«Kingsman», o cómo un supervillano lo es precisamente por su filantropía

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Una película que vale la pena no perdérselaUna película que vale la pena no perdérsela

Ésta es la sinopsis argumental que se ofrece en la página oficial:

Basada en el aclamado libro de cómics y dirigida por Matthew Vaughn (Kick Ass, X-Men Primera Generación), Kingsman: Servicio Secreto cuenta la historia de una organización de espías ultra secreta que recluta a un chico de la calle, poco refinado pero muy prometedor, para uno de sus programas de entrenamiento justo cuando un peculiar y muy peligroso genio de la tecnología pone en peligro la seguridad mundial.

Expuesto así el argumento, la verdad es que no parece muy prometedora (una especie de Superagente Cody Banks a la inglesa), pero en realidad se trata de una película trepidante, ingeniosa, divertida, gamberra y con bastante mala leche muy británica al estilo de James Bond 007 pero ya no al servicio de Su Majestad, sino de un bien superior. Como organización, Kingsman en su origen fue una sastrería selecta en Savile Row y en la actualidad es la tapadera de la organización secreta.

Lo más original del guion frente a otras películas similares es que en ésta los “buenos” son en realidad “malos”, y lo son precisamente por llevar al extremo ideas que actualmente pasan por ser “buenas”, sobre todo entre los miembros de la nueva iglesia del Cambio Climático, ecologistas extremistas y subvencionados, y de la progresía internacional en general.

¿Quién no ha oído hablar de la pseudocientífica Hipótesis de Gaia, el nuevo panteísmo pachamámico disfrazado con números que es la excusa para todas las políticas eugenésicas, eutanásicas y malthusianas actuales? ¿Se acuerdan del spot publicitario ecologista británico «No Pressure»? Pues da la impresión de que al guionista le gustó la idea… para darle la vuelta, artística y brillantemente, algo así como “donde las dan, las toman” y además con humor: uno de los momentos más desternillantes de la película.

Taron Egerton (el aspirante), Colin Firth (el agente) y Samuel L. Jackson (el supervillano) en «Kingsman»Taron Egerton (el aspirante), Colin Firth (el agente) y Samuel L. Jackson (el supervillano) en «Kingsman»

¿Y qué mejor supervillano que un magnate hortera de la Web 2.0, de esos a los que les sale el dinero por las orejas para dedicarlo a causas “solidarias”, una especie de cruce entre Mark Zuckerberg y Bill Gates pasado por betún, que además es simpaticote, cecea y no soporta la visión de la sangre, para convencer a un grupo selecto pero amplio de jefes de estado, políticos, empresarios, banqueros y gente influyente de su “solución final” para salvar el planeta? Por supuesto, éstos pertenecerán al grupo de elegidos del nuevo mundo, y el medio para lograrlo serán dispositivos electrónicos que se regalarán universal e indiscriminadamente por todo el planeta, desinteresado que es él. De aquí una moraleja: nadie da nada gratis. Y también, citando a San Agustín: “Quita el derecho y, entonces, ¿qué distingue el Estado de una gran banda de bandidos?”, porque es que en la película prácticamente todo los escogidos, (salvo honrosas excepciones) aceptan sin rechistar. En esto el guionista no deja títere con cabeza… textualmente hablando.

Sophia Boutella como doméstica asesina en «Kingsman»: No sé Uds., pero en mi caso no estaría muy tranquilo con esta clase de servicio doméstico.Sophia Boutella como doméstica asesina en «Kingsman»: No sé Uds., pero en mi caso no estaría muy tranquilo con esta clase de servicio doméstico.

Por supuesto, el contrapunto a la “filantropía” del tecno-villano, y en esto se siguen los cánones de las películas 007, es su mano derecha, una tullida asesina con prótesis cortantes que, si las circunstancias lo requieren, ejerce además de chacha perfecta.

Me dejo en el tintero muchos aspectos y detalles de la película, como la tensión entre los miembros de Kingsman, por lo general de la clase alta (alguno de ellos bastante repugnantejo), y el aspirante, que, aunque hijo de un agente ya fallecido, es un macarrilla medio delincuente con problemas propios de pertenecer a una familia desestructurada que vive en un suburbio degradado, y ciertas escenas muy violentas pero que, a mi entender y disintiendo de la crítica, no son gratuitas. Así podrán disfrutar de ella más. En fin, que la recomiendo encarecidamente.

Si todavía no la han visto, disfruten del trailer para abrir boca: