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Archipiélago GULAG (Архипелаг ГУЛаг)

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«Archipiélago GULAG» de Aleksandr Solzhenitsyn, edición bilingüe.«Archipiélago GULAG» de Aleksandr Solzhenitsyn, edición bilingüe.

Archipiélago GULAG 1918-1956

A todos los que no vivieron lo bastante
para contar estas cosas.
Y que me perdonen
si no supe verlo todo,
ni recordarlo todo,
ni capaz de intuirlo todo.

En el año de mil novecientos cuarenta y nueve, unos amigos y yo dimos con una nota curiosa en la revista Priroda de la Academia de Ciencias. Decía en letra menuda que durante unas excavaciones en el río Kolymá se había descubierto, no se sabe cómo, una capa de hielo subterránea. Esa capa había conservado congelados desde hacía decenas de miles de años especímenes de la misma fauna cuyos restos se habían encontrado en la excavación.

Fueran peces o tritones, lo cierto es que se conservaban tan frescos —atestiguaba el reportero científico— que, tras desprenderles el hielo, los integrantes de la expedición se los habían comido ahí mismo con sumo placer.

Los horrores del Archipiélago GULAG

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Aleksandr SolzhenitsynAleksandr Solzhenitsyn

Hace poco más de dos años —3 de agosto de 2008— que falleció el escritor ruso Aleksandr Solzhenitsyn (Александр Солженицын). Este escritor nos legó su obra magna Archipiélago GULAG, un retrato brutal del totalitarismo soviético, narrado sin concesiones aunque también con ironía, sorna y hasta a veces compasión —rezuma un humor negro que hace legibles las atrocidades descritas—, basado en sus propios recuerdos y multitud de entrevistas personales a 227 supervivientes del sistema juicial y penal soviético cuyas identidades en muchos casos permanecieron celosamente guardadas, por temor a represalias.

El título hace alusión al GULAG —acrónimo de la Dirección General de Campos de Trabajo, o GULag, si se quiere ser purista (ГУЛаг: Главное управление исправительно-трудовых лагерей и колоний)—, la rama de la NKVD que dirigía el sistema penal de campos de trabajos forzados y otras muchas funciones de policía en la extinta Unión Soviética y, por extensión, al sistema soviético de trabajos forzados en sí mismo, en todas sus formas y variedades: campos de trabajo, de castigo, de criminales y políticos, de mujeres, de niños o de tránsito. O incluso más, los prisioneros en alguna ocasión lo llamaron triturador de carne: las detenciones, los interrogatorios, el transporte en vehículos de ganado, el trabajo forzoso, la destrucción de familias, los años perdidos en el exilio, las muertes prematuras e innecesarias.

Una excelente antología del diseño del XX

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Fiell, C., and P. Fiell, Diseño del siglo XX, : TASCHEN GmbH, pp. 768, 2005.

¡Éste sí que es un libro que es un chollo! Por cuatro duros —menos de 10 €—, uno consigue una antología muy completa en 768 páginas de los diseñadores más importantes del siglo XX, más o menos a página por autor o escuela, con los ejemplos más sobresalientes de su obra. El motivo del precio irrisorio es el XXV aniversario de Taschen, una editorial con un catálogo bastante ecléctico con títulos bastante interesantes.

En el libro se muestran los diferentes diseñadores de prestigio del siglo XX, por orden alfabético, junto con ejemplos de algunas de sus obras y una breve biografía profesional y escuelas representativas de las que formó parte. Los ejemplos de creaciones pueden ser lámparas ornamentales, elementos de mobiliario, vajilla, ornamentos, objetos industriales —teléfonos, magnetófonos, relojes, etc.—, interiores… y en todos los materiales habidos y por haber —madera, bronce, vidrio soplado, hierro, cuero, plástico…— puesto que no debemos olvidar que el período abarcado, el del conjunto de todas las vidas de los autores o escuelas y gremios reseñados, comprende desde el final del siglo XIX hasta el actual XXI. Por lo tanto, se encuentra de todo, y de todos los estilos, formas y materiales.

Índice general del primer tomo

(Aquí se muestra el Cuadro de contenido, con todos los capítulos y secciones,
del primer tomo del libro del Abate Augustin Barruel
Memorias para servir á la historia del jacobinismo, 1827,
transcrito con la ortografía original de la obra).

La grande ilusion que ha causado el éxito de los sofistas de la impiedad en su conjuracion contra el altar

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(Capítulo decimonono del primer tomo del libro del abate Augustin Barruel
Memorias para servir á la historia del Jacobinismo, 1827,
transcrito con la ortografía original de la obra.)

Ilusion y engaño sobre esta palabra Filosofía. — Ilusion con que se pensó que era filosofía el delirio y el odio. — Deseos de los verdaderos filósofos. — Deseos de Voltaire. — Ilusion de la ignorancia. — Ilusion de la corrupcion tomada por la virtud. — Ilusion de la perversidad.

En esta primera parte de las Memorias sobre el Jacobinismo, debia yo demostrar la existencia, y poner en descubierto los autores, medios y progresos de una conjuracion (que han formado unos hombres que se llaman filósofos) contra la religion cristiana, sin distincion de católicos ó protestantes, y sin excepcion de aquellas sectas tan numerosas, que se hallan ya en Inglaterra, ya en Alemania, ya en otras partes del mundo y que aunque separadas de Roma, conservan la fe al Dios del cristianismo. Para rasgar el velo que cubria este misterio de la impiedad, debia principalmente sacar mis pruebas de los mismos archivos de los conjurados, es decir de sus íntimas confidencias, de sus cartas, de sus escritos y de sus declaraciones. Creo que he cumplido mi palabra, y mas de lo que el lector mas difícil de persuadir podia exigir para tener una verdadera demostracion histórica; pues creo que he elevado mis pruebas hasta la misma evidencia. Ahora se me ha de permitir el que yo me pare un poco en contemplar á los autores de esta conjuracion de la impiedad, y examine los títulos y derechos que tienen al dictado de filósofos, sobre el cual, como hemos visto, han fundado todas sus maquinaciones contra Jesucristo, sus ministros y sus templos. 327

Los peligros del espiritismo

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Portada de Los espiritistas.Portada de Los espiritistas.

Benson, R. H., Los espiritistas, , 1.ª, Madrid, Homo Legens, 2010.

De vez en cuando le echo un vistazo al catálogo editorial de Homo Legens, y me he llevado la agradable sorpresa de que recién acaba de salir de imprenta el libro de Robert Hugh Benson Los espiritistas (The Necromancers), una novela escrita en 1909 que alerta contra los peligros del espiritismo. Aunque es propiamente un estudio psicológico introspectivo de los efectos de la pena por la pérdida de un ser querido y los problemas que acaecen cuando no se tratan de manera humana, suele ser considerada como un clásico del terror, aunque más bien de tipo psicológico. No encontrarán en él terrores cósmicos de criaturas protoplasmáticas reliquias de eras perdidas y oscuras, al estilo de Lovecraft, ni tampoco terrores macabros, pesadillas del delirium tremens, como gustaba a Poe, sino que encontrarán un relato sobre lo que ha estado muy de moda a partir de la segunda mitad del siglo XIX en sectores —paradójicamente— autodenominados «racionalistas» e incluso materialistas: el espiritismo, y su mensaje es muy claro: normalmente son fraudes… salvo cuando no lo son, y entonces es cuando la actitud que debe adoptar ante este fenómeno es la de tomar las de Villadiego, porque la tesis que sostiene uno de los personajes de la novela, que por cierto es la de la Iglesia Católica, es que no se pueden evocar (que no es lo mismo que invocar) a los difuntos para comunicarse con ellos, porque a quien se evoca y quien se muestra es, en realidad… otro ente, poderoso y embaucador (pista: ¿a quién se le conoce como «padre de las mentiras»? Pues eso).

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