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Progresos de la conspiracion bajo Voltaire

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(Capítulo duodécimo del primer tomo del libro del abate Augustin Barruel
Memorias para servir á la historia del Jacobinismo, 1827,
transcrito con la ortografía original de la obra.)

Clase primera. Discipulos protectores. Iniciados coronados. — Primer iniciado, José II. — Catalina II, Emperatriz de Rusia. — Cristiano VII, Rey de Dinamarca. — Gustavo III, Rey de Suecia. — Poniatowski, Rey de Polonia.

Clase primera. Discipulos protectores. Iniciados coronados.

El grande objeto que se propuso Voltaire, fué separar de Cristo é inspirar todo su odio al Dios del Evangelio y su religion, á todas aquellas clases de personas que los conjurados llaman honradas, y no dejar para Jesucristo sino el populacho, en suposicion de que fuese imposible borrar en él toda idea del Evangelio. Estas clases de personas honradas comprendian, ya á las que brillan en el mundo por su poder, carácter y riquezas, y ya á los literatos y ciudadanos decentes que son de una gerarquía superior á la que Voltaire daba el nombre de canalla, lacayos, cocineros, ect. Debe observar el historiador, que los progresos de la conjuracion anticristiana comenzaron por la mas elevada de estas clases, por los emperadores, reyes, príncipes y testas coronadas, ministros, magistrados y demás que podemos comprender bajo la expresion de grandes señores. Si el escritor no tiene valor para decir estas verdades, que deje la pluma, pues es muy cobarde y nada á propósito para dar las lecciones mas interesantes de la historia. El que teme decir á los reyes, Vuesas Magestades han sido los primeros que han entrado en la conjuracion contra Jesucristo, y este mismo Jesucristo ha permitido que los conjurados amenazasen, hiciesen balancear y 176 socavar á la sordina vuestros tronos y en seguida burlarse de vuestra autoridad; el que no tenga valor, repito, para decir estas verdades, dejará las potestades del mundo en una fatal ceguedad. Ellas continuarán en dar oidos al impío, en proteger la impiedad, en permitir que domine en sus alrededores, que circule, y se extienda desde los palacios á las ciudades, de estas á los pueblos y de los pueblos á la campaña; en que pase de los magistrados á los súbditos, de los nobles á los plebeyos, de los ricos á los pobres, de los sabios á los ignorantes, de los amos á los criados y del señor á sus vasallos. Muchos delitos tendrá que castigar el cielo en las naciones para no permitir el lujo, la discordia, la ambicion, las conspiraciones y otras plagas que las destruyen. ¿Que pretenden acaso los monarcas poder insultar impunemente en sus estados al Dios que los ha hecho reyes, y que les ha dicho que serán castigados por sus delitos y por los que por su culpa cometen los pueblos, y que los crímenes del que manda no recaerían sobre sus súbditos, ni los de los príncipes sobre el pueblo? Repito, que si el historiador no tiene valor para decir estas verdades, vale mas que calle.

Representacion, mision, servicios y medios particulares de cada uno de los gefes de la conjuracion anticristiana

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(Capítulo undécimo del primer tomo del libro del abate Augustin Barruel
Memorias para servir á la historia del Jacobinismo, 1827,
transcrito con la ortografía original de la obra.)

Servicios de Voltaire. — Hipocresia de Voltaire. — Exhortaciones urgentes á sus iniciados. — Su correspondencia. — Servicios de Federico. — Servicios de Diderot. — Servicios de d’Alembert. — Su mision especial para la juventud. — Como sirvió á Voltaire por su espionage. — Proyecto para reedificar el templo de Jerusalén.

Servicios de Voltaire.

Para llegar al término que se habian propuesto los conjurados de destruir la religion de Jesucristo, contra la cual habian concebido el odio mas irreconciliable, no les bastaron los medios generales en que se habian convenido, y de los cuales he tratado hasta el presente. Cada cual debia cooperar de un modo particular, valerse de sus medios, hacer uso de sus respectivas facultades segun su situacion personal, ó segun los destinos que le señalaba su mision. Voltaire reunia en sí casi todos los talentos que pueden distinguir á un hombre en la carrera literaria, y luego que la conjuracion contra Jesucristo estuvo formada, los dedicó todos á esta guerra. En los últimos veinte y cinco años de su vida no atendió á otro objeto, pues decia que lo único que le interesaba era envilecer el infame (1). Hasta entonces habia dividido sus ocupaciones dedicándose ya á la poesía ya á la impiedad; pero despues no fue mas que impío sin ocuparse en otra cosa. Parece que habia tomado á empeño de dar él solo mas batallas, y vomitar mas blasfemias y calumnias que todos los Porfirios y Celsos de todas las edades. En la numerosa coleccion de sus escritos, hallamos mas de 149 cuarenta tomos en octavo, que contienen novelas, diccionarios, historias, cartas, memorias, comentarios que dictó su rabia, su odio y la resolucion frenética de aniquilar á Jesucristo. Prevengo al que quiera leer esta enorme coleccion, á que no busque en ella el sistema particular del deista, del materialista ó del escéptico. Todos los hallará reunidos, pues como hemos visto, conspiró con d’Alembert á reconciliar entre sí á estos sistemáticos, para que reunidos hiciesen la guerra á Cristo; y esta reunion ya la él hecho en su mismo corazon. No se para en mirar quien le suministra armas: las toma de cualquiera mano que se las presenta, y mientras que tenga que disparar contra el cristianismo, su autor, sus altares y ministros, poco le importa aunque se las den los atéos. Los escritores y apologistas de la religion, y yo tambien, le representamos adoptando á cada hora del dia una opinion nueva, y este retrato es sacado de sus escritos (2). Parece que son veinte hombres, pero igualmente llenos de odio. El fenómeno de sus contradicciones se explica por el de su rabia, y el de su hipocresia no se deriva de otro principio; pero como este último fenómeno no es bastante conocido, es preciso consignarle en la historia; y para que ninguno dude de su singularidad, será el mismo Voltaire quien nos instruirá sobre su intencion, extension y causas.

Expoliaciones, violencias proyectadas por los conjurados y encubiertas con el nombre de Tolerancia

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(Capítulo décimo del primer tomo del libro del abate Augustin Barruel
Memorias para servir á la historia del Jacobinismo, 1827,
transcrito con la ortografía original de la obra.)

Lo que era la Tolerancia para los conjurados. — Expoliaciones meditadas por Voltaire. — Estos proyectos ya desechados ya admitidos por Federico. — Consejos de d’Alembert. — Votos de Voltaire por los medios violentos. — Votos de Federico por la fuerza mayor. — Voto frenético de d’Alembert.

Lo que era la Tolerancia para los conjurados.

De cuantos medios adoptaron los gefes de la conjuracion anticristiana, apenas hay alguno que les saliese mejor que el de su afectacion en repetir incesantemente en sus escritos las palabras: tolerancia, razon, humanidad, que fueron, segun Condorcet, su nombre de guerra (1). En efecto, era muy natural escuchar á unos hombres que parecia estaban penetrados de los sentimientos que expresan aquellas palabras. Pero ¿y eran reales estos sentimientos? ¿Los sofistas conjurados se contentarian siempre con la verdadera tolerancia? Pidiéndola para sí y su partido ¿estaban en ánimo de ser tolerantes con los otros, si lograban ellos ser mas fuertes? El que quiera resolver estas cuestiones no debe atender á las palabras tolerancia, humanidad, razon, con que pretendian alucinar el público; debe entrar en el secreto de su correspondencia, y atender á la contraseña, destrozad el infame, destruid la Religion de Jesucristo. (*) ¡O blasfemia ridícula! Condecoran este sistema de opresion con el dictado de república; al mismo tiempo que la nacion está encadenada, entonan cánticos de libertad; el asesino pronuncia con su boca ensangrentada la salutacion fraternal; y el grato nombre de igualdad se lee en la fachada del palacio de los déspotas de la Francia.—Coment. de la Magdalena, tomo 3, noche undécima. En esta correspondencia verá que no hay diferencia alguna entre los gefes de la conjuracion y los verdugos sus sucesores Pethin, Condorcet, Robespierre y sus cómplices, que hablaron mucho de tolerancia y humanidad, inundando de sangre la Francia. Voltaire y 141 demas capataces de la conjuracion clamaban tolerancia, y en secreto se decian, destrozad. Los Jacobinos tambien clamaban tolerancia, y las linternas, los puñales y las segures revolucionarias son los testimonios que dieron de ella (*).

Sexto medio de los conjurados, inundación de libros anticristianos

(Capítulo noveno del primer tomo del libro del abate Augustin Barruel
Memorias para servir á la historia del Jacobinismo, 1827,
transcrito con la ortografía original de la obra.)

Concierto de los gefes para sus producciones anticristianas. — Astucia particular de d’Alembert sobre los sistemas. — Escritos de Voltaire dirigidos por d’Alembert. — Consejos y concierto de Voltaire en estas producciones. — Exhortaciones para extender los escritos. — Excusas de d’Alembert. — Circulacion de estos escritos protegida por los ministros. — Convenio de Voltaire con Federico sobre el mismo objeto. — Doctrina de los escritos recomendados por los conjurados. — Doctrina de estos escritos sobre Dios. — Sobre el Alma. — Sobre la Moral.

Concierto de los gefes para sus producciones anticristianas.

Por ser notorio no hay necesidad de pruebas para demostrar que la Europa en el espacio de cuarenta años, y en particular en los últimos veinte de la vida de Voltaire, se ha visto inundada de una multitud de producciones anticristianas en folletos, sistemas, romances, historias fingidas y bajo de todas formas. No diré aun aqui todo lo que puedo sobre el asunto, y solo manifestaré la liga y concierto de los capataces de la conjuracion, en órden al rumbo que se habian propuesto seguir con estas producciones anticristianas, y su mutua inteligencia para multiplicarlas y hacerlas circular, á fin de inficionar la Europa con su impiedad.

Quinto medio de los conjurados, honores académicos

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(Capítulo octavo del primer tomo del libro del abate Augustin Barruel
Memorias para servir á la historia del Jacobinismo, 1827,
transcrito con la ortografía original de la obra.)

Primer objeto de las Academias. — Proyecto de d’Alembert sobre las academias. — Intrigas para la admision de Diderot. — Éxito de los conjurados en las academias, y lista de los principales académicos.

Primer objeto de las Academias.

La proteccion que concedian los reyes á las ciencias y artes hacia muy estimados los literatos, mientras la supieron merecer, conteniéndose en su esfera, sin abusar de los talentos contra la religion ni contra la política. La academia francesa, en este particular, era la cátedra del honor y el grande objeto de la emulacion de los oradores y poetas, de todos los escritores que se habian distinguido en la carrera de la historia y en cualquiera otro ramo de la literatura francesa. Corneille, Bossuet, Racine, Massillon, La Bruyere, La Fontaine y cuantos ilustraron el siglo de Luis XIV, tuvieron por grande honor concurrir á las sesiones que se tenian en este santuario de las letras. Las costumbres y las leyes parece que se habian convenido, para que nunca llegasen á profanarle los impíos. Cualquiera nota pública de incredulidad era un título de exclusion, y lo fue aun por mucho tiempo en el reinado de Luis XV. Hasta el célebre Montesquieu tuvo un tiempo la exclusiva, á causa de las sospechas que de su ortodoxia dieron ciertos artículos de sus Cartas persianas. Fue necesario para que le admitiesen abjurar la impiedad y manifestar sentimientos mas religiosos. Voltaire pretende que Montesquieu engañó al Cardenal de Fleury, para que este consintiese á su admision, y que le habia presentado una nueva edicion de sus Cartas persianas, en las que 116 suprimió cuanto podia autorizar la oposicion de este primer ministro. Pero esta supercheria es indigna de Montesquieu: parece que no se le exigió mas que el arrepentimiento, del que en lo sucesivo dió muestras sinceras. Boindin, cuya incredulidad, por notoria, no daba lugar á exámen, se vió absolutamente excluido por esta academia, aunque fue miembro de otras (1). Tambien Voltaire se vió por mucho tiempo excluido, y no habria superado los obstáculos si no hubiese tenido grandes protectores, y no se hubiese valido de los medios hipócritas que aconsejó á los otros. D’Alembert, que sabia preveerlo todo, tuvo el miramiento de guardar secreto, hasta que se vió admitido; pero en esta época los sectarios que tenia la incredulidad en la corte y entre los ministros facilitaban la entrada.

Cuarto medio de los conjurados, Colonia de Voltaire

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(Capítulo séptimo del primer tomo del libro del abate Augustin Barruel
Memorias para servir á la historia del Jacobinismo, 1827,
transcrito con la ortografía original de la obra.)

Objeto de esta colonia. — Federico favorece el proyecto. — Indiferencia de los conjurados hácia esta colonia. — Sentimiento y quejas de Voltaire sobre su Colonia.

Objeto de esta colonia.

Cléveris en 1895: La colonia de los filósofos de Voltaire (Cléves en el texto) fue un proyecto semifracasado. (Fuente: Wikipedia).Cléveris en 1895: La colonia de los filósofos de Voltaire (Cléves en el texto) fue un proyecto semifracasado. (Fuente: Wikipedia).

Mientras que los conjurados se ocupaban tanto en la destruccion de los Jesuitas y de las demas órdenes religiosas, Voltaire meditaba un proyecto que habia de dar á la impiedad sus apóstoles y propagandistas. Parece que fué en los años de 1760 y 1761, cuando concibió las primeras ideas de este nuevo medio para extirpar el cristianismo. «¡seria posible, (escribió en esta ocasion á d’Alembert) que cinco ó seis hombres de mérito que se entendiesen, no consiguiesen lo que se pretende, teniendo el ejemplar de doce bribones que lo consiguieron (1)!» El objeto de esta reunion se explica y desenvuelve en otra carta que ya he citado, en donde dice: «Hagan los filósofos verdaderos una cofradía, y yo me expondré al fuego por ellos. Esta academia secreta valdrá mas que la de Atenas y que todas las de Paris. Pero la lástima está en que cada cual atiende solo á sus particulares conveniencias y se olvidan de la primera obligacion, que es destrozar el infame. (2

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