Germinans Germinabit

Distribuir contenido
Germinans Germinabithttp://www.blogger.com/profile/01044569386616464056noreply@blogger.comBlogger1764125
Actualizado: hace 3 mins 13 segs

Novell vislumbra una Iglesia casi sin sacramentos ni sacerdotes, y sin ayudas públicas

Mar, 2017/11/21 - 22:00
Como el obispo Don Xavier Novell está continuamente de actualidad por sus hechos y declaraciones nacionalistas, estos días me he fijado especialmente en sus palabras como pastor, es decir las no políticas, y entre estas he querido hacer mención al escrito que ha realizado con motivo del Día de la Iglesia Diocesana (en Cataluña "Diada de Germanor") de este año, porque muestra un panorama desolador de la situación de la Iglesia catalana (especialmente en su diócesis de Solsona) que merece  una profunda reflexión. Recojo tres afirmaciones con algunos comentarios personales

1.- "La secularización ha hecho tanto estrago que las parroquias ya no reciben más peticiones que cuatro sacramentos y muchos entierros. Es un hecho deprimente".

Es evidente que la secularización es un hecho que azota duramente a la Europa Occidental, no así otros continentes, pero hay diferencias muy importantes entre zonas y diócesis. Está claro que las regiones con mayor secularización de España son Cataluña y las Vascongadas, ambas regiones marcadas por un clero tremendamente politizado, incluso por algunos obispos que han hecho más de políticos nacionalistas que de pastores, y Novell es un ejemplo de ello, como lo fue su antecesor y el obispo que lo ordenó sacerdote, Don Antoni Deig.

El nacionalismo dentro de la Iglesia es como la cizaña que se entremezcla con el trigo y reduce considerablemente la cosecha y la calidad del trigo. Si la Iglesia está más pendiente de adoctrinar políticamente que de Evangelizar los resultados siempre serán desastrosos. Además ese nacionalismo ha ido casi siempre inseparablemente unido a un progresismo eclesial que es estéril y que arruina la vitalidad de las parroquias y de los grupos apostólicos.

Muchas parroquias se han convertido en estos últimos tiempos en sucursales de la ANC, intentando crear militantes independentistas, pero al final la gente no quiere sucedáneos y prefiere ir a las verdaderas entidades políticas. Así pasó en los años 60 y 70 que se formaron militantes de izquierdas desde la Iglesia, pero todos acabaron en los partidos políticos fuera de la Iglesia, incluso contra la Iglesia. Es algo parecido a lo que ha pasado con el PDECAT (antes Convergència) cuanto más independentista se ha hecho más votos ha ido perdiendo, los no independentistas los va perdiendo y los independentistas prefieren irse a Esquerra porque lo consideran un independentismo más puro.

2.- "La falta de sacerdotes ya está dejando parroquias de hasta dos mil habitantes sin cura residente. (...) Esto supondrá sacrificios, (...) y supondrá aceptar el fin temporal de muchas parroquias, para evitar la desaparición de la vida cristiana en la diócesis".

Las diócesis catalanas se quedan sin sacerdotes,  y las más nacionalistas las que más. Pero no es así en todas partes. Hay diócesis donde sus obispos y sacerdotes se han dedicado exclusivamente a hacer de pastores y los frutos han llegado en todos los ámbitos pastorales, también en el vocacional.

Ahí tenemos el ejemplo del gran Don Marcelo, al que echaron los nacionalistas de Barcelona. Pujol, Benet y los suyos con el apoyo de una buena parte del clero local nos privaron de uno de los mejores obispos del siglo XX. Y mientras el Seminario de la inmensa diócesis de Barcelona se quedaba vacío, el de Toledo se llenaba hasta unos limites insospechados.


Lo mismo sucedía en las otras diócesis catalanas, esos inmensos edificios vacíos, que los obispos cedían para cualquier actividad para que no se cayeran a trozos. Tampoco ayudaba mucho la imagen de esos sacerdotes aseglerados, vestidos de cualquier manera y dedicándose a cualquier cosa menos al cuidado del rebaño encomendado. Si no hay buenos modelos de sacerdotes dificilmente habrán vocaciones.

3.- "Parece que cada vez será más escasa la colaboración económica de las administraciones públicas a favor de la Iglesia".

La República catalana independiente en la que tanto cree Don Xavier Novell, y de la que tanto hace publicidad con su mitra y báculo puestos, sería absolutamente nefasta para la Iglesia. Sin el amparo constitucional de España y los aún vigentes acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede, la Iglesia sería totalmente arrinconada. Y en el ámbito económico se quedaría sin ningún tipo de ayuda, no olvidemos que más del 40% del presupuesto de la diócesis de Solsona proviene de la Conferencia Episcopal Española por los acuerdos que tiene con el gobierno español. Al menos es honesto que lo reconozca uno de sus grandes defensores. 

Con un gobierno de Esquerra, partido históricamente anti-clerical, con orígenes masónicos, la Iglesia en Cataluña tendría un papel residual. Y pobres de los sacerdotes u obispos que se atrevieran a desafiar el nuevo statu quo. Carod Rovira ya había hablado de cerrar templos que no enseñaran "buenas doctrinas" como se hace en algunos países con las mezquitas que fomentan el yihadismo.

Y no nos olvidemos de la CUP, que nunca ha ocultado su deseo de destruir la Iglesia, de aniquilarla. Porque ha quedado claro que un gobierno independentista necesita de sus votos para tirar adelante su proyecto y que han tenido la sartén por el mango incluso para impedir que Artur Mas fuera presidente.

Reflexión Final, dirigida al actual obispo de Solsona:

Don Xavier Novell, lo que usted tanto lamenta que sucede en su diócesis, no viene sólo, es consecuencia de unas actitudes y una forma de hacer Iglesia que lleva a ese desastre. Entonces ¿Porqué sigue empecinado en seguir y potenciar en su diócesis ese camino que lleva al suicidio?

Antoninus Pius
Categorías: Iglesia

Viqui Molins, la monja solidaria (salvo con España)

Lun, 2017/11/20 - 22:00
La teresiana María Victoria Molins es una religiosa que, en los últimos años, se ha dedicado activamente en pro de los más necesitados, especialmente en el barrio de El Raval. Nada que objetar a su labor caritativa, que sabe vender muy bien en los medios de comunicación social; quizás con una sobrerrepresentación excesiva de su propio papel, a diferencia de otros religiosos, que realizan similares actividades, de forma tan callada como eficaz, sin que nadie les dedique la atención mediática que se presta a la hermana Viqui. Pienso, entre otros, en el comedor social de la parroquia de Maria Reina, El Pa de Sant Oleguer, donde cada día comen de 150 a 200 personas, desde hace dieciséis años de forma ininterrumpida. O El Comedor de Emaús de la parroquia de San Eugenio I Papa, donde incluso hay lista de espera. Y muchas iniciativas más, que han surgido en las parroquias o comunidades religiosas catalanas. Sin embargo, la monja Molins se ha asociado con otro personaje mediático como el padre Ángel y están comercializando con notable éxito (incluso han publicado un libro de cartas cruzadas) sus proyectos solidarios en favor de los más pobres, con evidente repercusión en público y prensa. 

En los inicios del proceso secesionista catalán, la hermana Molins hizo profesión de su fe independentista, aunque matizó que era por obra y gracia de Rajoy, lo cual parece que justificaba su advenimiento soberanista. Ahora, la religiosa ha ido más lejos y se presenta a las elecciones del próximo 21 de diciembre, en la lista que encabeza Carles Puigdemont, que, más o menos, viene a ser la lista del PDECAT, la antigua Convergència. Parece que no ha tenido que pedir permiso a su congregación religiosa, ni mucho menos tiene la intención de exclaustrarse, a diferencia de otra monja política como Teresa Forcades, quien suspendió temporalmente sus votos para dedicarse a la actividad política.
 
Puede que Sor Viqui nos diga que su presencia en las listas es testimonial y que no piensa dedicarse a la vida parlamentaria. Pero si es testimonial, es porque tanto ella como los que le han invitado a unirse creen que su testimonio ennoblece y dignifica la candidatura. ¿Y cuál es el testimonio de la hermana Molins? Indudablemente, su labor solidaria. Sin embargo, se presenta con una agrupación electoral que poco tiene de solidaria, especialmente con el resto de los españoles. Uno de los lemas más socorridos del proceso soberanista ha sido “Espanya ens roba”, el cual ha venido legitimando la idea -sostenida por los independentistas a pies juntillas- que una Cataluña independiente sería mucho más prospera económicamente, al no tener que destinar sus impuestos al fondo de solidaridad interterritorial con las demás regiones españolas. Una Cataluña rica a la que sangran las zonas económicamente más débiles de España. Un remedo de la “Roma ladrona” de la Liga Norte italiana.

Resultado de imagen de viqui molins padre angelNo voy a entrar aquí sobre lo discutible del argumento, como se ha demostrado con la huida de empresas de Cataluña, sino en su perversa moralidad, especialmente cuando es abrazado por personas consagradas, no digamos cuando éstas hacen gala permanente de su actividad solidaria. ¿Cómo se puede predicar la solidaridad en beneficio de los más necesitados y negar esa solidaridad, cuando se trata de compartir los beneficios de una región rica a favor de otras más pobres? Este es el pensamiento nuclear del movimiento independentista. Este es el programa electoral, al que queda unido el testimonio de la hermana Viqui Molins. Ella ha decidido prestar su nombre e incorporar su persona a un partido insolidario, en abierta contradicción con los principios que parecen regir su actividad vital. Ahora, cuando la vean presente junto al padre Ángel, nadie puede llamarse a engaño: Viqui Molins es una activista del proceso independentista catalán. Viqui Molins es firme partidaria de no compartir los ingresos de Cataluña con el resto de los españoles. Viqui Molins niega la solidaridad que predica, cuando se trata de ejercerla con sus hermanos del resto de España. Viqui Molins tiene un concepto de solidaridad para Cataluña y otro para España. Y lo mismo puede predicarse del Pare Manel Pousa, que también ha unido su testimonio de solidaridad a la lista insolidaria.

Oriolt
Categorías: Iglesia

Omella, el mediador

Dom, 2017/11/19 - 16:00
No es ningún secreto, porque está publicado, que Omella dio algunos pasos para iniciar su nuevo oficio de mediador. ¡Fantástico! Mediaciones Omella, S.L. Las patrañas de la secretaria general de Esquerra, Marta Rovira,  diciendo que el cardenal le había dicho que habría violencia y muertos por parte del Estado, han llevado al arzobispo a desmentirlo categóricamente, pero a la vez a reconocer que la mediación existió.
Pero díganos, eminentísimo cardenal, entre quiénes y ante quiénes quiere mediar. Mire, eminencia, para ponérselo más fácil e inteligible, vamos a centrar su mediación en la misma iglesia; y sin ir más lejos, en su diócesis. Primero de todo hemos de ver cuáles son las partes en conflicto: porque ahí tenemos a todo el colegio episcopal (supongamos que usted no está en esa parte del campo de juego y que por tanto es idóneo para hacer de árbitro). Usted está en un lado, pero quiere mediar haciéndonos creer que está en el medio.
Y además del colegio episcopal del que usted es parte, tenemos a los sacerdotes más levantiscos, al menos 400 que han querido identificarse: subordinados suyos para más señas. Y son precisamente los que no contentos con haber expulsado de sus parroquias a la mayoría de sus fieles mediante la imposición de la dictadura lingüística de frontera, siguen pidiendo más y más para afianzar la idiosincrasia pastoral de Cataluña. Piden que la Iglesia se implique aún más a fondo en la independencia. Piden y piden, y gritan, y gesticulan, y ponen sus templos y locales anexos (y los religiosos, sus colegios) al servicio de ese gran objetivo nacional que los tiene totalmente excitados.
Pues bien, ahora llega su eminencia y para tranquilizar a todo ese clero, aunque sólo sea por un rato, se ofrece como mediador. Sí, para recuperar la paz y la tranquilidad en la diócesis.

La primera pregunta es: de acuerdo, mediará su eminencia entre esos curas, monjas y frailes levantiscos; sí, entre esos insatisfechos independentistas y; sí, claro, se propone usted mediar entre esos descontentos alborotadores soliviantados y; que sí, que sí, que su eminencia se ha empeñado en mediar en ese conflicto entre esa parte que se ha hecho con el monopolio de la queja, de los gritos, de los enredos, de las reivindicaciones y; y no hay manera de terminar la frase, porque en el otro bando no hay nadie. Sin embargo Su Eminencia se ofrece a mediar. Es que a todos esos que gritan habrá que darles algo, si no, no se callan. ¿Quién ha de darle? ¿Quién ha de ceder ante ellos? ¿Hay alguien que tenga algo que ceder frente a ellos? ¿Alguien? No, no hay nadie; pero ese nadie ha de ceder.
¡Oh, sí!, parece que en el otro bando está “la Iglesia”, el universo, quien sea. Así que hay a quien enfrentarse. Esos curas, por no pedirle cosas que no son de su competencia le piden a usted, el mediador, una Iglesia más comprensiva con las reivindicaciones en favor de los derechos identitarios del pueblo catalán espiritualmente atendido por la Iglesia. Le piden que medie usted ante el Papa y los obispos de Cataluña representados corporativamente por la Conferencia Episcopal Tarraconense que la Iglesia comprenda la opresión en que vive el Pueblo Catalán y se incline decididamente a su favor. Que no sigan en el equívoco juego de las equidistancias (ante la opresión de todo un pueblo, la equidistancia es atropello) y se comprometan de una vez con el Pueblo que Dios les ha confiado. Que resplandezca de una vez la identidad del Pueblo Catalán también en la Iglesia. Que en su liturgia y en su pastoral pongan más el acento en la catalanidad de los fieles y en la normalización de quienes no se adaptan al hecho nacional. Y por supuesto que el Estado Vaticano, es decir la Iglesia católica reconozca a la República Catalana.
Bueno, por fin queda bien planteada la mediación: el cardenal mediará entre los curas y los obispos. Y el Papa al fondo, claro está, para que renuncien en el plano religioso a cuotas de catolicidad (universalidad) en aras de las particularidades nacionales. Se trata de que la Iglesia se adelante marcando el camino a los políticos, y les demuestre que si los curas son capaces de conseguir que la iglesia en Cataluña sea más catalana; bueno, totalmente catalana, sin huellas de colonización extranjera, también los políticos han de ser capaces de sacudirse la opresión de España y de Europa.
Y ahí tenemos al bueno de Omella sonrisa va sonrisa viene, haciendo ingentes esfuerzos por arrancarles a los obispos ¡y a su amigo el Papa!, concesiones de carácter nacional independentista para sus curas y monjas. Pero que sean valientes de una vez y digan lo que han de decir sin rodeos y sin paños calientes. Que digan de una vez que quieren la iglesia nacional catalana, inequívoca y sin injerencias. Como anotaba un comentarista el jueves pasado, Taltavull, siempre preocupado por la catalanidad de la Iglesia, firmó en 1989 la Declaración de Colonia contra Juan Pablo II. El manifiesto firmado por el joven Taltavull , dice entre otras cosas: “La curia romana está nombrando a obispos en todo el mundo ignorando las propuestas de las iglesias locales y sus derechos creados (volem bisbes catalanas). En todo el mundo niega el derecho eclesiástico de profesar a teólogas y teólogos cualificados. Esto es una violación peligrosa de la libertad de investigación y doctrina (enseñar no es investigar) que subraya en muchas partes el Concilio Vaticano II. Somos además testigos de un intento teológicamente muy cuestionable de ampliar y excederse de forma inaceptable en las competencias doctrinales, además de las jurisdiccionales”.
Eso firmaba nuestro Taltavull en 1989: la violación peligrosa por parte del Papa, de la libertad de investigación y doctrina. ¿Libertad de doctrina le reclamaba Taltavull al Papa en ese manifiesto? Y le acusa además de “un intento (del Papa) teológicamente muy cuestionable de ampliar y excederse de forma inaceptable en las competencias doctrinales”. ¿Sabe bien lo que le pedía al Papa el joven Taltavull? ¿Y sabe de qué le acusaba? A fin de cuentas lo que pedía Taltavull junto con los sacerdotes y obispos levantiscos de Colonia era su Iglesia Nacional. Nada menos que autonomía doctrinal: que la Santa Sede les cediese a las iglesias locales con sus “derechos creados”, plena competencia en cuestiones doctrinales y jurisdiccionales. Casi nada lo del ojo.
Son las ansias independentistas hondamente arraigadas en la Iglesia de/en Cataluña. Por eso, si llega algún despistado a preguntarle al cardenal si no debería mediar entre sus curas y los que quedaron lingüística y pastoralmente expulsados de las iglesias de Cataluña, le responderá éste que se trata de una cuestión totalmente amortizada. Que en la Iglesia ya no existen descontentos e inadaptados lingüísticos, y que de ningún modo puede la Iglesia dar un paso atrás y volver sobre un problema ya resuelto. Volver a ese problema arruinaría la mediación y enconaría aún más el problema nacional. No, no, le diría Omella al pobre despistado: ése es un problema superado; ya nadie le reclama a la Iglesia por la batalla lingüística. De lo que se trata ahora tampoco es de “volem bisbes catalans”, cuestión totalmente superada. De lo que se trata ahora es de “Volem la independencia del poble català i de la Església Catalana”.
Y para una causa tan entrañable de la Iglesia catalana (sempre amb el poble català, que és el poble de Déu), con esos amplios niveles de competencias doctrinales, la mediación de Omella es trascendental. Es el único que puede mediar entre la Santa Sede (entre su amigo el Papa) y los obispos y sacerdotes y laicos de la Iglesia de Cataluña. El Papa es el único que puede hacer concesiones en ese terreno, ampliando la independencia de la Iglesia en Cataluña, firme cimiento y anticipo de la independencia política.
¿Es ésa la mediación de Omella? ¿Entre el gobierno de la Iglesia en Cataluña y el más alto gobierno de la Iglesia para obtener la independencia? ¿Pero acaso ha desaparecido la otra mitad de la Iglesia en Cataluña, la que no aspira a la independencia, la que se siente bien en la universalidad gestionada por Roma?
Pues sí, en realidad ha desaparecido de la mesa de negociación. Esa Iglesia no existe, no forma parte de los desvelos de la Església Catalana. Así que el Mediador no tiene que preocuparse por ella.
Tampoco está muy claro si Omella quería mediar eclesiásticamente o políticamente. La situación es la misma que en la Iglesia: los que están bien en la opción política que los abarca a todos, esos no cuentan. Están ya anulados políticamente. No hace falta pedir nada para ellos, no es necesario mediar en favor de ellos. La mediación de Omella en todo caso hubiese sido entre el poder universalista (en el que caben todos) y el poder independentista (en el que sólo cabe el Pueblo Catalán y sus representantes). Para ver si los independentistas, consiguiendo más poder y más dinero, se calman y aplazan lo de la independencia.
En fin, que la Iglesia es el espejo y el modelador del mundo. Tal como va la Iglesia, así va el mundo. La Iglesia, por delante. Por eso tanto da que Omella se haya ofrecido a mediar entre el gobierno de la Iglesia de Cataluña y el gobierno central de la Iglesia para conseguir más competencias doctrinales y jurisdiccionales, como que se haya ofrecido para mediar entre el gobierno local de Cataluña y el gobierno central de España. No hay la menor diferencia. Ambas negociaciones y ambas mediaciones parten de la base de que no hay más sujeto de negociación que el gobierno de los independentistas (tanto en religión como en política) y el gobierno central. La mitad de la población silenciada, no existe y por tanto no se la tiene en cuenta ni hay nada que negociar para ella. Amén.    
Virtelius Temerarius
Categorías: Iglesia

La Glosa Dominical de Gérminans

Vie, 2017/11/17 - 22:00
PERSEVERAR ES EVANGÉLICO
Engañado por el miedo: tan cobarde como para renunciar a vencer por el simple miedo de poder perder. Tan perdedor que el día después de su muerte ya estaban fijando el epitafio sobre su tumba, para memoria perpetua dirigido a todos aquellos que pudieran mirarlo con disimulada simpatía: “Aquí yace un talento nacido muerto”. Cada uno muere tal como ha vivido: este parecer estar muerto desde el inicio, no es el mejor final dentro de las líneas de fantasía y de inmanente sorpresa de los Evangelios. Ahora que el amo ha guardado su tesoro, explicádselo a aquel tercer siervo del Evangelio, que tras levantarse por la mañana y arriesgarse a perder, vuelve libre a quien se juega la vida. Quizás lo haya entendido: cuando Cristo anticipa la propuesta de colaborar con Él, o lo captas al vuelo y lo sigues, o lo pierdes por la Eternidad.
No se habían hecho preferencias: a cada uno según sus posibilidades. La verdadera desigualdad hubiera sido dar a cada uno más de lo que hubiese podido hacer: pretender que el hijo de un campesino alcance el nivel de aprendizaje de un hijo de docente universitario, es lógica de hombres. Dios razona diferentemente, razona justo: su justicia es dar a cada cual según sus posibilidades. Exagerar con las pretensiones puede humillar a alguien que aplastado por las expectativas no alcanzará a dar de sí lo poco que podía. Así va la historia: “A uno dio cinco talentos, a otro dos, a otro uno, según las capacidades de cada cual”. Ni demasiado, ni demasiado poco: el todo que cada cual podía jugarse.
\Users\Francesc\Desktop\flickr-3400039523-original.jpgY va y vuelve el Amo, para pasar revista como los antiguos generales: uno va, conquista la tierra y regresa. Desde los tiempos de Ulises cada viaje es siempre un regreso. Un regreso que es una tierra -Ítaca- pero aún más una identidad: uno regresa al centro de sí mismo, al corazón de la propia historia, dentro de los sueños de Dios. Dos de los siervos son emprendedores, conscientes de que el amo les había honrado con su confianza y quisieron darle una alegría con su empeño. Para después dejarse sorprender por Aquel Amo diferente a los amos de esta tierra: van para restituirle la ganancia y vuelven no sólo con ella sino con el doble. Hay días en el Evangelio en que parece no haber grandeza sin exageración, gozo sin libertad. El mismo amo que espera al último siervo: aquel que paralizado por el miedo razonó con un triste “mejor no arriesgar”. Su empresa fue hacer un hoyo y esconderse él y su talento a disposición. Figúrate si me lo roban. Ellos sí que son afortunados: tienen más. Yo no soy capaz. Ni siquiera lo intento, total no sirve para nada -debió pensar. Además con el agravante de saber que el amo era exigente. Lo que aún lo desacredita más. Miedo a Dios.
Esa es su verdadera encrucijada: el miedo a Dios. ¿De verdad se puede tener miedo de un Dios que pone en tus manos el mundo? Pocas instrucciones de uso y el máximo de libertad. Hasta la paradoja: habitar el mundo en su compañía y escribir juntos la historia. Más que miedo fue quizás pavor: ese talento no lo malograré, sólo lo esconderé. La Belleza para él fue una trampa, poco más que una ocasión para el pánico. Algunos no buscan a la Verdad porque tienen miedo de encontrarla cara a cara. Miedo de recibir sorpresas. Alguien ha inventado el dicho “perseverar es diabólico”. Quizás leyó mal el Evangelio: en ciertas páginas perseverar es hacer feliz a Dios. Ser felices con Dios. Más aún: perseverar es evangélico.
Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet
Categorías: Iglesia

¿Por qué el número de mujeres en las iglesias es muy superior al de hombres?

Jue, 2017/11/16 - 22:00
Me place empezar esta reflexión dándoos la respuesta clásica, la de toda la vida, que hoy se ha convertido en lo más políticamente incorrecto que se pueda imaginar. Pero es bueno recordar que ésta ha sido la única respuesta admitida durante siglos: la misma que hizo que los partidos de izquierdas, sacándole punta a su peculiar ideología se opusieran al sufragio femenino con furia militante, o que desconfiaran de la mujer para conducir un coche o para ser titular de una cuenta corriente.
Pues sí, la respuesta de siempre (la que muchísimos siguen pensando, pero se lo callan) es que al ser la mujer más tonta, es más fácil engañarla. Y para eso están los curas: para engañarlas. Y por cierto, la razón que aducían los partidos de izquierda para oponerse al sufragio femenino, era que al ser tan tontas las mujeres (¡eran el sexo débil!), a la hora de votar se dejarían manipular por los curas; porque en manos de éstos estaba la voluntad y por tanto el voto de las mujeres. Éste sí que es un auténtico pensamiento de izquierdas. Hoy es otra la postura (que no la convicción) de las izquierdas. Hoy toca decir otras cosas.
Pues bien, viéndonos forzados todos a estar de acuerdo en que el número de mujeres en las iglesias no es muy superior al de hombres por ser más tontas, más manipulables y más débiles que los hombres, no nos queda más remedio que buscar una respuesta de un mínimo nivel intelectual. Vamos a ello. 

Ante todo hemos de partir del hecho biológico de diseños claramente diferenciados en la configuración sexual y en el desempeño conductual; y en los roles diferenciados que de ello se derivan. Una derivada de estos factores es que la capacidad espiritual de la mujer es muy superior a la del hombre y tiene caracteres tan diferenciales respecto a la del éste, como por ejemplo la voz y el habla. Las cosas que dice la mujer y el cómo las dice, además de su timbre, distan un buen trecho de las que dice y de cómo las dice el hombre: tanto como dista la diferencia de timbre.
 
Pero vamos al valor supremo de la mujer, con el que están íntimamente conectados sus demás valores: la mujer ha sido dotada física y anímicamente para la maternidad, oficio que requiere un gran cúmulo de virtudes a las que el hombre tiene muy difícil alcance. Es la necesidad que siente la mujer de perfeccionar su maternidad con los aportes de la paternidad, lo que la convierte en el eje en torno al que se construye la socialización de la especie. Esto da como resultado que la mujer sea anímicamente muy distinta del hombre; o formulado a la inversa, es muy difícil para el hombre hacerse con las virtudes que configuran la maternidad.
Permitidme, ya que viene al hilo, una observación preocupante sobre el lenguaje: en la que aún no se ha fijado la ideología de género. Resulta que nuestros ancestros romanos entendieron que sólo el varón (el vir) era capaz de virtus. La mujer no contaba. Tienen en su descargo, que en un tiempo en que o esclavizabas o te esclavizaban, la capacidad de ataque y defensa era determinante. Sin eso, si no había virtus, ni tan siquiera valía la pena hablar de lo demás. Fue el cristianismo el que no sólo incorporó a la mujer a la virtud, sino que consiguió que socialmente fueran altamente reconocidas las virtudes de la mujer, entre las que brillaron con enorme fuerza las vinculadas a la maternidad.
Tengo interés en repetir este concepto para que cale bien en las conciencias: la Iglesia es la institución que más ha hecho en toda la historia de la humanidad por la dignificación de la mujer. Se nos ha estado vendiendo la falsedad de que la Iglesia ha contribuido a la subyugación de la mujer. Falso de toda falsedad. Basta comparar con lo que ha hecho de ella la ideología de género (precedida por el feminismo, doctrina de usar y tirar, y ya en fase de liquidación) para entender que aunque sólo nos fijásemos en cómo construyó la maternidad el cristianismo, sólo con eso le saca una enorme ventaja a la basura que se le está vendiendo hoy a la mujer: disponibilidad sexual absoluta, incluidos anticonceptivos y aborto (infanticidio en los casos más graves). Con un tremendo agravante, y es que la maternidad dura desde la concepción hasta la propia muerte; mientras que la valoración de la mujer a través de su atractivo y disponibilidad sexual tiene una fecha de caducidad muy corta y las más de las veces en condiciones de auténtica esclavitud sexual.
La Iglesia ha dignificado a la mujer como ninguna otra cultura ni civilización, poniendo como el más alto modelo de mujer cristiana a la mismísima Madre de Dios, y elevando a la dignidad de los altares a una legión inmensa de mujeres que destacaron por virtudes de amplísimo espectro. Esto no son interpretaciones, son realidades.
Es posible por tanto que ésta sea una de las energías ocultas que empujan a la mujer a la Iglesia. Con todos los defectos humanos en que hayamos podido incurrir los miembros de la Iglesia; pero sobreponiéndose siempre y dominando la enorme fuerza del Espíritu, que desde su primer momento tuvo a la Madre de Dios como su más firme columna.   
Y he aquí que al estar anclada la maternidad tan reciamente en el misterio, es singular la capacidad e incluso la inclinación al misterio que tiene la madre. Porque es que además ha de construir la vida del hijo totalmente sobre el misterio. Ahí tenemos la Navidad en todas sus variantes y luego los Reyes Magos como misterios en los que instalamos a nuestros hijos. Es que el recién nacido que se va incorporando a la forma de humanidad en que le ha tocado vivir, va dando sus primeros pasos de misterio en misterio. Nada de lo que va asimilando la criatura es racional. Como bien decimos, pasarán unos años hasta que se le reconozca el “uso de razón”. Y estos años sin uso de razón los comparte el niño con su madre, perfectamente capaz de moverse en ese mundo como pez en el agua.
Tras los misterios de los primeros meses (incluyendo en ellos los del embarazo), en que la madre es capaz de mantenerse comunicada con su hijo sin necesidad de recurrir a la palabra, vienen los misterios de la creación del lenguaje en el alma del niño. ¡Eso sí que es misterio! El niño aprende a decir “mamá”  y resulta que descubre la inmensa fuerza que tiene esa palabra. Porque cada vez que la pronuncia con voluntad, aparece la madre. Y así va ocurriendo con la primera media docena de palabras que aprende. Y el misterio se va agrandando, y la madre ha de ser partícipe muy activa de ese misterio. Y luego la narrativa seguirá ampliando el misterio de la creación por la palabra. Para la mujer, y sobre todo para la madre, el mundo del misterio es una extensión natural de la realidad.
¿Qué tiene pues de extraño que la mujer se abisme en los misterios que pone la Iglesia ante sus ojos? He nombrado la Navidad y los Reyes Magos, tan geniales para los niños: para darle dimensión a la vida de los niños. ¿Y qué decir de la Semana Santa? Ahí la gran protagonista es la Madre  que comparte de forma desgarradora los sufrimientos de su Hijo. No es ninguna casualidad que la Semana Santa haya arraigado tan hondo, tan hondo. Stabat Mater dolorosa…
Y luego tenemos la memoria de los que se fueron, la celebración de los difuntos. Todo un mundo con el que es la mujer quien mantiene las mejores conexiones. Y si añadimos el mundo asistencial, en el que tan intensamente se ha volcado la Iglesia, un mundo en el que la mujer mucho más arte y mucha más parte que el hombre.   
En fin, que, con todo eso, y sobre todo teniendo en cuenta lo limitado que es el hombre en esos valores, nada tiene de extraño que sea la mujer la que más tarda en abandonar la barca de la Iglesia. Aunque hoy acaba también haciéndolo, para ahogarse en las turbulentas aguas de esa ideología de género que le promete la libertad… para hacerla inmediatamente esclava de las apetencias sexuales de un varón cada vez más pervertido y desnaturalizado.
Custodio Ballester Bielsa, pbro.
www.sacerdotesporlavida.es
Categorías: Iglesia

Sebastià Taltavulll, obispo de Mallorca. 25 de novembre, Fum, fum, fum

Mié, 2017/11/15 - 22:00
Firmó su adhesión al Manifiesto de Colonia contra Juan Pablo II
Sebastián Taltavull, obispo de Mallorca. 25 de noviembre, humo, humo, humo. Esta es la traducción del titular. Copiando un famoso villancico catalán. Humo, humo y más humo es lo que se espera de este pontificado mallorquín que lo único que tiene de positivo es que será breve. Taltavull cumplirá, Dios mediante, 70 años el próximo mes de enero. Un abuelo. Sólo le quedan 5 años de vida activa como obispo. Una suerte para Mallorca dentro de la desgracia de que sea su obispo. Pero ¿Quién es Taltavull? 

De una familia de clase media menorquina, el niño Tià estudió en los salesianos de Ciudadela y luego ingreso en el Seminario de Menorca. No conoce otra vida que la de clérigo. No tiene estudios civiles, sólo eclesiásticos. No sabe como funciona el mundo fuera de la sacristía. Se empeñó mucho en Menorca, donde llegó a ser vicario general, en propagar el catalán antes que el Evangelio, sus postulados los del PSM, nacionalistas como los de Esquerra, primero y los del PSOE después. El mismo recorrido que Joana Barceló quien fuera presidenta del Consell Insular de Menorca y consellera del Govern Balear. Uña y carne, vamos. El mismo “percorso” político.

Porque no lo duden, Taltavull es político por encima de todo. Quiso fundar una congregación religiosa con tres jóvenes beatas enamoradas de él. Una que no superó nunca su “desengaño” y no rehizo su vida de manera satisfactoria, otra también soltera y por último María Ignàcia Gener a quien colocó de secretaria en el obispado de Menorca, probablemente la única que no ha superado la mala puntería de cupido. Las tres solteras. El obispo Ciuraneta con buen criterio le dio largas hasta que se le pasaron los delirios fundadores.
Pero esto no es lo más importante. Taltavull siendo vicario general firmó un documento de teólogos españoles como adhesión al Manifiesto de Colonia contra el Papa Juan Pablo II. Taltavull contra el Papa. Quién lo diría. Ahora está encantado con él. Va diciendo por aquí y por allá que despacha personalmente con él. En fin, haciendo el ridículo como siempre. Pensando que los demás por ser prudentes y no decir nada somos tontos. 

La revista Ecclesia de 25 de marzo-1 de abril 1989, núms. 2.416-17, págs. 40-43 y Ecclesia 29 abril 1989, núms. 2.421 págs. 8-9 dan buena cuenta de ello. Esta claro que ahora Taltavull no quiere que esto salga a la luz. También habría que preguntarse quien le aupó al episcopado. Pero ahí lo tenemos y habrá que aguantarlo cinco añitos. 

Lluc Bibiloni (Desde Mallorca)
Categorías: Iglesia

La Salle

Mar, 2017/11/14 - 22:00
Unos padres sin miedo decidieron denunciar al Colegio por adoctrinar
La directora del Colegio La Salle, Anna Sansa, junto a otros compañeros llega a los juzgados de la Seu d'Urgell
He sido alumno de «La Salle», como lo fueron mi padre, mi mujer, mis hermanos, mis tíos, primos y la inmensa mayoría de mis allegados. Mi relación con los hermanos de las escuelas cristianas ha sido muy intensa, no sólo por mi condición de ex alumno, sino porque muchos parientes directos míos han sido miembros de esta institución religiosa. Mi familia ayudó a la extensión de los colegios de «La Salle» por Cataluña, y muchos de los hermanos serían asesinados en 1936 por los hoy considerados herederos de la revolución separatista.

Siempre he sentido admiración y orgullo de la calidad de su docencia y de haber formado parte de la educación cristiana impartida en sus centros. Sin embargo, algo se está rompiendo en Cataluña y especialmenteen el ámbito de la enseñanza. A raíz de los innumerables casos que se están conociendo sobre adoctrinamiento nacionalista en las escuelas catalanas y de incitación al odio, saltó la noticia de que en el colegio de «La Salle de la Seu d´Urgell» se sucedieron unos comentarios supremacistas hacia los españoles e insultos y vejaciones hacia el cuerpo de la Guardia Civil por parte de algunos maestros que trabajan en la escuela. A raíz de ello, unos padres sin miedo, decidieron denunciar al colegio por adoctrinamiento separatista y promoción del odio. 
Los directivos de los 24 centros de La Salle de Cataluña en los juzgados de La Seu d'Urgell
Lejos de pedir perdón o de reconocer que podrían existir malas praxis por parte de algunos profesores de la institución «venerable», se presentaron ante la puerta del juzgado de la Seu d´Urgell, 25 directores de las escuelas La Salle de toda Cataluña para apoyar a la directora del centro de La Salle imputada por insultos y acoso, para mostrar su rechazo al proceso judicial y en ningún caso condenar los graves delitos a los que se refiere el auto del juzgado, a raíz de las denuncias interpuestas por familias en las que se acusa a la escuela de introducir en las aulas un relato político sobre el 1 de octubre y las cargas policiales. 

El director de la Xarxa d’Obres Educatives en La Salle Catalunya, Jordi Jover, justificó la presencia corporativa de los directores: «Hemos venido a apoyar a la directora de la escuela y por extensión a toda la comunidad educativa de La Seu en este momento, al que nosotros no estamos habituados». «Nosotros estamos para dar clases, educar, para trabajar cada día, para trabajar por la paz, la solidaridad y la justicia y nada más, para que los alumnos sean felices yendo a la escuela». Ni una palabra de condena por los hechos o de solidaridad con los alumnos por parte de los directivos de La Salle, sólo el señalamiento hacia las familias «fascistas». En Cataluña cuando se señala, ya sabemos lo que significa.

Hace unos días el Obispo de Solsona, Xavier Novell, se adhería a la huelga salvaje que lideraba un asesino de «Terra Lliure», sentenciando en su homilía: «Lo que los políticos han perseguido con sus actos es legítimo, y no os confundáis sobre esta cuestión, los cristianos nos guiamos por lo que es justo y el encarcelamiento de los líderes catalanes no lo es». La semana pasada en la abadía de Montserrat, el monje Sergi d’Assís denunció en una homilía la represión que está sufriendo Cataluña por la convocatoria del referéndum de independencia del 1 de octubre y el «menosprecio» del Gobierno a las instituciones catalanas por esta cuestión: «En Cataluña se han amenazado y en algunos casos vulnerado derechos fundamentales».

No son pastores. Son lobos supremacistas.

*Escrito publicado por Josep Ramon Bosch en su sección "Claves" del diario "La Razón" del 12 de noviembre de 2017
Categorías: Iglesia

Catalunya Cristiana también adoctrina

Lun, 2017/11/13 - 22:00
En estos tiempos convulsos que vivimos actualmente, se viene insistiendo con frecuencia en el adoctrinamiento y manipulación que suelen realizar las escuelas y los medios de comunicación públicos a favor del credo independentista. Junto a ellos, podríamos añadir a determinado número de sacerdotes, frailes, monjas e incluso un obispo que adoctrinan desde sus púlpitos, pero siempre a título personal e individual. Lo que jamás podríamos imaginar es que también adoctrinase el medio de comunicación oficial de la Iglesia en Cataluña: el semanario Catalunya Cristiana, que se malvende en la inmensa mayoría de los templos catalanes. Un semanario, propiedad de la Fundación de igual nombre, que preside el cardenal de Barcelona y que sigue manteniendo como director a Jaume Aymar, el cual fue designado por Sistach tanto para dicho medio escrito como para Radio Estel.

Observen la portada de su último número que encabeza, como foto, este artículo. Se habla de la compra de armamentos, bajo el titular sensacionalista “Mercaderes de la muerte” y se ilustra con una fotografía que se corresponde con la protesta llevada a cabo en la manifestación del pasado 26 de agosto, en teoría contra el atentado yihadista de las Ramblas. ¿Y qué pancartas se destacan? Las que se dirigían contra el rey Felipe VI y contra el presidente del Gobierno, tuteados despectivamente como Felipe y Mariano. Mensaje subliminal y manipulador: hablemos de la compra de armamento, pero recordemos a las dos bichas del independentismo, el Rey y Rajoy. Y ya de paso, recordamos aquella manifestación en la que se les humilló estruendosamente. ¿Y quién les humillaba? Los independentistas, naturalmente.  Pero no se queda la manipulación del semanario de la Iglesia en Cataluña en el envoltorio hipócrita y grosero de la portada, sino qué en el interior, a toda página, encontrarán un texto titulado “Preocupación por el encarcelamiento de los consellers”, con una foto con las pancartas “Llibertat presos politics” y un subtítulo con las polémicas declaraciones del obispo Novell. Y al lado de esta pieza tan parcial y subjetiva, la verdadera guinda del pastel: una proclama titulada “Con el gobierno legítimo de Cataluña”. Sí, sí, leen bien: con el gobierno legítimo de Cataluña. El encarcelado y el exiliado. Como si el artículo 155 de la Constitución decretado por el gobierno (legítimo) de España no afectase a Catalunya Cristiana. Ni TV3 ni La Vanguardia, ni tan siquiera el Ara hablan ahora de gobierno legítimo, cual si se atreve ese semanario eclesial, que suele almacenarse amarillento al final de los templos catalanes.

Pancartas contra el rey y Rajoy para hablar del mercado de armas; denominación de presos políticos a ex consejeros acusados de rebelión; proclamas a favor del gobierno legítimo. Esta es la línea editorial del medio de comunicación escrito de las diócesis catalanas, regido desde la archidiócesis de Barcelona y cuya fundación propietaria es presidida por su arzobispo. Una línea editorial que toma partido, de forma tan descarada como irresponsable, tan solo en la dirección independentista, con evidente menosprecio de la otra mitad de catalanes que se vienen mostrando manifiestamente contrarios a tales postulados.
Esa portada, esos textos, esa línea editorial, suponen una verdadera falta de respeto, cuando no un insulto, a esa mitad de Cataluña que no participa del credo independentista. Que ello se produzca desde una publicación de la Iglesia, especialmente dirigida desde la diócesis de Barcelona, presidida por un cardenal que dijo haber llorado por la división que suponía la declaración de independencia, representa una muestra intolerable de desprecio hacia, al menos, esa otra mitad de sus fieles. Que la Iglesia tome partido por la ilegalidad (gobierno legítimo), por la manipulación (las pancartas contra el rey y Rajoy) o por el adoctrinamiento (presos políticos) son muestras de un proceder tan grave que merece, al menos, una asunción de responsabilidades. En este último ejemplar, Catalunya Cristiana ha sobrepasado cualquier límite tolerable. Se ha erigido como un medio independentista más. Sin moderación alguna e incluso practicando el sensacionalismo. Si el cardenal-arzobispo de Barcelona quiere seguir siendo el obispo de todos los barceloneses, debe cesar inmediatamente a Mn. Jaume Aymar como director del medio, tanto por faltar a la verdad como por comprometer gravemente el prestigio de la Iglesia, aliándose de forma indisimulada con solo la mitad de la población, despreciando abiertamente a la otra mitad. Tanto llorar por la división y se propicia desde los medios de la Iglesia. Esto no puede quedar así.

Oriolt
Categorías: Iglesia

Carta de un monje de Valvanera sobre el maltrato recibido por el Abad Soler

Dom, 2017/11/12 - 16:00
El P. Josep Maria Sanromà (izquierda) junto al presdente de la Rioja, fue el encargado de desmantelar Valvanera
Soy uno de los monjes, que formaba parte de la Comunidad de Valvanera cuando Soler y su esbirro Sanromà la intervinieron, al jubilar al Prior Jesús Martínez de Toda. No se nos mandó a otro Monasterio ni siquiera se nos dio opción a ello. La táctica fue expulsarnos mediante intrigas y amenazas uno a uno, diciéndonos que no se contaba con nosotros y que allí estábamos de más y en contra del Derecho Canónico ya que se  hizo sin causa justificada, ni juicio canónico.

Eramos siete de Comunidad. El Prior de 76 años, canónicamente ya emérito por la edad, el hermano Ángel de 88, otros dos profesos solemnes panameños: El Hno. Edwin de 45 años y el Hermano Edgar de 29 años; tres profesos temporales: El Hno. Manuel de 46 años de Madrid, otro panameño el Hno. Francisco de 31 años y el Hno Miguel Angel de 44 años de Bilbao. También había un postulante de prueba, que fue el primero en caer. Los siguientes fueron los temporales. 

Recién entrado el nuevo Prior Sanromá se me engañó para que fuese a Montserrat con la excusa de un periodo de formación. Una vez allí comenzó el acoso y mi Calvario para que me fuese. Aguanté unos meses en los que se me negaba hasta la comida, era un maltrato psicológico constante. Se me decía que se cerraba Valvanera, que no se contaba conmigo, que tenía que pedir la dispensa porque allí no tenía futuro. Me negué en rotundo y les dije que si no me querían que me echasen, algo que no podían hacer según el Derecho Canónico.

El P. Jesús Martínez de Toda, Prior antes de la intervención
Se nos aplicaron las mismas tácticas mafiosas y de maltrato que hicieron en Medellín en Colombia para deshacerse de los monjes y hacerse con el control de la Comunidad. 

Empezaron con el maltrato psicológico, todos los días Soler me enviaba a la celda al prefecto de Estudios el Padre Josep Enric Parellada, elemento de cuidado, que constantemente y a todas horas presionaba para que me fuese. Como no conseguían nada comenzaron con cambiarme de celda cada dos o tres días. Después para humillarme más me sacaron de clausura y me enviaron a la hospedería, para que sintiese como que ya era menos monje. 

Cada quince días el pérfido Soler me llamaba a su lujoso despacho y o me tenía horas esperando o me humillaba diciendo que no tenia vocación, que Valvanera se cerraba y que me fuese. Otras veces me hacía sentar en su despacho delante de él y se me quedaba mirando largos periodos de tiempo sin hablarme para intimidarme. Otra táctica que usaban  era decirme que estaban recibiendo llamadas en mi contra, en las que hablaban mal de mi y recibían malos informes. 

Como tampoco esto les dio buen resultado comenzaron con los malos tratos físicos, incluso llegaron a cortarme el agua de la celda y los últimos días incluso me prohibieron ir al refectorio. Después de meses de Calvario una mañana después de la Misa Conventual vino Soler con dos esbirros y golpeándome me dio veinticuatro horas como ultimátum para irme. Me sacaron mis cosas de la celda y me las pusieron en la calle. Yo ya no pude mas y llorando me fui.

Llamé a un sacerdote amigo que me decía que no me fuese y que llamase a Nunciatura para denunciar lo que me estaban haciendo, pero yo no tenía fuerzas, estaba solo en la calle, a las puertas de Montserrat sin nada ni nadie y con dos maletas. Tuve que pedir dinero para poder irme a Barcelona y el sacerdote amigo me ingresó dinero en la cuenta para ir tirando. Me vi en la calle sin nada ni nadie, incluso se quedaron con todas mis cosas que había dejado en Valvanera, donde tampoco me dejaron volver.

Hicieron lo mismo con el resto. Este es el mafioso Abad Soler, pérfido y maligno donde los haya. He tenido que empezar de cero, sin nadie y tuve que recurrir a Caritas pues me dejaron sin nada a pesar que el Derecho Canónico dice expresamente que si se expulsa a alguien se le ponga con Caridad en el mundo.

Soler es la encarnación del mal y Sanromà parecido. Montserrat es cualquier cosa menos un Monasterio, es un antro secesionista. Me destrozaron la vida y he vivido un Calvario hasta poder salir adelante.

Gracias por escucharme.
Categorías: Iglesia

La Glosa Dominical de Gérminans

Vie, 2017/11/10 - 22:00
EXCUSAS DE MAL PAGADOR

Más que de virginidad esta vez es cuestión de puntualidad: obligados a abandonar una vertiente moral del cristianismo que con el tiempo se ha convertido en lúgubre moralismo, hoy el evangelio nos centra en la cuestión del tiempo. De aquel tiempo conjugado en futuro que para Dios tiene aroma de Eternidad. Quizás sea verdad que Él tarda en llegar, pero nosotros entretanto hemos transformado nuestras iglesias en salones para dormir una buena siesta. Algunos incluso han dejado de trabajar, algún discípulo ha arriado las velas y ha arranchado los remos guardándolos, muchos cristianos se han preparado la mochila antes de tiempo, como los niños en clase, para salir antes de que suene el timbre. Impecables, correctamente tristes, formalmente compuestos, tan racionales como para olvidar que Él va a venir de un momento al otro. Se tira adelante contentándose con una ración para el día, una para la noche y sin ningún afán para el mañana. Un esposo debe llegar, hay una fiesta en la que participar, hay aceite para llenar aquellas lámparas; sin embargo, sofocados por las malas costumbres no nos damos cuenta de que el candil se está apagando. Que hay que volverlo a llenar de sueños, de esperanza y de espera.
Lo han recordado tantos hasta hoy, que ya nadie lo cree. Todos los que lo han profetizado han sido calificados históricamente de charlatanes, adivinos aturdidos y granujas de contraportada. El único que nunca lo ha pronosticado sino que sólo lo ha prometido es el Único que aún hoy tiene la misión de darnos confianza. Llegará, quizás está llegando: el dulce rumor de sus pasos nos lo anuncia.  Poco importará si en aquel instante las doncellas habrán salido a comprar aceite para mantener encendidas las lámparas: debían calcular los tiempos mejor, y no perder el tiempo en menudencias y tonterías. No han aprovechado el tiempo muerto de espera. Aquel día no habrá argumentos para querer entrar a clase después de haberse cerrado la puerta. La puerta cerrada declarará cerrada la historia. La historia que nos exigía vigilar, confiar en el mañana, que exigía actitud de espera.
\Users\Francesc\Desktop\10 virgines.png
Y sin embargo hay un mundo que espera: el alumno espera la nota; el paciente, al resultado de la analítica; la madre al hijo que vuelve del cole; el niño, el agua caliente para el baño; el enamorado, el beso de la amada. El árbol espera a las estaciones, el mar a los ríos, el fuego al oxígeno, el hambriento al camarero, el estómago al alimento, la mujer al marido. La Sagrada Escritura es espera: para entrar en la tierra prometida, para recibir el perdón después de la infidelidad, para una victoria, para un grito desesperado. Todo vive de esperas: el mundo, la política, el deporte. La vida prácticamente es una enorme, confusa, desorganizada, peligrosa, espléndida y ruidosísima sala de espera. Y siempre en espera. Y el hombre para acortar la espera, pone fecha de caducidad. Pero la caducidad crea otra espera y así el juego que nunca acaba. No es un problema, hemos nacido para esperar. Lástima que a veces, esperando nos dormimos. Puede resultar reconfortante pensar que si Dios llega, también Él nos esperará: a que nos despertemos, a que nos preparemos, a que recarguemos las lámparas. Pero lastimosamente éste no es Dios: quizás es aquel Dios emanado de un cierto cristianismo construido para el uso y consumo de su espiritualidad.
El tiempo de Dios nos pide ser centinelas de la aurora, prestos a despertarnos en lo más profundo de la noche. Esperar el futuro de Dios es mejorar nuestro presente. Hasta convertir nuestra esperanza en la de una entera comunidad: que esperando ensaya la acogida del Esposo. Con una mirada de reojo a aquel aceite que ilumina y que, caso de que faltase, nos hablaría de una existencia apagada. No únicamente de una lámpara huérfana de aceite.
Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet
Categorías: Iglesia

La contribución del afligido Omella al éxito del 1-O supera a la de Trapero

Jue, 2017/11/09 - 22:00
“En este momento, como pastor de Barcelona, comparto el dolor y el sufrimiento de la gente. Mi corazón llora con ellos. Yo deseo y pido al Señor que nos ayude a evitar la confrontación y a construir un futuro en paz. Después de dos años que llevo en la diócesis de Barcelona puedo decir que amo profundamente Barcelona y Cataluña, son gente maravillosa. Y amo también a España, y amo a la Europa a la que pertenecemos, donde yo he recibido mi formación siendo joven, tanto en Francia como en Bélgica”.
Oiga, no se vaya a pensar que esas palabras las pronunció alguien al que le pilló por sorpresa la declaración de independencia de Cataluña. Nada de eso. Esas palabras tristes y preñadas de zozobra y de amor, de amor desbordado por los barceloneses auténticos, por los catalanes de verdad, por España y por Europa, las pronunció el cardenal Omella: el mismo que firmó la NOTA de los obispos catalanes en defensa de los derechos identitarios del Pueblo Catalán. El que ayudó a poner en marcha la confrontación, el mismo, corre ahora lleno de piedad y unción al Vaticano, junto al Santo Padre, para que desde allí resuene mejor su voz urbi et orbi: “Yo deseo y pido al Señor que nos ayude a evitar la confrontación y a construir un futuro en paz”. ¿Yo? ¿El mismo que puso a disposición de los golpistas en su archidiócesis un tercio de los locales de votación para perpetrar el golpe de Estado? Oiga, que no hizo tanto Trapero por la independencia. El mayor de los Mozos de Escuadra hizo lo que pudo, que no fue poco; pero una absoluta nimiedad, comparado con lo que hizo Omella. ¿El golpista Omella?
Como todos saben, Omella es, en su calidad de arzobispo de Barcelona, el Presidente de la “Fundació Escola Cristiana de Catalunya”, en la que están agrupados 434 centros escolares (no tiene Trapero 434 comisarías). Es por tanto responsable de las actuaciones (¡casualmente delictivas!) de esa institución en orden a facilitar la celebración de un referéndum golpista. Pues bien, esta entidad puso todos sus centros escolares a disposición de los organizadores del acto central del golpe de Estado. ¿Puede alegar Omella, tan celoso de la disciplina y de la legalidad en el gobierno de su diócesis, que él no es más que la reina madre de esa institución? Pero aun así, lo más propio es que hubiese llamado a capítulo a los responsables inmediatos de esas acciones, y conforme a su estilo e instinto autoritario, comunicarles su destitución fulminante. ¿Ha ocurrido eso? No. ¿Por qué? Pues es muy sencillo: porque Omella está plenamente de acuerdo con esa actuación de sus subordinados. Aparte de que a más a más hubiese publicado una NOTA (ésta sí que hubiese sido oportunísima) para desmarcarse de esos actos y pedir perdón por los delitos cometidos por sus curas. Y se la hubiese hecho firmar a todos los obispos de Cataluña. Si hubiese estado en contra de la actuación de sus curas, frailes y monjas, que no es el caso. ¡A que sí!

Pero bueno, por ahí casi se podría escapar diciendo que la Fundació Escola Cristiana de Catalunya es una institución autónoma en la que él ni pincha ni corta (no es cierto, por supuesto), que el suyo es un cargo honorífico y que él delega. Y que ni siquiera le alcanza la responsabilidad in vigilando. Y para la colaboración activa de algunos de sus párrocos, que han puesto la respectiva iglesia al servicio de la comisión de un delito que está siendo perseguido por la justicia, ¿cuál sería la escapatoria? Los párrocos están bajo su responsabilidad directa, ¿no? Tampoco los ha llamado para destituirlos. Es que tal como están las cosas de podridas, bien podría ocurrir que la justicia les pida cuentas. Y no sólo a ellos, que al fin y al cabo son tan subordinados como los Mozos de Escuadra, sino también a su jefe, a Omella. Sí, claro, que la justicia le pidiese cuentas a Omella. El cabreo del Papa sería épico. Y el bochorno de la Iglesia, inenarrable.
Está claro que aquí lo importante, siéndolo mucho, no es la valoración moral, de cuya elasticidad han dado pruebas tan consumadas (añadan a los 40 de Vic; ¿pero esa gente tienen estudios?), sino la valoración penal. Sí, claro, estoy hablando de la valoración penal de estos actos: ¡porque la tienen! Resulta que el pobre Trapero, que no hizo casi nada (probablemente menos que Omella, puesto que ni siquiera se adelantó a los acontecimientos posicionándose al lado del golpe de Estado mediante la publicación de una Nota sibilina en favor del Pueblo Catalán) está cesado e imputado. Casi nada para empezar. Y los actos de Trapero no revisten mayor gravedad que los actos imputables a Omella. Evidente de toda evidencia.
Quiero decir con esta reflexión que la Iglesia en conjunto, y su jerarquía en particular, tendrían que ser enormemente cautos para no pisar terreno delictivo. Pero la apostasía es hoy el cáncer de la Iglesia. Y así, mientras por una parte despenaliza los pecados contra el sexto mandamiento y santifica la poligamia con tal que no sea simultánea, y consagra como agradable a los ojos de Dios el sexo contra natura, por otra se inventa “un sano nacionalismo, que normalmente se expresa con un sentido patriótico” que se opone a un “nacionalismo no sano”. ¿Para qué ese invento? Pues para poder hacer brindis al sol condenando enérgicamente y con cara de funeral el “nacionalismo no sano” desde las brumas del lejano Vaticano, al tiempo que cualquier iglesia local (en este momento, la de Cataluña) saca a escena sus acorazados para ponerlos al servicio del nacionalismo.
Y es inevitable entender que si mientras el Vaticano condena los nacionalismos no sanos, la Iglesia se implica hasta las cachas en un nacionalismo concreto como es el de Cataluña, es porque el Vaticano entiende que se trata inequívocamente de un “sano nacionalismo”, que dice el Secretario Vaticano para las Relaciones con los Estados. De lo contrario, lo condenaría explícitamente. Y sobre todo a los obispos y curas que se implican en él públicamente. Y puesto que no lo hace, hay que entender que el Vaticano ha clasificado al nacionalismo catalán (auténtica criatura de la Iglesia catalana) entre los nacionalismos sanos y patrióticos: ése es el intensísimo trabajo diplomático que ejercen un buen número de eclesiásticos catalanes ante la Santa Sede. Un trabajo muy eficaz. ¡Menos mal que el Papa frustró las aspiraciones de Omella de convertirse en el valedor de los golpistas ante el gobierno! ¿Qué pretendía nuestro cardenal con esa mediación disparatada?
Pero la gran cuestión es la penal: ¿Qué hacen en prisión los dos Jordis más la retahíla de responsables políticos del referéndum y de la declaración de independencia? ¿Ellos en la cárcel y Omella, más la Fundació Escola Cristiana de Catalunya tan campantes en la calle, más unos cuantos curas bien localizados que pusieron sus iglesias a disposición de la comisión del mismo delito por el que toda esa gente está en prisión? ¿Acaso Omella y los demás obispos y abades de Cataluña, más los 400 de la fama, más los curas que se han ido soltando por ahí, tienen bula? ¿Es que la ley es una para los civiles y otra para los eclesiásticos como ocurría en el franquismo, en el apogeo del nacionalcatolicismo? ¿Somos o no somos todos iguales ante la ley?
Tarde o temprano, si no es la fiscalía será un partido político de esos que tanto aman a la Iglesia, y si no una asociación del tipo que sea, presentarán querella contra Omella y sus secuaces por los delitos que cometieron para favorecer el golpe de Estado. La razón es muy simple. ¿Por qué los políticos sí, y los eclesiásticos no? Si hay ley, porque al final se trata de legalidad absolutamente universal, la hay para todos. ¿Y cuál será entonces la respuesta del Vaticano? ¿Omella en la cárcel como un Jordi cualquiera? No me lo puedo imaginar. Pero claro, se trata de legalidad universal que entiende todo el mundo menos los separatistas de la Iglesia, de Cataluña, de Bélgica o de donde sea. La prueba está en que si algún día llega a haber república catalana y se levanta contra ella una provincia o una ciudad con urnas tan fraudulentas como los duros de plástico, o con lo que le dé la gana; si se alza contra Cataluña como se ha alzado el gobierno catalán contra España, no responderían con el sainete que les ha montado Rajoy, sino con un furibundo rigor legal y paralegal. Ahí no habría derecho a decidir, democracia contra la ley ni nada que se le pareciese. ¡Ardería Troya! Ay, ay, ay, eminentísimo señor cardenal, al participar de ese modo en actos delictivos, está poniendo usted a la Iglesia en situación comprometida.
Y una última reflexión sobre las beatíficas palabras de Omella: “En este momento, como pastor de Barcelona, comparto el dolor y el sufrimiento de la gente. Mi corazón llora con ellos”. ¡Qué casualidad! Los del dolor y el sufrimiento, aquellos con los que llora el cardenal, no son los expulsados primero de la iglesia catalana por medio de la dictadura lingüística y luego de su política (la independencia es para su expulsión definitiva). El pastor llora por sus ovejas afligidas que ven cómo se les escurre la independencia entre los dedos. Porque resulta que los expulsados, los excluidos, los proscritos, los de la bandera española colgada en sus balcones y ondeada por las calles, esos no lloran ni están doloridos y sufrientes. Ahora, seguro que no. Están eufóricos porque por fin han sido capaces de salir a la calle todos juntos, constatar que existen y manifestarse con gran júbilo. Esos están exultantes. Así que ya sabemos por quiénes llora, llora que llora por los balcones nuestro sonriente cardenal, al que se le ha apagado la sonrisa. ¿No será porque las barbas de su Trapero está viendo afeitar?
Virtelius Temerarius
Categorías: Iglesia

El abad Soler "intervino" el monasterio de Santa María de Valvanera (La Rioja) y "humilló" a sus monjes

Mié, 2017/11/08 - 22:00
El monasterio de Santa María de Valvanera antes de la "intervención" del Abad Soler
El pasado 1 de noviembre tres monjes del Instituto del Verbo Encarnado (IVE) se hacían cargo del Monasterio benedictino de Santa María de Valvanera (La Rioja), se trata del sacerdote argentino Agustin María Prado que será el Superior de la comunidad, junto al Padre Andrea Versaneti (italiano) y  el hermano Cristóbal Armijo (Chileno). Los nuevos inquilinos se encargarán de las celebraciones litúrgicas y de toda la actividad pastoral de este enclave riojano tan emblemático.

Ante este panorama uno se pregunta: ¿Que hacen estos monjes del IVE en un histórico monasterio benedictino?. Esos monjes fueron atacados duramente por el nacionalismo cuando aterrizaron en Vic, porque no formaban parte del talante catalán. Y es que hasta el año 2015 todo funcionaba con normalidad en Valvanera, hasta que el Visitador bendectino y abad de Montserrat Dom Josep Maria Soler decidió "intervenir" el monasterio y ponerlo todo patas arriba. Lo del artículo 155 de la Constitución aplicado a Cataluña es un juego de niños comparado a lo que se hizo con esta comunidad tranquila y pacífica.
Los tres monjes del Instituto del Verbo Encarnado con el obispo de Calahorra-Logroño-La Calzada
Un encantador grupo de monjes benedictinos encabezados por el Prior, el P. Jesús Martínez de Toda, llevaba con mucha dignidad y con el reconocimiento de toda la región el monasterio. Pero el Abad Soler, sin ningún tipo de diálogo ni consulta con la comunidad, eso que tanto exige al gobierno de España en relación a Cataluña, decidió la "intervención" de la forma más brusca y salvaje.

Lo primero que hizo fue cesar a su Prior (¿de que me suena esto?) y poner en su lugar a un hombre de su total confianza, un monje de Montserrat, el P. Josep Maria Sanromà, que allí no pegaba ni con cola, que llegó a Valvanera con un proyecto muy claro: cargarse la comunidad y por tanto todo el bien espiritual que estaba haciendo, asegurando únicamente los importantes bienes materiales que producía: la hospedería, el restaurante, el licor Valvanera, la miel... 

El P. Sanromá empezó a maltratar y "humillar" a los monjes (sí, eso que dice el Abad Soler que no tiene que hacer el Gobierno de España con los revoltosos gobernantes catalanes)  algunos  decidieron abandonar el Monasterio, no sin enviar sus quejas a Montserrat, de donde sólo recibieron amenazas de quedar para siempre fuera de la vida monástica benedictina. Los que se quedaron y que nunca hicieron ademán de ninguna protesta también fueron depurados, enviándolos a otros monasterios benedictinos de España.

El hombre de confianza del Abad Soler se quedó sólo para hacer y deshacer en el monasterio y en sus bienes, actuando como un verdadero empresario, negociando importantes contratos puramente comerciales, todo ello sin importarle para nada la parte religiosa del monasterio y su atención pastoral más allá de un simple "producto turístico".
El P. Josep Maria Sanromà (derecha) completamente de paisano, en un acto de promoción del licor Valvanera
El obispo de La Rioja, Don Carlos Escribano, sucesor de Don Juan José Omella, mostró gran preocupación por la situación, y fue el que indicó a los benedictinos que si su comunidad se había disuelto alguien tenía que ocupar ese espacio. Desde Montserrat accedieron a la propuesta, la parte espiritual de ese monasterio les importaba un comino, de lo único que se preocuparon es de que la parte crematística continuara siendo controlada por el P, Sanromá, que ya ha vuelto a Cataluña, pero que sigue siendo administrador único de los bienes de Valvanera. El obispo Escribano buscó entonces a los monjes del Verbo Encarnado que aceptaron su propuesta de hacerse cargo del monasterio, celebrar Misas, oraciones y sacramentos y atender a los fieles, mientras que los inmensos beneficios del complejo se irán para Montserrat.

Me pregunto qué autoridad  moral tiene el abad de Montserrat y sus monjes que con sus homilias, que son puros mitines políticos, se atreven a criticar la falta de "humanidad" del gobierno español en relación con Cataluña y su depuesto gobierno. Porque además no es la primera vez que sucede algo parecido. El P. Sanromà ya había sido enviado anteriormente a Colombia para "intervenir" de la misma manera otro monasterio.

María Barbanegra
Categorías: Iglesia