Dichos, actos y hechos — Pío Moa

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Dichos, Actos y Hechos
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Una hazaña de Companys

Mar, 2017/09/19 - 19:02
Al revés que en casi toda Europa occidental, la democracia llegó a España por propia evolución y no por ofensivas del ejército useño. En el referéndum de diciembre de 1976 quedó claro que la inmensa mayoría e los españoles querían evolucionar  a la democracia “de la ley a la ley”, partiendo de las excelentes condiciones creadas por el franquismo. Quedó rechazada la ruptura que trataba de imponer la oposición, saltando por encima de 40 años excepcionalmente fructíferos  para enlazar con el régimen fraudulento del Frente Popular, lo que habría impedido cualquier democracia estable. Sin embargo el mensaje del pueblo empezó pronto a ser desoído y contrariado por Suárez y la UCD, hasta llegar a la ley de memoria histórica, ley de deslegitimación del franquismo que ilegitima la democracia y la monarquía, y nos conduce a un callejón sin salida: https://www.youtube.com/watch?v=uz9X68Eq1z8&t=1s ***************************** Recientemente el Congreso de Diputados  ha declarado nulo el juicio que condenó a muerte a Companys. En realidad estaba ya declarado ilegítimo por la antidemocrática ley de mentira histórica, pero diversos partidos han querido dar realce a la figura de Companys, presentándolo como un mártir de Cataluña y de la democracia y declarándolo nulo, cosa que da pie a reclamaciones. Con el mayor descaro estos profesionales de la siembra de odios dicen que lo hacen para cerrar heridas. El acuerdo significa que el Congreso de los Diputados se identifica con un político golpista, que ha presidido la época de mayores crímenes y robos que ha vivido quizá Cataluña en toda su historia, durante la guerra civil. Esa autoidentificación no exige más aclaraciones (…) El asunto tuvo otra derivación: en abril del 36, fueron asesinados los hermanos Badia, Josep y Miquel, que pertenecían al ala más radical del separatismo (Estat Català). Companys y la Esquerra manipularon a la opinión culpando a la Falange, y rentabilizaron el crimen achacando ineptitud a las fuerzas de seguridad del estado. Pero todo el mundo sospechaba que detrás del crimen se ocultaba la mano de Companys, que odiaba a Miguel Badía y tenía tratos con los pistoleros ácratas. El juez encargado del caso descubrió a los autores, terroristas de la FAI, pero fue relevado por otro que soltó a los detenidos tras dar crédito a sus endebles coartadas. La justicia era evidentemente una broma. Pero los de Estat Catalá no se dejaron engañar, y el crimen redundó en tres hechos políticos: Estat Catalá se salió de la Esquerra, asesinó a un travesti, soplón del espionaje de la Generalitat, y conspiró para asesinar a Companys, según unas versiones, o para secuestrarlo y exiliarlo, según otras.   Estat Català quería aplastar a la anarquista CNT-FAI.  En cambio, Companys prefería dialogar con la CNT, porque siempre había tenido lazos con ella y porque la encontraba demasiado fuerte. Además, la rebelión de octubre del 34 había demostrado la flojera de los separatistas, por lo que  habría sido suicida el choque sangriento con la CNT que pretendía Badía, el cual, recuérdese, había sido el cabeza de turco, con Dencás, por el ridículo del 6 de octubre.    Al reanudarse la guerra, en julio del 36, las tensiones entre nacionalistas se hicieron feroces. Companys se alió con la CNT, aunque al mismo tiempo intrigaba con los comunistas para, en el momento adecuado, deshacerse de los ácratas. En cambio, los de Estat Catalá querían vengar a los Badía, aplastar a la CNT-FAI e imponer la secesión de Cataluña, buscando apoyo de Francia, Inglaterra y la Alemania nazi (el componente racista en el nacionalismo catalán siempre fue muy fuerte). Y elaboraron un plan para liquidar el gobierno de Companys. En la conjura entraba también el presidente del Parlament, Joan Casanovas,  y el comisario de Orden Público, Andreu Reverter o Revertés. Pero, por disputas en torno al botín de los saqueos –frecuentes por aquellos días–, la CNT detuvo a Revertés, el cual, para salvarse, amenazó con descubrir  trapos sucios de Companys. El complot salió a la luz. A Reverter se le ofreció marchar a Francia pero, al salir libre,  los agentes de Companys encargados de llevarle al exilio, le mataron en una cuneta. Casanovas y otros más pasaron aprisa los Pirineos. Así naufragó la conspiración, que novelo en “Sonaron gritos y golpes”.    Detrás de todo ello hay una Pequeña Historia. La ha explicado el historiador Enrique Ucelay da Cal. Miquel Badia, conocido por Capità Collons (Capitán Cojones), había tenido relaciones íntimas con una moza de las juventudes nacionalistas, Carme Ballester, casada con otro miembro del partido. Companys, ya cincuentón, se enamoró de la chica y la hizo su amante. En una ocasión, ella y el president fueron sorprendidos en pleno acto sexual en un despacho de la sede de las Juventudes. Los celos entre Companys y Badía se hicieron muy agudos, y Companys obligó a Carme a jurarle fidelidad sobre el lecho de  Francesc Macià, ceremonia bautizada por el todo Barcelona como “la misa negra en la cama de Macià”. Así, la política y las faldas se combinaron en el asesinato de Badía.    Carme logró influencia política a través de Companys y con él se casó en octubre del 36. Ella detestaba a Casanovas –que también tenía una vida sentimental complicada, con una cabaretera del Paralelo–, y esa enemistad pudo influir en que Casanovas complotase contra Companys; es más difícil de entender el papel de Reverter o Revertés. Este había protegido a Carme cuando los sucesos de octubre del 34 y Carme convenció a Companys de que le nombrase comisario de Orden Público.    A Revertés se le tenía por alcahuete que facilitaba chicas jóvenes a los políticos, y había entrado en el círculo íntimo de Companys. Como comisario de Orden Público se lucraba con la exportación de metales preciosos saqueados en domicilios particulares y bancos y con comisiones sobre tráfico de armas. Su posición se la debía a Companys, por lo que debía haber otras razones para que complotase contra él. En todo caso, el negocio le salió mal. Companys le hizo creer que lo enviaba a Francia, pero no podía arriesgarse con un hombre que sabía demasiado. Por ello Revertés amaneció  con dos tiros en la cabeza. Esta historia supera la novela negra más elaborada, y debería dar pie a nuevas investigaciones para aclarar puntos aún oscuros. Sobre la muerte de Badia, algunos nacionalistas han hablado de razones éticas, pues Companys desaprobaría las palizas, torturas y algunas muertes, que Badía aplicaba a los anarquistas. Pura invención, claro. Otro separatista, Josep Andreu Abelló, explicó que Badia iba a entregarle un informe comprometedor sobre dirigentes de la Esquerra, pero que no había podido hacerlo porque el día de la cita coincidió con su asesinato.   Este Abelló tiene también una historia llamativa. En el exilio fue uno de los que manejaban los fondos del yate Vita, robados a media España. Y así, años después apareció por Tánger convertido en banquero, volvió a España sin problemas y entró en la Banca Catalana de Pujol. Durante la transición dejó la Esquerra para cofundar el PSC-Congrès, grupo que influiría en el giro proseparatista del socialismo en Cataluña.    Companys es hoy el héroe por excelencia del separatismo catalán, enaltecido en mil publicaciones, y su nombre titula estadios y centros oficiales diversos. He propuesto que personas bien documentadas escribieran una colección de semblanzas veraces de separatistas catalanes, casi todos unos cantamañanas furiosos. Su efecto sería devastador. Y con Companys, repito, se identifican  nuestros parlamentarios, lo que ya indica su calidad moral e intelectual.

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Temas de “Adiós a un tiempo”

Lun, 2017/09/18 - 15:03
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I PARTE

Flan con nata (sobre Delgado de Codes, muerto por la policía)

La sirenita de Copenhague

Las niñas ya no cantan

¿Conocí al Campesino?

Una humillación infantil

El hombre que quizá vio al diablo

El café Derby de Vigo

Un hombre de mundo

La mala vía

¿… y la Dos…?

El tesoro de los templarios

Terrores de infancia

Búblichki

Primera visita a París

Excursiones arqueológicas

Luchas por el poder en el Ateneo

El Parnasillo

Melancolía

Campana de mi lugar

El canto del ruiseñor

Cómo me hice marxista

Adiós a un amigo

Una vieja foto

En la UNIR de Infantería de Marina

Cómo dejé a Marx (I)

Cómo dejé a Marx (y II)

De comunista a teóloga

El gato Rodolfo

Primer cementerio de Atenas

Tres visitas al Valle de los Caídos

Precoces aventuras estrafalarias

Calle de los Irlandeses

Primer viaje a dedo

La noche quedó atrás

De cobardía y amor

Sous le ciel de Paris

Dos monasterios gallegos

Antonio Antelo y Luis Lavaur

El cuartel de Dolores

Cosas de críos

Un desplante al general Iniesta Cano

Calzadas romanas

La felicidad

I Margarita i Margaró

¡Ya meten ruido, eh!

Cómo conocí a Paul Diel

El cocinero de la prisión de Caranza

“¡No pum, pum, pum! ¡Casa abajo! ¡Casa abajo!”

La culpa y una tragedia

Paseo nostálgico

Primer viaje a pie

 

II PARTE

Viaje a las Hurdes

Marxistas-leninistas llegados del Mayo francés

Todo viaje empieza con pocos pasos

Una casa saliendo de Baracaldo

Hervás no es judía

Prisión de Caranza y huelgas de Ferrol

El mesón del Lobo

Agitación clandestina en Galicia (I)

El pantano de Proserpina

Agitación clandestina en Galicia (y II)

Garganta del Cares

 

III PARTE

Poemas. Adiós a un tiempo

 

 

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Por qué la Gran Hambruna irlandesa fue genocidio y por qué se intenta disimular

Dom, 2017/09/17 - 16:23
Algunos aspectos poco tratados de la Transición:   https://www.youtube.com/watch?v=uz9X68Eq1z8 ************* Técnicamente, genocidio es el exterminio sistemático de un grupo social por razones de raza, religión o política. También se define como matanza de miembros de un grupo social, sometimiento a condiciones de vida que tiendan a la extinción del grupo, y otros métodos. El concepto es muy amplio, incluye a menudo la extinción de una cultura,  y en los medios de masas y en el lenguaje común suele llamarse genocidio a matanzas masivas, aunque no tengan intencionalidad de exterminio grupal.     Los genocidios son muy antiguos en la historia. La Biblia expone la conquista de Canaán por los judíos como un genocidio extraordinariamente drástico. En el siglo XX se destacan el genocidio turco sobre los armenios y sobre todo el holocausto nazi sobre los judíos o los planes contra los eslavos. Después de la guerra mundial, los planes y condiciones para someter a los alemanes pueden entrar también en la categoría de genocidio o de algo muy semejante.   Curiosamente, la definición general excluye los motivos económicos, pero en todos los genocidios pueden detectarse también motivos de esa clase (apoderamiento de bienes, tierras, etc.). Motivos a veces de segundo orden, pero otras veces dominantes como los perpetrados en Usa, Australia o Argentina (tras su independencia) contra los aborígenes. Es discutible también si actos de motivación económica como las “limpiezas de las Highlands”, con la expulsión por la fuerza y la reducción a la miseria de los habitantes de aquellas tierras podrían entrar en la categoría de genocidio. También pueden perpetrarse matanzas o actos que lleven a la extinción de grandes masas de personas sin intención directa de exterminio, como diversas grandes hambrunas en la India colonial causadas por los cambios impuestos de cultivos, o por razones militares como la Gran Hambruna de Bengala en 1943, provocada por el gobierno inglés, y que causó millones de víctimas.     Por otra parte, el exterminio de una minoría de unas pocas decenas de miles de personas entra en la categoría de genocidio, pero la muerte violenta  de millones sin intención expresa de exterminar al conjunto, no sería considerada  genocidio, aunque el lenguaje común no técnico pueda referirse a ellas con ese nombre.    Dejamos aparte la demagogia que suele hacerse con el término, tan común.

***

   Vamos a examinar ahora un caso especial, muy debatido en el blog: la Gran Hambruna irlandesa de mediados del siglo XIX. Según las cifras más aceptadas, en torno a un millón de irlandeses murieron y otro millón tuvo que emigrar en pésimas condiciones. La causa inmediata del hecho fue una plaga de la patata, de la cual subsistían en condiciones miserables masas de isleños. Esto, en una isla que producía gran cantidad de cereales y carne, y al lado mismo del que era entonces el país más rico del mundo.     Para entender el trasfondo es preciso atender a la historia. En resumen, Irlanda fue invadida por Inglaterra desde el siglo XII, y trasladados a la isla colonos ingleses. En el XIV se impusieron las normas de Kilkenny, que entre otras cosas prohibían los matrimonios mixtos de los colonos con irlandeses, así como el uso del gaélico y las costumbres del país. Los religiosos irlandeses no podían acceder a cargos de alguna categoría, y la población del país quedaba en posición marginada en su propia tierra, como una raza sometida. La situación empeoró cuando en Inglaterra se impuso el protestantismo anglicano y los irlandeses permanecieron católicos,  lo que dio lugar a persecuciones y a una política de “plantaciones”, por lo que se despojó a los católicos (propiamente los irlandeses) de grandes extensiones de tierras para dárselas a colonos venidos d Inglaterra y también a presbiterianos escoceses.  Las rebeliones fueron aplastadas una y otra vez. Esta política iba acompañada de imposición fdespótica del idioma y costumbres inglesas, un genocidio cultural, si así quiere verse.    Con Cromwell, un fanático protestante que invadió la isla para liquidar una rebelión, una guerra que se dice costó la vida hasta a un tercio de los irlandeses,  la situación de estos se convirtió en una pesadilla. Además de reforzarse la persecución religiosa, lingüística, de costumbres, etc.,  las tierras de la mayoría de los pocos católicos ricos fueron robadas y repartidas a los invasores, y la masa de la población irlandesa condenada a la discriminación y persecución  por unas leyes penales extremadamente tiránicas, orientadas a mantener a los católicos en la ignorancia y  la impotencia.  Y sumidas grandes masas de isleños en la miseria, subsistiendo a base de patatas.     En estas condiciones, en 1845 una plaga arruinó las patatas, y el desastre continuó hasta 1849, afectando seguramente a mucho más de la mitad de la población (unos 8-8.5 millones de habitantes), como indica el enorme número de los que no lograron sobrevivir. Es obvio que la plaga no habría tenido tales efectos si previamente la masa de los irlandeses no hubiera sido reducida deliberadamente a una condición de miseria por la dominación inglesa. Y esta, y no la simple enfermedad de las patatas, fue la verdadera causa del desastre. La isla seguía produciendo, como se sabe, gran cantidad de alimentos, y para defender los almacenes de los hambrientos se habilitaron guardias armadas.  Por otra parte, las navieras hicieron su agosto transportando a América a los que huían, gastando sus últimos ahorros,  hacinados en los barcos de tal manera que no pocos fallecían en el trayecto. Y la despoblación de muchos campos, por muerte, huida o expulsión de los arrendatarios sin recursos,  facilitó la extensión de pastos para los terratenientes, política seguida también en la “limpieza de las Highlands escocesas. De modo que la hambruna no dejó de producir ganancias sustanciosas a  los dominadores del país, o a parte de ellos.    ¿Podemos llamar genocidio a esta catástrofe? No puede decirse que los dominadores de Irlanda  matasen directamente a los irlandeses: simplemente  dejaron morir a hombres mujeres y niños por cientos de miles,  dejaron sufrir cruelmente a millones más después de haberlos hundido en la miseria  y la privación. Tampoco tuvieron  intención deliberada de provocar la hambruna, simplemente crearon las condiciones apropiadas para ella . En mi opinión sí puede hablarse de genocidio, agravado por una hipocresía feroz.     Y hubo más que hipocresía. Predicadores protestantes clamaban que la plaga era un castigo divino a los irlandeses por haber persistido en el “papismo”, y a los ingleses por haberlo permitido (¡!). Además, los irlandeses, pervertidos por la Iglesia católica, eran muy holgazanes… Algún economista dijo que si el hambre solo mataba a un millón de irlandeses serviría de poco para equilibrar o sanear la economía.: se necesitaban por lo menos el doble. Otra explicación común era la racial. El periódico Times, ilustrador principal de la clase alta inglesa, explicaba:  “No hay duda de que, por las inescrutables pero inconmovibles leyes naturales, el celta es menos activo, menos independiente y mejor laborioso que el sajón”. La revista satírica Punch  hacía chistes sobre aquellos irlandeses patanes, sucios,  necios y embusteros. El London Spectator  explicaba cómo asar a un patriota irlandés. No son casos aislados, sino expresiones de una mentalidad predominante, en la que entraban tanto el fanatismo protestante contra los “papistas” como convicciones racistas  y cierta versión liberal y agnóstica  de la economía, que consideraba que Irlanda sufría de un “exceso” de gente , estaba superpoblada. Se explicaba también que ayudar a los hambrientos sería perjudicial, pues suponía intervencionismo en la lógica del libre mercado, una idea insensata que arruinaría a muchos comerciantes.  Las protestas de otros países europeos eran desechadas con desdén por el Times (y no solo): “Doquiera vaya un inglés, todos los aprendices ñoños de filósofos y todos los estúpidos fanáticos de los sacerdotes, le echan en cara la situación de Irlanda”.     ***     Aquella terrible hambruna, junto con las brutales represiones de las revueltas, han condicionado fuertemente la memoria de los irlandeses. No obstante, las ideas expuestas por el Times y similares, más o menos refinadas, han dado lugar a otras historias más recientes, también en  cierta historiografía irlandesa. Las revueltas contra la tiranía extranjera fueron casi todas liquidadas gracias a la traición, pues los gobiernos ingleses gastaban sumas generosas en sobornos para confidentes, facilitados por la miseria reinante.  Por otra parte, la aversión al catolicismo se mantiene incluso incrementada en los tiempos actuales, también entre  bastantes irlandeses. Todo lo cual ha generado un “revisionismo” sui generis  que, sin llegar a negar  la Hambruna, la relativiza  y en parte la justifica, centrando el debate en la cuestión, algo bizantina, de si se la puede considerar un genocidio. Se trata de salvar de algún modo la responsabilidad de los invasores y dominadores de Irlanda. Incluso se llega, de modo indirecto, a condenar la independencia del país bajo el supuesto de  que los ingleses eran, en fin de cuentas,  mucho más “civilizados” y “progresistas”.  Viene a ser una versión de aquel alguacil que conminaba a unos arrendatarios:  “¿Qué diablos nos importan  vuestras patatas negras?  Nosotros no somos quienes las p0nemos negras. Tenéis dos días para pagar el alquiler, y si no lo hacéis ya sabéis lo que os espera”.       Resulta significativo el método empleado por este peculiar revisionismo, que he definido como “los árboles contra el bosque”. Un pinar, por ejemplo, es un bosque donde predominan netamente los pinos. Sin embargo en él puede haber algunos abedules o robles, y el método es centrar la atención sobre ellos para desviar la atención del conjunto. Así estos falsos revisionistas insisten en que también hubo algunas ayudas por parte de Inglaterra, que la reina Victoria dio cierta cantidad de dinero, que algunos católicos también se portaron muy mal, incluso que el Papa no ayudó (¡!), que también sufrieron algunos presbiterianos, que no toda Irlanda era pobre (la minoría protestante no lo era, desde luego), que había algunos católicos ricos  etc. Pero es indudable que la vasta mayoría de la población era irlandesa y católica, y que esta fue también la vasta mayoría de las víctimas. Sin duda es un buen método historiográfico señalar los abedules o robles en un pinar, pero de lo que trata esta historiografía es de centrar la atención en ellos para difuminar o incluso negar el pinar. Y el “pinar” en este caso es que varios millones de irlandeses sufrieron una hambruna terrorífica, al lado mismo del país más rico del mundo, como consecuencia de siglos de opresión y tiranía, despojo de tierras y empobrecimiento de la masa de los irlandeses durante siglos. ¿No lo quieren llamar genocidio? Pues bueno…

 

 

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Adiós a un tiempo

Sáb, 2017/09/16 - 10:24
Hoy, en Una hora con la Historia: algunos aspectos poco tratados de la transición. En Radio Inter, a las 9,30 de la noche. OM 918, FM 93.5 (solo Madrid)

Sesión anterior: La política de Stalin en la guerra de España: https://www.youtube.com/watch?v=jouA4OH-tWA&t=4s

 ******************* En 2006 comencé en Libertad Digital una serie de “recuerdos sueltos” que tuvieron buena aceptación entre los lectores. Son evocaciones personales, algunas humorísticas, otras menos, a las que he procurado relacionar con hechos más generales, como destellos de una época. Aquí los expongo sin orden cronológico, aproximadamente como salieron en el periódico. Los saltos en el tiempo no despistarán al lector, aunque le obliguen en pequeña medida a reenfocar aquí y allá su atención. He aprovechado para introducir en la segunda parte una crónica de viaje por Las Hurdes y trozos sueltos de mis memorias del PCE (r)-GRAPO, que titulé De un tiempo y de un país, alternándolos con otros de Viaje por la Vía de la Plata. Los dos libros están agotados, pero el primero está a punto de reeditarse en Ediciones Encuentro, y el segundo quizá lo reedite pronto en formato electrónico. Incluyo asimismo unos poemas nacidos de una situación anímica peculiar y pasajera. El tiempo referido aquí se extiende desde el franquismo, en el que transcurrió mi niñez y juventud, hasta años recientes. La sociedad ha cambiado mucho, a veces a mejor y a veces a peor, diría que en conjunto más a peor que a mejor. Puede pensarse que esa sensación proviene de haber empezado el siglo actual ya con cincuenta y dos años, y de la tendencia a idealizar la juventud y la infancia, pero creo que no es mi caso, nunca he sentido que “cualquiera tiempo pasado fue mejor”, con perdón del gran Jorge Manrique. Como fuere, estas memorias asistemáticas no pretenden comparar el hoy con el ayer, ese es aquí un problema ajeno. Son recuerdos muy personales, insisto, aunque de ellos se escape, o eso espero, algo así como un aroma del tiempo ido, que otros puedan captar. Supongo que muchos, también jóvenes, podrán identificar e incluso identificarse con aquel pasado y también con el reciente hoy, en rápido cambio. Siempre me asombró el misterio del tiempo, que sin descanso crea y destruye, saca nuestras vidas de alguna sustancia inasible a nuestro entendimiento y las devuelve a ella, forja la realidad y la disuelve. Contar nuestras vidas debe de ser un intento de permanecer en esa realidad que día a día, minuto a minuto, se va transformando hasta desaparecer. Todos relatamos a veces la propia vida, oralmente o por escrito, pese a que, paradójicamente, sabemos de ella menos de lo que imaginamos, aun sin contar las lagunas de la memoria, intencionadas o no (baste notar los distintos recuerdos que tienen unas personas y otras de los mismos sucesos).  Aquí lo hago solo en retazos que espero resulten significativos. Omito episodios especialmente duros, que también forman parte de mi biografía, como la réplica que dimos el 1 de octubre de 1975 a las últimas ejecuciones del franquismo, consideradas entonces por casi todo el mundo un crimen brutal de Franco y que hoy valoro de muy distinta forma; o los secuestros de Oriol y Villaescusa y otros parecidos. No los incluyo porque el carácter de este libro de recuerdos es muy distinto y no he querido politizarlo en exceso ni convertirlo en un libro de historia.  De todas formas, el lector curioso puede encontrar relatos detallados de esos hechos en mis memorias de la época, De un tiempo y de un país, y en el último capítulo de Los crímenes de la Guerra Civil, titulado precisamente “Un coletazo de la guerra”. **********************  Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

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Padre mítico y padre real

Vie, 2017/09/15 - 16:18
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“Según el psicoanálisis y su concepción del complejo de Edipo, el padre real es vivido por el subconsciente del nervioso como mutilador del sexo; siguiendo el mito de Edipo, es mutilador del alma. Para el psicoanáliss, la causa de la deformación psíquica es el “superego demasiado rígido”, residuo final del complejo de Edipo y de sus pretendidos deseos realmente parricidas e incestuosos. Para el mito de Edipo (y para todo mito) los motivos  de formación psíquica y las consecuencias legales (previsibles) de deformación son controlados por una función que podríamos llamar “superconsciente”. Su representación imaginada es el “padre-guía”, símbolo del impulso que tiende a sobrepasar  toda convención. La significación psicológica de esa figura mítica es el deseo esencial y evolutivo que  anima en distintos grados a todo hombre en la medida en que todavía no ha “matado” al guía simbólico, en la medida en que su alma no está muerta” Recuérdense las predicaciones de San Pablo sobre la muerte y resurrección en vida. “El error del psicoanálisis  y de su concepción seudomítica del complejo de Edipo viene del hecho de que olvida la distinción entre el plano de la simbolización mítica y el plano convencional El mito, por el contrario, distingue entre el padre real y el padre simbólico, a pesar de abrazar a ambos en una sola figura (…) El padre mítico es el espíritu prohibitivo (freno de la razón), la inhibición ejercida por el deseo esencial respecto de los deseos múltiples, con el fin de armonizarlos.  Representa las exigencias de la verdad frente al mundo (frente a los objetos deseados) y frente a sí mismo (frente a los deseos, objetivos y actos) (…)  El niño, ser todavía extraconsciente hace de su padre real un mito y quiere conformarse a sus interdicciones, aunque sean injustas, que terminan por ser vividas  como insoportables, y ocasionando la revuelta vanidosa (…) El espíritu reprimido, en lugar de aceptar su condición, se vuelve obsesivo: termina por prohibir hasta los deseos legítimos, justificables (mito de Tántalo). Por otra parte los deseos múltiples (madre mítica) se ven también excesivamente inhibidos y no cesan de rebelarse  de un modo cada vez más exaltado…”
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La destrucción de la democracia en España

Mié, 2017/09/13 - 19:41
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Conviene tomar conciencia de lo que ha supuesto Zapatero, que puede resumirse en la destrucción del estado de derecho  en cuatro grandes operaciones: el rescate y legalización de la ETA, la ley de memoria histórica, los nuevos estatutos ya preseparatistas, y las leyes homosexistas y de género.    Veamos brevemente cada una.    Zapatero rescató a la ETA de la ruina al invertir la política de Aznar de tratarla según el estado de derecho y no darle ninguna salida política.  La política de Zapatero se basó en recompensar los crímenes de la ETA con legalidad, dinero público, presencia institucional, proyección internacional, etc. Esto es hacer del asesinato un modo incluso privilegiado de hacer política. Este mero hecho, cuya base es una profunda afinidad ideológica entre ETA Y PSOE, ya supone la quiebra de la democracia. Pero casi nadie ha visto la evidencia, por la razón de que la cultura democrática en España es casi nula, en la izquierda o en la derecha.    La segunda operación ha sido una ley totalitaria que pretende oficializar una versión particular de la guerra civil y  el franquismo, como en los países comunistas. Con el agravante de que trata de ensalzar como víctimas y defensores de la libertad a personajes condenados por crímenes a menudo espeluznantes. Esa ley podría llamarse mejor de deslegitimación del franquismo… y por tanto de la democracia y la monarquía salidas de él. Porque lo que se decidió en la Transición fue la democratización de España de la ley a la ley, es decir, desde el régimen anterior. Es evidente que Zapatero y los suyos pretenden un nuevo sistema político, similar al que intentaba imponer en España el Frente Popular y buscado por los partidos “rupturistas” al principio de la Transición. El Frente Popular fue una alianza entre izquierdas totalitarias y separatismos, con amenaza de  destruir España y su cultura cristiana y tradicional.    La tercera operación antidemocrática, y de acuerdo con la tradición del Frente Popular, ha sido impulsar arbitrariamente nuevas autonomías, a partir de Cataluña y de hechos consumados en Vascongadas, que dejan en residual la presencia del estado en esas regiones y abren el mismo camino en otras. Son unos pasos ya claramente de presecesión.    Y la cuarta de las principales operaciones son las demagógicas y antijurídicas leyes llamadas de género, que intentan imponer una guerra de sexos  e inferioridad jurídica del varón, así como el aborto masivo. Todo ello combinado con unos llamados matrimonios homosexuales con adopción de niños, a quienes se priva despóticamente de su más elemental derecho a un padre y una madre reales.    Todo ello se ha hecho en medio de intrigas ocultas, de campañas de falsificación de la historia, de manipulación de los medios de masas y de siembra de odios que la sociedad había superado hace mucho, pero que renacen, y de una corrupción galopante.       Cada una de estas operaciones supone ya una quiebra del estado de derecho y por tanto de la democracia, aparte de atentar contra la estabilidad social y la unidad de España, base de cualquier democracia o Constitución (y no al revés).  Por cada una de ellas, sus autores políticos deberían ser encausados penalmente. Si no ha habido reacción adecuada –la que ingenuamente esperaban muchos del gobierno de Rajoy–, es por razón  de la dicha ausencia de cultura democrática entre nuestros políticos y periodista, con raras excepciones. Esa incultura esencial les impide distinguir los cambios políticos normales y aceptables de los que socavan las propias bases del sistema.    Pues lo más grave de todo es que el PP, que en teoría debía haber impuesto una rectificación a estas políticas para salvar la nación y la libertad, se ha sumado con fuerza a ellas, manteniéndolas y agravándolas. Con ello el PP se ha convertido en el mayor obstáculo a cualquier rectificación o regeneración, puesto que, debido a su aparato de poder y comunicación, y a la ingenuidad de unos votantes que cierran los ojos a la evidencia, bloquea cualquier alternativa hoy por hoy. Por ello la superación de esta quiebra histórica debe venir desde fuera de los actuales partidos políticos, cuya tendencia a degenerar en mafias es bien notoria.     Pues bien, ante este panorama se plantea necesariamente qué hacer. Es preciso un programa de reformas radicales y un liderazgo político que las abandere. Esto, hoy por hoy, no existe, o existe solo en embrión. Pero mientras falte el partido o movimiento político adecuado, todos debemos hacer el esfuerzo que esté en nuestra mano. Desde aquí hemos insistido mucho en la batalla cultural, sin la cual las medidas políticas, incluso si son acertadas, se agotan enseguida. Este programa de Una hora con la Historia es parte de la batalla cultural. Pero, siendo realistas, nos encontramos en un gueto del que es difícil salir. El programa es muy poco escuchado y carece de apoyo económico para ir más allá. ¿Es posible romper los muros de ese gueto? Es perfectamente posible, amigos oyentes, y eso depende de ustedes.  Darlo a conocer a miles de personas más está a su alcance, con mínimo esfuerzo, utilizando las redes sociales y los círculos de amigos. En las redes deben aparecer una y otra vez, durante toda la semana, enlaces y comentarios a cada sesión, esto es muy fácil efectivo. Y la contribución económica a esta batalla pueden hacerla ustedes también con poco esfuerzo. En la cuenta del BBVA tenemos contribuciones de entre 5 y 200 euros mensuales, pero demasiado pocas. Es preciso incrementarlas. Volvemos a dar el número de la cuenta: BBVA, Taller de ideas. ES09 0182 1364 33020154 3346   
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Por qué el sistema salido de la Transición está agotado

Mar, 2017/09/12 - 09:30
. ¿Qué cree usted que debería hacer Rajoy ante la situación creada en Cataluña? R. La pregunta es absurda: no puede esperarse nada de Rajoy y su pandilla: ellos son parte, y parte principal, del problema, no de la solución. En realidad llevan muchos años bloqueando cualquier solución. El PP ha sido, incluso más que el PSOE, el mayor auxiliar de los separatismos. Aznar, por ejemplo, fue de los más dadivosos con ellos en la enseñanza o la sanidad. Luego vino ZP a impulsar todavía más a esa gente y dejar en residual la presencia del estado en Cataluña y Vascongadas. Y Rajoy no solo ha continuado esa política, sino que la ha intensificado. Admito que esa línea absurda se deba en parte a la ignorancia de la historia o a la idea de que los separatistas se contentarán. En todo caso es una ignorancia culpable. Hace ya doce años que escribí, para uso de políticos y periodistas, la primera historia conjunta de los separatismos vasco y catalán: Una historia chocante. Porque, aunque parezca mentira, no existía un estudio conjunto de ambos separatismos relacionándolos con la evolución política del país.  y he escrito multitud de artículos y un libro breve Contra la balcanización de España, advirtiendo lo que se venía encima. Esperaba que sirvieran para corregir la nefasta política que se venía siguiendo son los separatistas y la ETA, pero es evidente que la gran mayoría de nuestros políticos y periodistas apenas leen sobre los problemas reales y creen que la historia no tiene importancia. P. Ud parece creer que Rajoy busca la secesión de Cataluña
R. La cuestión está mal planteada. Yo no sé si en su conciencia la busca o no. Sé que todo lo que ha hecho desde que llegó al poder va en esa dirección.  En fin, observe que él nunca habla de España, habla de la ley, de la Constitución, cuando se está atentando contra la base misma de la Constitución, que es España. No es la Constitución la base de España, sino España la base de la Constitución y de cuantas pueda haber en el futuro. Pero tampoco es cierto, ni mucho menos, que Rajoy respete la Constitución. Por el contrario la pisotea y desobedece más que los separatistas, puesto que permite a estos pisotearla a gusto. Un gobierno que no hace cumplir la ley, tampoco la cumple, convierte la democracia en papel mojado  y es en rigor un gobierno delincuente. Y esto es posible porque la democracia actual en España ha terminado por ser un experimento fallido, que si ha durado tanto tiempo se debe a la inercia histórica de siglos de cultura e íntima relación común entre las regiones. Y a la herencia de prosperidad, olvido de los odios republicanos, clase media, etc., dejada por el franquismo.  Por otra parte está claro que el PP es un partido antiespañol, casi diría que violentamente antiespañol.
P. Suena muy fuerte eso. R. Le suena fuerte porque, como es común en España, ud atiende a la retórica y la palabrería y no a los hechos. No solo los separatismos han prosperado y se han radicalizado con él , es que el PP está fomentando cuanto puede la colonización cultural por el inglés, acaba de prohibir el español en las comunicaciones aéreas, ha aceptado; ha puesto en práctica las aberraciones de la ley de memoria histórica, que entre otras cosas deslegitima la monarquía, y ha contribuido a la irrisión de esta llevando al rey a rendir pleitesía a Inglaterra, un país invasor de nuestro territorio, y luego a encabezar en Barcelona una manifestación antiespañola, proseparatista y proterrorista; ha convertido a las fuerzas armadas en un ejército cipayo mezclado en operaciones ajenas a nuestros intereses, bajo mando ajeno y en idioma ajeno; está tratando de llenar con musulmanes las zonas que han ido despoblándose en Castilla y León; ha reglado subrepticia e ilegalmente nuestra soberanía, repartiéndola entre los separatistas, la burocracia de Bruselas y la OTAN; ha imitado las políticas separatistas en Galicia, Baleares, Valencia; en Andalucía insulta a los andaluces venerando al orate proislamista Blas Infante como padre de la patria andaluza y manteniendo una bandera con los colores islámicos… La lista de sus fechorías contra la nación española es interminable. Pero la gente sigue prestando más atención a su retórica barata, baratísima, y no a su política real, contra España y contra la democracia.
P. Pero reconocerá ud que Rajoy ha conseguido superar la crisis económica.
R. De nuevo está ud tergiversando la realidad. La crisis no está ni mucho menos superada. Ha habido alguna ligera mejoría que no sabemos si se mantendrá o se vendrá abajo en cualquier momento, entre otras cosas por la política general que he indicado. El balance indiscutible de Rajoy es este: más separatismo, más ETA en las instituciones, más tiranía LGTBI, más abortos, más mentira histórica, más corrupción, más odio, más desvergüenza en generalP ¿Y qué propone ud a cambio? R. Hay millones de personas cada vez más indignadas con lo que está pasando. Pero están dispersas, muchas siguen creyendo en el “voto útil”, piensan que el PP es un mal menor. Pero es lo contrario. El PP es lo mismo que el PSOE de Zapatero, con el añadido de que bloquea cualquier alternativa. Es el mayor de los males por eso. Muchos hablan de Podemos, pero Podemos ha sido impulsado y favorecido por la política mediática de Rajoy, con vistas a retener votos asustando a la gente, mientras que VOX, que acaso podría ser una alternativa, está sistemáticamente ninguneado. Sin la proyección mediática de Podemos, este seguiría siendo una secta de universitarios chiflados. Bien, pues ¿qué propongo? Propongo que los ciudadanos algo conscientes se organicen, apoyen a VOX o a otra alternativa, que sea alternativa real y que no chapotee en viejos tópicos, y que elabore un plan de cambio radical. Lo que está pasando se resume en esto: el sistema creado, con grandes chapuzas, y traicionando el mensaje popular de diciembre del 76, está agotado y no da ya de sí más que peligros, desórdenes y disgregación. Por tanto el programa de cambio debe ser también radical: unidad nacional, eliminación de las autonomías políticas dejando solo las administrativas, defensa de España en todos los sentidos, empezando por el cultural, garantía de la soberanía frente a las pretensiones anuladoras de Bruselas, salida de la OTAN, recuperación de Gibraltar, propuesta de una nueva Constitución sustituyendo a la actual, nunca respetada, exclusión de las ideologías LGTBI de la política (no de su derecho a decir lo que quieran, como cualquier otra tendencia), asegurar la independencia judicial, reforma educativa contra su degradación actual, etc. El sistema ya no admite chapuzas ni arreglos parciales, simplemente se está desmoronando ante nuestros ojos. Cuando un sistema político, en lugar de fortalecer y cohesionar a un país, se convierte en un foco de liquidación del mismo y de destrucción del pueblo, es evidente que debe ser sustituido. O se liquida el sistema o se liquida la nación.
*La mal analizada  política de Stalin en la guerra de España, en “Una hora con la Historia”: https://www.youtube.com/watch?v=jouA4OH-tWA **”Una hora con la Historia” requiere la colaboración activa de sus oyentes, tanto para difundir el programa, dada nuestra incapacidad actual de hacer publicidad algo amplia, como para sostenerse y en lo posible ampliarse económicamente. Por ahora no llegamos a poder atender nuestras necesidades mínimas (3.000 euros al mes),aunque nos aproximamos poco a poco.  Es preciso que más oyentes aporten mensualmente una cantidad, que actualmente varía entre 5 y 200 euros. La cuenta para las colaboraciones en esta imprescindible batalla cultural, es: BBVA: ES09 0182 1364 3302 0154 3346

 

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Edipo, mito y complejo, según P. Diel

Lun, 2017/09/11 - 10:10
“La importancia predominante del “pie herido” en la historia del héroe se concentra en su propio nombre (…) No cruzará la vida con paso firme y alerta. Suple su inferioridad (el alma herida) por la activa búsqueda de una superioridad dominante (…) El impedimento de moverse  libremente a través de la vida  no es soportable más que mediante la falsa consolación de la vanidad. Se cree destinado a liberar al país (símbolo del mundo)Pero su éxito exterior será la causa de su fracaso interior, según la ambigua predicción del oráculo. Caracterizado como cojo, la situación esencial de Edipo queda bien determinada. El oráculo le concierne como símbolo del nervioso (neurótico)… Pero la ambigüedad del oráculo reside en el hecho de que todo nervioso enfrenta el dilema esencial de la vida: matar al padre mítico en su forma positiva (el espíritu) “casándose” con su madre mítica en la forma negativa (exaltación de los deseos terrenales). O bien matar al padre mítico en su aspecto negativo. (…) Una de las causas típicas de la nerviosidad es el comportamiento de los padres. Incapaces de satisfacer los deseos psíquicos del niño, engendran la enfermedad de su alma. La historia mítica destaca explícitamente la insensibilidad de Layo. La dureza de los padres, y en consecuencia el sentimiento de abandono que nace en el niño, son justamente los indicios más importantes de una educación deficiente que altera los recursos del alma (que corta los tendones) (…) Importa analizar en detalle la significación del encuentro con Layo (…) En el camino tortuoso (la vida) el rey aparece ante Edipo como “un cualquiera” , pues el rey viaja sin las insignia de su condición.  Este hecho, que un cualquiera le ordene apartarse, explica la indignación excesiva de Edipo. Verse obligado a ceder el paso a cualquiera (a todo el mundo) debe haber sido a lo largo de su juventud el tormento profundo del niño adoptado y más o menos tolerado (…). El autor analiza también el significado de la esfinge (la maldad de Layo y el problema humano),  de Yocasta, como la madre en el sentido de los deseos terrenales, que se exaltan en él (se casa con ellos) y después de haber librado al país de una plaga, de Layo, se convierte a su vez en una plaga , etc.  “Importa señalar que la construcción freudiana del complejo de Edipo reposa sobre una falsa interpretación del mito. Por penetrante que haya sido la conexión entre la neurosis  y el mito, es insuficiente. El complejo no utiliza del mito más que la predicción del parricidio y del incesto, estableciendo entre esos episodios artificialmente aislados un nexo de motivos que no existe tampoco en la fachada del mito Según el complejo, el hijo quiere matar al padre por celos, para así poder acoplarse con la madre, mientras que la hija, a la inversa. Pero la verdad es que Edipo no mata a su padre por celos sexuales. Es cierto que se casa con su madre. Pero el homicidio y el incesto son –según el relato fabuloso– imputables al azar. La belleza trágica de esa fatalidad sería inmediatamente arruinada por la introducción de una motivación. Si nos referimos exclusivamente a la fábula, no podemos introducir una motivación cualquiera, y menos una motivación sexual La traducción del mito nos ha demostrado, por el contrario, que existe una secreta relación entre el incesto y el asesinato, no de orden sexual sino espiritual; pero incomprensible a menos de reemplazar a los padres reales por  el padre y la madre míticos: el espíritu y la tierra. Así comprendidas, las acciones ya no son accidentales, fatales e individuales. La historia de Edipo se convierte en el símbolo de la suerte legal que sobrevuela sobre cada ser humano. (…) La suerte-azar se convierte en destino-ley. La explicación de Paul Diel es mucho más detallada, pero me parece muy interesante, aunque no me convenza del todo.
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El accidente y la tragedia

Sáb, 2017/09/09 - 17:26

 

En la discusión del blog sobre la mitificación que se ha hecho de Diana de Gales por su muerte accidental, que a mi juicio revela a una sociedad moralmente estrafalaria en busca de cosas en que creer o de modelos que seguir,  ha surgido el problema de la tragedia y el accidente: ¿es el accidente una tragedia? Ha argumentado Proby que sí, al menos para los deudos de la víctima. Yo creo que no debe confundirse un gran dolor con una tragedia, como constantemente se hace cuando se habla de accidentes o de catástrofes naturales.    Desde luego, en el género literario de las tragedias las hay de muchos tipos, desde aquellas en las que  después de muchas vicisitudes triunfa el bueno a las que llevan consigo la muerte del bueno, o de todos juntos, o incluso terminan en una victoria del malo. Una de las versiones que da Aristóteles es que lo característico del género es un mal destructivo que llega a quien no lo merece. En ese sentido podríamos creer que un accidente es una tragedia. Pero no me parece que sea así, ante todo porque el mérito no cuenta para nada en tales hechos: ni se merecen ni se dejan de merecer, el asunto queda al margen de la moral    La tragedia, sobre todo en sus orígenes, exponía un desastre al que conducían unos actos densamente morales, aparentemente justificados, y en este sentido considero a Antígona la tragedia por excelencia. Tanto la mujer como Creonte exponen con gran destreza las razones que les llevan a obrar como lo hacen y a colisionar,  con efectos catastróficos para ambos. Creonte es evidentemente el más racional, invoca la ley  humana frente a las invocaciones divinas de Antígona, argumenta perfectamente y sin embargo la impresión resultante es que el bien está de parte de Antígona.    Lo importante en la tragedia griega es el modo como unos impulsos y razones impecables llevan a la desgracia. Porque, por debajo de ellos corre la hibris,  la desmesura, la pérdida de conciencia de los propios límites. Creonte no tiene en cuenta las limitaciones de la ley humana, es decir, de la razón. También Antígona manifiesta el carácter inflexible heredado de su padre.  Con todo, Antígona queda como la gran figura ejemplar, y de paso como la expresión mejor de la piedad griega, por su compasión hacia el hermano perdedor y a  su padre, sumido en una desdicha que es también hija de la hibris, igual que la lucha entre los dos hermanos por el poder en Tebas: el sentido de los actos humanos solo pueden discernirlo claramente los dioses y Antígona pone por encima “las leyes” de estos, es decir, inevitablemente, su interpretación de ellas. Una de las divinidades griegas también tenía en cuenta la vergüenza del afortunado ante el desdichado, por saber que ni la fortuna ni la desdicha eran del todo merecidas.    (Respecto al mito de Edipo, recomiendo la interpretación de Paul Diel en El simbolismo de la mitología griega, mucho más interesante que la clásica interpretación freudiana).     Una de los rasgos asombrosos de los griegos antiguos es su objetividad moral. Por ejemplo,  que su epopeya nacional pinte al héroe enemigo, Héctor, como el mejor en muchos aspectos, revela un espíritu que sin duda está en la base de la originalidad y productividad de su cultura.

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Este sábado, a las 21,30, en Radio Inter (Onda Media 918), trataremos de la política de Stalin en la Guerra de España: “Una hora con la Historia”

**”Una hora con la Historia” requiere la colaboración activa de sus oyentes, tanto para difundir el programa, dada nuestra incapacidad actual de hacer publicidad algo amplia, como para sostenerse y en lo posible ampliarse económicamente. Por ahora no llegamos a poder atender nuestras necesidades mínimas (3.000 euros al mes),aunque nos aproximamos poco a poco.  Es preciso que más oyentes aporten mensualmente una cantidad, que actualmente varía entre 5 y 200 euros. La cuenta para las colaboraciones en esta imprescindible batalla cultural, es:

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El mito de la ley / El mito de Al Ándalus

Vie, 2017/09/08 - 12:42
Este sábado, a las 21,30, en Radio Inter (Onda Media 918), trataremos de la política de Stalin en la Guerra de España: “Una hora con la Historia”

**”Una hora con la Historia” requiere la colaboración activa de sus oyentes, tanto para difundir el programa, dada nuestra incapacidad actual de hacer publicidad algo amplia, como para sostenerse y en lo posible ampliarse económicamente. Por ahora no llegamos a poder atender nuestras necesidades mínimas (3.000 euros al mes),aunque nos aproximamos poco a poco.  Es preciso que más oyentes aporten mensualmente una cantidad, que actualmente varía entre 5 y 200 euros. La cuenta para las colaboraciones en esta imprescindible batalla cultural, es:

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  Ante la invasión islámica oímos protestas exigiendo que los musulmanes se integren en nuestra cultura y nuestros valores (sean esos lo que fueren); otros claman que exigir tal cosa es  antidemocrático,  que ellos pueden, incluso deben, conservar  sus formas culturales –el multiculturalismo se ha convertido en dogma–, y solo se les debe exigir que cumplan nuestras leyes, cosa al parecer razonable y fácil. Como si esas leyes no fueran precisamente un producto cultural elaboradísimo a lo largo de siglos en Europa y no en el islam.    Las religiones clásicas ponen la moral más allá del ser humano, como “unas leyes de los dioses, eternas e inmutables”, en palabras  de Antígona; leyes  por encima de las humanas, y que en el cristianismo se expresan en la “ley natural”, impresa por Dios en la conciencia de las personas.  Las leyes de los dioses deben inspirar las de los hombres, pero estas a menudo las contradicen, con resultados trágicos. Las religiones de la razón o ideologías, en cambio, hacen al hombre autónomo o independiente de los dioses, a quienes en realidad no reconocen. Por consiguiente las leyes humanas sustituyen a las divinas y se convierten en norma de la moral.     Privadas de ese carácter exterior al hombre,  las leyes políticas se vuelven cambiantes, inestables y arbitrarias, por lo que deben encontrar un punto de apoyo que permita darles valor general. Ese apoyo es lo que se ha llamado “voluntad general” o “voluntad del pueblo”. Una voluntad que  en realidad no existe ni puede existir, ya que en el pueblo hay muchos intereses, sentimientos y voluntades distintos y contrapuestos. La ley, por tanto, refleja la voluntad o el interés de una parte del pueblo. Para darle legitimidad, se recurre a las mayorías expresadas en elecciones. Pero es muy difícil establecer cuál es esa mayoría, fácilmente distorsionable por los mecanismos electorales, aparte de que las mayorías absolutas explícitas rara vez ocurren.    Siendo así, las minorías o sectores menos representados o nada representados,  no tienen por qué aceptar unas leyes que pueden considerar lesivas o inapropiadas. Si lo hacen en democracia es por la esperanza de ganar en otras votaciones, lo que puede no ocurrir en plazo muy largo, generando una frustración social permanente.    Importa ver una raíz de estas ideas: el mito del “estado de naturaleza”, para salir del cual se instauran las leyes y por tanto el poder. De ese mito pueden deducirse consecuencias totalitarias (Hobbes) o liberales (Locke), pero es un mito, o más propiamente un seudomito. Ese estado de naturaleza nunca existió. Por el contrario, como recordaban Pemán y Pemartín, el hombre es sociable desde el principio, lo que implica unas leyes impresas en su naturaleza y no creadas por él. Esta concepción tiene sus propias dificultades, pero no entraré ahora en ellas.

   Y apliquemos la concepción demoliberal a los musulmanes: supongamos que, como muchos temen, llegan a ser mayoría en algún país europeo, o en zonas importantes de él. Si ello se produce pueden imponer sus propias leyes por el procedimiento democrático. Para ello tampoco precisan siquiera ser mayoría, puesto que, como sabemos, las mayorías son casi siempre ficticias. Además, observamos cómo ya muchos no musulmanes aceptan e incluso estimulan un proceso de islamización de las sociedades mediante la inmigración masiva o leyes que imponen formas de conducta antes consideradas incompatibles con nuestra cultura.

***************** En la historiografía suele aplicarse a la Reconquista y al pasado hispanogodo una especie de materialismo no dialéctico, más bien ramplón, que se transforma en idealismo acrítico y realmente desmadrado al tratar a Al Ándalus. Esa actitud se ha impuesto con gran fuerza también en ámbitos académicos y políticos extranjeros, muy en relación con las ideologías LGTBI, el multiculturalismo y una supuesta tolerancia. Al Ándalus se presenta así como  un modelo para las sociedades que se pretende implantar en Occidente. Así lo expresan por ejemplo,  unos profesores  del Whitney Humanities Center de la universidad de Yale en un ensayo titulado “Cultura en el tiempo de la tolerancia: Al Ándalus como modelo para nuestro tiempo”, destacando el “Bienestar extraordinariamente vigoroso de esa cultura: pluralismo étnico, tolerancia religiosa y una variedad de formas importantes de lo que podríamos llamar secularización cultural –poesía y filosofía secular—que no podían entender quienes los perseguían, a-islámicos o antiislámicos”.    No es un caso aislado en absoluto.  Otros intelectuales, uno profesor de historia de la universidad de Nueva York y otro ganador de dos premios Pulitzer, “informan”:  “(En la Edad Media emergieron) dos Europas –una (la musulmana) segura de sus defensas, tolerante en religión, y en trance de madurar  en perfeccionamientos culturales y científicos; la otra (la cristiana), un escenario de guerra incesante en la que la superstición pasaba por religión y la llama del conocimiento apenas chisporroteaba”. Incluso Tony Blair  se permitía escribir  que las normas de tolerancia se encontraban mucho más entre los muslimes que entre los cristianos”. Otro profesor de filosofía de la universidad de Princeton  tampoco se paraba en barras en un ensayo titulado Cómo los musulmanes hicieron Europa: “El espíritu de tolerancia creado por los árabes (en Al Ándalus) sobrevivió a su salida (en el siglo XI), de modo que fueron precisos cuatro siglos para imponer la intolerancia religiosa de la Inquisición española”. Con ello mataban dos pájaros de un tiro: denigraban al máximo a España y presentaban a Al Ándalus como una suma de perfecciones… desde la óptica de ciertas ideologías que han heredado la facilidad marxista para falsificar la historia.     En España, expresiones tan crudas son menos frecuentes, porque resultan demasiado chocantes, pero la tónica es en el fondo la misma. En monumentos, museos,  etc., se exalta la impronta musulmana y se exhibe con indiferencia o se denigra la cristiana. Los políticos islamófilos, comúnmente incultos y corrompidos –realidad tan constatable como deplorable— acosan la herencia cristiana so pretexto de “laicismo”, como en la catedral de Córdoba, y  no persiguen las crecientes agresiones contra iglesias y personas católicas mientras ostentan preocupación por lo que llaman islamofobia; y favorecen la inmigración de unos musulmanes que no han olvidado a Al Ándalus. Cualquier reivindicación del pasado histórico real de España es desacreditada como “fascista” o “facha”. 
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La ignorante arrogancia de Malefakis

Jue, 2017/09/07 - 07:31
Algunos autores españoles, anglosajones y franceses han hecho su carrera atacando al franquismo y defendiendo la república –a la que no han logrado distinguir del Frente Popular–, y difícilmente darán marcha atrás, por muchos datos y argumentos que se les opongan. Se comprende: va en ello su prestigio, su propia carrera. Así el señor Malefakis, que, muy optimista, da por superado el “revisionismo” que me achaca. En su defensa de la república admite que aquel régimen “en ocasiones se comportó de forma antidemocrática”. El aserto es ridículo. No fue ni pudo ser “la república” la que se comportó de forma antidemocrática, sino algunos de sus componentes, en concreto los partidos de izquierda, en especial el PSOE, que respondieron a la derrota electoral del 33 con golpismo y guerracivilismo (nimiedades, para Malefakis). Y menciona algo que yo he demostrado, pero lo interpreta mal: “La revolución de octubre de 1934, en especial, fue catastrófica porque dañó gravemente las credenciales democráticas del régimen y sentó un precedente que los conspiradores militares de 1936 utilizaron para justificar su propia insurrección”. Falsedad flagrante: las –poco firmes– credenciales democráticas del régimen fueron atacadas por la izquierda y defendidas por la derecha que, empezando por Franco, mantuvo la legalidad republicana frente a aquel brutal ataque izquierdista. Y no fue utilizada por la derecha para justificar la rebelión del 36: esto fue una idea de Madariaga, no muy afortunada, como he explicado alguna vez. Malefakis da al asunto el toque neostalinista al justificar así la insurrección socialista-nacionalista catalana: “En 1934, parecía que estaban ganando las fuerzas fascistas, que acababan de destruir la democracia alemana y la austriaca por medios pacíficos y legales”. Nueva falsedad, porque él no ignora que Araquistáin y Largo Caballero sabían perfectamente que no había peligro de fascismo en España. Y que así lo decían de cara al exterior, mientras que en el interior excitaban a las masas hablando de una amenaza inexistente. Porque estaban decididos desde muchos meses antes a destruir la república e implantar un régimen al estilo staliniano, y les venía bien el argumento.  Resume Malefakis:
La República censuró la prensa opositora varias veces, pero también construyó la primera democracia auténtica de España. Primero, con la celebración de elecciones honradas, libres de las prácticas caciquistas que las habían corrompido bajo la monarquía. Segundo, ampliando enormemente el electorado, al hacer de España el primer país de mayoría católica que permitió el sufragio femenino. Tercero, la República acercó el Gobierno al pueblo al darles más dimensión a los Gobiernos regionales. Cuarto, todas las leyes importantes fueron aprobadas por el Parlamento, no impuestas por decretos. Quinto, la República debilitó las fuerzas extraparlamentarias -los círculos cortesanos y el Ejército- que en el pasado habían anulado a menudo las iniciativas democráticas. Desde esta perspectiva (…) la República fue un régimen excepcionalmente democrático.
Seis frases, seis falsedades. La Ley de Defensa de la República hizo que esta viviera bajo un estado de anormalidad y censura casi permanentes. Las elecciones no estuvieron libres de prácticas caciquiles y solo pueden considerarse impecables las de noviembre de 1933, ante las que las izquierdas reaccionaron con proclamas de guerra civil; las del 36 fueron anómalas, violentas y sin publicación de las votaciones. España no fue el primer país de mayoría católica que permitió el sufragio femenino: Francia, también mayoritariamente católica, tardó más; por cierto que los más renuentes a él en España fueron feministas e izquierdistas. Más que acercar el Gobierno al pueblo, la república creó problemas antes inexistentes y dio alas a una demagogia exaltada. Las leyes importantes fueron rechazadas y hundidas por la izquierda. Los que él llama círculos cortesanos y el Ejército fueron precisamente los que trajeron el liberalismo a España. Para entender lo que fue la república es indispensable recurrir a los diarios de Azaña y a las memorias de sus líderes, que demuelen del modo más completo las falacias de Malefakis. Me permito recomendarle mi estudio Los personajes de la República vistos por ellos mismos. Creo que le ayudará a salir de sus embrollos. Lo más sorprendente es la osadía con que Malefakis exhibe su llamémosla ignorancia: sabe que El País, donde escribe, sigue el ejemplo de la izquierda republicana: censura cualquier réplica. En definitiva, la república fue un régimen viable que llegó sin oposición y fue sistemáticamente destruido por las violencias y demagogias izquierdistas. El Frente Popular, precisamente, le dio la puntilla, pero Malefakis y tutti quanti insisten en presentar sus fechorías, oleada de crímenes, incendios y destrucción de la justicia como “cosas de la democracia”. En cuanto a la Transición posfranquista, no tuvo nada que ver con la república y provino, aunque le cueste creerlo a Malefakis, de la legitimidad franquista, de ningún modo del rupturismo que quería enlazar con “la república”, como llaman al Frente Popular que la destruyó. Y aquí, algo más sobre Malefakis. (LD 17-6-2011)
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