«El Gran Vázquez», picaresca gráfica de los 60

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Sabía que a los artistas favorecidos por las musas frecuentemente les ha perseguido la pobreza y acosado las deudas —cosas que tiene la vida bohemia—, como le pasó a Dostoyevski o a Léon Bloy. Lo que no sabía es que ha habido quien ha hecho de la necesidad, virtud, y además activa, consciente y desvergonzadamente. Lo conocen (aunque quizás no sospechaban esta faceta de su personalidad): el gran dibujante de tebeos Manolo Vázquez, ni más ni menos que «el Gran Vázquez», el creador de Anacleto, agente secreto.

Una biografía así es una mina para el cine, y ya se ha estrenado en la pantalla grande —el pasado 24, festividad de La Merced, patrona de Barcelona, un gran acierto porque es precisamente en esta ciudad, la Meca editorial de aquella época, donde transcurre su vida profesional— con el título de «El Gran Vázquez», y protagonizada por Santiago Segura en el papel del gran dibujante y gran vividor.

Así se cuenta en la reseña:

«Barcelona, años 60. Es primavera, y Vázquez respira la vida a pleno pulmón. Sus personajes —las Hermanas Gilda, Anacleto, la Familia Cebolleta…— triunfan entre los tebeos de la Editorial Bruguera. Mientras, el mejor dibujante de tebeos de España disfruta de lo que quiere cuando quiere, no paga nada, esquiva con ingenio a sus acreedores, burla y tima a sus jefes y se casa alegremente coleccionando una familia tras otra. Hasta que un gris contable de su editorial decide que debe pasar por el aro como todo hijo de vecino. No será tarea fácil: para el genial dibujante, la vida es una fiesta en la que hay que colarse si no te han invitado.»

En fin, que promete. Aunque si piensan que es una comedia al estilo de «Torrente», ya pueden quitárselo de la cabeza. Como se cuenta en la propia rueda de prensa, tiene de todo: situaciones hilarantes (engaños, estafas ingeniosas, acoso de acreedores…) y también dramáticas (cárcel, abandono de sus mujeres…), o sea, como la vida misma, aunque únicas, como cabe esperar de un personaje genial e irrepetible. Con el trailer de «El Gran Vázquez» ya pueden hacerse una buena idea:

Un gran acierto de la película es que coloca el trasfondo político en lo que es: un mero trasfondo, que nunca jamás toma el protagonismo del guion —como en la vida de la inmensa mayoría de españoles de entonces— y que no por ello deja de ser menos representativa de la identidad española de los 60 (aunque aparezca alguna pincelada gratuita anticlerical), y en la excelente recreación del ambiente barcelonés de la época (bares, oficinas, automóviles, tráfico, calles…) que hace que se convierta en un retrato amable de la vida de aquella Barcelona que recuerdo de mi más tierna infancia, de principios de los 70, prácticamente extinta tanto en lo aparente como en lo humano.

Anacleto, agente secretoAnacleto, agente secreto

El otro gran acierto es la mezcla de ficción y realidad que se muestra en «El Gran Vázquez», al aparecer sus creaciones emergiendo del papel y dialogando con el autor en momentos clave de su vida, tanto económicos, como sentimentales o profesionales. Se trata con fidelidad las relaciones del dibujante con la editorial, siempre tensas, y se repasa sus principales creaciones: Anacleto, agente secreto —para mí, y para muchos, su personaje estrella—, las hermanas Gilda, La familia Cebolleta, Ángel Siseñor… Para alguien que se tragó infinidad de Pulgarcitos, Tío Vivos y DDT, como muchos de mi generación, que o los comprábamos, o nos los prestábamos, o leíamos en la peluquería de la esquina o en la consulta del médico de cabecera, esta película ha sido una gozada. Y se hace referencia explícita de cómo se creó la serie cómica de un moroso impenitente y contumaz asediado por los acreedores y que siempre se sale con la suya, Los cuentos del Tío Vázquez, que resulta que es desvergonzadamente autobiográfica.

Para colmo, en la película nos enteramos que también fue coleccionista de familias y condenado por bigamia. En resumen: un autético pintas, sinvergüenza pero inteligente y simpático y… ¿pero para qué les cuento todo esto? Vayan a verla, o también lean cómo el propio Vázquez explica su vida —y, por consiguiente, la película— mucho mejor que yo, e incluso gráfica y muchísimo más amenamente:

Autobiocaricatura de Vázquez de 1958 (en 13 Rue Bruguera).Autobiocaricatura de Vázquez de 1958 (en 13 Rue Bruguera).

Y si piensan que pueden ser émulos de su vida, la de Manolo, el bohemio de la azotea de 13, Rue del Percebe, para nada edificante (se lo desaconsejo de todo corazón, salvo que tengan el ídem a prueba de bomba y la cara más dura que el cemento), ahí va un test preliminar, compendio de toda su experiencia y saber acumulados:

(«El Vázquez más monigotero», en El Caso by Vázquez).(«El Vázquez más monigotero», en El Caso by Vázquez).

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