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Jue, 1970/01/01 - 01:00
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Masonería (VII) Ideales masónicos y política / Rajoy, la vieja bellaquería

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Mar, 2018/08/14 - 07:42
Todo lo anterior tendría interés limitado si no fuera por la influencia social y política atribuida a la orden. Como vimos al principio, sobre ella abundan las opiniones más opuestas, desde quienes la dejan en un influjo puramente humanitario sin connotaciones de partido ni de religión particular, hasta quienes la definen como el centro operativo de casi todas las conmociones sufridas por la humanidad, al menos en Occidente,  en los últimos dos siglos y medio. Dejaré la exposición de algunos datos concretos para la próxima conferencia, ciñéndome ahora a la lógica interna del asunto. En principio, las Constituciones excluyen las discusiones políticas y declaran: “Un Masón es un súbdito pacífico de los poderes civiles, dondequiera que resida o trabaje y nunca debe implicarse en complots y conspiraciones contra la paz y el bienestar de la nación”. Es decir, el masón debe acomodarse al régimen en que viva, sea el que fuere, aunque, como siempre, esa declaración resulta demasiado simple para tomarla muy en serio. La declaración se entiende mejor  cuando explica que en la Inglaterra del momento la orden vivía una época de prosperidad, por lo que resultaría inapropiada una actitud subversiva. Aun así, advierte, si un masón se comporta como rebelde contra el Estado, “se le debe mostrar compasión como a hombre infeliz”, pero no podrá ser expulsado por eso de la Fraternidad. Y es obvio que los masones tendrán alguna idea, derivada de su doctrina, sobre lo que conviene a “la paz y el bienestar de la nación”, por lo que no estarán muy cómodos con gobiernos que, a su juicio, vulneren esas conveniencias. Sería inverosímil que los políticos, intelectuales y militares masones no trasladasen sus principios al ejercicio del poder, aun suponiendo que obren por propia iniciativa y no por consignas de la orden. También sería inverosímil que no aprovechasen la red de contactos creada en las logias para acceder a puestos clave en el estado y la sociedad en general, sea para imponer sus propias creencias o para evitar que se impongan las contrarias. En ello, las Grandes Logias parecen obrar  de forma más flexible e indirecta que los Grandes Orientes, más abiertamente anticatólicos y orientados a la política. Recordando que la masonería es una religión, aunque sea sui generis, diremos dos palabras sobre la relación entre religión y política. De siempre ha existido un lazo muy estrecho entre ambas, hasta el extremo de confundirse en el Islam o en el antiguo judaísmo. El cristianismo separa desde el principio el terreno de Dios y el del César, lo cual, en el catolicismo, se manifiesta en un centro religioso general, Roma, diferente y a veces en oposición a los gobiernos nacionales o imperiales cristianos. La distinción es menor en la Iglesia ortodoxa y durante un tiempo lo ha sido en los países protestantes, constituidos sobre el principio cuius regio eius religio, es decir, sobre la imposición de la fe del príncipe a los súbditos.  La dinámica del protestantismo, basada en el libre examen de la Biblia,  engendra divisiones, y la  misma masonería inglesa  podría entenderse, hasta cierto punto, como un producto del libre examen. La necesidad de poner fin a las luchas y persecuciones entre grupos protestantes originó en Inglaterra la propuesta de la tolerancia (no aplicada a los católicos) que dio lugar finalmente a los estados aconfesionales. En estos, la política se independiza totalmente  de la religión, aunque ello ocurra  más en superficie que en profundidad. Durante siglos, las sociedades han sido impregnadas cultural y moralmente por la religión, y a sus concepciones no escapan los políticos y los partidos, cuyas propuestas prácticas tienen como trasfondo una concepción del mundo de raíz forzosamente religiosa, como ocurre con la moral. Pues las políticas, en cuanto se basan en principios indemostrables, que implican fe, tienen siempre un componente más o menos religioso. Lo que varía son las formas como se produce la interinfluencia entre religión y política. Aparentemente los hijos de la Luz no tienen principios definidos en política, por lo que se adaptarían a diversas situaciones. Pero en realidad esos principios existen como proyección de su doctrina general, y se presentan como defensa de  los derechos humanos, la libertad y la democracia, y la consiguiente oposición a los regímenes que juzgan contrarios a ellos. El lema de la Revolución francesa  “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, muy relacionado con el Gran Oriente, lo haya creado este o no, viene a resumir la orientación política masónica. Slogan de  extraordinaria fuerza sugestiva con el que, como ocurría con las invocaciones morales a la bondad, la honradez o la verdadera amistad,  nadie estaría en desacuerdo. De hecho, el cristianismo también pregona esas bondades y otras que cabría añadir, como Justicia, Misericordia, etc. Pero analizado más de cerca, el lema, de apariencia simple, se embrolla. Si nadie podría oponerse, como ideal, a esos buenos deseos, tampoco nadie podría atribuírselos como bandera particular. Al hacerlo, se excluiría de la fraternidad a quienes discrepasen de la revolución o de la masonería, es decir,  de su particular concepción de la libertad o la igualdad. A los discrepantes no se les reconocería libertad ni igualdad, y en los períodos de mayor enconamiento, se trató de despojarlos también de sus bienes y hasta de sus vidas. Los derechos especificados en la célebre Declaración revolucionaria nunca fueron más pisoteados que entonces, también entre los propios revolucionarios, poco amigos unos de otros. Situación repetida en la España de los años 30. Además esos ideales, tomados en abstracto, no son coherentes entre sí.  La libertad implica la diferenciación personal, por tanto  se opone a la igualdad; y ni de una ni de otra, y menos de su contradicción, brota fraternidad alguna. La propia masonería, con su neta distinción entre los  hijos de la Luz y los profanos sumidos en las tinieblas, tiene poco de  igualitaria o fraternal, salvo entre sus iniciados, y aun así con diferenciación de niveles, grados y secretos. En relación con la democracia reencontramos la contradicción de sus proclamas moralistas y filantrópicas o de su religión “de todos los hombres”: a duras penas imaginaríamos algo más contrario a la democracia, basada en la publicidad, que una sociedad secreta.  Y por su misma concepción orgánica, la masonería se presta extraordinariamente bien a la conspiración,  la manipulación y la acción oculta. Entra en la lógica que a los hijos de la Viuda busquen adueñarse de puestos clave  de poder e influencia social. Fue significativo que en las Olimpíadas últimas de Londres, en un país de historia y cultura cristianas, se prohibieran los signos religiosos, en ofensa a los derechos y libertad de las personas, pretextando que eran un motivo de conflicto (aparte de que la Olimpiadas, en Grecia, eran un acontecimiento religioso). No sería muy aventurado pensar que la masonería estuviera detrás de la prohibición o contribuyera a ella en coherencia con sus aspiraciones universalistas y prometeicas, tratando de relegar al ámbito privado la religión, es decir, las demás religiones.

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Mi segundo libro solo en formato electrónico

 La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo de [Moa, Pío, Moh, Ul-Sih] Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas

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La vieja miseria moral y política de Rajoy (en junio de 2006)

Parlotea el Gran Necio: Hasta ahora, todos los gobiernos democráticos enfrentados a situaciones semejantes, le han explicado a ETA que debe abandonar las armas, que no recibirá ninguna contrapartida a cambio de dicho abandono, y que ninguna de sus reclamaciones políticas será atendida por ningún gobierno español”. No solo eso, señor Rajoy,   tampoco hubo nunca negociaciones conla ETA. Al menos, así se lo han explicado todos los gobiernos a los ciudadanos, mientras SÍ negociaban con los asesinos. ¿De qué negociarían?  No quiera tomarnos el pelo, señor Rajoy. Sólo Aznar cambió esa tónica, que tanto y tan bien ha alimentado a los terroristas. “Los españoles llevamos treinta y ocho años demostrando que no estamos dispuestos a conceder una sola de las exigencias de los asesinos”. Los españoles, tal vez, pero ¿y los políticos? El plan de nuevos estatutos, ¿no es una inmensa concesión a las exigencias de los asesinos? Sigue usted tomándonos el pelo, señor Rajoy. “En este contexto, señorías, el pasado 22 de marzo, ETA anunció un alto el fuego permanente. La respuesta del Partido Popular se podía dar por descontada: ofrecimos todo nuestro apoyo al gobierno para intentar confirmar esa buena noticia.” ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué había que confirmar, si  la ETA había declarado el alto el fuego (siempre el perverso lenguaje  de los terroristas y sus compinches. No son un ejército, sino una banda de asesinos)? Además, la razón del alto el fuego no fue otra que los nuevos estatutos prácticamente secesionistas. ¿Qué significó, entonces, el apoyo del PP al gobierno? “El Partido Popular, desde el primer momento, ha prestado un apoyo leal al Gobierno en los términos que establece el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, es decir, un apoyo para lograr la disolución de la banda armada sin que mediara ninguna clase de contrapartida. En este sentido, el señor Rodríguez Zapatero manifestó públicamente su conformidad asegurando que no se pagaría ningún precio político por el cese de la violencia”.  No se sabe quién ha sido más desvergonzado, si Zapatero engañando al PP o el PP haciendo como que no se enteraba. “Hemos guardado un silencio prudente para dar la oportunidad al Gobierno de explorar lo único que importa. Yo, personalmente, he sufrido numerosas críticas por ello. Pese a todo, señorías, he mantenido mi apoyo porque pensaba que estaba sirviendo a un bien superior, que así entendía yo la posibilidad de que ETA dejara las armas”. ¿Es un “bien superior” el abandono de las armas (siempre la perversión del lenguaje) a cambio de los estatutos?  ¿Es prudencia hacer como que se cree en el inmenso chanchullo que todo el mundo veía, pero sobre el cual el PP no alertaba a la población ni planteaba alternativa?  Rajoy ha sufrido críticas por cooperar, de hecho,  al engaño, y ha sido la presión popular, en todo caso, lo que le ha hecho cambiar de postura. Y está por ver hasta qué punto. “¿A qué llamamos contrapartidas políticas? En estos tiempos que corren, conviene señorías que precisemos el alcance de todos los términos. Llamamos contrapartida a cualquier cosa que solicite ETA: desde la pasividad del fiscal hasta la independencia. Como regla, se puede señalar que toda exigencia de ETA-Batasuna es infundada y no debe ser atendida. La única mesa que ETA necesita es aquella en la que vaya a depositar sus armas.”   Nuevamente: ¿Y los estatutos? ¿No son contrapartidas políticas? ¿No los solicitóla ETA con el Plan Ibarreche-Ternera, y se le han concedido en el estatuto catalán y los que se anuncian? O  no se ha enterado el PP, como de tantas otras cosas? De manera concreta, en nuestra propuesta se rechazan dos cosas: la autodeterminación, (sigue con el falso  lenguaje: se trata de la secesión), sea como fuere que la disfracen, porque no tiene cabida en nuestro ordenamiento jurídico (pero un ordenamiento jurídico puede cambiarse),  y cualquier pretensión sobre Navarra. El futuro de los navarros no tiene nada que ver con la existencia o la desaparición de ETA”.    No se rechazan, pues, unos estatutos anticonstitucionales, que, al parecer, no tienen nada que ver con la ETA o con el alto el fuego  de los gudaris. Y el futuro, como el presente de los navarros, sí puede tener mucho que ver con la política de los gobiernos respecto de la ETA. “No me gusta esa insidia de proceso de paz porque desfigura la realidad a favor de los terroristas y juega sucio con los deseos de los españoles.” ¡Menos mal, ya era hora! Pero se queda corto, como suele: no existe tal proceso de paz, sino de destrucción dela Constitución. Y no por parte dela ETA, sino del gobierno. Tampoco acaba de percatarse de ello Rajoy “Todos deseamos vivir en paz, pero no a cualquier precio (…) Lo que los españoles no aceptan ni aceptarán, es que se premie a los verdugos, que se les dé la razón, que se les sacrifiquen las víctimas, que se les entregue la libertad de los habitantes del País Vasco, que se pongan a su servicio las instituciones de la democracia. ¡Eso, señorías, jamás!”  Ya vivimos en paz, señor Rajoy, sigue usted cayendo en las trampas de estos golfos.  Y volvemos a lo mismo: los estatutos anticonstitucionales y secesionistas ¿entran en lo aceptable? Pese a todas las fechorías de los actuales mandamases, ha sido el PP quien se ha venido desgastando en estos dos años. Ahora,  ruptura de relaciones con el gobierno. Parece, por fin, algo serio, suena bien, pero ya veremos en qué se concreta. Si se concreta en algo. ————– (2012) Lo significativo en la agresión a Arcadi Espada no fue la actuación de los  comunistoides y proterroristas de ERC, sino la de la policía de la Generalitat, colaborando con ellos. Las conclusiones las puede extraer cualquiera.
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Masonería (VI) La moral / “El erótico crimen del Ateneo”

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Lun, 2018/08/13 - 06:37
En un par de días estará publicado en Amazon  El erótico crimen del Ateneo, la novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo.

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La masonería se presenta como una orden muy especial, cargada de un simbolismo moralista. Según afirma Anderson: “Las sociedades y Órdenes de los caballeros militares y también las religiosas han tomado de esta antigua Fraternidad (la masonería)  muchos de sus usos solemnes; porque ninguna de ellas estuvo mejor constituida, más decentemente instalada  ni observó con mayor fervor las leyes y obligaciones que los Aceptados (masones) en todos los tiempos”. Asimismo, después de señalar la obligación de  profesar la “religión de todos los hombres”,  adjudica a la masonería la tarea de “convertirse en Centro de unión y medio para conciliar una verdadera amistad entre personas que sin ella permanecerían a perpetua distancia”. Estas personas, iniciadas, serían “hombres buenos y verdaderos, de honor y honradez”. Uno de los objetivos de los ritos y secretos consiste, precisamente, en “desbastar”  el bloque de piedra, es decir, el carácter del adepto, perfeccionándolo moralmente. Conviene detenerse en  lo dicho sobre la aspiración masónica a convertirse en una suprarreligión. Claramente, nadie podría mostrar desacuerdo con la bondad, el honor, la amistad o  la honradez exigidas por la orden,  pues son aspiraciones comunes a casi todos los seres humanos. Pero cabría disentir de la pretensión implícita de que alcanzar o culminar tales virtudes exija una iniciación en extraños misterios o que la “verdadera amistad” precise de una sociedad secreta. Por el contrario, de acuerdo con la “religión de todos los hombres”, tales virtudes nacerían espontáneamente de la humanidad.  Por otra parte, las mismas  son predicadas  por las religiones en general, con lo que la masonería resultaría superflua.  Debe observarse, además, que en el cristianismo la elaboración moral es mucho más compleja y depurada que los tópicos masónicos, cuyo “abstractismo y simplismo” condenaba el escritor italiano Croce. Demos aquí un pequeño rodeo.  El ser humano vive inmerso en la esfera de la moral.  De ahí que los términos “inmoral” o “amoral”, con los que se califican determinadas conductas, resulten poco adecuados: el individuo se ve constreñido a justificar sus actos ante sí y ante los demás, a presentarlos como “buenos”, con uno u otro criterio. Y por eso el hombre es siempre moral, aunque se trate de una moral perversa o defectuosa. El relato de Adán y Eva podría interpretarse como el paso de la  inconsciente inocencia animal al reino de la moral, relacionado con la libertad,  la responsabilidad y la culpa. Pero el hombre no llega a comprender del todo el sentido de la moral, que en los mitos aparece como mandato de Dios o de los dioses frente a las  inclinaciones perversas. La tentativa humana de dominar la ciencia del bien y del mal fracasa lamentablemente en el Génesis.  No han faltado intentos, sin éxito hasta ahora, de establecer una moral plenamente racional, o científica. El racionalismo la relativiza, dejándola en producto de conveniencia de algún grupo o clase social o de los individuos en abstracto. Lo cual los anularía como mandatos de valor general. De esa dificultad o imposibilidad surgen varias tendencias, como la de sustituir la moral por la ley positiva, la cual, sin más raíz que la decisión política de supuestos representantes de cambiantes  mayorías, puede dar pie a aberraciones y a leyes totalitarias, como las nazis. Otra tendencia es la de una imposible vuelta al reino del instinto, de la inocencia animal, que el poeta useño Walt Whitman expresaba en un poema: “Podría irme a vivir con los animales, tan plácidos y satisfechos de sí mismos (…) No sudan ni gimen por su condición, no yacen despiertos en la oscuridad ni lloran sus pecados”. Fácilmente se aprecia que  esa tensión hacia una imposible sociedad organizada al modo de los animales, sin culpa, por tanto sin libertad y sin moral, está en la raíz de las ilusiones utópicas y totalitarias. En la Nueva Atlántida de Bacon no existía el mal, gracias a un sistema social tecnicista,  y por ello tampoco podía existir el bien, reducido a mera retórica convencional sin contenido. En la masonería, la  moral deriva de su concepción  del hombre prometeico o técnico. Así, las Constituciones oponen la perfección moral lograda por los masones gracias a su conocimiento del Arte, a las  “épocas oscuras e iletradas”, ajenas al “Saber y la Geometría”. El mensaje es claro: el bien consiste en el saber y el mal en la ignorancia. Los masones poseen la Luz, la sabiduría esencial, y el común de  la Humanidad no.  Ideas similares cundieron durante la Ilustración, una de cuyas tendencias fue el culto, realmente religioso, a la razón, a la que no reconocía límites. Haré aquí una pequeña digresión sobre Bakunin,  uno de los fundadores del anarquismo. Su doctrina básica era: el mal es la ignorancia y el bien la sapiencia que él mismo se atribuía y quería transmitir a la humanidad, para liberarla. Por desgracia,  los ignorantes no acababan de apreciar sus ilustradas prédicas, y  Bakunin  adquirió una verdadera manía por crear sociedades secretas, para impulsar  la revolución manipulando a unas masas tercas en su ignorancia. En función del bien, según él lo concebía, justificó el  terrorismo, el bandidaje, el engaño sistemático, cualquier acto por criminal que lo considerasen… los ignorantes.  Llegó a promover sociedades secretas dentro de sociedades secretas en una deriva algo enloquecida. Cabe encontrar ahí la huella masónica, máxime cuanto que Bakunin alcanzó en la masonería el grado 32, uno de los más altos, según documentó el historiador anarquista Max Nettlau, Desde luego, la ignorancia es un mal, pero quien reduce el mal a la ignorancia, atribuyéndose de paso el bien del conocimiento, muestra una arrogancia pasmosa. Nadie podría ni remotamente dominar el ámbito del conocimiento humano, técnico o no, ni prever adónde llegará o  qué  teorías tomadas por verdaderas en un momento dado quedarán luego descartadas  por falsas o insuficientes. Como toda arrogancia, esta es en sí misma maligna. Aparte de que el conocimiento y la técnica pueden emplearse de forma malvada,  como por lo demás ocurre cotidianamente. Una vez más encontramos la trivialidad y la simpleza bajo la capa del secretismo y el misterio. Debemos preguntarnos por qué entran en la masonería personajes de alto nivel intelectual, relevantes en la política, la milicia, el pensamiento o las artes (aunque la masonería gusta de exagerar al respecto, por razones de prestigio).  Creo que el mismo carácter de la orden da algunas pistas.  Pertenecer a una élite inspirada y sapiente seduce a ciertos espíritus ingenuos o vanidosos, no necesariamente estúpidos. Para otros, la Fraternidad da salida a un ansia  natural de perfeccionarse y entender los misterios de la vida. No faltan razones prácticas: una organización así supone un poder social, y sirve muy bien como medio de promoción profesional o política a través de contactos opacos, pasando por encima de profanos con méritos  iguales o mayores. Esta acusación se hizo mucho durante la II República. En  el ejército se extendió el dicho: “¿Quién es masón? Quien se mete delante de ti en el escalafón”. En 1904 se produjo en  Francia un escándalo al saberse que el Gran Oriente había elaborado un fichero de los oficiales católicos en el ejército, a fin de impedirles acceder a puestos relevantes. Seguramente habrá habido muchas más maniobras semejantes que permanecen en la oscuridad. Una sociedad secreta se  presta especialmente bien a formar redes subterráneas informales con obligaciones fraternas y solidarias ocultas al público profano. La existencia de tales redes opacas no es una especulación, deriva de la propia naturaleza de la masonería.

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“Una hora con la Historia”: El Cid, figura emblemática de la Reconquista. https://www.youtube.com/watch?v=v465-dv-HTI&t=2s
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Por qué hay tan pocos demócratas.

En una reunión reciente, una señora, cargo menor en el PP, afirmó: “Yo no puedo aprobar el franquismo, porque fue una dictadura y no daba libertad a los individuos”. Le contesté: “Usted no es demócrata, claro”. Me miró con asombro y disgusto, y sin dejarla seguir, añadí algo parecido a esto: “Un demócrata debe saber, en primer lugar, que el franquismo no tuvo oposición democrática, sino solo comunista o terrorista o terrorista-separatista. Había algunos que se decían demócratas que se dedicaban a intrigar un poco y a veces coqueteaban con los comunistas. Eso debe hacer reflexionar, para no hablar a tontas y a locas.  ”En segundo lugar, ningún demócrata debe ignorar que Franco no derrotó a ninguna democracia, sino a una coalición de totalitarios, separatistas y golpistas. En el Frente Popular no había un solo demócrata, a no ser que ser demócrata consistiera en hacer el juego a totalitarios y separatistas, como hizo Azaña. “En tercer lugar,  todo demócrata debe saber que la democracia no funciona sin ciertas condiciones. Es un régimen históricamente reciente, y fracasa en sociedades plagadas de miseria y odios, como fue la república. Porque la república aumentó mucho la miseria y la desigualdad, y para compensar generó unos odios sociales feroces, despotismos y violencias, hasta llegar a la guerra civil.  ”En cuarto lugar, un demócrata debe distinguir entre libertad personal y las libertades políticas. Los vencedores de la guerra entendieron que en aquellas condiciones era imposible una democracia y  se necesitaba un régimen autoritario, una dictadura si la quiere llamar así.  Parece que casi nadie echaba en falta esa supuesta falta de libertad, menos los comunistas. La verdad es que el franquismo restringió las libertades políticas para que socialistas, comunistas y separatistas no volviesen a las andadas,  pero dejó una gran libertad personal y cultural. Tampoco fue un páramo cultural, mientras que el antifranquismo actual ha creado una jungla del embuste y la confusión.  ”En  quinto lugar, el franquismo no solo venció a un peligro inminente de disgregación nacional, de destrucción de la cultura cristiana y de implantación de regímenes totalitarios,  sino que cumplió la función histórica de liberar a España de la miseria y de aquellos odios ideológicos anteriores. Es decir, hizo posible una democracia que funcionase. Fue aquel régimen y no sus enemigos, quien lo hizo posible, y solo por eso, cualquier demócrata serio debería venerar a aquel régimen, históricamente necesario. Los antifranquistas no era ni son demócratas, son los mayores enemigos de una convivencia en paz y en libertad. Ahora mismo se dedican a  recuperar los viejos odios  a base de falsificación histórica,  y amenazando las libertades, como hace  su propio partido, el PP. “Por no seguir, en sexto lugar España ha accedido a la democracia por su propia evolución pacífica desde y no contra el franquismo. Nos debemos nuestras libertades a nosotros mismos. Casi todo el resto de Europa occidental se las debe a la intervención militar de Usa, especialmente a sus bombardeos aéreos, que algunos habrían querido traer aquí. “He tratado estas cosas, de las que nadie quiere hablar, en dos libros: La guerra civil y los problemas de la democracia, y Los mitos del franquismo, que usted no ha leído, pero debiera”.   La señora se salió por los cerros de Úbeda, como ocurre siempre en estos casos. Le dije: “Mientras usted no conozca estos hechos, no podrá ser demócrata. Y su partido no es democrático, aunque tenga millones de votos. La democracia es algo más que engañar a la gente para que le voten a uno. Porque quien prescinde de estos hechos históricos engaña necesariamente a la gente”. Y así estamos.

los mitos del franquismo-pio moa-9788490603499La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)

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SEVINTERESSA

Il direttore della Scuola “Spes-F” di Napoli, destinata ai nuclei socialmente disagiati e con tanti figli a carico, prof. Paolo Buonaiuto, sarà ospite martedì 14 agosto della trasmissione di Giuseppe Brienza “Temi di dottrina sociale della Chiesa”, in onda su Radio Mater dalle ore 17.30 alle 18.30. Il tema della puntata sarà “Scuola e Dottrina sociale della Chiesa” e, partendo dal magistero della Chiesa e in particolare quello di Papa Francesco sui temi dell’educazione, ripercorrerà anche una delle esperienze più interessanti del pensiero sociale cattolico italiano qual è stato il Codice di Camaldoli (1943). Per ascoltare in streaming la puntata o cercare le frequenze nazionali FM della radio si può consultare il sito: www.radiomater.org.

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Lo que todo demócrata debe saber / Masonería (V) El secreto básico

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Dom, 2018/08/12 - 08:37

 

En una reunión reciente, una señora, cargo menor en el PP, afirmó: “Yo no puedo aprobar el franquismo, porque fue una dictadura y no daba libertad a los individuos”. Le contesté: “Usted no es demócrata, claro”. Me miró con asombro y disgusto, y sin dejarla seguir, añadí algo parecido a esto: “Un demócrata debe saber, en primer lugar, que el franquismo no tuvo oposición democrática, sino solo comunista o terrorista o terrorista-separatista. Había algunos que se decían demócratas que se dedicaban a intrigar un poco y a veces coqueteaban con los comunistas. Eso debe hacer reflexionar, para no hablar a tontas y a locas.  ”En segundo lugar, ningún demócrata debe ignorar que Franco no derrotó a ninguna democracia, sino a una coalición de totalitarios, separatistas y golpistas. En el Frente Popular no había un solo demócrata, a no ser que ser demócrata consistiera en hacer el juego a totalitarios y separatistas, como hizo Azaña.  “En tercer lugar,  todo demócrata debe saber que la democracia no funciona sin ciertas condiciones. Es un régimen históricamente reciente, y fracasa en sociedades plagadas de miseria y odios, como fue la república. Porque la república aumentó mucho la miseria y la desigualdad, y para compensar generó unos odios sociales feroces, despotismos y violencias, hasta llegar a la guerra civil.  ”En cuarto lugar, un demócrata debe distinguir entre libertad personal y las libertades políticas. Los vencedores de la guerra entendieron que en aquellas condiciones era imposible una democracia y  se necesitaba un régimen autoritario, una dictadura si la quiere llamar así.  Parece que casi nadie echaba en falta esa supuesta falta de libertad, menos los comunistas. La verdad es que el franquismo restringió las libertades políticas para que socialistas, comunistas y separatistas no volviesen a las andadas,  pero dejó una gran libertad personal y cultural. Tampoco fue un páramo cultural, mientras que el antifranquismo actual ha creado una jungla del embuste y la confusión.  ”En  quinto lugar, el franquismo no solo venció a un peligro inminente de disgregación nacional, de destrucción de la cultura cristiana y de implantación de regímenes totalitarios,  sino que cumplió la función histórica de liberar a España de la miseria y de aquellos odios ideológicos anteriores. Es decir, hizo posible una democracia que funcionase. Fue aquel régimen y no sus enemigos, quien lo hizo posible, y solo por eso, cualquier demócrata serio debería venerar a aquel régimen, históricamente necesario. Los antifranquistas no era ni son demócratas, son los mayores enemigos de una convivencia en paz y en libertad. Ahora mismo se dedican a  recuperar los viejos odios  a base de falsificación histórica,  y amenazando las libertades, como hace  su propio partido, el PP. “Por no seguir, en sexto lugar España ha accedido a la democracia por su propia evolución pacífica desde y no contra el franquismo. Nos debemos nuestras libertades a nosotros mismos. Casi todo el resto de Europa occidental se las debe a la intervención militar de Usa, especialmente a sus bombardeos aéreos, que algunos habrían querido traer aquí. “He tratado estas cosas, de las que nadie quiere hablar, en dos libros: La guerra civil y los problemas de la democracia, y Los mitos del franquismo, que usted no ha leído, pero debiera”.   La señora se salió por los cerros de Úbeda, como ocurre siempre en estos casos. Le dije: “Mientras usted no conozca estos hechos, no podrá ser demócrata. Y su partido no es democrático, aunque tenga millones de votos. La democracia es algo más que engañar a la gente para que le voten a uno. Porque quien prescinde de estos hechos históricos engaña necesariamente a la gente”. Y así estamos.

los mitos del franquismo-pio moa-9788490603499La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)

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El relato de Anderson  abarca hasta su época, pero creo que lo expuesto permite aclarar un rasgo clave de la neorreligión masónica. El ser humano ha sido definido de muchos formas, como animal racional, animal moral, animal político etc. Aquí figura como “animal técnico”, capaz de utilizar la naturaleza en su beneficio y de satisfacer así sus deseos.  Se trata de  una concepción esencial  que hallamos también en el marxismo, en alguna rama del liberalismo y en diversas ideologías, aunque en religiones de otro tipo aparece como un peligro esencial de  la condición humana. Así en el mito de Prometeo o, de otro modo, en el Génesis, por lo que me extenderé un poco al respecto. Prometeo es un titán, hijo de la tierra,  y en una versión crea a los hombres con barro, mientras que en otra se limita a traspasarles la técnica (el fuego) y les enseña  menospreciar y burlarse de los dioses. Finalmente, Zeus lo castiga encadenándole a una roca y enviándole un águila que todos los días le devora el hígado. Suele verse en el titán a un benefactor de la humanidad, y en los dioses a tiranos celosos de la capacidad  humana, que lo castigan injustamente.  Paul Diel ofrece, en El simbolismo en la mitología griega,  una interpretación que suena más coherente y profunda. La técnica permite al hombre mejorar su situación material, pero es inútil para dar un sentido a su vida. Ese sentido aparece en los mitos como algo en parte misterioso vinculado a los dioses.  Cuando esta limitación de la técnica es pasada por alto y  el bienestar material se convierte en el objetivo total del ser humano,  la vida se trivializa y genera mil conflictos, agravados por el poder técnico,  porque los deseos humanos suelen ser contradictorios en sí mismos, y opuestos entre unas personas y otras. Además,  la limitada capacidad humana de previsión no logra captar las consecuencias últimas de sus actos, hecho que refleja el mito hermanando a Prometeo,  El previsor, con Epimeteo, El que piensa tarde: las dos caras del pensamiento humano. De este modo la técnica y el bienestar material derivado, concebidos como el objetivo esencial de la vida y no como subordinados al espíritu, figurado en los dioses, se convertirían en fuente de males, representados por la Caja de Pandora. La estéril  roca a la que es encadenado Prometeo simboliza su propia elección exclusiva por los bienes terrestres, por los bienes materiales y la consiguiente trivialización de la vida. Y al devorar el hígado del titán, el águila, enviada del espíritu clarividente que se eleva sobre la tierra, figuraría el remordimiento por la pérdida de una vida más elevada. En fin, Prometeo representaría el peligro humano de elegir en exclusiva o primordialmente los bienes terrestres y despreciar al espíritu. No abordo aquí la distinción entre materia y espíritu, que todo el mundo intuye aunque sea difícil de explicitar y haya generado tanto debate; aunque un ejemplo algo tosco ayudaría a ello: desde el punto de vista material, un libro es una cantidad de papel y de tinta, con un volumen, forma y masa fácilmente medibles. Desde otro punto de vista, es solo el continente de un mensaje o intención, expuesto en las complicadas disposiciones de la tinta, aunque estas por sí mismas no signifiquen nada. Cada unidad de libro es materialmente única y el total cuantificable, pero el contenido no es medible. El Quijote, por ejemplo, es siempre uno aunque se presente en millones de ejemplares y en formas y aspectos materiales muy diversos. Quizá podamos captar con esto algo de la diferencia. Y en el relato del Génesis el hombre, hecho de barro, tiende al barro, a la materia contra el espíritu, tendencia representada por la tentación de la serpiente, que se arrastra por el suelo: le promete que desobedeciendo al mandato de Dios se hará igual a este. La semejanza de fondo con el mito de Prometeo ha sido subrayada por Paul Diel.  No voy a adentrarme más en la cuestión, pues solo quiero poner de relieve el carácter prometeico de la masonería, una religión y una mística de la materia y la técnica. No existe para ella la tensión y el conflicto del alma humana entre el espíritu (la divinidad) y la materia, ni propiamente entre el bien y el mal. El ser humano es un ser técnico que encuentra la plena satisfacción de la vida en el conocimiento y el desarrollo de conocimientos científico-técnicos en un progreso indefinido. No existe en la masonería la oposición entre Zeus y Prometeo o entre Dios y Lucifer, el “portador de luz”. El Gran Arquitecto figura al mismo tiempo como Dios y Lucifer o Prometeo. Habíamos caracterizado a la masonería como una religión gnóstica, de las que ha habido muchas, pero debe anotarse una particularidad. La mayoría de los gnosticismos oponen radicalmente el espíritu a la materia y condenan esta última como foco de todas las corrupciones y sufrimientos, llegando incluso a proponer el suicidio y a mirar a Jesucristo como el espíritu del mal, por haberse encarnado. El gnosticismo masónico toma el rumbo contrario, al  exaltar la técnica, la materia como la fuente del significado de la vida. Pero siempre con los mismos rasgos ocultistas e iniciáticos. Sus templos se llaman logias, en el espíritu de la arquitectura, esto es, de la técnica. Dicho en otras palabras, la masonería deposita su fe en los que llama el Arte o el Arte Real,  la técnica en definitiva, y con arreglo a esa fe moldea la concepción misma de la divinidad. Algo que otras religiones, en especial el cristianismo, repito, ven como un peligro esencial del alma humana. Creo que el secreto básico de la masonería, del que derivan los demás, reside justamente en esa concepción de fondo, acaso no muy consciente para muchos de los mismos hijos de la luz.   Cabe señalar que la Masonería entra en una tradición intelectual algo más antigua, en la que Francis Bacon marca un hito fundamental con su novela utopista Nueva Atlántida. Se trata de una isla con una sociedad esplendorosa, cristiana aunque de un cristianismo sui generis,  en la que prácticamente está excluido el mal. Una sociedad   integrada por gentes “generosas e ilustradas, dignas, castas y piadosas  y llenas de espíritu público”. A su cabeza, por encima incluso del estado, se encuentra la Casa de Salomón dedicada a  la investigación científica y técnica y que decide qué inventos y hallazgos difundir y cuáles no, incluso por encima de los responsables políticos. Salvo que la masonería no se dedica a la investigación científica, encontramos en la Nueva Atlántida ciertas similitudes con ella: una religión de la técnica, que estaría tanto por encima de las demás religiones como de los estados, según veremos. Algunos creen a Bacon miembro de la  sociedad secreta de los rosacruces. Aquí llegados, debe recordarse que, si bien hay diversas masonerías, las dos mayores son las Grandes Logias, de origen y orientación inglesa, y los Grandes Orientes, nacidos  en Francia. El Gran Oriente de Francia,  fue fundada por  masones ingleses, separándose progresivamente de las Grandes Logias en tres puntos: en 1877 suprimió las menciones a Dios, admitiendo a ateos, que llegaron a tener un papel relevante. Ello provocó cierto escándalo  y un pequeño cisma. En segundo lugar, admitió las discusiones políticas directas en el seno de las logias,  prohibidas en la corriente inglesa.  Finalmente, y también contra los reglamentos ingleses, aceptó ocasionalmente a algunas mujeres, aunque sin permitir su iniciación hasta muy recientemente, en 2010. Con todo, ambos grupos se reconocen entre sí como masónicos. Oficialmente, el Gran Oriente se dedica a “la búsqueda de la verdad, la investigación moral y la solidaridad”, al tiempo que preconiza un laicismo que los católicos sienten como extremo y agresivo.

 

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Masonería (IV) El mito masónico /La memez extrema de Rajoy

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Sáb, 2018/08/11 - 09:04

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 ****************** ¿Cuáles son, entonces, los secretos cuya celosa  posesión se atribuye la masonería? Parecen variados, pero creo que el fondo de ellos se encuentra en su  doctrina, cuyo fundamento vienen a ser  las llamadas Constituciones de Anderson, que datan de 1723 y a las que me referiré de preferencia.  James Anderson era un pastor protestante escocés, y sus Constituciones  incluyen un relato pretendidamente histórico, seguido de las “leyes, obligaciones, ordenanzas, reglamentos y usos” de la orden (Citaré de la traducción hecha por Ricardo de la Cierva en su referida obra  El triple secreto de la Masonería). Lo primero que llama la atención en esas Constituciones es su actitud hacia la religión. Un masón, dicen,  “nunca será un estúpido ateo ni un libertino irreligioso”. Por tanto, debe ser un hombre religioso. Pero ¿de qué religión? El documento advierte que antaño, es decir, en tiempos de los albañiles, cada masón debía profesar la religión imperante en su país; pero en la actualidad debían “obligarse solo a la religión en la cual coinciden todos los hombres, dejando sus particulares opiniones a ellos mismos”. Por tanto, la Fraternidad se arroga la definición y profesión de la religión universal,  situándose en el mismo golpe por encima de las demás  religiones y sin oponerse en apariencia a ninguna de ellas. Nueva contradicción, pues el cristianismo se proclama también universal y por tanto en conflicto con la religión de Anderson; y lo mismo puede decirse de otros credos. Además, al  profesar una religión “para todos los hombres” queda sin declarar, pero implícita, la orientación de sustituir a las demás religiones, consideradas particulares y relegadas al campo de la opinión privada. Su dinámica tendería a diluir poco a poco las religiones no masónicas. Aún más sorprendente es otra contradicción: la suprarreligión masónica, supuestamente común a todos los hombres, solo sería accesible en realidad a los miembros de la orden, previa iniciación. Se trata, por tanto, de una religión iniciática reservada a grupos iluminados acerca de determinados arcanos, algo típico de las llamadas sectas gnósticas. Salta a la vista el choque con el cristianismo, sobre todo en su versión católica, pues este ha rechazado siempre las sectas ocultistas, las sociedades secretas y  las tendencias gnósticas: el conocimiento de la verdad religiosa y la salvación deben estar abiertas a todos los seres humanos y no a miembros de  algún grupo conocedor de supuestos secretos  inaccesibles al  vulgo y de relaciones ocultas entre sí. Por tanto, la masonería solo podía ser mirada con máxima reserva inicial y pronta condena por Roma. Pero la contradicción mengua en el caso del protestantismo. Anderson era pastor protestante y la orden empezó a tomar cuerpo en las protestantes Escocia e Inglaterra, para generar luego otro foco en Francia. Lutero estableció que no existía libertad para salvarse o condenarse, pues las obras humanas carecían de valor a tal fin. Desde la eternidad, Dios había decidido quiénes se salvarían y quiénes se condenarían. La idea de que los elegidos para la salvación podrían reconocerse entre sí y formar grupo aparte, surge de forma espontánea. Esta concepción es reminiscente a su vez de la de “pueblo elegido” que se atribuían los judíos. Y Anderson afirma –obviamente sin la menor prueba, como en casi todo lo demás–  que, al menos en la antigüedad, los judíos eran un pueblo íntegramente compuesto de masones, dueños de los secretos propios de la orden.

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Como otras religiones, la masónica incluye una fe, expresada en el mito; un culto, expresado en el rito, ya mencionado; un templo, la logia; y una moral, que veremos luego. Las Constituciones empiezan por una introducción histórica bastante larga. A menudo se ha resaltado su carácter disparatado como historia racional, pero a mi juicio esa crítica no da del todo en el blanco, pues el relato no busca tanto establecer una historia real como un mito. La palabra mito se utiliza en muchos sentidos, desde el de simple embuste  al aquí empleado, como relato fundacional-explicativo del sentido de la vida o de hechos generales, con proyección moral y psicológica. A nuestra razón se le escapa la razón de ser de las cosas, el sentido del mundo y de la vida,  pero nuestra psique no acepta el caos de una vida sin significado que le llevaría a la desesperación y la amoralidad. Así, el mito viene a constituir el núcleo de las religiones. Puede tener base histórica o racional, pero la  trasciende. Creo, aunque no voy a desarrollar el tema, que Cicerón decía una verdad al señalar que todos los pueblos creen en dioses, fuerte indicio de que el ser humano es por naturaleza religioso, sea en un sentido animista, politeísta o monoteísta. El mito exige fe, que es una forma particular de creencia, dado que el sentido último de las cosas escapa a nuestra capacidad mental. También es verdad que siempre ha habido ateos, pero quienes en nuestros días se proclaman tales, suelen depositar su fe en algún concepto que opera psicológicamente de modo similar a la divinidad, dando sentido a la vida: la Ciencia, la Razón, la Humanidad,  el Proletariado, el Progreso, la Ecología, etc. Así consideradas,  todas esas ideologías incluyen al menos cierto sentimiento religioso, pues aunque pretendan apoyarse en la razón o la ciencia, atribuyen a ambas unas  virtudes salvíficas indemostrables. Enfocada así,  la Historia mítica de Anderson tiene el mayor interés. Parte de la Biblia, si bien, de acuerdo con el libre examen protestante, la interpreta de un modo peculiar y pasa por alto a Jesús. Dios aparece como “el Gran Arquitecto del Universo”. Esta idea se comprende como metáfora ingenua de un gremio de albañiles, pero cuando la masonería toma carácter más intelectual, su alcance es mucho mayor y un tanto ambiguo. Un arquitecto trabaja con normas, leyes y materiales distintos y previos a él, con lo que se introduce implícitamente una concepción de la divinidad diferente de la del Dios Creador de la Biblia y del cristianismo, y limita la visión del mundo a la de una arquitectura, cosa solo aceptable como metáfora gremial. El Gran Arquitecto habría infundido en Adán ese conocimiento de las “Ciencias liberales y especialmente de la Geometría”, haciendo de él el primer masón. Y Adán  habría transmitido esas ciencias a sus hijos, entre quienes menciona Anderson a Caín y  a Set, cada uno de ellos “Príncipe de la mitad de la Humanidad”, sin explicar la diferencia entre uno y otro.  Todos ellos resultan ser “masones”, pero  sería la estirpe de Caín  (cuyo asesinato primordial no es mencionado ni se le atribuye significación alguna) la que mejorase “la noble Ciencia y el útil Arte”: el trabajo del metal, la música, la ganadería, la construcción de tiendas, la arquitectura. Da la impresión, no muy clara, de que la masonería se identifica de preferencia con Caín. Después del Diluvio, los sucesores de Noé (otro gran masón, dice Anderson) construyeron la “prodigiosa torre” de Babel, a partir de la cual los hombres se dispersaron y diversificaron sus lenguas. Y aunque al principio permanecieron los conocimientos masónicos en las ciencias, artes y geometría, estos fueron perdiéndose, salvo para grupos de sabios, a quienes se deben las construcciones de Mesopotamia y Egipto. Posteriormente, los judíos constituyeron un pueblo íntegro de masones, como señalé antes, con Abraham y Moisés, masones a su turno.  Su obra capital  sería el templo de Salomón, presentado por Anderson con extraordinaria fantasía, y cuyo mérito principal atribuye al fenicio Hiram Abif, hijo de una viuda judía (de ahí que, por identificación,  los masones suelan llamarse “hijos de la viuda”). Hiram habría sido el más grande maestro masón que haya existido, y sobre él y su asesinato construyó la masonería a su vez un mito  simbólico. Las Constituciones están escritas para los adeptos, pero aun así está presente en ellas el secretismo con avisos de que “no conviene  hablar con mayor claridad de estos asuntos, excepto dentro de una Logia formada”,  de “no mencionar” más que algunos hechos parciales, etc.

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Al paso.

*El padre de la mujer de Sánchez regentaba un burdel para homosexuales. ¿Por qué los medios no se extienden sobre el asunto? Porque los medios también participan del negocio de la prostitución, desde que empezó “El País”. *El PP de Rajoy-Casado mantiene la proclamación del orate antiespañol Blas Infante como “padre de la patria andaluza” *El PP de Rajoy- Casado sigue en Galicia, Baleares y ha seguido en Valencia, la misma política contra el español que los separatistas. El “voto útil” *El Valle de los Caídos es un monumento franquista, un monumento a la reconciliación sobre la base de la victoria sobre los separatismos y totalitarismos. A ver si ahora vamos a cambiar la historia igual que la izquierda. *El mayor insulto que han recibido los andaluces ya en el transición, fue el acuerdo de los nuevos mangantes de la política para declarar a Blas Infante, un orate excepcionalmente estúpido, “padre de la patria andaluza” *Algunos militares-chusma del estilo de los de Maduro, tratan de perseguir a los firmantes del manifiesto contra las fechorías del gobierno en relación con Franco. *El PP es tan abortista, LGTBI, proseparatista y memoria histórica como el PSOE.

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Rajoy (escrito en octubre de 2012)

Hace meses discutía con Cristina Losada y Pepe García Domínguez sobre la inteligencia de Rajoy. Inteligencia política, se entiende. Mi punto de vista, frente al de ellos, era que se trata de un auténtico memo. Pasa como con su honradez (también política) que simplemente no existe. Les recordaba  la necia chulería del personaje  tratando de dar a los españoles la impresión de que había impuesto a Bruselas y a Berlín tales o cuales préstamos sin condiciones para sanear la economía, y cómo pronto quedó claro que quien mandaba en realidad eran Berlín y el BCE. O, antes en la oposición, sus “repentes”  cortando relaciones con El País o con el gobierno de Zapatero para volver a los pocos días pidiendo árnica  con el rabo entre las piernas . O la traición a sus propias movilizaciones, como la del estatuto ilegal de Cataluña. O su incapacidad para aprovechar los errores del gobierno socialista y su capacidad, en cambio,  para llevar a la nada el movimiento ciudadano contra la colaboración con el terrorismo. O su oposición de boquilla a la Constitución del siniestro  Giscard d’Estaing  para a continuación darle su apoyo,pese a que mermaba notablemente  la voz de España en la UE. O su aserto de que la economía lo es todo, propio de un simple. Y así podría seguir con las genialidades de este necio integral. Necio o algo peor. Rajoy ha engañado todo el tiempo a sus votantes (bien es verdad que a estos les encanta que les engañen), ha mentido más que Zapatero en mucho menos tiempo y ha demostrado que el voto al PP, lejos de ser el “voto útil”, como pregonan los genios de la política, es el más inútil posible, pues sirve para mantener la política zapateril. A lo mejor se refieren a ese tipo de inteligencia, la del pícaro, quienes le creen muy listo y muy “gallego” (¡toma castaña!) Hace poco, Mas se puso abiertamente fuera de la ley. El memo de la Moncloa dijo que aplicaría la Constitución, para hacer a continuación todo lo contrario, seguirle el juego al delincuente.  A continuación va a hablar con él y sale diciendo que “había tratado de la economía, lo que realmente importa”. ¿Cómo calificar al sujeto? Y ahora parece que ha encargado a Arenas la tanda de parloteo con Mas. Arenas, el de la “realidad nacional andaluza”, el que venera al orate Blas Infante como “padre de la patria andaluza”. El más adecuado para entenderse con Mas. Qué desgracia tiene España con sus políticos.
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PANTHEON

«Era il 609, il 13 di maggio quando, dopo che l’imperatore bizantino Foca glielo aveva donato, che papa Bonifacio IV consacrò il Pantheon in Roma per renderlo una chiesa cristiana. Il 13 maggio si compì il rito di esorcismo, come raccontano le cronache dell’epoca. Il pontefice era posto di fronte al portone d’ingresso e recitava le formule sacre per scacciare i demoni che si celavano all’interno del Pantheon. Le loro urla atterrirono la folla e solo Bonifacio IV ebbe la forza necessaria a resistere a quelle visioni demoniache. Quando il rito fu concluso, la chiesa venne consacrata alla Madonna e prese il titolo di Santa Maria del Martiri» (Aleteia.org, 18 giugno 2018).

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Masonería (III) Contradicciones chocantes / “De comunista a teóloga”

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Vie, 2018/08/10 - 13:41
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Las ceremonias masónicas buscan, evidentemente, impresionar y ejercer una fuerte sugestión sobre el nuevo adepto,  haciéndole sentirse miembro de una Fraternidad dotada de conocimientos muy fuera de lo común,  y del consiguiente poder.  Los masones atribuyen a sus ritos un profundo simbolismo y los toman plenamente en serio, aunque no todos, como vimos con Azaña. Y debe admitirse que para una sociedad  dedicada a defender la razón  resultan muy poco racionales, una contradicción que encontraremos a menudo. Y destaca en ellas una especie de culto casi (o sin casi) obsesivo al secreto. Además, los secretos van ampliándose conforme se sube de grado. Las diversas masonerías operan con distinto número de grados o jerarquías, pero  el rito más extendido,  el  Escocés Antiguo y Aceptado, abarca 33,  que van desde los tres inferiores o simbólicos a los tres superiores o sublimes. Los nombres de muchos de estos grados son curiosos: “Maestro secreto”, “Secretario íntimo”, “Sublime Caballero Elegido”, “Caballero de Oriente y Occidente”, “Caballero Rosa Cruz”, “Príncipe de Jerusalén”, “Caballero Kadosh”, etc. Los tres grados superiores, “Gran Inspector Inquisidor Comendador”, “Sublime y Valiente Príncipe del Real Secreto”,  y “Soberano Gran Inspector General” gobernarían a los inferiores. Ricardo de la Cierva cree que conforme se sube en la jerarquía se vuelve más preciso el carácter  anticristiano y pagano que achaca a la orden, hasta culminar en el rito del Arco Real. No entro aquí en cuestiones accesorias como las influencias atribuidas a los templarios, o a otras sociedades secretas como los Illuminati o los rosacruces, que han dado lugar a mucha especulación, en buena parte arbitraria. Pero ¿cuáles son los misterios y privilegios que tan celosamente guarda la orden y que debieran llevar “la luz” a los iniciados? “El secreto de la masonería consiste en que no tiene secreto”, han dicho algunos, con frase ingeniosa y despistante, pero sin significado: o lo tiene, o no lo tiene. Aparentemente el núcleo misterioso es lo que llaman el Arte, compuesto de recomendaciones éticas un tanto banales, y orientaciones para desarrollar una personalidad moralmente elevada. Así, al candidato se le presentan las herramientas: el calibre de 24 pulgadas, el martillo común y el cepillo. “El calibre para medir nuestro trabajo, el martillo para arrancar a golpes los nudos y excrecencias superfluos; y el cepillo para alisar y preparar la piedra y hacerla apta para las manos de un trabajador más experto. Pero nosotros (…) aplicamos estas herramientas a nuestra moral. Las 24 pulgadas representan las veinticuatro horas del día que, deben emplearse parcialmente en el rezo al Dios todopoderoso; dedicarse en parte al trabajo y al recreo; y en parte a servir a un amigo o Hermano en situación de necesidad, sin detrimento nuestro o de nuestras relaciones. El martillo representa la fuerza de la conciencia, que debe repeler todos los pensamientos vanos e inconvenientes que puedan perturbarnos durante alguno de los períodos indicados; con el fin de que  nuestras palabras y acciones puedan ascender inmaculadas al Trono de la Gracia. El cepillo nos señala las ventajas de la educación, por la cual nos convertimos en miembros adaptados de una sociedad regularmente organizada”.    Cuesta trabajo creer que tales cosas requieran tanto misterio. Y salta a la vista que una sociedad meramente filantrópica y humanitaria no precisa iniciaciones ni grados extraños u organismos secretos, como tampoco cultivar  una hermandad casi mística entre sus miembros, ni un aparato chocante de símbolos, atuendos, jergas y grados esotéricos, con preocupación extrema de evitar la curiosidad ajena. No hace falta mucha sagacidad para entender que hay ahí algo más que filantropía, razón y demás, y que una sociedad de ese estilo constituye por su naturaleza  un medio privilegiado para la conspiración, se produzca esta de hecho o no. Por ello no debe extrañar que la Masonería haya suscitado una densa prevención en medios muy variados.  La Iglesia la ha condenado por esa y otras razones, Franco la persiguió, los regímenes comunistas la han prohibido por ser una asociación burguesa, es decir, servidora de la explotación. También en medios protestantes ha suscitado  muchas reservas y oposición, pero en esos países ha gozado de mayor tolerancia, especialmente en Inglaterra y Usa, y también en Francia y en diversos regímenes latinoamericanos. El general Franco advirtió que la orden había desempeñado un papel patriótico en Inglaterra y en Francia,  apoyando los imperialismos de ambos países, pero que en España había sido esencialmente antiespañola. Ya hablaremos de ello. En todo caso, la influencia de la masonería en la historia de Europa y América desde la Ilustración es evidente.

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P. Uno de los relatos, de Adiós a un tiempo, “De comunista a teóloga”, ¿no puede aplicársele a ud mismo, que tantas vueltas da al problema de la religión?  –Hombre, yo no soy teólogo. Esos asuntos me interesan, creo que deben interesar a todo aquel cuyo horizonte mental o moral no esté enteramente absorbido por las preocupaciones de cada día. La idea de Dios es curiosamente racional: el mundo, la vida, no pueden deberse su existencia a sí mismos, luego ha de haber una fuerza externa a ellos que los ha “creado”. Pero nosotros somos una parte de esa creación, limitados por las condiciones de la existencia, de modo que poco podemos decir de esa “fuerza” misteriosa a la que suele llamarse Dios. Escapa a las posibilidades de nuestra razón.  P. En otro de sus relatos, ud habla de la impresión que les produjo a ud y una amiga suya, la vista de una puesta de sol desde lo alto de un pequeño yacimiento arqueológico prerromano. ¿Cómo explicarlo? –Hay cosas que nos llevan a una sensación del “más allá”, de lo que está o parece estar por encima de lo que vemos y sentimos en nuestro entorno. La muerte, desde luego, el cielo estrellado, el ocaso… El ocaso impresiona porque con él “acaba el día”, acaba en cierto sentido la vida, puesto que nos entra el sueño y caemos en la inconsciencia. Y nos encontramos con esta doble paradoja: lo que ha existido a lo largo de la jornada y hemos visto y sentido, deja de existir, no sabemos adónde va, mientras que el nuevo día que esperamos aún no existe y nuestro control sobre él es mínimo, se basa en la mera costumbre… Uno puede imaginarse lo que podrían sentir aquellas gentes, que tan en contacto vivían con la naturaleza. Para el hombre de hoy,  la impresión es más difusa, porque vive en un medio urbano o urbanizado, y está muy intelectualizado, generalmente se hace una idea falsa de la ciencia. Pero la ciencia nos sitúa en un universo tan inimaginablemente gigantesco y extraño a nuestras percepciones habituales que parece volver insignificante nuestra existencia con todas sus preocupaciones, penas y alegrías y deseos.  En mi libro sobre Europa hablo un poco de eso: la idea de Dios aterroriza y angustia en cierto modo y muchos creen que la ciencia calma esos sentimientos, pero es al revés: parece privar de todo sentido nuestra existencia.

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P. En “De comunista a teóloga”, usted aprovecha para trazar una pintura de la vida de entonces entre el estudiantado progre, de “cachondeo” sexual y demás. –Tiene algo de costumbrista. Los recuerdos no pretenden ser análisis políticos ni “teológicos”, aunque los aludan implícita o explícitamente. Como en el recuerdo sobre “el primer cementerio de Atenas”, así llamado…  No sé lo que realmente piensa aquella antigua comunista de Dios, es posible que se dedique a la chabacanería de “He visto a Dios, y es mujer y negra” y  bobadas por el  estilo, lo que llaman “teoría feminista”, etc. Y puede que no, claro, porque no volví a coincidir con ella.  Pero no entro ahí. La vida que llevábamos algunos o bastantes entonces creaba ciertas preocupaciones y tendencias y al mismo tiempo era producto de ellas. El fracaso de todo aquello, me refiero al marxismo, ha creado otras cosas.

 

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Masonería (III) Ritos masónicos / Perspectivas sobre el mal.

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Jue, 2018/08/09 - 12:45
   La cuestión de si la masonería es o no una sociedad secreta tiene gran importancia. Un indicio al respecto pueden ser sus ritos: Los ritos  se llevan a cabo en  los templos masónicos, llamados logias, un término arquitectónico en recuerdo de  la albañilería, y en reuniones llamadas tenidas. El cargo mayor de la logia, llamado Venerable Maestro,  preside sobre un estrado, asistido por un Diácono en el centro del lado de Oriente de la sala;  un Primer Vigilante se sitúa en el lado de Occidente, un Segundo  Vigilante en el lado Sur, y en medio permanecen los demás asistentes.  Hay dos Guardianes,  el Interior a la puerta de la logia y el Exterior, provisto de una espada desnuda, en el vestíbulo. Los presentes llevan mandiles con símbolos distintos para cada categoría y a menudo guantes blancos. Los símbolos, la Biblia, la escuadra, el compás, el mallete o martillo, tablas de resonancia, caja de herramientas, un nivel,  un bloque cúbico de piedra pulimentada y otro sin desbastar, etc., se colocan en lugares y formas precisas.  La tenida suele comenzar con un himno y a continuación, previo golpe de mallete, el Venerable Maestro dice: “Hermanos, ayudadme a abrir la logia”.  Se levantan todos y el Venerable llama al Segundo Vigilante por su nombre: “Hermano Tal, ¿cuál es el primer cuidado de todo masón?”. El  interpelado responde: “Comprobar si la logia está adecuadamente cerrada”, cosa necesaria para evitar la curiosidad de los profanos. “Haced que así sea”. Se informa al Venerable de que la logia está cerrada, y él pregunta al Primer Vigilante por el siguiente cuidado, con la respuesta consabida: “Comprobar que solo se hallan presentes quienes son masones”. Y siguen preguntas y respuestas retóricas  sobre los cargos y deberes de cada cual. En la masonería hay varios grados, con aperturas de tenida  algo diversas. A continuación, los reunidos se dedican a sus discusiones y  trabajos, que deben permanecer  secretos, al menos muchos de ellos. No me extiendo sobre las joyas,  cánticos, números místicos y otros signos típicos de la orden. Pero vale la pena detenerse  en el rito de iniciación. Parece que a Azaña, le pareció grotesco, según el tono despectivo con que menciona el suyo en el apunte de su diario, el 5 de marzo de  1932: “No se cabía en los salones de la [logia de la] calle del Príncipe. No me importó nada aquello, y durante los preliminares estuve tentado de marcharme. Había cuatro ministros, y Barcia, con una cadena de oro. Martínez Barrio, que es el gran gerifalte de la casa, no asistió”.  La intención de Azaña al hacerse masón parece haber sido puramente práctica: contrarrestar la influencia que tuviera su rival político Lerroux a través de la orden. No volvió a pisar una logia, al parecer. En cambio Juan Simeón Vidarte, allí presente y masón muy convencido, creyó notar a Azaña “visiblemente emocionado”, y expone parte del ritual: “Se oyen golpes violentos en la puerta del templo. El Venerable Maestro dice: “¿Quién osa interrumpir nuestros trabajos?”. “Soy el Hermano Terrible que conduce a un profano. Dice que es hombre libre, honesto y de buenas costumbres”. “¿Quién responde de él?”.  “Yo, que soy su conductor”. “Dadnos su nombre”. “Manuel Azaña Díaz”. “Hacedle entrar”.  Se oye el chocar de decenas de espadas…” (Las Cortes constituyentes, p. 365).  Como puede verse, se trata de una ceremonia realmente barroca. En la Masonería hay varias corrientes, pero las dos principales y realmente directivas son las Grandes Logias, de origen inglés, y los Grandes Orientes, de origen francés, de cuyas diferencias hablaremos luego. Resumo el rito iniciático de la Gran Logia, poco distinto del  Gran Oriente. El Guardián Exterior  (Hermano Terrible en el Gran Oriente), encargado de cerrar el paso a los profanos, prepara al candidato en el vestíbulo de la logia, cerrando la puerta exterior y la de paso a la logia misma.  Quita al candidato la chaqueta, chaleco, cuello y corbata y todos los artículos de metal que lleve encima, le abre la camisa para dejar el pecho izquierdo al descubierto y le enrolla sobre el codo el guante derecho. Le sube la pernera izquierda del pantalón sobre la rodilla,  le sustituye el zapato derecho por una zapatilla, le coloca alrededor del cuello un lazo corredizo y le cubre los ojos con un capuchón. Después, el Guardián da en la puerta de paso a la logia unos fuertes golpes ceremoniales, a los que siguen unas preguntas rituales del Venerable Maestro sobre el candidato, como si no lo conociera. El Guardián Exterior le “informa”: –Es el señor Tal y Tal, un pobre candidato  en estado de oscuridad, que ha sido bien y dignamente recomendado, reglamentariamente propuesto y aprobado en logia abierta, y ahora llega por su propia y libre iniciativa, convenientemente preparado, y suplica humildemente ser admitido a los misterios y privilegios de la Francmasonería. La ceremonia de iniciación prosigue con muchas preguntas y respuestas, signos y gestos rituales, hasta el largo y  pomposo juramento, que gira en torno al secreto:  “Sincera y solemnemente juro que siempre ocultaré, esconderé y jamás revelaré parte ni partes, punto ni puntos, de los secretos o misterios propios o que pertenezcan a los Masones, que puedan en adelante ser conocidos por mí o se me comuniquen en el futuro, a no  ser a algún o algunos verdaderos y legales Hermanos y ni siquiera a ellos sin la debida comprobación, estricto examen  o segura información de un Hermano (…)   Además prometo solemnemente que no escribiré esos secretos, ni los dictaré, grabaré, marcaré, esculpiré o dibujaré de cualquier otra manera ni provocaré ni toleraré, si está en mi poder hacerlo,  que así se haga por otros, sobre cualquier cosa móvil o inamovible bajo la bóveda del cielo (…) Juro observar todos estos puntos sin evasión, equivocación o reserva mental de cualquier clase, bajo una pena no menor  –en caso de violación de  alguno de ellos, de que mi cabeza sea cortada, mi lengua arrancada de raíz y enterrada en la arena del mar sobre la línea de la marea baja o a distancia de un cable desde la playa, donde la marea fluye y refluye  dos veces en veinticuatro horas , o el más efectivo castigo de ser marcado como un individuo conscientemente perjuro, privado de toda dignidad moral; etc. Hecho el juramento, el Venerable Maestro pregunta al candidato cuál es su mayor deseo, respondiendo este que desea  la Luz. El Maestro hace una serie de señales, los hermanos aplauden, se le quita al candidato parcialmente la capucha de modo que pueda ver una Biblia ante él. Se le explica que las tres luces de la masonería son las Sagradas Escrituras (interpretadas como veremos),  la Escuadra y el Compás.  “Las Escrituras han de gobernar nuestra fe, la Escuadra regular nuestras acciones y el Compás mantenernos en la debida vinculación con toda la Humanidad, particularmente con nuestros Hermanos.   Le señala también la existencia de tres luces menores, que “representan al Sol, para regir el día, la Luna para gobernar la noche y el Maestro para dirigir su logia.  Y le advierte que  durante la iniciación ha eludido “dos grandes peligros: los de ser apuñalado y estrangulado, porque a vuestra entrada en la logia este puñal (lo empuña y muestra al candidato) se esgrimió hacia vuestro pecho izquierdo desnudo de modo que si intentabais lanzaros hacia adelante hubierais provocado vuestra propia muerte (…) Esta soga con su nudo corredizo alrededor de vuestro cuello hubiera hecho fatal cualquier intento de retirada; pero el peligro que os aguardará hasta vuestra última hora es el castigo por vuestro juramento, vuestra garganta cortada si inicuamente reveláis los secretos de la Masonería “. Luego le notifica la existencia de varios grados en la orden, cada cual con sus secretos propios. Para empezar con ellos le enseña  las señales para reconocerse entre sí los adeptos “y distinguirnos del resto del mundo”. La presencia de escuadras, niveles y plomadas indica también al masón.

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P. ¿Diría ud que el diablo, el mal, está presente en los demás relatos, o parte de ellos, de Adiós a un tiempo?

–Los relatos no los enfoco desde la idea del bien y el mal. Procuro ser lo más objetivo que me es posible, a pesar de que se trata de cosas que me afectan directamente, incluso profundamente. El bien y el mal se presentan a veces con gran fuerza, pero más en general de manera poco visible.  Por ejemplo el relato sobre el canto del ruiseñor: no es posible ahí hablar de bien y de mal, o del diablo. Aparte de que el mal se transforma en bien y viceversa, y que el bien de unos es el mal de otros.

P. ¿Esa indefinición podría percibirse en su primer relato sobre Delgado de Codes, muerto por la policía?

–Por ejemplo. Expuse ayer la concepción marxista de la historia. Para un marxista y para una persona tradicional, el bien y el mal son cosas opuestas, de modo que los compañeros de Delgado consideraban un asesinato lo que sus adversarios entenderían como un acto justo.  Para el hombre de la calle, depende de qué simpatías políticas tenga. Para  la policía, en cambio, se trata de una cuestión básicamente técnica: cumple órdenes y eso es todo. ¿Dónde está ahí el diablo? Por mi parte he de dividir mi actitud entre el viejo compañerismo y amistad, y la idea clara de que nuestra causa era monstruosa. Por eso digo que nuestra mente se plantea problemas que no puede contestar con la claridad y seguridad que nos gustaría. Adán y Eva mordieron la fruta de aquel árbol, pero se ve que no la comieron del todo, de modo que abandonaron la inocencia del instinto  y entraron en la esfera moral, sin lograr dominarla.

P. Otro caso parecido: aquel exiliado que podría haber sido El Campesino y que se le veían deseos de recuperar algún tesoro en España… ¿Bueno o malo?

–El paso del tiempo modifica las cosas, ¿no? Resulta ridículo, por ejemplo, ponernos como fieras condenando hechos de un pasado que ya no tiene relevancia. Es más importante entender la lógica de esos sucesos, por lo que puedan servirnos, que dedicarse a condenas morales que serían arbitrarias. A menudo nos sentimos muy buenos y virtuosos haciendo esas condenas realmente  gratuitas. El caso de El Campesino es muy instructivo  e interesante por muchas causas. Pero, vamos, siendo sincero, dudo de que el personaje fuera el mismo. No obstante cabe la duda. Por otra parte, ya dije, el Diablo tiene que ser un personaje muy poderoso. Fíjese en el relato de Job: es Satanás quien tienta a Dios y le hace tratar a Job de manera…

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Saliendo al paso

*Ese horrendo falo gigantesco en medio de Barcelona es un verdadero insulto machista. *La historiografía antifranquista atribuye a aviones alemanes el puente aéreo sobre el Estrecho, una innovación en el arte militar. Fue decisión de Franco e iniciada con aviones españoles. Cuando intervinieron alemanes e italianos, su principal objetivo estratégico estaba logrado *Se habrán preguntado ustedes por qué el Frente Popular fabricó tantos carteles llamando a los obreros y campesinos a trabajar de duro por “su causa. Los carteles eran necesarios porque obreros y campesinos trabajaban y luchaban muy poco por “su causa”. *¿Fue triste la guerra civil? Izquierda y separatistas la provocaron y organizaron. Lo bueno es que muchos se alzaron contra ellos y ganaron. Lo triste, tristísimo habría sido que hubiera ganado el Frente Popular, alianza de totalitarios y separatistas. *Es increíble la cantidad de idiotas que dan clase en la universidad. Y cada vez va a peor *La guerra civil fue como una intervención quirúrgica in extremis. Muy y dolorosa, pero absolutamente necesaria. Totalitarios y separatistas iniciaron la guerra y fue preciso librar a España del totalitarismo, la disgregación y la destrucción de su cultura cristiana que traían consigo. *El PSOE siempre fue una banda de cacos. El PP siempre fue una banda de señoritos frívolos, incultos y necios. Hay excepciones en los dos casos, pero en ninguno marcan la línea. *Es imprescindible exigir las actas de los chanchullos clandestinos entre ZP y la ETA. Es una cuestión esencialísima en una democracia. *”feminizar la política” es histerizarla y hacerla todavía más arbitraria y mafiosa. Estas perturbadas se arrogan desvergonzadamente la representación de las mujeres, como los comunistas de los obreros o los separatistas de los catalanes.

 

 

 

 

 

 

 

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PSOE (XIII) La cuestión de la legitimidad /La cuestión del diablo / La masonería (II)

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Mié, 2018/08/08 - 10:20
La huelga revolucionaria de 1917 estaba planteada para derribar la monarquía al modo como se derrumbó al zarismo en Rusia. La intentaron los revolucionarios, y particularmente el PSOE, como vimos, con la convicción de que el régimen estaba muy débil, pese a que las circunstancias diferían mucho de Rusia. Allí un régimen autocrático, aunque en proceso de liberalización, se veía acosado por una guerra desastrosa, mantenida en favor de los intereses de Francia e Inglaterra mucho más que los de Rusia. En España, el régimen era claramente liberal y en buena medida democrático, y había sabido esquivar la guerra europea. No obstante, su debilidad era cierta, y de no contar en aquel momento con un hombre del temple de Dato, es casi seguro que hubiera sucumbido. Esa debilidad de manifestó en su incapacidad para contrarrestar la inmediata campaña de propaganda orquestada por los derrotados, que llevó a sustituir a Dato por García Prieto, modelo de la mediocridad prevaleciente en el régimen, permitió al PSOE llegar a las Cortes, y a los demás realizar sin problemas su agitación y propaganda desde las instituciones y fuera de ellas. Así, la derrota, en lugar de hundirlos, los legitimó.    Pero la raíz profunda de la debilidad de la Restauración era una debilidad psicológica nacida de una sensación de ilegitimidad. Pese a la catastrófica experiencia de la I República, los republicanos se sentían legitimados por su “europeísmo”, que en su tradición se asimilaba a la imitación de Francia.  Los separatistas, por el concepto abierto o implícito, de constituir una “raza superior”, que debía separarse del resto (Arana) o dirigir, es decir, dominar y explotar, al resto del país (Prat de la Riba, Cambó). Frente a unos y otros, la Restauración carecía de valedores intelectuales (Menéndez Pelayo, pese a su evolución liberal, era ignorado, simplemente por los nuevos, los regeneracionistas a cuya cabeza emergía Ortega y Gasset, muy inferiores a él como pensadores políticos e históricos);  y la derrota del 98, aunque sin efectos prácticos inmediatos,  había sumido al régimen en una sensación de ineptitud y precaria legitimidad, sustituida por cierto cinismo práctico, también entre sus propios políticos.     El ataque más profundo y radical a la legitimidad del régimen procedía de anarquistas y socialistas. Esencialmente, el marxismo predicaba que a lo largo de la historia y desde un supuesto comunismo primitivo, todas las sociedades se basaban en la explotación de la mayoría por alguna minoría, que utilizaba el estado como aparato de violencia para asegurar su dominio, y a la religión como instrumento para aquietar con ilusiones ultraterrenas los ánimos de los explotados. Ello era producto, en parte principal, de la escasez de recursos debido a insuficiencia técnica, pero el propio desarrollo “capitalista” estaba superando esa escasez, haciendo posible  una sociedad igualitaria, comunista, sin explotación del hombre por el hombre. Ello suponía dos cosas: la ilegitimación de un régimen que mantenía la explotación y las desigualdades sociales, y una doctrina implícita o explícita de guerra civil contra el régimen explotador.    Estas doctrinas, por su sencillez y aparente coherencia, seducían a muchos intelectuales y no encontraron una refutación clara de los políticos  ni de los escasos intelectuales del régimen, que se veían así radicalmente deslegitimados. Ortega, que nunca entendió el marxismo,  elogió mucho al PSOE como factor de “modernidad”, Unamuno se hizo  socialista y predicó la guerra civil por un tiempo, y casi todos los intelectuales mostraban un respeto reverencial hacia el PSOE, precisamente por su doctrina, por otra parte de rasgos asimilables al cristianismo: “los nada de hoy todo han de ser”, cantaba la Internacional: “los últimos serán los primeros”. Y no en un nebuloso “reino de los cielos, sino aquí, en la misma tierra. Desde la intentona revolucionaria de 1917, el régimen de la Restauración viviría aún casi seis años, pero en continua turbulencia    El problema de la legitimidad es crucial en el análisis del poder, lo he tratado en La guerra civil y los problemas de la democracia y otros, pero rara vez aparece de forma explícita en la historiografía corriente.

La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)

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 P. ¿Cómo puede ser interesante el diablo si no se cree en él? –El diablo, a mi juicio, es la personificación imaginaria del mal. Sus representaciones tradicionales reúnen una serie de símbolos que aluden al poder tiránico, a una sexualidad pervertida, etc., algo parecido a las representaciones de la Quimera clásica. Esto lo ha estudiado convincentemente Paul Diel.  Es una representación fantasiosa, pero que ha dado lugar a todo un folklore y un arte, a una cultura. Indudablemente se trata de un tema muy interesante. P. Pero si no se cree en su existencia tendrá el mismo interés que los fantasmas, como instrumentos arbitrarios para provocar  terrores infantiles.

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–Sí, pero no. El diablo como tal no existe, pero el Mal sí. Y una vez se ha recubierto con los símbolos mencionados, alguien puede llegar a verlo “realmente”. Como una especie de alucinación, si se quiere, pero… En Adiós a un tiempo, titulo el relato “El hombre que quizá vio al diablo”: ese “quizá” es algo irónico, pero también implica una posibilidad: el hombre que vio una encarnación del mal. Claro que hay cierto desajuste, porque el diablo tendría que aparecer como un personaje enormemente poderoso, mientras que lo que él vio serían pobres diablos, pero seguramente se refería a que por debajo de la superficie de la sociedad bulle el mal en forma clandestina… También me impresionó mi encuentro con él, al caer la tarde bajo las gárgolas de la Tour Saint Jacques, donde se reunían los peregrinos a Santiago… Por cierto que el Camino de Santiago podría dar lugar, con un poco de imaginación y por sus rasgos misteriosos, a algo de esa literatura que Julián Marías echaba en falta sobre la España de la Reconquista. Pero, bueno, las conversaciones con aquella persona, o con el curioso peruano que afirmaba haber visitado en sueños la tumba de Durero y charlado con él, indican un mundo extraño y sugestivo, también peligroso para la salud mental.

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¿Es la masonería una sociedad secreta? La Masonería o Francmasonería, cuyos miembros se autodenominan “hijos de la Luz”, se ha considerado tradicionalmente una sociedad secreta, entrar en la cual exige un rito de iniciación. La palabra masonería alude a sociedades antiguas de albañiles o constructores de templos y otros edificios. Según parece, existían ya en tiempos de Roma  y luego se adaptaron al cristianismo, conservando reminiscencias paganas. Tenían interés en guardar los secretos del oficio, que envolvían en esoterismos y ritos más o menos pintorescos. Los masones se declaran procedentes de esas sociedades,  cosa posible aunque no  del todo probada, y aquí poco relevante, porque  la masonería actual comienza en el siglo XVIII, con un período de formación a finales del XVII en Escocia e Inglaterra, y por influjo y orientación de personajes ajenos a la albañilería. A esta nueva masonería suele llamársela especulativa para distinguirla de la anterior u operativa, y puso especial atención en integrar a personas influyentes, como políticos, militares, magistrados e  intelectuales diversos. De hecho  ha sido la sociedad de su tipo más exitosa de  la historia y el interés por ella se debe precisamente  a su influencia política y social, exagerada o no, pero indudable en los últimos dos siglos. Sobre la masonería han corrido  mil rumores, siendo difícil, de primeras, distinguir lo verdadero y lo falso en ellos.  Procederemos, pues, a partir de la ignorancia, resumiendo algunas opiniones. Los propios masones se presentan como miembros de una orden, fraternidad  o sociedad filantrópica, respetuosa con el poder público y las religiones, ceñida a labores humanitarias y caritativas en pro de los derechos humanos, la libertad y la razón. Así lo acepta el estudioso jesuita Ferrer Benimeli. La aversión antimasónica de algunos poderes obedecería a que estos defienden  el despotismo, la superstición y la  ignorancia. Otros estudiosos la han tenido por una empresa diabólica, y así lo ha razonado el historiador Ricardo de la Cierva, entre otros. Para el general Franco, la masonería “no representaba la lucha franca, que incluso el marxismo ha presentado muchas veces: era la lucha sorda, la maquinación satánica, el trabajar en la sombra, los centros y los clubs desde los cuales se dictaban las consignas (…). Sobre los Estados, sobre la vida propia de los gobiernos, existe un superestado: el superestado masónico” (Amanecer, Zaragoza, 12 de IX 75). También encontramos testimonios de ex masones que califican a la orden como una asociación de ingenuos algo estrafalarios. El propio Azaña, que entró en ella, alude con visible desdén a sus barrocas ceremonias. Por su parte,  el intelectual italiano Benedetto Croce resumió así su juicio: “Escucho las jactancias de esa institución sobre su grande y saludable eficacia; escucho las atroces acusaciones que le lanzan sus adversarios (…) Y me inclino a creer que jactancias y acusaciones son por igual exageradas (…) Pero conozco la mentalidad masónica (…) y veo en ella un serio peligro para la cultura italiana  (…) Abstractismo y simplismo (…) Simplifica todo: la historia, que es complicada, la filosofía, que es difícil, la ciencia, que no se presta a conclusiones precisas, la moral, que es rica en inquietudes y contrastes. Pasa triunfalmente sobre todas esas cosas en nombre de la razón, de la libertad, de la humanidad, de la fraternidad, de la tolerancia. Y con tales abstracciones pretende distinguir a golpe de ojo el bien del mal y clasifica hechos y hombres por signos externos y por fórmulas” Y califica su ideología de “pésima no solo intelectualmente sino también moralmente” (Cultura e vita morale, 1914,  p. 162-3). Hay, por tanto, opiniones para todos los gustos. Empecemos por examinar si se trata de una sociedad secreta o no. Este dato es crucial, porque una sociedad de tal índole  persigue por su propia naturaleza fines ocultos,  en función de los cuales aspira a manejar al resto de la gente sin que esta se percate.  Frente a esta acusación, la masonería suele insistir en que no es secreta, sino solo discreta, al igual que cualquier otra sociedad o club. Para dilucidar la cuestión, lo mejor es recurrir a sus propios rituales, que permanecieron mucho tiempo sin estar escritos y nunca lo fueron en España antes de que Ricardo de la Cierva los tradujera del inglés en su libro El triple secreto de la Masonería”, de gran valor documental. De la Cierva lo plantea como crítica desde el catolicismo, pero aquí me limitaré a hacer una exposición descriptiva.
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El problema de la masonería (I)

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Mar, 2018/08/07 - 12:13
(Artículo de hace más de un año) Desde luego, no puede igualarse liberalismo y masonería. Probablemente la mayoría de los liberales no tienen ni han tenido relación con la masonería, y bastantes incluso han sido hostiles a ella. Pero también es verdad que la masonería ha tenido gran influencia en la difusión del liberalismo. Buen número y varios de los principales líderes de la independencia useña fueron masones, y así ha seguido siendo desde entonces. La masonería fue también un instrumento muy importante en la liberal Inglaterra del siglo XIX y antes, y en la expansión de su imperio. También desempeñó un papel de primer orden en la Revolución francesa, en los movimientos revolucionarios de corte liberal en la Europa del siglo XIX, en las guerras de independencia en Hispanoamérica, también de corte liberal,  y en los grupos liberales y republicanos de España de dicho siglo. También tuvo su parte en el intento de encauzar la revolución rusa  de febrero de 1917, en la II República española, en el intento de aislar a la España franquista, y en muchos otros sucesos políticos de grandes consecuencias. Según parece, el número de masones en el Parlamento de la UE es muy elevado, y el aire anticristiano que viene tomando esa organización  internacional tiene probablemente algo que ver. Ideologías como la “de género” o el abortismo, emplean argumento de tipo liberal y son defendidos en general por los masones. Con gran frecuencia encontramos masones, más o menos influyente y más o menos numerosos, en los sucesos políticos euroamericanos –y no solo– de los últimos dos siglos y medio, y la masonería ha convivido muy bien con los regímenes inglés, useño, francés y los de Hispanoamérica, entre otros.    La masonería ha aumentado su influjo mediante organizaciones dependientes, como ligas de derechos humanos y similares. Y siempre ha insistido en que la calidad de “hijos de la luz” o “hijos de la viuda”, es decir, de masones, no estaba reñida con ninguna religión o credo político, salvo los abiertamente antimasónicos, de modo que podía pertenecer a ella lo mismo un católicos (pese a las condenas de la Iglesia) que un budista, un musulmán o, en alguna de sus ramas principales, un ateo; lo mismo un demócrata que un marxista (los hubo o hay, aunque la URSS proscribió la masonería como  “organización burguesa”), un anarquista, un fascista (hubo fascistas masones), etc. Aunque  la corriente principal de la masonería se orienta claramente hacia el liberalismo.    Por consiguiente, no puede estudiarse el liberalismo sin esa conexión, como tampoco la masonería sin su tendencia liberal, aunque ambas cosas, como dije al principio, no son lo mismo, por más que algunos quieran identificarlos, o extiendan la indudable influencia de la masonería a una especie de poder omnímodo detrás de cada suceso nefasto en los últimos dos siglos y medio.    Solo la constatación de estos hechos indudables demuestra lo extremadamente dudoso de las pretensiones de dicha organización de no tener otros fines que los humanitarios al margen del poder, y de actuar solo “discretamente”. Ahora bien, no menos chocante es que el liberalismo haya admitido tal sociedad secreta, pues no existen en medios liberales, hasta donde yo sé, condenas algo contundentes a ella. Y deberían existir, porque, por todas sus características de secretismo e influencia oculta a través de su hermandad “discreta”, la masonería choca con principios liberales como la igualdad de principio o ante la ley o la publicidad que ha de acompañar a las libertades públicas, por no hablar de sus barrocos y desde luego nada racionales  rituales de iniciación, etc.    El problema nos lleva a otra pregunta. ¿qué es, en fin, la masonería?  He publicado en este blog un ensayo sobre la misma, y en mi ensayo sobre Europa la he tratado asimismo. Podemos definirla, en fin, como una religión, con sus templos, mitos, ritos, etc., que pretende estar por encima de las demás;  religión gnóstica,  no abierta a todo el mundo, sino limitada a iniciados con distintos grados o jerarquías, cuyos supuestos saberes especiales les permitirían manipular a los “profanos” (se supone que por su bien); y de carácter prometeico, ligado a la idea por así decir salvífica de la técnica. Por todo ello es anticristiana, y muy posible su carácter secreto se entienda como un modo eficaz de corroer y socavar al cristianismo, muy especialmente en su versión católica.    En suma, sin entrar en otro tipo de derivaciones o especulaciones, creo que estos hechos son innegables: su carácter de religión prometeica, gnóstica, secreta y de influencias oscuras, que deberían repugnar a todo liberal; y desde luego anticatólica. Y sin embargo, insisto, el liberalismo se ha mostrado por lo general muy poco crítico con  la masonería. Quizá sea hora de clarificar esta cuestión.

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En “Años de hierro, sobre la posguerra española (España disfrutó de unos años 40 mucho mejores que casi todo el resto de Europa), trato el asunto de las trece “rosas”, colaboradoras del terrorismo. Otras muchas “rosas” fueron violadas y asesinadas por los rojos, y “El País” y Sánchez se ciscan en ellas.

                                                    Años De Hierro, Los (Historia Del Siglo Xx)

*Todos los corruptos, etarras, sociatas, separatistas, peperos, podemitas… están contra Franco. ¡Cuánta unanimidad! ¿Por qué será?

*Critica Tertsch cómo las televisiones, incluidas las públicas, atacan desvergonzadamente a Casado con lo del máster. Pregunto: ¿cómo se han apoderado de los medios públicos esa caterva de canallas y corruptos. El partido de Pablo Casado lo ha fomentado al máximo. Casualmente. Recibe su merecido.

*Recuerden que la Cifu ya insinuó que Casado iba a tener problemas con el máster. ¿Y por qué no se le crean problemas serios a Sánchez con sus títulos? Todos los políticos, de PSOE o del PP, son pícaros incultos que se quieren hacer los intelectuales para engañar a la gente.

*La izquierda en España siempre fue liberticida, y no cambió con la transición. Pero la culpa mayor es la de una derecha inculta, frívola y señoritil, que nunca se preocupó de la realidad histórica y ha apoyado y finalmente adoptado el gigantesco fraude

*Azaña fue un aspirante a dictador sobrepasado por otros más dictadores que él.

*Santos Juliá es uno de los historiadores más embusteros del país. Creo que solo le supera Ángel Viñas, aunque la competencia es fortísima. Algo sobre Juliá (ex sacerdote, ¿les suena?): https://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/santos-julia-defiende-a-los-pobres-40052/ …

*No cometió ningún error TVE al llamar presos políticos a los etarras: lo son desde Suárez (y salvo Aznar). Desde que, por presión de “El País”, se buscó a la ETA “salida política” se justificaron sus asesinatos como actos políticos: http://www.piomoa.es/?p=7766

*Ante la inhibición culpable del episcopado sobre la tumba de Franco, es necesario que los católicos conscientes tomen la iniciativa defendiendo al hombre que salvó a la Iglesia del exterminio. Difundan el manifiesto católico por Franco.

*Lo peor de estos separatistas, así como de la ETA, es su pésima educación: aún no han dado las gracias a los gobiernos PSOE y PP que tanto les hay ayudado, financiado y marginado cualquier resistencia. Son gentuza.

 

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P. El caso de “el hombre que quizá vio al diablo”, ¿cómo lo enfocaría después de tanto tiempo? –Ante todo, yo tenía entonces dieciocho años y no había conocido a gente así, pero por eso mismo me llamó la atención. Algún lector, recientemente, lo describió como “un ángel”, cosa que yo nunca hubiera dicho. El lector debía de sentirse identificado con él, quizá se creyera también un poco “ángel”. Era el clásico ultracatólico con un toque paranoico, que veía conspiraciones masónicas o judías por todas partes y él mismo se sentía víctima de ellas. Sus aventuras y sus lucubraciones me parecían sin embargo muy interesantes, hasta diría novelescas si no se toma el adjetivo en plan frívolo. Naturalmente, podían tratarse en plan burlesco, pero me inspiraban algo así como un respeto muy aleado de escepticismo. Sabía bastante de historia y de política, aunque no estoy seguro de que no hilvanase mal los detalles, que en definitiva siempre iban a lo mismo. También cierta manía con los símbolos, cosa que también tienen los masones… P. No parece fácil combinar el respeto y el escepticismo. Si usted no creía lo que contaba, ¿cómo podía tenerle respeto? –Yo creía lo que me contaba de él mismo, porque no parecía fantasioso,  y de diversos datos históricos, estos al menos los tenía en cuenta como posiblemente reales; lo que no creía eran sus interpretaciones, son cosas distintas. Además, a mí, aunque educado en el catolicismo, ya entonces me causaban rechazo sus aspectos más rituales, iconográficos, milagreros y santeros. Recientemente vi la comedia italiana Si Dios quiere,y una de las escenas recoge las imágenes que se hacía un ateo furibundo de la Iglesia, y son realmente imágenes que provocan incomodidad intelectual y moral a muchas personas, a mí desde luego. No me importa que otras personas se sientan identificadas y consoladas con todo eso, siempre que no intenten imponérmelo.

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                               Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas P. No obstante, esas ideas e imágenes tienen influjo práctico, social, no puede usted desecharlas como si fueran cosas inanes. –Todas las ideas, religiosas y políticas, incluso metafísicas, tienen consecuencias prácticas y de un modo u otro buscan imponerse como el mejor gobierno de la sociedad, eso es cierto. Pero hoy por hoy ninguna lo consigue del todo, afortunadamente. Y las más peligrosas no son las de personas como “el hombre que quizá vio al diablo”, sino las LGTBI, que incluso pretenden controlar los sentimientos, o, en España, las antifranquistas en general. Creo que la cuestión radica en la fe: mucha gente cree que la fe (en Jesús o en otras cosas) es lo esencial y definitorio, mientras que yo creo más en las obras, en los actos y en el sentido de ellos, aunque ese  sentido a la larga se nos escape.  Ahora, a aquel hombre por lo demás interesante, le preguntaría: “¿Qué obras produce, desde hace siglos, esa fe que tú afirmas? ¿Qué ciencia, qué arte, qué pensamiento, qué invenciones? Reconoce que no gran cosa en comparación con las de esos países que tú descartas como agentes de Satanás o cosa así”. Es un problema muy serio, porque plantea problemas de fondo, que no se limitan al aspecto del mundo en el último período histórico.  P. ¿Usted cree que vio realmente al diablo? –Todo podría ser… Es un asunto  interesante, sobre todo si no se cree en él.

 

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El catolicismo no es solo cosa de los católicos / La originalidad literaria

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Lun, 2018/08/06 - 10:10
Una hora con la Historia se despide hasta septiembre:  El Cid, ¿héroe o mercenario? https://www.youtube.com/watch?v=v465-dv-HTI

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P- ¿No es una paradoja que ud, no siendo católico, pretenda decir a los católicos lo que tienen que hacer, al margen o en contra de sus obispos? –Creo que el catolicismo, en cuanto cultura, no es cosa solo de los católicos. Y los hechos objetivos son que Franco salvó a la Iglesia y la cultura cristiana del exterminio en España, por lo que la Iglesia, y junto con ella la sociedad en su conjunto,  tiene una enorme deuda moral con Franco. La inhibición de los obispos es claramente culposa, por lo que los católicos conscientes y la gente en general deben tomar cartas en el asunto. P. Pero, ¿no es lógico que la Iglesia,  que ya se disoció del franquismo en el Vaticano II, aumente su rechazo hacia un dictador asesino? –La Iglesia sabe perfectamente que Franco no fue un dictador asesino, esa es la propaganda antifranquista, elaborada precisamente por los comunistas, grandes demócratas y amigos de la Iglesia. Una democracia no funciona en una sociedad cargada de odios y empobrecida, y eso fue exactamente la república: empobreció al país y lo colmó de odios. El franquismo, en cambio, superó aquellas plagas, por lo que creó las condiciones para una democracia fructífera, no convulsa. Pero hay otra cuestión: a la larga, no puede haber democracia sin demócratas. Después de las elecciones del Frente Popular no quedó prácticamente ningún demócrata en España. P. Pero después de ganar la guerra, Franco pudo haber traído de vuelta la democracia. –Eso es pura palabrería. Los grandes partidos de izquierda y separatistas habían hecho imposible cualquier democracia y seguían siendo los mismos. Y la derecha no quería ni oír hablar de repetir la experiencia. Al terminar la guerra mundial, algunos locos o miserables querían imponer una monarquía democrática traída sobre los tanques anglosajones, es decir, por medio de lo que técnica y penalmente se llama alta traición. Y dando gran parte de poder al PSOE, el partido que había traído la mayor miseria, el mayor expolio y la guerra misma. En España, la experiencia casi nunca es analizada y sirve de muy poco. Era la vuelta de la estupidez y la canallería, auspiciada por algunos intrigantes y traidores monárquicos, nada inocentes. P. No obstante, si no al final de la guerra, en los años 60, por ejemplo. –Vamos al fondo del asunto: en un período corto puede haber democracia sin demócratas, mientras se mantenga la mecánica electoral. Pero antes o después alguno de los partidos utilizará el poder para corromper el sistema e implantar su propia tiranía. Eso es lo que pasa comúnmente en Latinoamérica y lo que pasa hoy en España. Los que hablan de una democracia después de la guerra civil o en los años 60 deberían reflexionar sobre el hecho de que, aún actualmente, apenas hay demócratas aquí, por falta de pensamiento  político. No es demócrata ninguno de los partidos del Congreso, aunque de momento permanece la mecánica electoral,  si bien muy manipulada. Lo he explicado cien veces y no lo repetiré ahora. Con Franco, la inmensa mayoría de la sociedad no quería hablar de democracia, porque le recordaba el caos y miseria de la república. Solo al final, con una sociedad próspera  y en lo esencial reconciliada, votó  por una democracia DESDE EL FRANQUISMO Y NO CONTRA ÉL.  Y así y todo, hoy tenemos una democracia fallida porque la ausencia de demócratas está destrozando el sistema,  con  leyes totalitarias sin que la mayoría se dé cuenta siquiera, premiando el asesinato como modo de hacer política, homenajeando a los asesinos, falsificando sistemáticamente la historia desde el poder, amenazando gravemente con disgregar la nación o disolverla en una UE a su vez en marcha hacia el totalitarismo… P. Pero usted no plantea ninguna alternativa realizable –Lo diré de otro modo: el antifranquismo es la enfermedad que está destrozando la democracia y a la misma España. Y volver a la situación decidida en diciembre de 1976 pasa por reivindicar el franquismo y su fructífera herencia. Y por eso es tan importante la batalla por la tumba de Franco. Que es una batalla política y cultural ¿Es eso realizable? Claro que lo es, si cada vez más gente se deja de lamentaciones y planta cara. El manifiesto que propongo trata de denunciar la situación alzando una bandera, por así decir. Esa es mi tarea. Pero es preciso discutir el manifiesto, llegar a un consenso como ante el proyecto de ley liberticida de hace meses, recoger firmas y organizar un movimiento. Y eso es tarea de otros. ¿Es realizable todo ello? Por supuesto, es solo una cuestión de proponérselo o preferir el lloriqueo o la inhibición culpable.

La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)

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 P. De lo dicho se deduce que usted considera muy originales sus obras. –Veamos. Mis obras de historia siguen metodologías y llegan a conclusiones diferentes de las que puede ver a derecha e izquierda. Un aspecto ya se lo dije: usted no puede explicar los hechos sin explicar, aunque sea en esquema, las ideologías en juego, cosa que se suele obviarse casi siempre, de modo muy inadecuado. Yo lo hago siempre. En el libro sobre la Reconquista expongo una aproximación, breve pero necesaria, al cristianismo y al islam, y también voy comentando las distintas actitudes culturales y políticas, incluso militares, que generan… Mis conclusiones son casi siempre originales. A mi juicio, la historiografía española es a menudo muy detallada, pero suele adolecer de análisis y síntesis precarios y de cierto provincianismo… P. Me refería a las obras literarias. –Lo mismo. Sonaron gritos y golpes a la puerta no entra en ninguna tradición novelística española, no sé de ninguna planteada de modo parecido. Tiene mucha acción y aventura –en la literatura española hay poco de eso– pero no es de acción y aventura propiamente hablando.  Ni tampoco se parece a novelas extranjeras que yo conozca. P. ¿Ni siquiera a la tradición inglesa, que tanto dice que le influyó? –Es una tradición muy importante y me influyó relativamente y siendo muy joven. Hace decenios que apenas leo novela. La literatura española actual me parece de una trivialidad espantosa, aunque técnicamente sea entretenida. Me alegro, por cierto espíritu patriótico,  de los éxitos de Pérez Reverte o de Julián Marías en el extranjero, por ejemplo, pero las obras de ellos que he leído me parecen flojas, cada una en su estilo. Debe de ser un mal que afecta a toda Europa desde la II Guerra Mundial. P Usted ha dicho que su Viaje por la Vía de la Plata se inspiró en Cela y ha calificado a este del mejor o uno de los máximos novelistas españoles desde la posguerra acá El Viaje por la Vía de la Plata se inspira en el Viaje a la Alcarria en el sentido de que su lectura me espoleó, pero no tiene nada que ver con Cela. Hay también libros de recuerdos de autores que han conocido a personajes importantes y exponen sus encuentros y hacen juicios más o menos agudos. Pero en Adiós a un tiempo creo que no hay ningún personaje importante, convencional o socialmente hablando. Cela trata a menudo a personajes vulgares y corrientes, en novelas o de otro modo, pero casi siempre lo hace en plan costumbrista cutre, con un fondo de desprecio, cosa que no creo haber hecho… No tengo un concepto muy elevado de mí mismo, sí de algunos de mis trabajos, y veo en la gente, incluso en la de apariencia más anodina, un fondo misterioso, sea yo capaz de expresarlo o no. El gran problema de Cela es una especie de banalidad deliberada, que convierte a sus personajes en caricaturas. P También trata usted con cierta irrisión a gente con la que se encontró, por ejemplo, a los buscadores de tesoros templarios, o al que creía haber visto al diablo en París, o al supuesto “Campesino”, o al ligón de playa y puto de homosexuales… –¿Le da esa impresión? No creo que sea así. Se trata de personajes pintorescos, quizá haya cierta ironía en el tratamiento, pero no creo haberlos caricaturizado ni presentado con desprecio. Siempre me ha preocupado el carácter  e historial único de cada persona, y he procurado exponer brevemente alguna pincelada de ellos, pues en la mayoría de los casos se trató de encuentros breves o poco prolongados…

 Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

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RAMADAN

«Hani Shamshoun Girgis, fotografo cristiano di 31 anni, dipendente del quotidiano Tahrir, è stato fermato il 5 giugno alla stazione di Giza (Egitto, ndr) dalla polizia. Quando gli agenti, dopo aver frugato nel suo zaino, hanno trovato all’interno una bottiglietta d’acqua l’hanno accusato di non osservare il Ramadan. «Si sono arrabbiati e mi hanno portato alla stazione di polizia ferroviaria come se fossi un criminale. Nell’ufficio un agente mi ha detto: “Perché ti porti dietro una bottiglietta d’acqua durante il Ramadan?”. Io gli ho risposto che non digiunavo perché sono cristiano, allora ha cominciato a insultarmi e mi ha detto che dovevo considerarmi in stato di fermo fino al calar del sole» (Tempi.it, 15.618).

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Manifiesto católico por Franco

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Dom, 2018/08/05 - 13:21
Los actuales planes del gobierno –secundado con más o menos fervor por los demás partidos en las Cortes–, de profanar y ultrajar los restos de Franco, han dado lugar a un manifiesto en contra firmado por numerosos militares. Creo indispensable otro de los católicos en el mismo sentido, para el que propongo el siguiente texto u otro semejante. Como es sabido, el Frente Popular fue esencialmente una alianza de separatistas, totalitarios y golpistas, con fuertes  rivalidades y odios internos, manifiestos en represalias, torturas y asesinatos entre ellos, cosa que se trata de olvidar, borrando arbitrariamente  parte significativa de la realidad histórica. No obstante esos odios,  había al menos una cosa en la que estaban todos de acuerdo: la Iglesia católica debía ser aniquilada y erradicada del presente y en lo posible del pasado de España. En consecuencia, el Frente Popular organizó durante la guerra civil y aún antes, el exterminio,  menudo con sadismo extremado, del clero y de muchas personas distinguidas por su catolicismo,  la destrucción sistemática de  templos, a menudo de gran mérito artístico, monasterios de poso histórico, bibliotecas valiosísimas y hasta cruces de los cementerios. Se trató, técnicamente, de un genocidio. Esa labor fue acompañada del saqueo de bienes y tesoros artísticos,  utilizados luego para asegurar un exilio bien llevadero a los dirigentes. En esa tarea participaron todos los partidos, unos con más intensidad que otros, y alguno encubriendo  o  justificando  la persecución ante el exterior. Una persecución que acarreó un grave descrédito al Frente Popular  en los países democráticos, incluso en aquellos tradicionalmente hostiles al catolicismo, donde la mayor parte de la opinión pública la vio como la explosión de barbarie que sin duda fue. La razón de esa política que, mirada en retrospectiva, deja una impresión de alucinamiento,  estribaba y estriba en la noción ideológica de que la Iglesia era la causante de un atraso español  muy exagerado por la propaganda de esos partidos; y de todos los males sociales concebibles. Por tanto su influjo debía ser sustituido por el de unas ideologías que traerían al país, o a algunas de sus regiones separadas, una brillante ilustración, libertad y prosperidad. De hecho se trataba de ideologías importadas y vulgarizadas al nivel de simples consignas, que no solo originaban odio a la Iglesia, sino entre esas mismas ideologías. Quizá fue ello lo que llevó al escritor liberal Gregorio Marañón, uno de “los padres espirituales  de la república”,  a tacharlas acremente de “estupidez y canallería”. No hará falta extenderse sobre las realidades que han generado en varios países europeos. Pero cualquiera sea la opinión sobre la Iglesia o las ideologías hostiles a ella, el hecho histórico evidente es que el cristianismo constituye la base y raíz de la cultura tanto española como europea, habiendo generado una acumulación simplemente gigantesca de arte, ciencia y pensamiento manifiesta en la obra de miles de escritores, arquitectos, pintores, pensadores o científicos. Este mero hecho exige, tanto para creyentes  como para no creyentes, una actitud de esencial respeto, cualquiera sea su criterio sobre la relación actual entre religión y política. La experiencia prueba que la pérdida de ese respeto conduce directamente a la barbarie, como ocurrió en España. Pues bien, los católicos,  y los no católicos que admitimos de estas evidencias, tenemos la absoluta obligación moral  y política de reconocer la importancia histórica de Francisco Franco en el salvamento de la Iglesia y de la cultura cristiana. Esta obligación corresponde en primer lugar al papa, los obispos y otras jerarquías eclesiásticas.  Y por tanto, debemos denunciar y oponernos con energía a los planes del actual gobierno de ultrajar los restos de aquel gran personaje histórico. No deben admitirse en modo alguno sus pretensiones de encubrir con la bandera de la democracia unos designios radicalmente antidemocráticos, provocadores de odios  que nos retrotraen precisamente a aquellos tiempos de barbarie.

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*El Torra sabe muy bien que sus principales cómplices son los gobiernos de Rajoy y de Sánchez. Quienes no quieren entenderlo son los que creen que Rajoy estaba contra él,  y Sánchez lo mismo. Es al revés, bobalicones. *¿Por qué las mujeres –feministas aparte– son más alegres que los hombres, viven más, se suicidan mucho menos, delinquen mucho menos, se emborrachan y drogan menos… ?¿No se enteran esas irresponsables de que viven bajo la opresión de un feroz patriarcado? *Sin la Reconquista, no habría España sino Al Ándalus, de lengua árabe, religión musulmana, poligamia, mujeres con burka, enorme analfabetismo, sharia…Los efectos de la Reconquista son plenamente actuales. ¿Entienden por qué es indispensable conocerla?
                                                                     La Reconquista Y España
*Periodistas, intelectuales y universitarios, callados como p. ante el plan de Sánchez de mutilar las libertades de opinión, expresión e investigación so pretexto de “apología del franquismo”. No tienen conciencia democrática. Lo revela también q este tuit no se retuitee por miles. *El gobierno quiere ilegalizar la Fundación Franco. El solo intento de hacerlo ya permite catalogarlo como gobierno delincuente. Lo mismo C´s y partidos que apoyan. La libertad no se divide a capricho del poder, y los demócratas tenemos el deber de defender a la Fundación. *Hoy, los gobiernos de la UE, con dos o tres excepciones, son verdaderas tiranías LGTBI.

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Historiografía e historiogonía / Dinámica del poder

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Sáb, 2018/08/04 - 08:59
La historiografía trata de describir los hechos históricos de acuerdo con las fuerzas, ideas y personajes que operan en ellas. Ello exige una fuerte disciplina intelectual para evitar fantasías, analizar los hechos, relacionarlos con lógica y extraer una síntesis, nunca definitiva,  eludiendo factores por así decir metafísicos. Por ejemplo, al analizar los orígenes de la guerra civil, expuse, centrándome en las declaraciones públicas y documentos del PSOE, cómo este quiso, organizó y se lanzó a la guerra civil en 1934. Y lo hizo con estas palabras. Esto, por otra parte, es natural, aun sin el aporte de la multitud de datos que expongo, porque la lógica del marxismo es la guerra civil. Para partidos de ese tipo, esas  guerras son positivas… si se ganan. E incluso si se pierden, porque pueden dar lecciones para la siguiente vez. Los medios pacíficos no se excluyen, pero como métodos de acumular fuerzas para la contienda final. Naturalmente, ese belicismo se justifica en la esperanza, supuestamente “científica”, de que dará lugar a una sociedad sin opresión ni explotación, etc. etc. Por tanto, la historia de aquel período debe incluir –cosa que generalmente pasan por alto los historiadores–, una síntesis de las ideologías que impulsan a hombres y partidos a comprarse de un modo u otro. Porque son hechos igualmente determinantes. Si no se hace así, la historia de cualquier cuestión concreta se convierte en un galimatías. Porque, claro está, los marxistas rara vez han defendido la guerra civil abiertamente en su agitación de masas, pues la idea provoca rechazo casi general, que falto de teoría científica, no entiende la férrea  necesidad de la historia, por lo que debe disimularse. Lo que hace la agitación es denunciar al gobierno que quiere derribar, extremando sus maldades, reales o inventadas, y creando así el clima de odio adecuado que derive a la guerra civil. Derrotada la intentona en el 34, el PSOE intensificó al máximo la campaña del odio y volvió de hecho a la guerra civil al falsificar las elecciones de febrero del 36, destruyendo la legalidad republicana, e implantando un proceso de terrorismo y arbitrariedad.
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La atención a los componentes ideológicos en cuestión creo que diferencia decisivamente a mis libros  de los estudios habituales, los cuales enfocan subrepticiamente los hechos siguiendo a  alguna de las ideologías en pugna, que no explican. Al ignorar los componentes ideológicos, el debate historiográfico (si lo hay) se convierte en una pueril discusión sobre qué bando mató más,  y similares. Pero en la guerra civil, del 34 en adelante, se ventilaba realmente la continuidad de España como una sociedad de raíz cultural cristiana, e incluso su continuidad nacional, ya que junto con el PSOE (y comunistas y anarquistas) obraban los separatistas y unos republicanos que odiaban el pasado español. Sin tener esto en cuenta, la guerra se convierte en pura propaganda (la guerra civil como golpe de unos malvados reaccionarios ante las progresistas aspiraciones de quienes querían imponer un régimen de tipo soviético, acompañado de una probable disgregación del país, y exterminar a la Iglesia. O bien, como afirman los señoritos del PP — escupiendo sobre la tumba de sus abuelos–, la guerra sería causada por unos locos sádicos que se tiraron al cuello de otros parecidos y arrastraron al país a una contienda sin sentido. El análisis permite descartar estos absurdos y entender un hecho o proceso histórico concreto con suficiente racionalidad. Es un pequeño ejemplo. Pero si salimos de hechos concretos como esta guerra para abordar procesos de gran amplitud o la historia como conjunto, esta “se nos presenta algo así como un inmenso puente de comienzo y fundamento inciertos, que va construyéndose con las vidas de una miríada de personas y avanza en un vacío en dirección imposible de conocer” (comienzo de Europa, una introducción a su historia).  Por consiguiente, los métodos de análisis que valen para períodos o sucesos concretos fallan radicalmente al examinar la historia en conjunto, que se nos presenta como un caos  en el que es muy difícil o imposible encontrar un sentido algo claro. Por consiguiente, es natural suponer que por debajo de ese caos exista alguna fuerza que explique y dé sentido al aparente caos: Dios, la masonería (para un largo período desde la Ilustración), la libertad, la lucha de clases, el desarrollo técnico, la selección evolutiva por el triunfo del más fuerte… Ninguno de estos factores explica realmente nada. El concepto más amplio y abarcador de todos, la voluntad de Dios, nace del hecho de que ni la vida individual ni la historia misma, nacen de la voluntad humana. Puede aceptarse a condición de recordar la advertencia de Yavé a Job: “No tienes ni idea de cuál es mi voluntad”. Y, por supuesto, ni el historiador ni ningún líder político debe considerarse algo así como la encarnación de dicha voluntad.    Cuando en la explicación se hacen intervenir  factores como los señalados, se pasa de la historiografía a la historiogonía, con diferencia semejante a la de la cosmografía y la cosmogonía. Esta última trata, en forma mítica, el origen del cosmos, que debe dar algún sentido a su realidad constatable. Pero la realidad es que el sentido general de la historia escapa a nuestra capacidad racional, es un misterio radical que, no obstante, nos reta. Al modo de Laplace podemos exponer la historia “sin necesidad de la hipótesis de Dios”. Lo cual en el fondo es una perogrullada: podemos exponer la historia que nos es accesible sin recurrir a la idea de Dios. Pero su sentido nos permanece ignorado. Dios debe conocerlo, nosotros no podemos.

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*La supuesta solidaridad de las ONGs encubren puro racismo. Yo no creo que los africanos sean inferiores. Por eso creo que deben quedarse en sus países y desarrollar satisfactoriamente sus formas de vida. A eso solo podemos ayudarles, sin aceptar la invasión de nuestro propio país *La inutilización de la UCO por el delincuente Sánchez es un muy peligroso paso a la venezolanización de España. Un paso más hacia la voladura del estado de derecho, comenzada con la legalización y premio a la ETA por ZP y Rajoy  ¿Reaccionaremos? *Sánchez: “Los españoles se reconocen en su gobierno”. Este sujeto está llamando delincuentes y macarras a los españoles *Para los musulmanes, España fue Al Ándalus y debe volver a serlo. Los gobiernos PP y PSOE parecen compartir esa opinión. Por eso la Reconquista es un asunto tan actual, y por eso acabo de publicar “La Reconquista y España”.

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   El poder nace de forma natural en la sociedad humana, como compensación de las diversas y opuestas tendencias, intereses, aspiraciones y sentimientos de individuos y grupos que por su propia dinámica impedirían la cohesión social. La anarquía propiamente hablando es imposible, y en la práctica se manifiesta en la proliferación de poderes despóticos que conducen a una nueva concentración.    El poder lo ejerce siempre un pequeño número, una oligarquía, lo mismo en las democracias que en cualquier otro régimen. La diferencia con las democracias es que tratan de estabilizar el poder mediante el sufragio universal.   El poder se apoya necesariamente en tres pilares: la ley, la violencia y la legitimidad. La ley sin violencia no funcionaría, y la violencia sin ley solo puede mantenerse brevemente.   Mayor problema ofrece la legitimidad,  la idea de un ejercicio del poder reconocido mayoritariamente. Mayoritariamente, porque ningún poder es reconocido de manera unánime. Se tiende a afirmar que para ser legítimo ha de ser no violento, pero los regímenes, incluidas las democracias, se han implantado en algún momento a través de guerras y violencias.   Aunque el poder trata de imponer orden en  las distintas tendencias, para evitar la disgregación social, esta se refleja también en las oligarquías que ejercen el poder y  que nunca son homogéneas, sino que se hallan divididas en grupos, camarillas, familias o partidos, que en definitiva vienen a ser lo mismo. La democracia permite que esas camarillas o partidos sean menos opacos en sus luchas por el poder.     Así, las luchas por el poder entre facciones oligárquicas pueden tener el efecto contrario al que tratan de evitar, haciéndose absolutos los intereses de partido y los odios correspondientes por encima de unos intereses y valores generales de cohesión, como el patriotismo. Así ocurrió en la república y está ocurriendo hoy ante nuestros ojos.

 

 

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Un factor clave en la putrefacción de la democracia

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Jue, 2018/08/02 - 13:37
Las estupideces y canalladas contra la verdad histórica y contra las libertades han sido tantas y tan en aumento, que la esperanzadora democracia que el pueblo votó a partir del franquismo y no contra él se encuentra hoy en estado de putrefacción. Hay un aspecto importante en este proceso, iniciado ya con Suárez y al que apenas ha prestado atención una historiografía y análisis político de pacotilla:  la actitud hacia la ETA.  La he explicado en mis dos libros sobre los separatismos vasco y catalán y sobre la balcanización de España. Al identificar antifranquismo y democracia, cosa que hicieron muy activamente los herederos del Frente Popular, y pasivamente la derecha desde Suárez, inevitablemente la ETA adquiría una aureola especial como antifranquista y, por tanto demócrata. Es más, la mayoría de los “análisis” afirmaban implícitamente que a ella, precisamente, se debía la democracia al haber asesinado a Carrero Blanco, último  baluarte del franquismo, según coincide también con la malcerebrada extrema derecha. Por lo tanto, la ETA debía recibir un tratamiento especial de los nuevos “demócratas”, los cuales no habían hecho oposición al franquismo, si es que no procedían directamente de él,  pero se disponían a aprovechar o parasitar los beneficios de la democracia. A diferencia de los repentinos demócratas, la ETA denunció desde el principio que aquella democracia era falsa, pues no pasaba de un lavado de fachada de la dictadura. Idea demencial pero con cierta lógica  (“hay una lógica en esa locura”): evidentemente la democracia partía del franquismo, estaba impulsada por personalidades del franquismo y compartida por políticos y partidos que no habían hecho oposición a aquel régimen, como los socialistas y los separatistas no terroristas.  Por tanto, la ETA aparecía como un antifranquismo particularmente puro y por tanto como un democratismo “real”.  Lo mismo, a otro nivel, ocurría con los comunistas, y nadie debe olvidar el carácter políticamente tan demostrativo del homenaje de gran parte del espectro político, y hasta del rey, al héroe de Paracuellos coronado con la retirada de la estatua de Franco con nocturnidad y alevosía. El tratamiento especial a la ETA no fue la amnistía, aceptable en aquel momento, sino lo que se llamó “salida política”, auspiciada desde el influyente diario El País, especie de oráculo de la peculiar democracia en construcción (suelo recordar un hecho muy poco  mencionado, y es la participación de PRISA en el negocio de la prostitución y la pornografía. No es en absoluto un dato irrelevante, sino harto definitorio). La “salida política”, combinada con una policial muy poco eficaz, que derivó por un tiempo en terrorismo gubernamental,  significaba convertir a la ETA en una asociación política, y  a sus presos en presos políticos,  y forzaba a negociaciones políticas con sus jefes. Esto convertía el asesinato en un modo  de hacer política aceptado de facto, corroía brutalmente el estado de derecho y corrompía la política… De hecho implicaba una verdadera complicidad con el crimen por parte de los gobiernos y partidos. Todo esto es evidentísimo, está a la vista de todos y creo haberlos especificado, en solitario y en aislamiento, pero son datos indiscutibles. La democracia, muy floja desde Suárez, está llena de tabúes, como el que durante decenios protegió las crapuladas de Juan Carlos. Pero el de la ETA ha sido especialmente corruptor.

 En la guerra civil, el franquismo y la democracia de [Moa, Pío]

  La “salida política” a la ETA  ha caracterizado el desarrollo de la democracia como un verdadero tumor que la iba pudriendo. Solo fue abandonada en el segundo período de Aznar, bajo presión de Mayor Oreja, lo cual permitió esperar una recomposición del estado de derecho, también contra los separatismos, que se mostraban especialmente alarmados. Así, la ETA fue acorralada por primera vez, previéndose su próxima extinción. Y ello no solo por el fracaso casi permanente de sus atentados, sino, y no menos, porque también bajaba rápidamente, en Vascongadas y fuera, su popularidad, basada precisamente en las expectativas que le otorgaba la salida política.  Aquella política de Aznar, única no solo eficaz sino acorde con las exigencias del estado de derecho, pilar de la democracia,  parecía destinada a continuar con su sucesor Rajoy, que partía para las siguientes elecciones con una fuerte ventaja sobre el PSOE. En aquel momento tuvo lugar el atentado del 11-m. Ya he dicho que no creo que fuera diseñado para provocar la victoria del PSOE, pero este supo aprovecharlo con sospechosa agilidad. Y aunque sus fines y autores sigan oscuros, sus beneficiarios están bien a la vista: el PSOE y la ETA en primerísimo lugar. Y la política hacia la ETA volvió a la anterior, lo que significaba rescatar a la organización de su desastre y recompensar sus asesinatos  ofreciéndole legalidad, dinero público, proyección institucional e internacional, es decir,  convirtiéndola en una potencia política. Se dice que por lo menos la ETA dejaba de matar, pero la realidad es que prácticamente no le quedaba tal posibilidad, gracias a Aznar-Mayor Oreja. No se trataba de que dejara de matar, sino de darle una salida, de convertirla en una potencia política, como efectivamente ha ocurrido. Mucha gente no entiende por qué Zapatero cometió aquel gravísimo delito contra España y la democracia. Lo he explicado muchas veces, y en vano, ya que la política en España ha degenerado en una farsa interminable, y sus análisis un chiste muy malo. Aparte de que Zapatero esperaba probablemente –se lo decían los mismos etarras– que le dieran el premio Nobel de la paz, lo esencial  es que PSOE y ETA comparten hasta un 90% de ideología: son antifranquistas, LGTBI, feministas, abortistas, pro “memoria histórica”, radicalmente antiespañola la ETA e indiferente el PSOE (salvo por intereses de partido, es decir, de cargos), etc. Es esa fuerte afinidad ideológica lo que lleva al PSOE a cometer la mayor canallada hasta ahora contra España y la democracia. Canallada que en una democracia muy podrida he denunciado en solitario. ¿Y Rajoy? Creo que nunca tuvo la menor intención de seguir la política de Aznar. Comenzó su campaña electoral en plan economicista, que hizo que Zapatero se le aproximase rápidamente en intención de voto. Perdió las elecciones no tanto por el atentado en sí como por su extrema torpeza frente a la desvergonzada habilidad  del PSOE. Y, carente de otros principios que el de “la economía lo es todo”, simplemente terminó adoptando las ideas de Zapatero, convirtiéndose en otro auxiliar de la ETA, de la ideología de género, del abortismo, del antifranquismo, etc.  Cualquier alternativa política real debe pasar por denunciar claramente esta política, denunciar, incluso con consecuencias penales, si es posible, a sus promotores, y afirmar la vuelta a la posición de Aznar-Mayor Oreja. Es un punto radicalmente central. Su ejecución tropezaría con muchas dificultades, pero es en esos trances en los que se distingue un estadista de un  politicastro intrigante al uso.    Por supuesto: ETA, PSOE, C´s, Podemos y los separatistas están muy contentos con el plan de profanar y ultrajar los restos de Franco. Juntos, como siempre. Y el PP haciendo como que no va con él, que es una cuestión de economía, de no gastar un euro… Pero es demasiado lo que se juegan el país y la libertad como para hacerse los desentendidos. La batalla por la tumba de Franco compromete a todos los españoles, a favor o en contra. ********** *Protestan las feministas: “Nos quieren calladas” Pues sí, por lo menos un ratillo de vez en cuando… *Abascal ha sido capaz de romper con el PP, crear un nuevo partido con los riesgos y dificultades que ello supone, mantener la bandera contra viento y marea frente al  muro de silencio. Eso es un trabajo muy duro y merece respeto. * Causa cierta repugnancia ver mujeres en el ejército. Las mujeres están para transmitir y preservar la vida, no para andar a tiros por ahí. *Zara es un agente de la colonización cultural por el inglés. No es ningún modelo a defender culturalmente. Debería ser multada por su desprecio al español. *Lo más peligroso de la situación actual no son las fechorías y canalladas de los partidos actuales, es la pasividad quejumbrosa y pusilánime de quienes deberían plantar cara activamente y en cambio se dedican a pronosticar lo que creen llorosamente que pasará *************************

 Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas

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P. Sus recuerdos de Adiós a un tiempo referido al Grapo, no dan la impresión de un especial arrepentimiento, incluso desprenden como cierta nostalgia. –Desde luego, lo que hacíamos era un error monstruoso. Pero eso es hoy día una obviedad. No se trata de hacer literatura barata al respecto. Lo he analizado políticamente bastante a fondo, creo, y eso puede ser útil para otros.  En los recuerdos simplemente miro el aspecto personal. Por ejemplo, varios de mis camaradas y amigos como Delgado de Codes, Collazo, otros menos amigos como Cerdán Calixto,  murieron tan jóvenes a manos de la policía. No es una lamentación. Quien está dispuesto a matar por una idea debe aceptar  una respuesta equivalente. Es constatar el hecho, terrible si uno quiere ponerse en plan dramático, cosa que rehúyo siempre, pero en todo caso creo que relatar los hechos fríamente es mucho mejor que cualquier retórica. P. Usted ataca a la ETA con todas sus fuerzas digamos ideológicas, o lógicas, pero uno podría obtener una actitud distinta con respecto a aquellos grupos en que usted militó.  Bueno,  este libro no es de análisis político, en ese terreno  he procurado desmantelar a fondo la ideología del PCE(r)-GRAPO, como al comunismo y la ETA. Aquí es otra cosa. Es un libro en que los recuerdos se abordan desde una óptica no política sino, no sé cómo decirlo, personal más bien. Esas cosas te ponen delante de, no sé cómo llamarlas, de las dificultades de la condición humana, de la dificultad de orientarse en la vida.  Por otra parte, a diferencia de la ETA, que siempre contó con enormes complicidades, el PCE(r)-GRAPO se desenvolvió en la hostilidad más radical no solo de los gobiernos, sino también de la oposición, una oposición que siempre colaboró con la ETA y que, por cierto, sigue colaborando desde el poder.  Al mismo tiempo éramos muy pocos y  a pesar de ello, por un breve tiempo llegamos a tener en jaque al poder, con todos sus recursos. Golpeamos por un tiempo con más dureza que la ETA o que cualquier otro grupo de entonces. No es que sea un motivo de orgullo, pero no está de más consignarlo, porque es la realidad. Y también es interesante observar cómo la ideología tiende a destrozar mentalmente a las personas. Todos buscamos algunas seguridades en la vida, pero casi siempre esas seguridades se enroscan en nuestra mente y destrozan el sentido de la realidad. Comprenda que no encuentro conceptos muy apropiados…

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La batalla por la tumba de Franco

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Mié, 2018/08/01 - 10:40
Una hora con la Historia se despide hasta septiembre:  El Cid, ¿héroe o mercenario? https://www.youtube.com/watch?v=v465-dv-HTI

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Legalmente, la profanación de la tumba de Franco es prácticamente imposible, pero la legalidad nunca arredró a los socialistas, y menos a gente como el descerebrado hispanófobo,  que actualmente gobierna a base de chanchullos. Así que pueden ocurrir dos cosas: que el gobierno renuncie de hecho  y deje que el asunto se vaya pudriendo; o que actúe “por la brava”, con nocturnidad y alevosía, como hizo la pandilla del Zapatero con la estatua ecuestre de Franco en el homenaje al héroe de Paracuellos. 

   Para esto último tiene  una triple ventaja: la monarquía y la Iglesia, empezando por el papa, que en España lo deben todo a Franco, fingen no enterarse del significado del tremendo ultraje; y con los demócratas pasa lo mismo. La gigantesca confusión creada en estos años hace que muchísima gente crea que la democracia es lo contrario del franquismo, cuando nace de este y no de una oposición siempre liberticida y falsaria.  Tal mezcla de cobardía moral y de confusionismo interesado favorece la canallada. Esta, en cambio,  encuentra un doble obstáculo: la ley, por una parte, y por otra la creciente resistencia que encuentra entre sectores significativos de la población. Están despertando más indignación de la que esperaban, y es preciso que la resistencia  se vuelva más resuelta y masiva. Es imperativo ganar la batalla. Y si llegaran a culminar la fechoría, ello debe ser el principio y no el final de un acoso legal, político  y en la calle que termine llevando ante los jueces a sus autores.       Por lo tanto, la batalla por la tumba de Franco tiene una importancia política y cultural de primer orden. Políticamente, se trata de impedir el desmán o de hacerlo pagar muy caro, y de paso hacer que los políticos y partidos se retraten. Culturalmente, se trata de clarificar la historia –particularmente la del PSOE– combatiendo activamente el “Himalaya de falsedades” de que ya hablaba Besteiro. Por mi parte he hecho cuanto me ha sido posible, pero la gente debe comprender que si no se divulga ese esfuerzo, y la oposición a los planes del gobierno no se dota de un discurso más amplio, todo quedará a un nivel superficial y muy poco se adelantará. incluso si se hiciera retroceder a los maleantes.

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 P ¿En qué sentido considera ud que le ha influido toda esa literatura que leyó en su infancia y adolescencia? –Que me ha influido es una evidencia, como influye a todo el mundo. Otra cosa es especificar en qué sentido y de qué modo. Hay influencias que hasta se pueden cuantificar, y otras que no. ¿De qué modo influye la religión? Viene a ser algo semejante. Hasta los quince años estudié en los maristas con una especie de beca. Entonces suspendí dos asignaturas, perdí aquella ayuda  y fui al Instituto Santa Irene, donde avancé mucho: suspendí cuatro o cinco al final del curso. Simplemente no me interesaba aquello, ni tampoco la religión, al menos de manera consciente. Pero sin duda me influía, seguramente más en unas etapas de la vida que en otras. De todas formas siempre tuve bastante alergia a los ritos y ceremonias, religiosas o no. Recuerdo que a Mick, de quien hablé, marxista de origen católico inglés, le habían atraído mucho las liturgias de la Iglesia. A mí no. Nunca las entendí ni me identifiqué con ellas, tampoco con las marxistas cuando adopté esas ideas. Pero me hace gracia pensar que tal vez el vodka salvó a Europa… P. Lo diremos de otro modo: usted ha señalado algunas obras literarias cuya influencia especial reconoce.

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 Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

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–Sí, estoy divagando un poco. Las tres que he señalado. Y en sexto de bachillerato, fue el descubrimiento de la Ilíada y la Odisea.  En Adiós a un tiempo cuento aquellas mañanas que nos pasábamos traduciendo trozos de la Ilíada Arturo y yo en el café Derby.  Arturo provenía de una familia poco culta, propietaria de un bar en el barrio marinero de Vigo,  pero se interesaba por los idiomas y hablaba inglés bastante bien, igual que un hermano mayor suyo, y tenía algunas maneras propias del lumpen, pero no le faltaba sensibilidad. Ya se iba alcoholizando, por otra parte. ¿Cómo influyen? Creo que en nuestra psique hay  como cuerdas que vibran según ciertas influencias exteriores, al modo de la música. La literatura expone algo así como modelos de vida que nos seducen o no, depende de la personalidad profunda de cada cual, funciona en unos y en otros no. Por ejemplo: en primaria, tendría yo siete u ocho años, teníamos unos libros de lecturas de Edelvives, y en uno que había dejado de editarse venían unos trozos de mitología griega sacados de alguna obra de Fernán Caballero. Me impresionaron muchísimo, en particular el relato de Teseo,  con quien de algún modo oscuro me sentí identificado. Me impresionaron más que los relatos de la Historia Sagrada, que también me gustaban, pero con menos efecto. Bien, pues hace unos años encontré el  texto en una feria del libro de ocasión, y la verdad que la presentación por Fernán Caballero me pareció pobrísima, incluso siendo para niños. Y sin embargo tuvo aquel efecto en una mente infantil.      Por cierto que aquellos libros de lecturas estaban muy bien enfocados,  aunque no tan bien realizados. Sus  textos solían ser pesados, poco sugestivos…

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*El conocimiento de la Reconquista es una verdadera asignatura pendiente para la gran mayoría de los españoles. Lo cual se debe a una política intencionada de los actuales partidos admiradores de Al Ándalus y promotores de una invasiva inmigración islámica. *Desde hace años, numerosos políticos e intelectuales vienen ensalzando Al Ándalus y denigrando a España. En una época de inmigración invasiva islámica en nuestro país adquiere mayor importancia entender qué fue la Reconquista *Para los musulmanes, España fue Al Ándalus y debe volver a serlo. Los gobiernos PP y PSOE parecen compartir esa opinión. Por eso la Reconquista es un asunto tan actual, y por eso acabo de publicar “La Reconquista y España”.

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*Ángel Viñas es un pobre botarate al que unos medios de manipulación de masas prestan mucha atención. Tengo algunos análisis sobre sus “teorías”, que pueden ver tecleando su nombre y el mío. *Viñas es una gran admirador de Negrín, que entre otras cosas fue el mayor ladrón del siglo XX en España. Y quiere convencernos de que Franco fue tan socialista como Negrín. *Los planes de ilegalizar la Fundación Franco o de sacar los restos de este del Valle califican automáticamente como delincuentes a sus promotores, los cuales deben terminar entre rejas, por mucho poder que tengan. *La situación española recuerda la película de Ornella Muti: “Dios, mío ¿cómo he caído tan bajo?” *En “La Razón” mencionan a Franco como “el dictador”, como si los de la Razón o los antifranquistas en general hubieran sido alguna vez demócratas, en vez de beneficiarios o más bien parásitos de una democracia que Franco hizo posible. *El PP de Casado es el mismo de Rajoy. Como veía que iba perdiendo votos y que se resquebrajaba el muro de silencio que ha construido en torno a VOX, se hace el patriota. Espero que pocos se dejen embaucar. *Margaret Thatcher era alcohólica y ultranacionalista inglesa, y en Gibraltar dijo aquella frase inmortal, por un incidente en la bahía: “¡Bombardeemos Madrid!”. Debía de estar recordando las Malvinas. Para el PP es una heroína. *Los del PP nunca dejaron de ser una banda de señoritos golfos y engañabobos. Son demasiados años de ejercicio y la costumbre es inerradicable. *Aparte de estar vetado en las tertulias TV, hace tiempo que decidí no asistir a ellas, y menos de gentuza como la sexta, por el asco que me dan. La difusión de mis escritos depende, por tanto, de mis lectores, y es preciso que quienes los difundan sean más y más empeñados. *El muro de silencio sobre mis obras no se ha agrietado, como esperaba: se ha reforzado, con colaboración de la derecha. Por eso insisto a mis lectores en que comenten y difundan. No hay otra salida, y esta puede ser muy eficaz, si la gente rechaza el muro *Obsérvese que los gobiernos LGTBI de la UE, como el español, promueven una inmigración masiva y un no menos masivo abortismo. No puede ser casual. *El español es el idioma que nos une y nos hace fuertes. Los ataques a él son pura delincuencia
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AFRICA

«Dalla fine della colonizzazione europea, ogni anno decine di miliardi di dollari, quasi tutti forniti dall’UE, dai suoi stati membri, da Gran Bretagna e Stati Uniti, si riversano sul continente (africano, ndr) per realizzare progetti di sviluppo, far fronte alle emergenze umanitarie, saldare debiti pubblici, pagare le spese elettorali, assistere sfollati e rifugiati, tenere aperti e funzionanti ospedali e scuole, riempire le casse statali, mantenere le missioni di peacekeeping, tenere incollati ai tavoli negoziali i portavoce dei gruppi armati e dei governi in guerra, combattere il terrorismo islamico…» (Anna Bono, La Nuova Bussola Quotidiana 8.6.18).

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