Historia

«La Pilarica» y Santiago

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Las bombas del milagro de El Pilar de Zaragoza, el 3 de agosto de 1936: colgadas a modo de exvoto, bajo las banderas de Haití, Costa Rica, México, Perú y El Salvador. (Más detalles.)Las bombas del milagro de El Pilar de Zaragoza, el 3 de agosto de 1936: colgadas a modo de exvoto, bajo las banderas de Haití, Costa Rica, México, Perú y El Salvador. (Más detalles.)

¡Que tengan un feliz año nuevo 2011! Hoy se acaba el año 2010, un año de eventos importantes para España: unos, religiosos, como el año santo Jacobeo, el 250.º aniversario de patronazgo de la Inmaculada Concepción y otros, deportivos, como el campeonato del Mundo de Fútbol… y de calamidades importantes, como la crisis económica que asuela nuestra economía y el anticlericalismo, impiedad, injusticia, desvergüenza y sectarismo que impera en muchos niveles de la sociedad, obra y gracia de los anticristos de pacotilla que nos gobiernan y sus secuaces: el Misterio de Iniquidad operando abierta y descaradamente, pero en versión cañí y olé. Casi da la impresión que estamos inmersos en un proceso profundo de purificación del que se saldrá fortalecido; al menos, eso espero.

Desde hacía tiempo tenía pensado escribir algo sobre nuestros dos patrones, Santiago y la Purísima; de la última, ya he escrito mucho en el poco tiempo de vida de este blog (todavía no ha cumplido dos años), pero del pobre Santiago, nada. Tampoco de la Pilarica, la Virgen del Pilar, que es patrona de la Hispanidad y con motivo. Y como ambos, Santiago y el Pilar, están estrechamente relacionados —la Tradición señala a Santiago como el fundador de El Pilar de Zaragoza por indicación de la Virgen, aún en vida terrenal—, y se han considerado de largo protectores nuestros y de la fe (la foto de la derecha dice mucho), me ha parecido muy adecuado cerrar el año con algún documento que explique los sucesos que la tradición fija el 2 de enero del año 40 de Nuestro Señor. Además, se celebra ayer mismo (30 de diciembre) la festividad de Santiago según el santoral mozárabe —ahora me entero—, por lo que viene que ni pintado.

La División Azul en las Memorias de Lidia Osipova

Soldados de la División Azul leyendo «Marca»: (Fuente: «Tópicos españoles, la D. Azul y una de rusas...».)Soldados de la División Azul leyendo «Marca»: (Fuente: «Tópicos españoles, la D. Azul y una de rusas...».)

Lomagin, N. A., Неизвестная Блокада (Документы, приложения), , Moscú, Олма-Пресс, 2002.

En el blog de Pío Moa Presente y pasado apareció un artículo muy interesante sobre las impresiones que tuvo Lidia Osipova, una rusa anticomunista, de la División Azul, en «La División Azul vista por una rusa de la época», de cuando los trató (agosto 1942-abril 1943) al ser la encargada de la lavandería española en Pavlovsk, cerca de Leningrado (el nombre soviético de San Petersburgo). Comentaba que los extractos del diario donde se recogen sus anotaciones se lo pasó el ya mencionado en este blog Carlos Caballero Jurado, autor de varios libros sobre el tema. Este extracto fue publicado en un boletín de Blau Division.

El tema me pareció muy interesante, puesto que mi abuelo fue divisionario —en realidad, capitán médico (Stabsartz) en la Escuadrilla Azul—, y me quedé con las ganas de saber más de esta mujer. Buscando por Internet, me topé con una traducción mejor —la del boletín era horrible—, aunque más reducida, del original en ruso. He intentado completarla un poco con mis pobres conocimientos de ruso, y la muestro a continuación en textos paralelos.

Lo más gracioso de este diario es que nos caló. Léanlo y verán que, aunque nos deja por las nubes, no calla los quebraderos de cabeza organizativos que le dábamos, y la comparación que da entre los españoles y los alemanes es para enmarcar. También comenta la batalla de Krasny Bor, donde la División Azul tuvo una victoria táctica por la que consiguió mucha fama.

1. El arresto (Арест)

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«Archipiélago GULAG» de Aleksandr Solzhenitsyn, edición bilingüe.«Archipiélago GULAG» de Aleksandr Solzhenitsyn, edición bilingüe.

Capítulo 1. El arresto

¿Cómo se llega a ese misterioso Archipiélago? Hora tras hora vuelan aviones, navegan barcos y retumban trenes en esa dirección, pero no llevan un solo letrero que indique el lugar de destino. Tanto los taquilleras como los agentes de Sovturist y de Inturist se quedarían atónitos si les pidieran un billete para semejante lugar. No saben nada ni han oído nada del Archipiélago en su conjunto, y tampoco de ninguno de sus innumerables islotes.

Los que van a ocupar puestos de mando en el Archipiélago proceden de la Academia del MVD.

Los que van de vigilantes al Archipiélago son convocados a través de la Comandancia Militar.

Y los que van allí a morir, como usted y yo, mi querido lector, deben pasar forzosa y exclusivamente por el arresto.

I. La industria penitenciaria (Тюремная промышленность)

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«Archipiélago GULAG» de Aleksandr Solzhenitsyn, edición bilingüe.«Archipiélago GULAG» de Aleksandr Solzhenitsyn, edición bilingüe.

Primera parte.
La industria penitenciaria

En una época de dictadura,
de enemigos por todas partes,
a veces dimos muestra de una delicadeza
y compasión innecesarias.

(Krylenko, discurso en el proceso
contra el Partido Industrial)

Archipiélago GULAG (Архипелаг ГУЛаг)

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«Archipiélago GULAG» de Aleksandr Solzhenitsyn, edición bilingüe.«Archipiélago GULAG» de Aleksandr Solzhenitsyn, edición bilingüe.

Archipiélago GULAG 1918-1956

A todos los que no vivieron lo bastante
para contar estas cosas.
Y que me perdonen
si no supe verlo todo,
ni recordarlo todo,
ni capaz de intuirlo todo.

En el año de mil novecientos cuarenta y nueve, unos amigos y yo dimos con una nota curiosa en la revista Priroda de la Academia de Ciencias. Decía en letra menuda que durante unas excavaciones en el río Kolymá se había descubierto, no se sabe cómo, una capa de hielo subterránea. Esa capa había conservado congelados desde hacía decenas de miles de años especímenes de la misma fauna cuyos restos se habían encontrado en la excavación.

Fueran peces o tritones, lo cierto es que se conservaban tan frescos —atestiguaba el reportero científico— que, tras desprenderles el hielo, los integrantes de la expedición se los habían comido ahí mismo con sumo placer.

Los horrores del Archipiélago GULAG

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Aleksandr SolzhenitsynAleksandr Solzhenitsyn

Hace poco más de dos años —3 de agosto de 2008— que falleció el escritor ruso Aleksandr Solzhenitsyn (Александр Солженицын). Este escritor nos legó su obra magna Archipiélago GULAG, un retrato brutal del totalitarismo soviético, narrado sin concesiones aunque también con ironía, sorna y hasta a veces compasión —rezuma un humor negro que hace legibles las atrocidades descritas—, basado en sus propios recuerdos y multitud de entrevistas personales a 227 supervivientes del sistema juicial y penal soviético cuyas identidades en muchos casos permanecieron celosamente guardadas, por temor a represalias.

El título hace alusión al GULAG —acrónimo de la Dirección General de Campos de Trabajo, o GULag, si se quiere ser purista (ГУЛаг: Главное управление исправительно-трудовых лагерей и колоний)—, la rama de la NKVD que dirigía el sistema penal de campos de trabajos forzados y otras muchas funciones de policía en la extinta Unión Soviética y, por extensión, al sistema soviético de trabajos forzados en sí mismo, en todas sus formas y variedades: campos de trabajo, de castigo, de criminales y políticos, de mujeres, de niños o de tránsito. O incluso más, los prisioneros en alguna ocasión lo llamaron triturador de carne: las detenciones, los interrogatorios, el transporte en vehículos de ganado, el trabajo forzoso, la destrucción de familias, los años perdidos en el exilio, las muertes prematuras e innecesarias.

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