La travesía del Viajero del Alba

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Cartel de «La travesía del Viajero del Alba».Cartel de «La travesía del Viajero del Alba».

Los que hayan leído la novela homónima de la saga Crónicas de Narnia del escritor C. S. Lewis, puede que se acuerden de cómo empieza:

«Había un niño llamado Eustaquio Clarence Scrubb y casi merecía ese nombre. Sus padres lo llamaban Eustaquio Clarence y sus profesores, Scrubb. No puedo decirles qué nombre le daban sus amigos, porque no tenía ninguno. Él no trataba a sus padres de “papá” y “mamá”, sino de Haroldo y Alberta. Éstos eran muy modernos y de ideas avanzadas. Eran vegetarianos, no fumaban, jamás tomaban bebidas alcohólicas y usaban un tipo especial de ropa interior. En su casa había pocos muebles; en las camas, muy poca ropa, y las ventanas estaban siempre abiertas.

»A Eustaquio Clarence le gustaban los animales, especialmente los escarabajos, pero siempre que estuvieran muertos y clavados con un alfiler en una cartulina. Le gustaban los libros si eran informativos y con ilustraciones de elevadores de grano o de niños gordos de otros países haciendo ejercicios en escuelas modelos.»

Aunque con algunas diferencias de traducción respecto de la versión española —la transcrita es de la chilena, que me hace más gracia— con esta introducción uno ya puede hacerse una idea de cómo se las gastará el primo Eustaquio —el nuevo personaje de la saga, prototipo de niño de familia «higiénica» y progresista de la época, y no muy diferente del escolar actual, maleado ya con el sistema educativo vigente— en un mundo tan poco prosaico y convencional como Narnia.

La simpatiquísima Georgie Henley interpretando a Lucy en «La travesía del Viajero del Alba».La simpatiquísima Georgie Henley interpretando a Lucy en «La travesía del Viajero del Alba».

Aunque suavizado el trasfondo sociológico del chaval en cuestión, en esta tercera entrega de la versión cinematográfica de Las crónicas de Narnia (también lo fue de la literaria), este pobre Repelente Niño Vicente las va a pasar canutas junto con sus dos primos menores (Edmundo y Lucía, en la versión chilena), cuyas «fantasías» detesta desde el principio, con las aventuras marinas a bordo del Viajero del Alba que les suceden en la búsqueda que ha emprendido el joven rey Caspian X, el protagonista de la anterior película y novela, para encontrar a los siete nobles perdidos antes de su ascenso al trono. Por supuesto, al principio los roces que tiene con la tripulación son numerosos, sobre todo con la «rata» —el ratón Rípichip—, hasta que, por codicioso y materialista —e ignorante supino de lo que se ventila en los mundos mágicos, como los encantamientos— le sucede un percance que lo acabará redimiendo y transformando en un niño normal.

Los protagonistas de «La travesía del Viajero del Alba»: de derecha a izquierda, el rey Caspian X (Ben Barnes), Lucy Pevensie (Georgie Henley), Edmund Pevensie (Skandar Keynes), el repelente Niño Vicente de su primo, Eustace Scrubb (Will Poulter), y, al frente, el cortés, valiente y echao p’alante ratón Rípichip.Los protagonistas de «La travesía del Viajero del Alba»: de derecha a izquierda, el rey Caspian X (Ben Barnes), Lucy Pevensie (Georgie Henley), Edmund Pevensie (Skandar Keynes), el repelente Niño Vicente de su primo, Eustace Scrubb (Will Poulter), y, al frente, el cortés, valiente y echao p’alante ratón Rípichip.

Hay ciertas diferencias con el argumento de la novela original, hasta en el enfoque, desarrollo y, sobre todo, conclusión, que originalmente es del tipo «… y se casaron, fueron felices y comieron perdices». Supongo que para darle un poco más de «nervio» al guion, modifican lo que es una sucesión de aventuras y peligros en distintos parajes e islas, en lo que es más bien una serie de pruebas a cada uno de los protagonistas, empleando, eso sí, muchas de las situaciones originales. Es por eso que ya deja de ser una alegoría de la Paciencia para ser quizás más bien la de la tentación, el arrepentimiento y el perdón, junto con la valentía, la camaradería —fundamental en toda tripulación— y la emoción de la exploración de lo desconocido. Y es en la película donde se destaca más el papel de Eustaquio y sus vicisitudes, tanto en duración como en importancia, al hacer depender la resolución de muchos peligros a sus decisiones y que éstas contribuyan a su redención.

En lo formal tiene escenas ciertamente espectaculares, aunque ya les puedo asegurar que se perciben igual de bien tanto en la versión normal como en la 3D: no dependen ni de la profundidad ni del relieve.

En fin, pueden ver el trailer de la película a continuación, y hacerse cierta idea:

En cualquier caso, lo más seguro para poder disfrutar de la película es mirarla con la inocencia de unos niños sin malear, como ya alguien ha apuntado, o con los ojos de alguien lo suficientemente veterano en la vida como para empezar a añorarla, y esto es posiblemente lo que pensaba el autor cuando escribió la dedicatoria del primer libro El león, la bruja y el armario a su ahijada:

A Lucía Barfield

Querida Lucía:

Escribí esta historia para ti, sin darme cuenta de que las niñas crecen más rápido que los libros. El resultado es que ya estás demasiado grande para cuentos de hadas, y cuando éste se imprima serás mayor aún. Sin embargo, algún día llegarás a la edad en que nuevamente gozarás de los cuentos de hadas. Entonces podrás sacarlo de la repisa más alta, desenpolvarlo y darme tu opinión sobre él. Probablemente, yo estaré demasiado sordo para escucharte y demasiado viejo para comprender lo que dices. Pero aún seré tu Padrino que te quiere mucho.

C. S. Lewis

¿Cuál será la próxima adaptación? Se está hablando que puede ser o La silla de plata —la siguiente que se publicó— o El sobrino del mago, e incluso se está haciendo una encuesta al respecto. Mi opinión, por mi parte, es que se debería seguir más o menos el orden de publicación porque, como sucede con la saga de Harry Potter, los actores crecen y se hacen mayores. Aunque ya no aparecen más los cuatro hermanos Pevensie, excepto en algunos momentos de El caballo y el niño y La última batalla —aunque se podría asumir sin problemas que son jóvenes ya creciditos e incluso talludos—, ni tampoco Caspian, Eustaquio en cambio vuelve a ser el protagonista de La silla de plata; parece que les lleva la producción unos dos años de media, por lo que el margen que tienen para que el actor abandone la infancia/pubertad es pequeño y, si no la hicieran, tendrían que buscarse un sosias.

Actualización: parece que al final se va a filmar El sobrino del mago por razones de taquilla; no se lo reprocho: el argumento de ésta tiene mucho gancho, y se cuenta la creación de Narnia, las aventuras del viejo propietario de la casona del armario —de la primera novela— cuando era niño, y cómo entró la bruja en ese mundo. Y es, quizá, la que tiene un poco más de relación con el género de la ciencia-ficción.

Una última recomendación: el peligro de las buenas adaptaciones cinematográficas de novelas, sobre todo de las infantiles/juveniles, es que puede parecer innecesaria la lectura del libro original. No lo hagan: no sabrán nunca lo que se pierden.

Edmund Pevensie y su amigo el rey Caspian X en la cubierta del Viajero del Alba.Edmund Pevensie y su amigo el rey Caspian X en la cubierta del Viajero del Alba. Lucy Pevensie en el castillo de popa del Viajero del Alba.Lucy Pevensie en el castillo de popa del Viajero del Alba.
Rueda de timón del Viajero del Alba.Rueda de timón del Viajero del Alba. Caspian, Lucy y Edmund Pevensie, y el repelente de su primo, Eustace.Caspian, Lucy y Edmund Pevensie, y el repelente de su primo, Eustace.
El duelo entre Rípichip y Eustace.El duelo entre Rípichip y Eustace. El ratón Rípichip en acción.El ratón Rípichip en acción.
La estrella azul les cuenta las pruebas que les esperan, que son de aúpa.La estrella azul les cuenta las pruebas que les esperan, que son de aúpa. Aslan, Caspian, Lucy y Edmund en el fin del mundo.Aslan, Caspian, Lucy y Edmund en el fin del mundo.

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