Libros

Mauricio Karl, el policía-escritor-editor «conspiranoico»

«Asesinos de España»«Asesinos de España»

Los que hayan leído «Radiografía de una revolución», el capítulo estrella de Sinfonía en rojo mayor [1] —publicado aquí en Infokratia porque corren ríos de tinta en la Red—, donde se desvela el secreto del triunfo de la Revolución rusa, como fruto de una de tantas conjuras de las elites judaicas espinosistas —cuya punta de lanza es la Finanza Internacional y sus subordinadas, la Masonería y la Judería— para alcanzar el Dominio total sobre la humanidad, posiblemente se habrán dado cuenta que pertenece al género de obra anti-contubernio judeo-masónico-comunista, muy en boga en la primera mitad del siglo XX.

Al caer en mis manos el libro, publicado en 1950, y ver que había sido publicado y presuntamente traducido del ruso por un tal Mauricio Carlavilla, hizo que me interesara por este personaje. No hay mucho en la Red, más bien breves reseñas y que, en general, son solapadamente descalificadoras, aunque de ellas se deduce una vida interesantísima, digna de llevarse a la gran pantalla —habría sido la delicia de un director como Herzog—: policía secreta con Alfonso XIII en la lucha contra elementos y organizaciones subversivas, se las arregló para que le encargasen a él un atentado contra el rey; en la República, consiguió que las órdenes de arresto contra él cayeran en sus manos; participó en el intento de salvamento de José Antonio Primo de Rivera… y, además, escritor y editor de libros de denuncia conspirativa.


Referencias

  1. Landowsky, J., Sinfonía en Rojo mayor, , Madrid, Ed. «Nos», 1950.

Tres cuartos de siglo con «El hobbit»

El Hobbit: un viaje de Oeste a Este por la Tierra MediaEl Hobbit: un viaje de Oeste a Este por la Tierra Media

Me entero por Elentir (hasta el alias indica que debe de ser un forofo) que hoy se cumple el 75.º aniversario de la primera edición de El hobbit, de J. R. R. Tolkien. Una gran efeméride. Lo que cuenta de su relación con la obra de Tolkien e incluso el orden de lectura de sus libros se podría aplicar casi punto por punto con la mía. Sin embargo, hay una diferencia fundamental, derivada en la diferencia de edad —calculo que soy aproximadamente un lustro mayor que él—: él no estuvo expuesto —o era demasiado pequeño para que le afectara— a la proyección en 1978 de la película El señor de los anillos de Ralph Bakshi.

La travesía del Viajero del Alba

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Cartel de «La travesía del Viajero del Alba».Cartel de «La travesía del Viajero del Alba».

Los que hayan leído la novela homónima de la saga Crónicas de Narnia del escritor C. S. Lewis, puede que se acuerden de cómo empieza:

«Había un niño llamado Eustaquio Clarence Scrubb y casi merecía ese nombre. Sus padres lo llamaban Eustaquio Clarence y sus profesores, Scrubb. No puedo decirles qué nombre le daban sus amigos, porque no tenía ninguno. Él no trataba a sus padres de “papá” y “mamá”, sino de Haroldo y Alberta. Éstos eran muy modernos y de ideas avanzadas. Eran vegetarianos, no fumaban, jamás tomaban bebidas alcohólicas y usaban un tipo especial de ropa interior. En su casa había pocos muebles; en las camas, muy poca ropa, y las ventanas estaban siempre abiertas.

»A Eustaquio Clarence le gustaban los animales, especialmente los escarabajos, pero siempre que estuvieran muertos y clavados con un alfiler en una cartulina. Le gustaban los libros si eran informativos y con ilustraciones de elevadores de grano o de niños gordos de otros países haciendo ejercicios en escuelas modelos.»

Aunque con algunas diferencias de traducción respecto de la versión española —la transcrita es de la chilena, que me hace más gracia— con esta introducción uno ya puede hacerse una idea de cómo se las gastará el primo Eustaquio —el nuevo personaje de la saga, prototipo de niño de familia «higiénica» y progresista de la época, y no muy diferente del escolar actual, maleado ya con el sistema educativo vigente— en un mundo tan poco prosaico y convencional como Narnia.

La División Azul en las Memorias de Lidia Osipova

Soldados de la División Azul leyendo «Marca»: (Fuente: «Tópicos españoles, la D. Azul y una de rusas...».)Soldados de la División Azul leyendo «Marca»: (Fuente: «Tópicos españoles, la D. Azul y una de rusas...».)

Lomagin, N. A., Неизвестная Блокада (Документы, приложения), , Moscú, Олма-Пресс, 2002.

En el blog de Pío Moa Presente y pasado apareció un artículo muy interesante sobre las impresiones que tuvo Lidia Osipova, una rusa anticomunista, de la División Azul, en «La División Azul vista por una rusa de la época», de cuando los trató (agosto 1942-abril 1943) al ser la encargada de la lavandería española en Pavlovsk, cerca de Leningrado (el nombre soviético de San Petersburgo). Comentaba que los extractos del diario donde se recogen sus anotaciones se lo pasó el ya mencionado en este blog Carlos Caballero Jurado, autor de varios libros sobre el tema. Este extracto fue publicado en un boletín de Blau Division.

El tema me pareció muy interesante, puesto que mi abuelo fue divisionario —en realidad, capitán médico (Stabsartz) en la Escuadrilla Azul—, y me quedé con las ganas de saber más de esta mujer. Buscando por Internet, me topé con una traducción mejor —la del boletín era horrible—, aunque más reducida, del original en ruso. He intentado completarla un poco con mis pobres conocimientos de ruso, y la muestro a continuación en textos paralelos.

Lo más gracioso de este diario es que nos caló. Léanlo y verán que, aunque nos deja por las nubes, no calla los quebraderos de cabeza organizativos que le dábamos, y la comparación que da entre los españoles y los alemanes es para enmarcar. También comenta la batalla de Krasny Bor, donde la División Azul tuvo una victoria táctica por la que consiguió mucha fama.

1. El arresto (Арест)

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«Archipiélago GULAG» de Aleksandr Solzhenitsyn, edición bilingüe.«Archipiélago GULAG» de Aleksandr Solzhenitsyn, edición bilingüe.

Capítulo 1. El arresto

¿Cómo se llega a ese misterioso Archipiélago? Hora tras hora vuelan aviones, navegan barcos y retumban trenes en esa dirección, pero no llevan un solo letrero que indique el lugar de destino. Tanto los taquilleras como los agentes de Sovturist y de Inturist se quedarían atónitos si les pidieran un billete para semejante lugar. No saben nada ni han oído nada del Archipiélago en su conjunto, y tampoco de ninguno de sus innumerables islotes.

Los que van a ocupar puestos de mando en el Archipiélago proceden de la Academia del MVD.

Los que van de vigilantes al Archipiélago son convocados a través de la Comandancia Militar.

Y los que van allí a morir, como usted y yo, mi querido lector, deben pasar forzosa y exclusivamente por el arresto.

I. La industria penitenciaria (Тюремная промышленность)

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«Archipiélago GULAG» de Aleksandr Solzhenitsyn, edición bilingüe.«Archipiélago GULAG» de Aleksandr Solzhenitsyn, edición bilingüe.

Primera parte.
La industria penitenciaria

En una época de dictadura,
de enemigos por todas partes,
a veces dimos muestra de una delicadeza
y compasión innecesarias.

(Krylenko, discurso en el proceso
contra el Partido Industrial)

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