. Huele a conspiración, ¿verdad?

Afortunadamente para nosotros, la parte soviética de la conspiración se derrumbó antes y no alcanzó el punto en que Moscú pudiera influir en el curso de los acontecimientos. Pero la idea original era tener lo que denominaban una convergencia, en la que la Unión Soviética se suavizaría un poco y se volvería más socialdemócrata, mientras que la Europa occidental se volvería más socialdemócrata y socialista. Entonces habría convergencia. Las estructuras tendrían que encajar entre sí. Ésta es la razón por las que las estructuras de la Unión Europea se construyeron inicialmente con el propósito de encajar con la estructura soviética. Ésta es la razón por la que son tan similares en funcionamiento y estructura.

No es casualidad que el Parlamento Europeo, por ejemplo, me recuerde al Soviet Supremo. Se parece al Soviet Supremo porque se diseñó como él. Del mismo modo, cuando se mira la Comisión Europea, se parece al Politburó. Quiero decir que lo hace exactamente, excepto por el hecho de que la Comisión ahora tiene 25 miembros y el Politburó normalmente tenía 13 ó 15 miembros. Aparte de que son exactamente lo mismo, no rinden cuentas a nadie, ni son elegidos directamente por nadie en absoluto. Cuando se mira toda esta extraña actividad de la Unión Europea, con sus 80.000 páginas de reglamentos, se parece al Gosplan. Solíamos tener una organización que planificaba todo en la economía, hasta el último detalle, con cinco años de antelación. Exactamente lo mismo está ocurriendo en la UE. Si nos fijamos en el tipo de corrupción de la UE, es exactamente el tipo soviético de corrupción, que circula de arriba a abajo en lugar de abajo hacia arriba.

Si repasan todas las estructuras y características de este monstruo europeo emergente, se darán cuenta de que cada vez más se asemeja a la Unión Soviética. Por supuesto, es una versión más suave de la Unión Soviética. Por favor, no me malinterpreten: no estoy diciendo que tenga un Gulag. No tiene un KGB —todavía no— pero vigilo con mucho cuidado estructuras de este tipo como Europol, por ejemplo. Ésta me preocupa realmente mucho porque esta organización probablemente tendrá poderes mayores que los del KGB. Tendrá inmunidad diplomática. ¿Pueden imaginar un KGB con inmunidad diplomática? Tendrá competencias sobre 32 tipos de delitos —dos de los cuales son particularmente preocupantes: a uno se lo denomina racismo, a otro se lo llama xenofobia—. Ningún tribunal de la Tierra define algo de este estilo como delito [no es completamente cierto, pues ya lo hace Bélgica. PB.]. Por lo tanto, es un nuevo delito, y ya hemos sido advertidos. Alguien del gobierno británico nos dijo que se considerarán racistas a los que se opongan a la inmigración incontrolada del Tercer Mundo, y a los que se opongan a una mayor integración europea se les considerará xenófobos. Creo que Patricia Hewitt lo dijo públicamente.

Por lo tanto, hemos sido avisados. Mientras tanto se está introduciendo más y más ideología. La Unión Soviética era un estado dirigido por la ideología. La ideología actual de la Unión Europea es socialdemócrata, estatalista, y en gran parte también es corrección política. Observo muy cuidadosamente cómo se extiende la corrección política y se convierte en una ideología opresiva, sin mencionar el hecho de que ahora se prohíbe fumar prácticamente en casi todas partes. Observen esta persecución de personas como la del pastor sueco, que fue perseguido durante varios meses por decir que la Biblia no aprueba la homosexualidad. Francia aprobó la misma ley sobre incitación al odio en relación con los homosexuales. Gran Bretaña está aprobando leyes contra la incitación al odio que se refieren a las relaciones raciales y ahora al discurso religioso, y así sucesivamente. Lo que se observa, tomado en perspectiva, es una introducción sistemática de ideología que se podría imponer con medidas represivas. Al parecer éste es el objetivo de Europol. En caso contrario, ¿para qué se la necesita? A mí Europol me parece muy sospechosa. Observo con mucho cuidado quién es perseguido, por qué y lo que sucede, porque éste es un ámbito en el que soy experto. Sé cómo surgen los Gulags.

Parece que vivimos en un período de desmantelamiento rápido, sistemático y muy consistente de la democracia. Vean esta Ley de reforma legislativa y reguladora. Hace de los ministros unos legisladores que pueden introducir nuevas leyes sin preocuparse de informar al Parlamento ni a nadie. Mi reacción inmediata es: ¿para qué la necesitamos? Gran Bretaña sobrevivió a dos guerras mundiales, las guerras napoleónicas, la Armada Invencible, sin mencionar la Guerra Fría, en donde se nos decía que en cualquier momento habría una guerra nuclear, sin que hubiera necesidad de introducir este tipo de legislación, sin necesidad de suspender nuestas libertades civiles e introducir poderes de emergencia. ¿Por qué se necesita ahora? Esto puede hacer de su país una dictadura en un santiamén.

La situación actual es verdaderamente sombría. Los principales partidos han sido totalmente absorbidos por el nuevo proyecto de la UE. Ninguno de ellos se opone realmente a él. Se han vuelto muy corruptos. ¿Quién va a defender nuestras libertades? Parece que nos dirigimos hacia algún tipo de colapso, algún tipo de crisis. El resultado más probable es que habrá un colapso económico en Europa, que a su debido tiempo sucederá con este crecimiento de gastos e impuestos. La incapacidad para crear un entorno competitivo, la sobrerregulación de la economía, la burocratización, va a provocar el colapso económico. En particular, la introducción del euro fue una idea alocada. La moneda se supone que no es política.

No tengo ninguna duda: habrá un colapso de la Unión Europea bastante parecido a como colapsó la Unión Soviética. Pero no olviden que cuando colapsan dejan tal devastación que se necesita una generación para recuperarse. Baste pensar lo que sucederá si se trata de una crisis económica. La recriminación entre las naciones será enorme. Podría devenir un desastre. Miren el gran número de inmigrantes procedentes de países del Tercer Mundo que viven ahora en Europa. Esto fue promovido por la Unión Europea. ¿Qué va a pasar con ellos si hay un colapso económico? Tendremos probablemente, al igual que en la Unión Soviética al final, tantos conflictos étnicos que nos dejarán pasmados. En ningún otro país hubieron tales tensiones étnicas como en la Unión Soviética, salvo probablemente en Yugoslavia. Así pues eso es exactamente lo que ocurrirá aquí, también. Tenemos que estar preparados para eso. Este enorme edificio de burocracia va a derrumbarse sobre nuestras cabezas.

Por eso, y estoy siendo muy franco, cuanto antes acabemos con la UE, tanto mejor. Cuanto antes se derrumbe, menos daño nos habrá hecho a nosotros y a nuestros países. Pero tenemos que ser rápidos porque los eurócratas se mueven muy rápido. Será difícil derrotarlos. Hoy todavía es muy sencillo. Si un millón de personas marcha sobre Bruselas hoy, estos tipos huirán a las Bahamas. Si mañana la mitad de la población británica se niega a pagar los impuestos, no pasará nada y nadie irá a la cárcel. Hoy todavía se puede hacer eso. Pero no sé cuál será la situación mañana con una Europol hecha y derecha provista de ex agentes de la Stasi o de la Securitate. Puede suceder cualquier cosa.

Estamos perdiendo tiempo. Tenemos que derrotarlos. Tenemos que sentarnos y pensar, elaborar una estrategia en el plazo más breve posible para conseguir el máximo efecto. De lo contrario será demasiado tarde. Entonces, ¿qué debería decir? Mi conclusión no es optimista. Hasta la fecha, a pesar de que disponemos de algunas fuerzas anti-UE en casi todos los países, no es suficiente. Estamos perdiendo y estamos malgastando el tiempo.