Interesantes

Jue, 1970/01/01 - 01:00
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Recópolis en el origen de la nación española

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Sáb, 2018/05/19 - 20:31

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La reconquista y España

He pasado el día en Recópolis o Recaredópolis. He ido allí bastantes veces, pero como a la gran mayoría de los españoles no les sonará a nada, explicaré de qué se trata, pues tiene mucha relación con la Reconquista, como he expuesto en La Reconquista y España 1. Se trata de una ciudad fundada por Leovigildo en honor de su hijo Recaredo. Creo que es la única localidad española terminada en “polis” y ello es muy significativo. Leovigildo cambió la tradición goda en dos aspectos: reforzó el poder y la ceremonia regios según el modelo bizantino, tratando de hacerlo hereditario, y procuró deliberadamente  extender el poder visigodo sobre toda la península, en un designio nacional. Adoptar las formas bizantinas significaba abandonar gran parte de las tradiciones germanas y romanizar más a fondo el estado. Ello no significaba en absoluto someterse a la aspiración de Constantinopla de  reconstruir el imperio romano. Al contrario, Leovigildo luchó con los bizantinos y aunque no pudo expulsarlos del todo, redujo notablemente el área de su dominio en la península. Tampoco logró imponer el principio hereditario, pero de hecho este se aplicó en lo sucesivo tan a menudo como el electivo. 2. Hasta entonces el poder visigodo era eso, el de un pueblo que llevaba siglos errando por el este y sur de Europa, y que podía muy bien haber seguido hacia África, como los vándalos y alanos, o intentar volver a Francia. Con Leovigildo se identificó con España o Spania, se aceptó la comunidad cultural hispanorromana, se permitieron matrimonios mixtos (de hecho la prohibición de ellos, de origen romano, se transgredía ya antes, no sabemos en qué medida). Al dotar a la comunidad hispana de un estado propio, se crea la nación hispanogoda, cuya reivindicación guiará la Reconquista y terminará triunfando en lo principal sobre las tendencias disgregadores creadas espontáneamente en España durante la lucha contra Al Ándalus. 3. Ningún otro país de Europa occidental o central tenía entonces la capacidad para fundar ciudades nuevas. Otra fundada por el reino hispanogodo fue Vitoria. Y al revés que los reinos del resto de Europa central y occidental, la tendencia, sostenida con tenacidad en adelante, fue unitaria y no disgregadora como ocurría con los francos, los anglosajones, en Italia o entre los germanos en general.  4. Recópolis es hoy un campo de ruinas. Pero se aprecia en ella una notable disposición urbana, con una gran iglesia y palacio, una calle de tiendas y artesanos, un acueducto, unas murallas con torreones, etc. Con la invasión musulmana, Recópolis quedó ya pronto en ruinas, pero no fue especialmente arrasada o transformada, como ocurrió con otros centro urbanos hispanogodos, por lo que se perciben allí  rastros importantes de  un reino que era seguramente el mejor ordenado y próspero de Europa. Y el más culto con la probable excepción de Italia.  Los musulmanes fundaron pronto, a dos kilómetros aproximadamente la ciudad de Zorita, que llegó a ser importante. Esta ciudad se construyó en gran parte con las piedras de Recópolis. 5. El nombre de la ciudad es significativo por otra razón: Recaredo completó la labor de su padre acabando con el arrianismo. Sin embargo la idea nacional era una idea política, y aunque siempre muy unida a la religión, es preciso diferenciarlas. Así, el otro hijo de Leovigildo, Hermenegildo, se rebeló en la Bética en nombre del catolicismo, se alió con los suevos y estuvo cerca de arruinar la obra unitaria de su padre. A lo largo de la Reconquista hubo una esencial complementariedad entre lo político y lo religioso, pero no identidad. La Iglesia tenía su sede en Roma, no en España,  y aunque deseaba la vuelta de la península al cristianismo, no le interesaba en el mismo grado la reposición de un estado unitario. Una manifestación de esa tensión religioso-política fue la secesión de Portugal, que se haría definitiva. Este es otro aspecto, generalmente poco tenido en cuenta, que trato en La Reconquista y España. 6. De modo que podemos decir que Recópolis simboliza muy bien el origen de la nación española. Es lástima que a ese hecho apenas se le dé relevancia hoy, en un país que solo ahora empieza a despertar de una especie de sopor enfermizo creada por una falsificación sistemática de su pasado.

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Hoy en Radio Inter, “Una hora con la Historia”, trataremos de la negación de la Reconquista por numerosos autores.

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Próximo viernes 25, en el Centro Riojano de Madrid, a las 19,30, la primera sesión del seminario sobre la posición (cambiante) de España en Europa, versará sobre la reconstitución de un país europeo en la Reconquista, el papel de ese país, es decir, España,  frente a la amenaza islámica (otomana) y frente al protestantismo, el balance de esas luchas, su decadencia, marcada por el paso de un papel protagonista  en Europa a un papel de objeto de intereses ajenos en la Guerra de Sucesión, y las consecuencias de la invasión napoleónica, que determinan el paso de España a una posición muy secundaria y sin influencia real en Europa.

 

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Una Constitución destrozada (II). / Reconquista (III) El mito de al Ándalus

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Vie, 2018/05/18 - 07:31
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Antes de continuar con la destrucción de la Constitución, es decir, de la ley en España, debemos tener en cuenta lo que ello entraña:  nada menos que la desaparición de la democracia y el grave riesgo de la desintegración del país. Lo asombroso y digno de meditación es que todo ello se ha hecho en nombre de la democracia, un poco, salvando las distancias, como con ese mismo pretexto, la OTAN está llevando el caos y la guerra civil a otros diversos países y amenaza a Rusia.    Si hemos de buscar una causa esencial de la pasada guerra civil, o mejor dicho de su continuación en el 36,  la encontraríamos en la destrucción de la legalidad republicana por el Frente Popular, a partir de las fraudulentas elecciones de febrero de ese año. El dato más elemental del pensamiento político es la constatación de que en la sociedad proliferan los intereses, sentimientos, aspiraciones e ideas más diversas y cambiantes,  y que solo embridando esa diversidad mediante las leyes se puede impedir la disgregación social y la lucha generalizada. La Constitución parte implícitamente de esa realidad señalando dos cosas: la indisolubilidad de la unidad nacional, y las libertades políticas. Claro que, por el carácter chapucero y acomodaticio de sus autores, la Constitución actual es contradictoria, pues admite las tendencias separatistas (“nacionalidades”) y la posibilidad de vaciar sin límite al estado en las autonomías. Pero estas dos cosas no tenían por qué desarrollarse demasiado, o por qué ser llevadas a un extremo en que fuera forzoso elegir: o nación española o disgregación en autonomías separatistas, como está ocurriendo hoy. El hecho de que los separatistas catalanes estén llegando al límite abiertamente, seguidos de momento por los vascos, oculta otro hecho: que la presencia del estado es ya residual en esas autonomías, desde hace bastantes años.    Está bien claro que la Constitución ha sido conculcada permanentemente desde el principio, tanto por los separatistas como por los partidos gobernantes, PP y PSOE, por poner un solo ejemplo, en la inmersión lingüística. Amparados incluso por el partidista Tribunal Constitucional (que, en palabras de Javier Rubio “está para hacer constitucional lo que es evidentemente inconstitucional”). Pero la situación se ha ido conllevando a trancas y barrancas hasta Zapatero. Con este, la democracia se ha corroído de modo fundamental, mediante el reconocimiento explícito de soberanía al parlamento catalán –y por tanto a cualquier otro autonómico, en principio–, mediante la “operación salvamento” de la ETA para convertirla en potencia política, o con las leyes antijurídicas “de género” y la totalitaria ley de memoria histórica, todas ellas ataques directos a la integridad nacional y a la Constitución. Si esto ha podido hacerse sin apenas resistencia se debe al “páramo cultural e intelectual” en que vive una sociedad sumida en una orgía de falsedad sobre su propia historia; a que el partido que debía oponerse a tal proceso no solo no se ha opuesto, sino que ha colaborado activamente con él, bloqueando de paso cualquier otra resistencia; y a que, en consecuencia, grandes masas de la población parecen haber perdido el instinto de conservación y la capacidad de respuesta.  En un país en que la democracia es una mera palabra mágica, se ha instalado la convicción de que ella es un arma lícita para destruir la nación española. Pero la nación es la base de la democracia, y no al revés, y en un país sin reflejos patrióticos, los intereses de partido se vuelven absolutos y desgarran a la sociedad.    A propósito de palabas mágicas, otra muy usada por los demagogos es “Europa”, empleada fraudulentamente para describir a la Unión Europea. Los políticos españoles han creído que los problemas internos españoles no podrían llegar lejos porque “Europa” nos los solucionaría. Ahora mismo asistimos a la burla abierta con que esos países “amigos y aliados” tratan a la justicia española. Quizá lo hacen de acuerdo con el propio gobierno de Rajoy, instalado en el golpe de estado permanente. Un país cuyos gobiernos no solo han fomentado y financiado los separatismos, sino que admiten una colonia en su territorio y rinden pleitesía a la potencia invasora, genuflexos ante su trasero, es un país de pandereta, un país que nadie puede tomar en serio, y desde luego nuestros “amigos y aliados” no lo hacen.    ¿Se llegará con todo esto a una guerra civil? Solo los frívolos la descartarían. No obstante es hoy por hoy muy improbable. De momento el proceso de disgregación y descomposición moral continúa, aunque por fin está resurgiendo un sentimiento patriótico, de autoconservación. Y esto es lo nuevo y esperanzador   ****************

Próximo viernes 25, en el Centro Riojano de Madrid, a las 19,30, la primera sesión del seminario sobre la posición (cambiante) de España en Europa, versará sobre la reconstitución de un país europeo en la Reconquista, el papel de ese país, es decir, España,  frente a la amenaza islámica (otomana) y frente al protestantismo, el balance de esas luchas, su decadencia, marcada por el paso de un papel protagonista  en Europa a un papel de objeto de intereses ajenos en la Guerra de Sucesión, y las consecuencias de la invasión napoleónica, que determinan el paso de España a una posición muy secundaria y sin influencia real en Europa.

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La reconquista y España

 

P. El caso de la Reconquista evidenciaría una vez más el escaso nivel de nuestra universidad. Viene siendo denunciado desde hace muchos años, siempre en vano, al parecer. –Es un nivel muy bajo en ciencias humanas y en historiografía; en técnicas, incluso en ciencias “naturales”,  la cosa es mejor. La universidad está muy politizada y en este terreno politizada equivale a degradada intelectualmente, cuando no fanatizada. La historiografía española actual es sumamente provinciana y repleta de tópicos  supuestamente progresistas. Y como además dispone de dinero y subvenciones, es capaz de producir una cantidad ingente de material, en su mayor parte irrelevante. Excepciones aparte, claro, que siempre las hay. Observe además otro fenómeno: la negación o la denigración de la Reconquista va acompañada de una exaltación de Al Ándalus. Este es un fenómeno que examino en La Reconquista y España, y vale la pena detenerse en él, porque no puede ser más significativo. No es un fenómeno meramente español, sino internacional, como ha expuesto Fernández Morera en The myth of the Andalusian Paradise. En numerosas universidades y por numerosos políticos, Al Ándalus es alabado como un modelo de las aspiraciones “progresistas” actuales: una sociedad tolerante, en gran medida laica o escasamente religiosa,  con homosexualidad extendida, con una cultura elevada (desde esos parámetros), respeto a la mujer, sexualidad muy “libre”, etc. Las opiniones al respecto, que incuyen a políticos como Tony Blair u Obama, premios Pulitzer, etc., son tan desmadradas como las que niegan la Reconquista. Y son gente poderosa e influyente. Ello se debe a que las sociedades LGTBI, feministas, anticristianas, multiculturales, proislámicas, etc., que hoy día intentan imponerse en muchos países, necesitan encontrar un modelo en el pasado que les dé alguna seguridad de que serán viables y felices. Naturalmente, partiendo de ahí puede admitirse una reconquista, en efecto, pero como un fenómeno tremendamente negativo, como la aniquilación de una civilización excelsa y ejemplar… P Pero ud no negará que la cultura andalusí era superior a la cristiana: el esplendor de Córdoba, Averroes, Maimónides… –Pues de eso hablaremos.

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Comisión de la verdad sobre el PSOE: El “Himalaya de mentiras” sobre la represión de Asturias, que envenenó literalmente a la sociedad española: https://www.youtube.com/watch?v=IUjyptQHJ2U&t=7s

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MICHELA

Nel 2014 l’allora diciottenne Michela Bortolotta scrisse su Facebook quanto segue: «Io e il popolo romeno non andremo mai d’accordo, tra puttane senza pudore, badanti depresse e altri elementi maleodoranti privi di educazione e civiltà, prima o poi vi stermino» (cfr. «Il Giornale», 17.5.18). Ebbe un sessantina di «like» ma tonnellate di proteste. Si scusò in tutti i modi, ma è stata condannata lo stesso, dopo quattro anni, a quattro mesi di carcere, pena sospesa. Pare che passeranno i guai anche quelli dei «like». Attenti, dunque, a quel che mi scrivete, cari lettori: già una volta uno dei vostri commenti mi ha dato problemi con la polizia postale. E’ la Legge Mancino, amigos.

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40 años de una Constitución destrozada (I) / La Reconquista (II)

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Jue, 2018/05/17 - 11:35
Comisión de la verdad sobre el PSOE: El “Himalaya de mentiras” sobre la represión de Asturias, que envenenó literalmente a la sociedad española: https://www.youtube.com/watch?v=IUjyptQHJ2U&t=7s ************ Este año se cumplen dos aniversarios de gran alcance, uno, el medio siglo del mayo francés, que cambió efectivamente muchas cosas, creo que en general para peor; y los 40 años de la Constitución, la primera que se hizo en España por consenso político bastante amplio, lo que parecía augurarle un gran y largo futuro… Y que en la actualidad yace ultrajada y  bien pisoteada por todos los partidos. Sin duda el consenso logrado fue un buen punto en favor de la nueva ley, aun si ese consenso fue logrado en un estilo un tanto chanchullero y con numerosas irregularidades de procedimiento. En La Transición de cristal he recordado cómo se elaboró la Constitución en dos niveles: por un lado por los políticos oficiales, ninguno de ellos con  historial democrático, nada brillantes en sentido intelectual y ya con una carga de hispanofobia varios de ellos, carga que debían disimular porque el ambiente popular por entonces no les era propicio; y por otro lado las comidas o cenas entre Alfonso Guerra y  Abril Martorell, un par de frívolos e indocumentados políticos de la ocasión, que decidían al margen de las Cortes, a las que imponían sus acuerdos por disciplina de partido. He señalado en varias ocasiones que, al tratarse de una experiencia histórica nueva, resultaba normal cometer algunos errores de bulto,  que no tenían por qué ser decisivos si se corregían con arreglo a la experiencia. Pues ya de entrada la Constitución llevaba dentro varias bombas de relojería, cuya explosión podía ocurrir o no, dependiendo del sentido común, del sentido histórico y del patriotismo de las fuerzas políticas. Dependiendo también, sobre esa base, de su capacidad para sacar lecciones de la experiencia y corregir los evidentes fallos de origen.  Los cuarenta años transcurridos han demostrado que ninguna de esas virtudes ha acompañado a los políticos y partidos, sino que los errores, por el contrario, han ido agravándose hasta llegar a la crítica situación actual. La primera pregunta que se impone es cómo, siendo así, el desastre no ha llegado antes. He dado la respuesta que me parece más lógica: porque la herencia social, política y económica del franquismo era de tal calidad que el proceso de deterioro de la democracia y de la propia unidad nacional ha sido muy lento. Pero todo llega, como estamos viendo. Seguiré intentando contestar a más preguntas.

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Continuaremos el seminario sobre Gibraltar con uno nuevo, situando la cuestión en un contexto histórico y actual más amplio, y  cuyo título será “La posición de España en Europa”, y cuatro temas.    El primero tratará un balance general de la relación entre España y  el resto de Europa desde la época en que nuestro país defendió al continente contra el expansionismo turco, y al catolicismo frente al expansionismo protestante, hasta el siglo XX.    La segunda sesión tratará de la formación de un ámbito cultural hispano, que perdura a pesar de la desintegración del imperio, y de sus problemas actuales La tercera se centrará en la experiencia internacional del siglo XX, con la neutralidad en las guerras mundiales y  el abandono de la neutralidad en la guerra fría.    Y el cuarto abordará la situación mundial, y especialmente la europea, tras la caída de la URSS, que es la que tiene más relación con los problemas actuales.     Nuevo seminario tiene aún mayor relevancia que el primero, y comenzará, en principio, el viernes 25 de mayo en el mismo local que el anterior, en el Centro Riojano de Madrid, calle Serrano 25. ******************

La reconquista y España

P. No obstante, debe ud admitir que no solo el término, sino el concepto mismo de reconquista está puesto en entredicho por muchos profesores e intelectuales –Y tanto, como muchos de ellos prohíben el uso del término a sus alumnos. Evidentemente, La Reconquista y España tiene que empezar, y empieza,  por abordar este problema, que no es el problema de la reconquista, sino el de la universidad  y la clase política actual. La Reconquista es una evidencia: en 711 existía en la península una comunidad cultural cristiana, de lengua latina, de carácter europeo, de derecho básicamente romano, etc. llamado Spania. La invasión musulmana transformó a Spania, es decir, España, en Al Ándalus o Alandalús, como se quiera decir: una cultura de carácter africano-oriental, no europeo, con religión islámica dominante y cada vez más extendida, con derecho islámico, con lengua árabe…  La península pudo haber quedado para siempre integrada en el África magrebí y en estrecho contacto y dependencia cultural con el mundo islámico. Pero después de un largo proceso volvió a implantarse aquí una nación cristiana, europea, latina, de derecho romano y costumbres muy diversas de las musulmanas. El concepto más adecuado para ese proceso es el de reconquista, porque se produjo fundamentalmente por las armas. También podría llamarse “reeuropeización”, “relatinización”, “recristianización” o el tradicional de “restauración”, pero esos conceptos no incluyen con claridad el carácter bélico que tuvo desde el principio, impuesto por el mismo hecho de la invasión. Así que podemos y debemos hablar de Reconquista para definirlo: es una evidencia. P. ¿Desdeña ud, entonces, los argumentos de los contrarios a ese concepto? –No los desdeño, los analizo al comienzo del libro, como le he dicho, y la conclusión es que se trata de argumentos tan rebuscados, a menudo francamente idiotas, que trasladan el problema a la universidad: ¿cómo pueden tales majaderías imponerse en muchas universidades, gozar de predicamento en los medios, etc.? No hay problema con la Reconquista, tomada en conjunto. Sí lo hay con la universidad y los políticos, y unos periodistas increíblemente incultos. Observe ud otro hecho demostrativo: en España se ha impuesto la llamada ley de memoria histórica. Se trata de una ley totalitaria, porque en ninguna democracia puede el poder político sentirse autorizado a imponer una visión de la historia. Una visión cuya falsedad hemos demostrado ampliamente algunos historiadores, y cuya total inmoralidad se manifiesta en el hecho de hacer pasar por “víctimas” a autores de asesinatos, torturas y crímenes de todas clases. Con quienes, evidentemente, se identifican y solidarizan los autores de la ley. Pues bien, en una universidad algo digna y democrática, una ley así tendría que haber suscitado protestas radicales, una verdadera rebelión. No ha suscitado ninguna o casi ninguna. Al contrario, es lo que se enseña mayoritariamente y con total abuso. Es una degradación intelectual y moral realmente abyecta. Bueno, pues con la Reconquista pasa exactamente lo mismo. En realidad los dos fenómenos están muy emparentados…

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*El desprecio con que es tratada España por nuestros “aliados y amigos” de la UE y la OTAN: un país cuyos gobiernos mantienen y engordan una colonia extranjera en su territorio rinden pleitesía a la potencia invasora y promueven los separatismos, no puede suscitar el menor respeto de nadie *Otegui, Torra. Puigdemont, Rajoy, De Juana Chaos, Sánchez, Susana, Soraya, Urkullu Pujol, los de los EREs, los de Púnica, los del Liceu… tienen algo en común: son todos antifranquistas. ¿Les dice algo esa unanimidad? *En el franquismo, España era el país de Europa con mejor salud social (tasas de suicidios, delincuencia, población penal, droga, alcoholismo, prostitución, fracaso familiar, violencia doméstica, etc.) Curioso, ¿verdad? *La boda de los invasores de España por Gibraltar despierta un entusiasmo loco entre los españoletes cosmopaletos. *Podemos es hijo de Chaves y Maduro por parte de padre, y el PP por parte de madre. *VOX es el único partido que va emergiendo como una alternativa a la putrefacción actual. Lo que será en el futuro no lo sabemos. Es justo hacerle críticas razonables pero estúpido descartarlo para elegir la nada. *Es una enorme canallada que un ejército de tanta tradición como el español haya sido convertido por PSOE y PP en un ejército lacayo, ocupado en operaciones de interés ajeno (Gibraltar), bajo mando ajeno y en idioma ajeno.
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Nada más actual que la Reconquista (I) /Ripollet en Nueva York

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Mié, 2018/05/16 - 07:17
Continuaremos el seminario sobre Gibraltar con uno nuevo, situando la cuestión en un contexto histórico y actual más amplio, y  cuyo título será “La posición de España en Europa”, y cuatro temas.    El primero tratará un balance general de la relación entre España y  el resto de Europa desde la época en que nuestro país defendió al continente contra el expansionismo turco, y al catolicismo frente al expansionismo protestante, hasta el siglo XX.    La segunda sesión tratará de la formación de un ámbito cultural hispano, que perdura a pesar de la desintegración del imperio, y de sus problemas actuales La tercera se centrará en la experiencia internacional del siglo XX, con la neutralidad en las guerras mundiales y  el abandono de la neutralidad en la guerra fría.    Y el cuarto abordará la situación mundial, y especialmente la europea, tras la caída de la URSS, que es la que tiene más relación con los problemas actuales.     Nuevo seminario tiene aún mayor relevancia que el primero, y comenzará, en principio, el viernes 25 de mayo en el mismo local que el anterior, en el Centro Riojano de Madrid, calle Serrano 25.

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La reconquista y España

P. Dedicarse a hablar de la  Reconquista con la que está cayendo en Cataluña…

–El problema de Cataluña no está aislado, es el de los separatismos en general, de la promoción de lenguas regionales contra el español común, de Gibraltar, de la conversión de las fuerzas armadas en ejército lacayo a las órdenes, en definitiva, de Gibraltar, pues allí se concentran, simbólica y más que simbólicamente,  los intereses de Inglaterra y de Usa, es el de leyes totalitarias como las de memoria histórica o las de género, es el de la disolución progresiva de la soberanía a favor de unas burocracias nada representativas en Bruselas… P. Pues más a mi favor. ¿No es una distracción hablar de la Reconquista en estas circunstancias? – Vamos a ver: observe usted que en esas políticas están comprometidos todos los partidos. El PP ha sido un agente especialmente eficaz de los separatismos, de la cipayización del ejército, de la  promoción de lenguas regionales contra la lengua común, de Gibraltar, de las leyes totalitarias… Y digo el PP porque mucha gente ha creído que el PP debería desempeñar el papel de freno contra esas tendencias que parten naturalmente de los separatistas y de unas izquierdas que en España nunca fueron democráticas y siempre fueron hispanófobas. Pero ha sido lo contrario. Es decir, que hoy todos los partidos están comprometidos en la misma ideología y en las mismas políticas básicas. Unas políticas que ya venían de atrás pero que podemos llamar zapateristas, porque fue Zapatero el que les dio el impulso definitivo. El Frente Popular fue una alianza de izquierdas totalitarias y de separatistas. La novedad histórica es que en ese frente entran hoy también las derechas, el PP  es un partido tan zapatarista, tan frente popularista en ese sentido, como el PSOE. P Nos estamos desviando del tema. Además, el PP sufre un gran rechazo de los demás. –Tranquilo, no nos desviamos de nada. Y el PP sufre ese rechazo simplemente porque trata de quitar clientela a los otros. Es una competencia mafiosa por la clientela. Pero fíjese además en otro nuevo fenómeno: “Ciudadanos” está creciendo rápidamente a costa de la clientela del PP y del PSOE. ¿Consecuencia? Ambos partidos se están uniendo contra Ciudadanos. Queda Podemos, cuya oposición al PP es más radical que la de ninguno. Pero dése cuenta de que Podemos es en gran medida un engendro del PP. Este promovió mediáticamente a Podemos para que asustase a los votantes y recuperar los votos del miedo. Compárelo con el bloqueo informativo a VOX. Podemos es realmente hijo de Maduro y del PP. Vivimos en plena política mafiosa. P Ya, pero la Reconquista… A eso voy. ¿Cuál es el factor común en todo este proceso? Es la falsificación de la historia de España, que promueve la ausencia de patriotismo. Note ud que el patriotismo es una base esencial de la democracia, porque sin él, los intereses de partido se convierten en absolutos y desgarran la sociedad con demagogias mafiosas. Y todos los partidos en España son antipatrióticos, y de ahí la crisis permanente en que nos hallamos, propiamente la situación es de podredumbre del sistema salido de la transición y de golpe de estado permanente, porque ningún partido defiende la Constitución ni a España.  ¿Ha visto ud que alguna vez el PP haya defendido a España frente a la marea de denigración, falsificación y odio al concepto de España por el nuevo frente popular ideológico? No. Porque el PP aspira a integrarse en ese frente popular “modernizador y progresista”, aspira  que no le rechacen por advenedizo… P. ¿No volvemos a alejarnos del tema? –Solo estamos dando un ligero rodeo para entenderlo mejor. Por consiguiente, hay que defender la verdad sobre la historia de España. España es la base de la democracia, no la democracia la base de España. Y la Reconquista es un fenómeno absolutamente esencial en esa historia, sin el cual nada de lo demás se vuelve inteligible. Y por eso mismo todos los partidos dedican un esfuerzo considerable atacar la Reconquista, ya sea negándola (con lo que niegan la historia, la realidad de España), ya sea aceptándolo pero como algo negativo, como en triunfo de la barbarie sobre la  elevada cultura de Al Ándalus…   “La insidiosa reconquista” como la llamó uno de los ideólogos más influyentes de la miserable condición en que hoy estamos… ******************

la guerra civil y los problemas de la democracia en españa-pio moa-9788490551394

Esta carta me la ha remitido mi corresponsal de Reus con la advertencia de que bajo ningún concepto dé señal alguna que pueda permitir identificarla (a la corresponsal),  ya que, al revés que otra correspondencia relativamente pública, esta es privada, pese a su interés general, y si supieran que ella me la ha enviado… a saber qué podrían hacerle. Hasta adherirle un explosivo al cuerpo, como hicieron los gudaris catalufistas (que no catalanes) con otras personas hace años. Tomo nota. Como puede observarse, se refiere a hechos de hace unos años. De entonces acá, con la financiación y el apoyo de los progresistas gobiernos de “Madrit”, la preocupación por la bella lengua de  Jordi Pujol ha avanzado mucho en Cataluña.     “Mi querido discípulo y admirador Ripollet i Bohigas:     Lamento mucho tus experiencias con los gallegos, a decir verdad yo no las tengo mejores y, como bien señalas,  los contactos con esa gente, los menos posibles y por teléfono. Ello aparte, no sabes hasta qué punto son tus cartas un bálsamo para este corazón dolorido por tantos desengaños, ingratitudes y envidias, aparte de que, para colmo, por unos trabajos de la Pompeu Fabra tengo que pasar en Barcelona este agosto tan caluroso, para que luego digan los reaccionarios que lo del calentamiento global es un timo. Buen timo les daría a ellos en las costillas… Me llena de alegría saber por tus cartas el extraordinario y creciente auge de nuestro bello idioma  –idioma de idiomas, podríamos llamarlo sin exagerar— en los lugares más avanzados del mundo, desde Grecia a Escandinavia y Escocia. Tengo noticias de que ocurre otro tanto en Inglaterra, Alemania y Francia,  donde el estudio del catalán como segundo o tercer idioma no cesa de progresar, mientras que la lengua imperialista que nos oprime va siendo relegada a donde merece, el basurero de la historia.    Pero permíteme explicarte el pesimismo de las primeras líneas de esta carta. Porque me digo: ¿de qué nos vale que en Suecia progrese el catalán, si aquí mismo encontramos una creciente desatención por parte de los propios catalanes? Con auténtica desesperación he leído la encuesta  que revela cómo la utilización exclusiva del catalán ha retrocedido diez  u once puntos, mientras la abominable lengua opresora avanza. Solo me ha consolado un poco saber que, como contrapeso, también el árabe avanza en Cataluña, si bien debe reconocerse que le queda aún mucho camino, porque hoy por hoy solo lo habla, en exclusividad, el 2%  de la gente, aunque como lengua menos exclusiva debe de  ir ya por el 10% o cosa así.  Añade a todo esto lo de los referendos independentistas organizados en las zonas más presunta y auténticamente catalanistas: ¡casi nadie se molesta en ir a votar! Y no deja de envenenarme la sesera  el repugnante hecho de que solo un 35% de los catalanes haya votado el estatuto. ¿Qué puede esperarse de gente así?    Lo que más me indigna es comprobar el poco efecto de tantos años de esfuerzos denodados, de las  inteligentes y progresistas medidas de la Generalitat  para relegar la lengua y cultura foráneas impuesta por Castilla y su maldito Estado español. A veces, reflexionando en voz alta, me digo: “tenemos unos políticos de primera, unos políticos e intelectuales magníficos, pero, ¿se los merece una población abúlica y contagiada de un españolismo vergonzoso? ¿Vale la pena que nos rompamos los cuernos para tanta indiferencia y tanta collonada? Me desespero y echo sapos y culebras de estos descastados, que no hay manera con ellos. ¡Ah, y las banderas y los gritos cuando lo del Mundial de fútbol! Es que me habría liados a hostias con aquellas bandas de facinerosos que gritaban lo de “Soy español, español…”. Pues si son españoles, ¡que se vayan a España, joder! La Generalitat ahí ha fallado, pues debería haber mandado contra ellos a nuestros aguerridos batallones de mozos de escuadra, embrión del ejército que tarde o temprano hemos de tener… si no lo impiden los propios catalanes botiflers, cretinos, hijos de puta. A esos tipos habría que echarlos a puntapiés de los sagrados confines nacionales. Ya, ya sé que estas cosas no se pueden decir en público, que es contraproducente y todo eso, pero permite que por una vez me desahogue.    Fíjate, además, en la siniestra paradoja: ¿quiénes nos gobiernan en nuestra propia casa? El Montilla y su gente, unos charneguillos…¡Y lo están haciendo mejor que el mismo Pujol o que el mismo Mas! Los tíos se sienten más catalanes que muchos catalanes de diez generaciones. Parece un gran motivo de esperanza, ¿verdad? Pero no estoy seguro. Para empezar, el Montilla ese, después de tantos años, habla un catalán para echar a los perros, y además… ¡coño, qué quieres que te diga! ¡Tener que depender de los charnegos para la salvación de la patria…! ¡Adónde estamos llegando, en qué abyección estamos cayendo!    Entre todo esto y el calor de Barcelona, y que se ha averiado el aire acondicionado, estoy que trino, o por mejor decir, estoy terriblemente desconcertado, hastiado y deprimido. Tengo la impresión de que así no vamos a ninguna parte. Perdona que no siga, pero no quiero contagiarte mi depre. Aunque sé que en cuanto pase este maldito calor volveré a ser el nacionalista orgulloso, racial  y animoso de siempre. En fin, te envío, a pesar de todo, un ¡ánimo, muchacho! Y a seguir haciendo país por todas esas naciones europeas donde tan bien van nuestros asuntos, para compensar los de aquí. Tu querido y admirado maestro Francesc Bofarull i Bofarull, de la Pompeu Fabra y ex detective. **
 En la guerra civil, el franquismo y la democracia de [Moa, Pío]
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Me sigue enviando mi atenta corresponsal de Reus documentos de la polémica interseparatista que, por desgracia no puedo publicar enteros. Uno de ellos es una nueva carta de viajes de don Jaume Ripollet i Bohigas: Apreciado y admirado señor Bofarull Aproveché el último puente de la Constitución (española, o sea… para qué hablar; pero hay que aprovechar lo que se pueda) y me fui unos días a Nueva York, tenía curiosidad por conocer la gran ciudad, que muchos dicen la capital del mundo, aunque yo no me lo creo, siempre les faltará, pues eso, les faltará el seny y esas cosas que tanto nos distinguen a los auténticos catalanes, pero digo yo que no hay que ser chovinista ni patriotero, hay que tener un espíritu amplio, cosmopolita, abierto a todos los horizontes y capaz de apreciar los méritos de los demás, un auténtico espíritu catalán, en suma… Así que allí me fui, tanto me habían hablado de la gran urbe… Y sí, todo lo que usted quiera, sus rascacielos y todo eso, su movimiento y tal, y la técnica y los restaurantes, se nota, se nota que allí hay algo, que corre el dinero… pero para qué le voy a contar, si usted habrá estado allí cientos de veces. Lo que no me esperaba, en cambio, son los disgustos que iba a llevarme. Que no todo fueron disgustos, es verdad, porque allí, ya le digo, hay cosas bastante admirables, pero, seamos sinceros, bastante estropeadas por otras mucho menos dignas de estima, por no decir que son un verdadero asco. Me explico. Nada más llegar observo en el aeropuerto carteles en… ¡español! ¡Ni uno en catalán! ¿Se da usted cuenta? ¡Ni uno en catalán! No daba crédito a mis ojos, y yo me preguntaba: “Pero esta gente, estos norteamericanos, ¿cómo pueden ser tan inconscientes? ¿Es que no les han enseñado un mínimo, lo que se dice un mínimo de historia? ¿Es que no saben que el español es el idioma de los que fueron a joder y destruir América, que la dejaron arrasada, liquidaron aquellas fabulosas civilizaciones de los indios y masacraron a la población o la esclavizaron, que no ha habido matanzas mayores en la historia, ni siquiera las de los nazis? ¿Es que no lo saben?”. ¡Pues si lo saben es como si no lo supieran! ¡Se hacen los locos! Le aseguro que estuve a punto de pegar un grito en medio del gentío y protestar por tanto ultraje “Spanish is a criminal idiom, is the idiom of the enslavers of the Catalonians and the Indians and the Americans people! Out the Spanish from America and from the Peninsula Iberican!, que ya sabe usted lo que significa, naturalmente, que echaran fuera el idioma de los esclavizadores de los catalanes, los indios y los americanos en general, pues hasta ahí podíamos llegar. Me contuve no sé cómo, haciendo de tripas corazón, pero me contuve, pensando que allí estaba solo y podrían interpretarme mal. Pero no me privé de ir diciendo a los policías y a los demás pasajeros que me acompañaban en el aeropuerto: “The catalonians people we are not Spanish”. Ya en un momento no pude contenerme, y grité: “Franco forbid the Catalonian language, he killed us if we speak Catalonian, Franco was a criminal!”, ya sabe usted, que el criminal Franco condenaba a muerte a los que hablasen catalán, lo grité tres veces, pero casi nadie me hacía caso, solo una viejecilla me vino a dar palmaditas en el hombro y me repetía “poor little things, poor little things!” En fin, tenía que haber reivindicado letreros en catalán pero con el enfado del momento ni se me ocurrió. Bueno, pues luego me acerqué a un bar y me tomé un whisky, aunque iba en ayunas, y la cosa se me fue pasando y veía la vida con más optimismo, pero cuando cojo el taxi para ir la ciudad, el taxista, un mulato del diablo, cubano me parece que era, se me pone a hablar en español, y yo le digo que por qué cojones me habla en ese jodido idioma, y va el tío y me dice que como en mi maleta pone Barcelona en grandes letras (yo, ya se lo he dicho, procuro hacer país por todas partes que voy)… ¡Hay que joderse, el tío mierda ignorante creía que Barcelona estaba en España! Pero no te lo pierdas, todavía lo mejoró el fulano diciéndome, con una sonrisa: “Además tiene usted un aire de español que no hay quien se equivoque”. Aquello ya fue el colmo. No le di de hostias porque era un tío grandullón y además yo estaba cansado del viaje y un poco abatido por aquel ambiente. Estábamos ya en marcha y estuve por decirle que parase y que me bajaba, pero, reflexioné, lo mismo iba a dar con otro taxista parecido, ya se sabe que los oficios más bajos y serviles los reservan aquí para estos hispanuchos, así que por no perder más tiempo le di la dirección del hotel, en inglés, y no volví a decirle palabra, aunque el tío trataba de hacerse el gracioso: “Yo, es que cuando veo a un español, no se me despista. Buena gente, por lo menos los que yo he conocido, sí señor” ¿A quiénes habría conocido aquel bergante? Seguro que a otros mangantes como él. “Habla usted un inglés muy gracioso”, me dijo en otro momento, y al ver que yo no le respondía empezó a interesarse por mi salud, vamos, a fingir que se interesaba, por cachondearse, imagino: “¿Se siente usted mal?”, me insistía el maldito parlanchín. Al final decidió que yo debía de estar sordo y me dejó en paz. Con este comienzo, ¿cómo quiere usted que yo pudiera apreciar en todo su esplendor las cosas buenas de la ciudad? Que las tiene, ya se lo indiqué, pero con tan pocos días apenas pude apreciarlas ya. En fin, creo que hay un movimiento por aquí en muchos sitios de “English only!”, que me parece acertadísimo y muy oportuno, porque si llegas y te encuentras con el mismo idioma opresor que en Cataluña es que ya empiezas amargándote. Reciba usted un cordial saludo y un abrazo lleno de seny de su admirador
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IUS-SOLI

Si è masturbato all’interno del Duomo di Vicenza, poi ha aggredito un poliziotto con due pugni al volto. E’ un trentenne kenyano, cittadino italiano e già denunciato sempre per atti osceni. Già colpito da un provvedimento di divieto di permanenza in città, è stato rimesso in libertà, con un ulteriore divieto di permanenza. A Marghera un tunisino, stessa età, ha aggredito brutalmente un anziano che gli aveva negato una sigaretta. Denunciato a piede libero, ha dato un pugno in faccia a un agente. Nuova denuncia, nuovo rilascio. (dal Gazzettino,it, riportato da Dagospia dell’11 aprile 2018). E lo svuotacarceri, bellezza.

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Gibraltar: el tratado de Utrecht es irrelevante / Interseparatistas: aventuras en Galicia

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Lun, 2018/05/14 - 13:04
Próximamente iniciaremos un nuevo seminario con el tema”La posición de España en Europa”

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De vez en cuando algunos intentan basar el problema de Gibraltar en el tratado de Utrecht, unos para afirmar que España entregó el peñón y no tiene derecho a reclamarlo, otros para promover reivindicaciones parciales de aguas o terrenos para España.    La realidad es que el tratado nunca se cumplió, pues desde el primer momento lo vulneraron los ingleses ocupando más terreno y edificios de los acordados, y  adueñándose de aguas aledañas, política que continúa hasta ahora mismo.    Por otra parte el tratado dejó de tener el menor valor de referencia desde los años 60, cuando Londres, con típica pillería, declaró colonia a Gibraltar para aplicarle el “derecho de autodeterminación”. Evidentemente los llanitos, instalados allí por los ingleses, que odian y desprecian a España, y vivían y viven de la base militar, se “autodeterminarían” a favor de Inglaterra de modo ya definitivo. Sin embargo Londres cayó en su propia trampa por obra de la hábil diplomacia franquista. De este modo, la ONU declaró que Gibraltar debía volver a España, atendiendo a los intereses de los llanitos, que no debían ser perseguidos ni expulsados, pero no a sus deseos, que evidentemente iban contra España.  (Otro de los grandes logros de aquella diplomacia consistió en negociar con Argentina la compra de cereales y carne, adelantándose unos meses a la criminal declaración de aislamiento de España, que habría causado una tremenda hambruna en el país).    Como quedó claro en el reciente seminario, fueron los políticos españoles, especialmente en la transición y después con el PSOE en el poder, quienes anularon la victoria de España, convirtiendo lo que había sido una ruina para Inglaterra, en un emporio económico que le permite sobornar y corromper a autoridades y periodistas no solo en Andalucía sino en todas partes. Mientras procuran, esos políticos, hablar lo menos posible del problema, de modo que la opinión pública no tome conciencia de su enorme gravedad y alcance. De ahí que la labor que hemos emprendido se dirija ante todo a crear esa conciencia. Recordemos de paso que la casta política que mantiene y engorda la colonia sin el menor pudor, es la misma que ha engordado los separatismos, o convierte a las fuerzas armadas españolas en un ejército lacayo al servicio de intereses ajenos, bajo mando ajeno y en idioma ajeno, o funciona con leyes totalitarias como la de memoria histórica o las de género…  Con ello nos damos cuenta de que al exponer la cuestión de Gibraltar estamos denunciando a semejantes elementos corruptos y enemigos de España o indiferentes a ella. Porque mientras esos partidos no sean desplazados por otros de nuevo cuño, ni este problema ni ningún otro se resolverá: al contrario, la especialidad de ellos es crear otros nuevos, como los que nos busca ahora con Rusia.   No hay que hablar del tratado de Utrecht, sino de la devolución pura y simple de un territorio invadido. Se trata de una cuestión de fuerza, que no tiene por qué ser militar. De momento, España tiene la fuerza moral, diplomática,  política y económica, y ello debería bastar para recuperar ese trozo de España colonizado por una potencia a la que nuestros infames políticos consideran amiga y aliada, en realidad ama y señora.  Por lo que solo gobiernos dispuestos a emplear esas fuerzas pueden alcanzar el objetivo. Y esos gobiernos no existen, los actuales deben ser desplazados, y la reivindicación de Gibraltar puede ser una palanca para expulsarlos y sustituirlos por una alternativa democrática y española.

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La reconquista y España

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*Un gobierno que no cumple ni hace cumplir la ley es un gobierno delincuente. Y la ley no se cumple desde hace mucho tiempo, habiendo llegado a una situación de golpe de estado permanente. *Cuando una clase política se compone de delincuentes, como hoy ocurre, la judicialización de la política es necesaria. El problema es que muchos jueces también están “politizados”. *Hay algo que bloquea toda respuesta a los separatismos, a la ETA, a Gibraltar y a todas las fechorías de esa gente. Ese algo es el PP, cómplice de los demás. *La canción de Israel en Eurovisión refleja muy bien el clima entre grotesco y monstruoso que se va imponiendo en Europa. El embrutecimiento. *Un régimen que fomenta y financia el separatismo, que premia a la ETA en las instituciones, que tiene leyes totalitarias como la de memoria histórica o las de género, no es una democracia.

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 En la guerra civil, el franquismo y la democracia de [Moa, Pío]

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Parece que la carta de Jaume Ripollet i Bohigas, alumno de la Universidad Rovira i Virgili, al profesor de la Pompeu Fabra y ex detective señor Bofarull i Bofarull (ver comentario del 27 de agosto, en este blog), ha levantado ronchas en algunos, según la réplica que me envía mi atenta corresponsal de Reus: “Hace tiempo que dejé de contestar a estos maketos, porque está claro, un maketo es un maketo, ya lo aclaró nuestro gran Maestro Sabin, y ¿qué se puede esperar de un maketo? Lo digo sobre todo por los catalufos esos tan engreídos, como el tal Jaume Nosekehostias i Nosékerrollos, que ya ha hecho que se me inflen los cojones y me obligue a darle la respuesta que se merece. Pues en su carta al tal Bofarull carolingio ese de la Pompeu Fabra (¡qué risa!)  dice el tal Jaume que en Grecia les dijo a unos baskos que pedirían al guía explicaciones en euskera, y que los baskos se le rieron en la jeta, y termina el tío: “Me di cuenta de que hay todavía mucho vasco absurdo y atrasado, desde luego están más atrasados que nosotros, lamentablemente: mucho tiro y mucha bomba, pero luego, nada”. Mire usted, tontolaba, claro que, si nosotros  querríamos, el euskera se convertía en la lengua internacional, porque es la lengua más perfecta, lo cual es bien sabido y aceptado por todos los especialistas hoy día. Pero resulta, entérese usted bien, que  el euskera no es un idioma para que lo hable cualquiera así como así, es el idioma más antiguo del mundo, probablemente ya lo hablaba Noé, eso lo han demostrado varios científicos del PNV, y, como comprenderéis, no vamos a andar divulgándolo de cualquier manera como un idioma más. Hablar euskera no lo habla el que kiere, sino el ke puede, y sin haber nacido en Euskadi… pues difícil va a ser. Incluso mutxos de nosotros mismos lo hablamos poco y en okasiones especiales, precisamente para no desgastarlo, porque es como una joya, que no hay por ké andar exhibiéndola por ahí a trotxe y motxe. “Si los maketos aprendieran el Euzkera, tendríamos que abandonar éste” ya lo dijo el Gran Arana. Se entiende, ¿verdad? No es como el catalán, que aparte de que no lo habla casi nadie, es que se ve enseguida que es como un dialecto del español, de tanto como se parecen, con un toque de franchute. Y le voy a decir una cosa a esos karolingios: traten de aprender euskera y ya verán como no lo consiguen ¿Y por qué? ¡Ah…! Contéstense ustedes mismos. Y lo de los tiros y las bombas, se lo van a meter ustedes por donde les kepa, que los baskos como debe ser, los baskos nacionalistas, a esos me refiero, ya sé que hay algunos malos baskos que no merecen el título, tíos amaketados y que, lo decía muy bien nuestro Maestro “merecen ser arrastrados desde la cumbre del Gorbea hasta las peñas del Matxitxako”, pues los baskos de verdad somos de natural pacífiko, y si se quiere, humanista y científiko, por lo menos como ustedes y más, excepto que nos toquen mutxo los kojones, porque entonces nos defendemos, claro está. Ustedes los katalufos saben bastante de eso, porque ¿no se dicen ustedes carolingios? Pues los carolingios, según tengo entendido, eran frankos, y bien para el pelo les dimos en Roncesvalles, así que espero que no les queden ganas a ustedes de volver a las andadas, ya saben lo que les espera si se pasan y se ponen demasiado tontos. Pero ké hostias, ahora que lo pienso, ¡qué coño van a tener ustedes nada que ver con los francos, los carolingios y toda esa gente! Los frankos se parecían más a los baskos, kiero decir, eran altos y rubios, y ustedes, bueno, cada vez que yo veía al Jordi Pujol ese, es que me partía de risa, o al Carod y toda esa banda, con pinta de cacereños, tíos setas alimentados con tocino y bellotas. ¿Pues anda que no viven ustedes de ilusiones, como los tontos de los kojones! Si ya lo decía nuestro Maestro de los maketos, y recuerden que ustedes es lo que son, les guste o no les guste: “más que hombres parecen simios poco menos bestias que el gorila; no busquéis en sus rostros la expresión de la inteligencia humana ni de virtud alguna: su mirada sólo revela idiotismo y brutalidad”. Me doy cuenta de que es lamentable, pero es la realidad, y la realidad hay que conocerla y afrontarla, qué se le va a hacer. Fíjense en cambio en nuestro Arana, calificado con justicia en la prensa baska de “Bello Apolo euzkeldún con la hermosura corporal del crinado numen lírico, prototipo de la belleza viril”. Pues hay estas diferencias, señores carolingios de pega. ¿Que les fastidian? Pues les repito, ¡qué le vamos a hacer! Y no traten de impresionarnos con sus sapiencias de Sócrates, Homero, Julio César y todos esos, porque no lo konsegirán, ¡a nosotros con esas murgas! Y vuelvo a citarles al Maestro: “No es razonable la alianza de los catalanes y los bizkaínos; pues no son semejantes los sujetos Bizkaya y Cataluña, ni se parecen en su desgracia; ni tienen un enemigo común; ni son las mismas sus aspiraciones. Equiparar nuestro derecho a constituir nación aparte con el derecho que le sirviera de base al nacionalismo catalán, sería rebajar el nuestro. Nunca discutiremos si las regiones españolas como Cataluña tienen o no derecho al regionalismo que defienden, porque nos preocupan muy poco, nada por mejor decir, los asuntos internos de España”. No quiero parecer descortés, pero más vale que se vayan enterando de unas cuantas verdades y dejen de vivir de ilusiones, señores “karolingios”. Iñaki Eguaraz Hernandorena, sin otro título que el de Buen Basko.

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los mitos del franquismo-pio moa-9788490603499

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Me lo hace llegar mi corresponsal de Reus:

Admirado profesor Bofarull i Bofarull 

Aun sin haber tenido respuesta a mi carta, y después de los rebuznos del tal Eguaraz, me permito relatarle una nueva y dolorosa experiencia para que compruebe el atraso de muchos de estos bárbaros que se llaman antiespañoles y son más españoles que los españoleitors, con eso se lo digo todo. Este verano fui también a Galicia con dos amigos, también patriotas catalanes, a los que yo hacía de traductor, porque yo hablo y entiendo un poco, bueno, bastante, el castellano, qué remedio, me obligaron a estudiarlo, menos mal que eso ya va cambiando. Fuimos a una excursión por el río Sil que llaman Ribeira Sacra (¡sacra! ¿ve usted? En plan religioso y tal, a estas alturas). La carreterucha hasta allí era africana, qué africana, española, y nos preguntábamos los tres qué hace esta gente con la pasta que nos sacan a los catalanes y que dicen que es para mejorar a esas naciones atrasadas como Galicia. Ya te jode que encima de que nos roban los cuartos a través del Estado español, solo sepan hacer chapuzas… menuda panda de vagos e ineptos, estos gallegos. ¡Gallegos! Ya la palabra dice mucho. Ya nos íbamos calentando al comentar estas verdades, cuando dimos con un bache enorme, el coche medio se hundió y pegó un brinco, Oriol y Jordi se pegaron un hostión de cuidado con el techo y quedaron con tortícolis para todo el día, las ruedas de delante perdieron el paralelo, y así el coche iba por donde le daba la gana. Fue un milagro que no nos cayéramos por uno de aquellos barrancos. Conseguimos llegar al embarcadero, y algunos palurdos de estos se nos quedan mirando mientras maniobramos penosamente, y al ver los CAT de medio metro que llevábamos junto a la matrícula y en los dos lados del coche, va uno y comenta: “Ah, claro, es que son catalanes”, como diciendo qué otra cosa podían ser tales gilipollas, cuando llegábamos así por culpa de ellos y de sus putas carreteras. Encima de lo que nos mangan, ¿eh?…  Si mis compañeros no fueran medio lisiados por lo del bache, con la cabeza doblada sobre el hombro, creo que les habríamos enseñado lo que es la sangre almogávar y carolingia.

Pero lo peor fue cuando subimos al barquichuelo con el que dan paseos por un tramo del Sil. El sitio no estaba mal, me recordaba un poco a los fiordos noruegos en los que tanto disfrutamos hablando catalán con los naturales, tan amables y civilizados, seguramente de estirpe carolingia también, o por lo menos parecidos. Bueno, el paisaje no estaba mal, ya digo, pero la chusma de por allí… Total, que la tipa que iba explicando las cosas hablaba con voz muy dulce pero resultó una arpía de no te menees. Voy y le digo que nos hable en catalán, y la tía borde nos contesta en gallego. Yo la entendía bastante, porque el gallego, aunque le dicen idioma, yo creo que es un castellano mal hablado y nada más. Me mosqueó que la tía se pusiera en plan chulo, y le dije que en Grecia y en Noruega, y en muchos sitios más, los guías y tal nos hablaban normalmente en catalán, y no comprendía cómo dentro del Estado español, mucho más cerca, no se nos atendía igual en nuestro idioma, y que luego encima nos llaman separatistas, cuando son ellos los separadores, los que por la puta envidia no reconocen la pujanza internacional de nuestro idioma. Y la tía, que no nos hace puto caso, se da la vuelta  y se mete en la parte cubierta del catamarán, así le llaman, creo, que si estuviéramos en Cataluña llevaría ya veinte años desguazado.

Entonces nos subimos a la cubierta de arriba, que tenía unos bancos al aire libre, para olvidar los sinsabores y disfrutar un poco del paisaje, ya digo, lo único algo bueno, por no decir lo único soportable de todo aquello, aunque el pasaje era demasiado caro. En mala hora se nos ocurrió ir a esta maldita nación. Oriol y Jordi, por lo del cuello, tenían que hacer números para mirar arriba hacia aquellos picachos, se retorcían, gemían y sufrían lo indecible. Y en estas, que la tía burra, por la megafonía, interrumpe las explicaciones turísticas y suelta: “Atención, hay aquí tres golfos que no han pagado el pasaje, y para que no siente precedente y sirva de advertencia, voy a decir sus nombres”. Y suelta mi nombre y el de mis compañeros. Porque olvidé decirle que los billetes hay que reservarlos en el hotel, y en la reserva venían nuestros nombres. Hervíamos de indignación, ¿así tratan a los turistas por estos pagos? ¿A los que les damos de comer? Pero Jordi dijo: “Hagamos como que no hemos oído, no hay mayor desprecio que no hacer aprecio”. Y entonces va la arpía y grita por el altavoz: “Son esos tres que van sentados en el banco segundo de la izquierda, dos de ellos con el pescuezo torcido”. Y la gente mirándonos y cuchicheando. Uno me pareció que hablaba de tirarnos al agua. Aquello ya era demasiado, señor Bofarull, aquello ya no podía ser. Descendimos bajo cubierta, donde hablaba la maldita individua, y le dije:

– Ha de saber usted, señora, que sí hemos pagado ya, que no debiéramos haberlo hecho, porque no se respeta nuestro derecho a recibir las explicaciones en catalán. Es la primera vez en mi vida que nos tratan de esta manera, voy a protestar a…

– ¡Qué carallo van a haber pagado ustedes! ¡A ver si creen que soy tonta!

– ¡Le digo que hemos pagado, y que vamos a presentar una protesta…!

– ¡Pues si han pagado, vuelven a pagar, qué carallo! Primero me obligan a decir por megafonía lo que he dicho, que es algo muy violento, créanme, muy desagradable para mí, y encima vienen aquí a llamarme mentirosa y a amenazarme. ¡Carqueixo! ¡Carqueixo!

Y que sale de no sé donde una especie de bestia parda con un cuchillo de monte al cinto, un cuchillo como un alfanje, vamos, y nos dice posando la mano en la empuñadura:

– Qué pasa aquí, ¿quién está amenazando a mi perlita del Caribe? ¿Quién se atreve a llamarla mentirosa?

Y la tía pedorra, que se echa a llorar diciendo:

– Me han obligado a tener que decir que había tres golfos que no pagaban, con lo desagradable que es tener que decir esas cosas… Y no quieren pagar…

¿Usted cree que se puede razonar con semejantes bestias, señor Bofarull? ¡Esos ni se habían olido el talante carolingio, se lo puedo asegurar, estoy seguro que se lo dices y ni saben de qué les estás hablando! Estuve por darle una patada en los huevos al tío, pero Oriol, con la cabeza penosamente doblada, me advirtió al oído: “Tranquilo, Jaume, tranquilo, que nos pierdes. Que luego viene la Guardia Civil, y ¿a quién crees que va a darle la razón? ¿Nos va a dar la razón en cuanto sepa que somos catalanes? Ni de coña, nos empapelan a los tres y nos meten en chirona. Si hay que pagar otra vez, pagamos y ya está”. Me di cuenta de que era un aviso lleno de seny, señor Bofarull, aunque muy amargo, cada vez que pensaba en la borrachera que iban a coger aquella pareja de piratas con el sobresueldo que tuvimos que aflojarles, porque lo único que deben saber hacer bien por esta desdichada tierra es empinar el codo, bueno, es que me daban ganas de volver y hacerles un agujero en el barco, con ellos dentro atados y amordazados.

En fin, señor Bofarull, así están las cosas por esas naciones que dicen que se solidarizan con nosotros. Creo que hay que montar una campaña de boicot turístico para que, al menos, no se beneficien de nuestros euros en estos países de salvajes. Y por supuesto, escribiré a la Generalitat para que tome cartas en el asunto, porque no puede permitirse que traten así a unos ciudadanos catalanes, y menos en un país de mierda como Galicia, de donde han venido tantos muertos de hambre a que les demos de comer en nuestra nación, y los cabrones así nos lo agradecen. Después de volver a casa, gastándonos una pasta en paralelar las ruedas y en linimentos y tal, todavía me hierve la sangre, cada vez que me acuerdo. Después de esto ya no me extraña nada de los Eguaraces y Carballeiras, los creo capaces de cualquier cosa, hasta de declararse españolísimos el día menos pensado.

 

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Moscú (y IV) La persistencia de símbolos comunistas / Instructivo viaje por Grecia

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Dom, 2018/05/13 - 08:34
Comisión de la verdad sobre el PSOE: El “Himalaya de mentiras” sobre la represión de Asturias, que envenenó literalmente a la sociedad española: https://www.youtube.com/watch?v=IUjyptQHJ2U&t=7s

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En un país al que poderosas fuerzas amenazan disgregar y aniquilar, el conocimiento de la historia real se vuelve decisivo: “La Reconquista y España”.

La reconquista y España

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Como decía, la actual sociedad de Moscú y sus modos políticos no pueden ser más diferentes de los comunistas, pese a lo cual los símbolos y emblemas del pasado régimen siguen presentes por todas partes. Esto puede deberse a tres causas: a una sana actitud racional que acepta el pasado como pasado y no cree, con mentalidad mágica, que se le hace desaparecer borrando sus signos externos;  o bien a una persistente atracción subterránea por aquel tiempo; o a una mezcla de ambos, que me parece lo más probable.    En Madrid, las bandas de canallas que hoy gobiernan viven en pleno pensamiento mágico (vuelven la estupidez y la canallería, como caracterizaba Gregorio Marañón a la república): para ellos conceptos como democracia o Europa son simples palabras mágicas que pueden usarse y se usan en los sentidos más contradictorios. Como se dicen demócratas y cuentan que España “ha entrado en Europa” gracias a ellos, tratan de hacer desaparecer cualquier resto del pasado franquista, creyendo que así este se elimina de la realidad y de la conciencia de la gente.    La diferencia entre Moscú y Madrid a este respecto es mucho más profunda, porque el pasado que intentan destruir en España es el mejor y más fructífero que el país haya experimentado en siglos, mientras que el sistema comunista de la URSS solo puede describirse como una pesadilla. Hay cierta tendencia oficial en Moscú a bendecir toda la historia: los zares eran buena gente y los dirigentes comunistas, también. En el Vedenjá se anunciaba la exposición “Rusia, mi historia”, tan patriotera que inducía al sarcasmo a algunos rusos que conocimos.    Por lo demás, Lenin sigue siendo beatificado y,  más calladamente, Stalin es tenido por un héroe.  Una viejecita decía que gracias a Stalin ella y muchos otros habían salido de la nada, habían recibido instrucción, y en su entorno no habían sufrido el terror. Lo último daba por supuesto, implícitamente,  que el terror no había existido o había sido muy exagerado o había afectado solo a los “enemigos del pueblo”. Algunas personas definen así la obra de Stalin: “industrializó a la URSS, la convirtió en una gran potencia y derrotó a los invasores alemanes”. Los dos últimos puntos son reales, pero Rusia se estaba industrializando a fuerte ritmo antes de la revolución, y fue esta la que la paralizó por bastante tiempo. Aparte de que el coste en hambrunas y brutalidades fue realmente gigantesco.   Debe decirse que Stalin disfrutó en el occidente europeo y mundial de un prestigio enorme durante muchos años, debido a que desempeñó el papel principal en la derrota de Hitler. Europa occidental le debía así, indirectamente, buena parte de su liberación del nazismo…  salvo España, conviene repetirlo, donde no hubo nazismo y Stalin sufrió una contundente derrota en la guerra civil. El prestigio del gran genocida duró hasta que Jruschof expuso algunos de sus crímenes en Moscú, en el XX Congreso del PCUS. En realidad, aquellos crímenes, y más, eran ampliamente conocidos, aunque se daban por buenos en función del resultado bélico,  o se los negaba como propaganda imperialista; pero cuando el propio Partido Comunista soviético los reconocía, ya el asunto no tenía vuelta de hoja.    La URSS fue una construcción debida esencialmente a Lenin y Stalin, dos tiranos de una maldad espeluznante. Pero no se trataba de maldad personal semejante a la de algunos emperadores romanos, por ejemplo,  enloquecidos por el vértigo del poder. Su terror venía de una concepción ideológica en la que la guerra civil y la matanza de enemigos eran una necesidad y en cierto sentido una virtud obligada, que exigía un “temple” de “hombre nuevo” (el “acero bolchevique”), como decía alguno cuando el holodomor: aquellos horrores habían forjado un tipo de personas capaces de contemplarlos fríamente sin retroceder ante nada por alcanzar la nueva sociedad presuntamente paradisíaca. El propio Jruschof, que debía desquitarse así de humillaciones y que había demostrado él mismo aquel “temple”, concluía: Stalin estaba convencido de que procedía en defensa de los intereses de la clase trabajadora y contra los enemigos que complotaban y también contra los ataques del campo imperialista. Miraba las cosas desde el punto de vista de los intereses de la clase trabajadora, de los intereses de la gente laboriosa, de los intereses de la victoria del socialismo y del comunismo. No podemos asegurar que éstas fueron las obras de un déspota atolondrado. Él juzgaba que lo que se hacía, debía hacerse en bien del Partido, de las masas trabajadoras y en nombre de la defensa de los objetivos revolucionarios. ¡He ahí toda la tragedia!      La denuncia de Jruschof implicaba que la “construcción del socialismo” se había realizado en medio de una orgía de crímenes, lo que contradecía absolutamente la pretensión de haber puesto en pie una sociedad maravillosa de libertad, igualdad, ciencia y riqueza (contradicción que motivó la gran escisión chino-soviética). Por ello, Jruschof tuvo que glorificar a Lenin y pintar a Stalin como traidor a su legado, cuando lo indudable es que ambos dirigentes, así como Trotski, partían de los mismos principios y aplicaban los mismos métodos. La tragedia no es la que señalaba Jruschof, sino que tantas atrocidades no habían servido para nada.  Desde Jruschof , el régimen soviético siguió desenvolviéndose ciertamente con menos terror (pero sin abandonar el terror) y algún logro espectacular como la conquista del espacio; pero solo fue capaz de construir una sociedad gris, opresiva, pobre y triste, apoyada en un ejército desproporcionado y en una policía omnipresente. Y  donde solo la necesidad de competir con Usa  –y perder siempre la competición– la sacaba de su estancamiento, entre alternativas periódicas de consentimiento a cierta propiedad privada y  de reafirmación de la estatal, muy poco productiva.     Es muy llamativo que en Madrid la condena del franquismo, basada en la propaganda comunista, intente achacar a Franco crímenes muy parecidos a los de Stalin. La realidad, como he expuesto en Los mitos del franquismo, es exactamente la contraria. El franquismo sí creó una sociedad incomparablemente más digna, más culta, más libre y más rica que las de cualquier época anterior en el país, y su represión fue comparativamente mínima y motivada por la acción típicamente staliniana de los comunistas españoles y sus aliados. No motivada por crímenes imaginarios como la de haber nacido “burgués” o judío o similares,  sino por crímenes reales y concretos. El franquismo solo tuvo una oposición real comunista, y las condenas al mismo provienen de su propaganda, aceptadas por frivolidad o canallería por muchos no comunistas, incluso liberales.     Volviendo al principio, cabe ver en la persistencia de símbolos comunistas en Moscú una actitud encomiable de asimilación del pasado, aunque haya sido horrendo en tantos aspectos. Y en contraste, son aquellos españoles moralmente embrutecidos, adeptos o nostálgicos de tales horrores,  quienes intentan hacer desaparecer mágicamente un pasado forjado por gentes muy superiores a ellos desde cualquier punto de vista.

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Creía yo que la polémica entre separatistas periféricos se había terminado por natural consunción, pero me comunica mi atenta corresponsal de Reus que no ha sido así, ni mucho menos. Lo que hicieron fue ponerse de acuerdo para no utilizar mi blog, por tacharlo de españolista,  y la discusión ha seguido por medio de cartas que difunden entre ellos. A mi corresponsal, que prefiere razonablemente guardar el anonimato, le llegan. Y me indica, creo que con razón, que al haber debatido en “Presente y Pasado”, los separatistas, y haber interrumpido la discusión tan poco educadamente,  habrán dejado en ascuas a muchos asiduos del blog, por saber cómo termina la apasionante polémica. Recordarán ustedes, además, que el profesor Bofarull i Bofarull se había despedido del blog lanzando recias amenazas contra Moh Ul-sih y contra mí mismo, si me ponía farruco.  Desgraciadamente no me es posible reproducir todas las comunicaciones que me hace llegar mi corresponsal, por falta de tiempo y de espacio, pero procuraré reproducir aquí las que parezcan más significativas. Esta, por ejemplo, la dirige Jaume Ripollet i Bohigas, joven estudiante de historia de la Universidad Rovira i Virgili, a don Francesc Bofarull i Bofarull, de la universidad Pompeu Fabra y ex detective. La corresponsal me la ha traducido al castellano porque “aunque el catalán escrito lo entiende fácilmente un castellano hablante, debido a la gran afinidad de ambos idiomas (a pesar de los esfuerzos del loquillo Pompeu Fabra por embrollar todo lo que pudo) siempre hay algunas palabras sueltas que entorpecen la comprensión”. El texto dice así: Querido y admirado profesor No habiendo tenido la dicha de ser alumno suyo, no obstante me he sentido profundamente concernido por las ejemplares estocadas con que ha hecho usted prevalecer las razones y el talante carolingio que nos distingue sobre las expresiones, sin duda bien intencionadas, no digo que no, pero inevitablemente burdas, de los tales Carballeira O´Flanaghan, Aixa Modrejón Cogolludo y otros personajes por el estilo, que rezuman envidia malsana a Cataluña, aun si debemos apreciar su común y buen deseo de emanciparse de la repulsiva España. Yo, señor Bofarull i Bofarull, hago país, como usted, allí donde voy, y defiendo las esencias catalanas como nos recomendaba uno de los padres del nacionalismo catalán: “El nacionalismo catalán tiene por Dios a la Patria”. No más, pero tampoco menos, y lo digo declarándome ateo como lo es hoy día cualquier persona con dos dedos de frente. Se lo digo porque en un viaje a Grecia que he hecho este verano he podido comprobar la profunda impronta de nuestro idioma y cultura en aquel alejado país del Mediterráneo, tal como el año pasado lo comprobé viajando por Suecia y Noruega. En dos palabras, señor Bofarull, nos conocen y nos admiran,  tanto por nuestra cultura humanista y científica como por nuestra lucha heroica y ancestral por liberarnos del africano opresor españoleitor. Se lo comunico así, estimado señor Bofarull, porque es la verdad y porque entre nosotros, separatistas catalanes,  no tenemos por qué disimular con falsas modestias lo que por otra parte es una evidencia. Cómo olvidar la visita a Delfos, donde, con la habitual desfachatez o falta de tacto, nos incluyeron a varios catalanes con un grupo de españoles, como si fuéramos unos españoles más… Yo, se lo digo tal cual, no crucé una sola palabra con los españoleitors, y si me decían algo les contestaba en catalán bien cerrado, o me inventaba palabras para que no me entendieran, pues considero que hay que darles en las narices a nuestros opresores, mantener la lucha contra ellos en todos los niveles y en todas las ocasiones, sin darles un minuto de tregua.  Pues, como le decía, el guía se empeñaba en hablarnos en castellano y yo, ya cabreado, me fui a él y le dije: “Oye, tío, que aquí algunos no somos españoles y queremos que nos hablen en catalán”. Se lo dije primero en inglés, pero al parecer no me entendía o no quería entenderme, así que no tuve más remedio que repetírselo en el jodido lenguaje de nuestros opresores. Bueno, pues no se lo podrá usted creer, pero el tío va y me dice: “¡Pues haberlo dicho antes, cojones! Aquí en Grecia queremos mucho a los catalanes desde que vinieron hace siglos los almogávares a liberarnos, y siempre nos hemos sentido fascinados por vuestras grandes hazañas intelectuales y de todo. ¡Con deciros que a Jacinto Verdaguer y a Rovira y Virgili se les estudia cada vez más en nuestra enseñanza secundaria…” Pues a partir de ese momento el guía, Yorgos,  explicaba las cosas primero en catalán, para nosotros, y después en castellano, para los charnegos y toda aquella gente. Por cierto, venían también algunos vascos, y les sugerí que protestaran como yo, y que le exigiesen al guía que les diera las explicaciones en euskera, tuve que explicárselo también en el puñetero idioma español porque tampoco entendían el inglés. Y van los muy cabrones descastados y se me ríen en las narices.   Me di cuenta de que hay todavía mucho vasco absurdo y atrasado, desde luego están más atrasados que nosotros, lamentablemente: mucho tiro y mucha bomba, pero luego, nada. Entre ellos seguían hablando español como si tal cosa, solo soltaban de vez en cuando unas palabras en euskera, que a mí me sabían a gloria, aunque no las entendiera, pero por mucho que les decía que siguieran, volvían enseguida al castellano. Bastante atrasados, créame, y hasta sospecho que los muy cabrones  se cachondeaban de mí, y a través de mí, de los catalanes. Claro que también debemos comprenderlos, pues no tienen una cultura humanista y científica de nuestro nivel. Pues, como le iba diciendo, nunca podré olvidar la estancia en Delfos, con las preciosas explicaciones que nos dio Yorgos a los catalanes (no faltaban algunos botiflers, pero a esos,  ni caso, ya puede usted imaginarse). Enseguida congeniamos, y nos enseñó cosas que normalmente no se explican a los turistas, como el olivo del cual se ahorcó Alejandro Magno después de una borrachera monumental, o la roca desde la que se tiró un filósofo  cantamañanas llamado Aristóteles, porque le deprimía el paisaje de Delfos, o la higuera de la cual hizo Julio César su bastón de mando, con el que mató a palos  no recuerdo bien si a Sócrates o a Homero, por un asunto de cuernos, parece ser. Y así otras muchas cosas sumamente instructivas, en que no me extiendo porque lógicamente usted las conocerá mucho mejor que yo. Le hice observar a Yorgos que aquellas gentes tenían unas costumbres algo bárbaras, y que seguramente les habría hecho mucho bien un mayor contacto con nuestro talante carolingio, pero, claro, en aquellos tiempos no era como ahora, que en un par de horas o menos sales de Barcelona y te colocas en Atenas. Viajar era más difícil y más arriesgado, además eran más pobres, y pocos podían pagarse un billete de Delfos a Cataluña. A mí  me extrañó lo de Aristóteles, porque no veía yo cómo  el paisaje de Delfos podía deprimir a nadie en su sano juicio. Seguramente al tío se le había reblandecido algo la mollera, de tanto filosofar. Era un paisaje bastante imponente, lo admito, no tanto como el de Montserrat, pero que no estaba mal tampoco, así que le dije a Yorgos, y le hizo mucha gracia, que si Aristóteles llega a venir a Montserrat, ya es que no se tira de una roca, es que  se muere de un infarto con solo verlo. Por cierto que aproveché para hablarle largo y tendido de Montserrat, y Yorgos prometió que el año próximo se acercaría por allí. Porque si nosotros vamos a Grecia a soltar nuestros euros, que vengan ellos a Cataluña a soltar los suyos, vamos, digo yo. Ya ve usted cómo no desperdicio ocasión de hacer país. Y aquí corto, admirado profesor, porque me doy cuenta de que me alargo demasiado y no quiero aburrirle. Me gustaría que hiciera usted circular este pequeño testimonio de patriotismo  y de apoyo en su noble campaña de clarificación que podríamos titular “¡todos juntos contra el imperialismo español, pero no revueltos!”. Necesitamos auténticos líderes intelectuales como usted” .

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Está en marcha una enorme campaña de intoxicación sobre la guerra civil y la historia reciente de España. Algunos antídotos:

los mitos del franquismo-pio moa-9788490603499la guerra civil y los problemas de la democracia en españa-pio moa-9788490551394Mitos de la Guerra civil, los (Bolsillo (la Esfera))

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Moscú (III) Dos monumentos simbólicos del siglo XX / Interseparatistas. Aixa no respeta la carolingiez

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Sáb, 2018/05/12 - 08:59
Comisión de la verdad sobre el PSOE: El “Himalaya de mentiras” sobre la represión de Asturias, que envenenó literalmente a la sociedad española: https://www.youtube.com/watch?v=IUjyptQHJ2U&t=7s

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La reconquista y España

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En el hotel en que estábamos (tres estrellas) creo que no había más extranjeros que nosotros, la música de fondo en los desayunos era rusa y no la música anglosajona típica de los hoteles españoles (y de los bares, negocios y anuncios, venga o no a cuento), y se hallaba cerca de la Vedenjá, un gran parque dedicado a la exposición de los logros económicos del régimen soviético. Ese parque se había centrado inicialmente en los éxitos agrícolas, y su entrada consiste en una puerta monumental con un arco de triunfo, sobre el cual se alzan dos koljosianos enarbolando un gran haz de gavillas de trigo dorado, relucientes como oro. Recordaba un poco a la Feria del Campo de Madrid solo en una cosa: en que había quedado abandonado muchos años, con varios de sus edificios representativos medio arruinados. Actualmente se están reparando. Por lo demás, la exposición soviética se compone de edificios monumentales representativos de cada república soviética, organizados a lo largo de un gran paseo en torno a un grandioso pabellón central, mientras que la feria madrileña se componía de casas típicas de cada región distribuidas algo anárquicamente. Sin embargo la agricultura fue uno de los grandes fracasos del régimen soviético, y un éxito muy notable del franquista.  Los triunfos soviéticos se dieron sobre todo en el área de la propaganda, y son tan sorprendentes que la visión todavía hoy predominante en España sobre la guerra civil y el franquismo es la elaborada por la propaganda comunista.    Después, con Jruschof, la Exposición moscovita se dedicó a los logros económicos en general, muy poco brillantes, y a los técnicos y científicos, estos más sobresalientes. Jruschof creía que en unos pocos años la URSS superaría el nivel de riqueza y consumo de Usa, con lo que todo el mundo querría imitar al régimen soviético: una de tantas falsas ilusiones que la propaganda no logró encubrir. Pero me concretaré a dos aspectos: el pabellón central, de mármol blanco con columnata y coronado por  una aguja dorada con la estrella de cinco puntas… en fin, pueden verlo en cualquier foto. Es sin duda una edificación  bella y armoniosa, pero algo en ella causa extrañeza: se diría un monumento helenístico, un tanto inapropiado para un siglo XX revolucionario y futurista que pretendía innovar en todo, máxime en la URSS.    Pero hay cerca otro monumento más apropiado, en un parque menor aledaño: el celebérrimo dedicado a los conquistadores del espacio: una especie de estela que se eleva más de cien metros, rematada por un cohete. En la base, bajorrelieves muy soviéticos, con un museo de las naves espaciales incluyendo la colaboración final ruso-useña. Frente a él, un poema alusivo al triunfo sobre la opresión y el oscurantismo que permitió construir “alas de fuego” para la nueva época. Está revestido de titanio, que le da tonalidades diversas según la luz. En su simplicidad es sin duda uno de los monumentos más majestuosos del siglo XX, y se me ocurrió compararlo con el Valle de los Caídos. De acuerdo con retóricas al uso, el monumento de Moscú sería un canto al espíritu humano que por medio de la técnica se eleva hacia la comprensión y el dominio del universo, si bien el cohete que lo corona resulta quizá demasiado concreto. En cambio el de Madrid representaría precisamente “la oscuridad y la opresión”, simbolizadas en la cruz. No obstante, en realidad si algún régimen fue opresivo ha sido el comunista, también con su férrea censura oscurantista sobre cualquier disidencia.  Le comenté a un conocido ruso que realmente los soviéticos fueron los pioneros en la conquista del espacio y este puede decirse que es su logro más real, pero contemporáneo de las “jruschovkas”. Estas eran las nuevas casas familiares construidas masivamente en el período de Jruschof: pisos muy reducidos, con cuartos de baño minúsculos y sin ventana,  hechos con malos materiales y en bloques horrendos. A pesar de lo cual constituían un progreso notable sobre los pisos colectivos, compartidos por varias familias, habituales hasta entonces. Conquista del espacio en contraste con  estrechez y pobreza de las masas, tan loadas en la propaganda. Por ello este indudable logro soviético asombra mucho. En España, por entonces, “las masas” no solo vivían mejor que en la URSS, sino que mejoraban con rapidez, habiendo superado el país, con su propio esfuerzo, una posguerra difícil, dificultada aún más por un aislamiento realmente criminal impuesto por democracias y regímenes soviéticos todos juntos.    Creo que así como el monumento a los conquistadores del espacio, si se le despoja de la retórica, es realmente grandioso y casi lo único de lo que podría envanecerse aquel régimen, el Valle de los Caídos representa también el triunfo de un espíritu a un tiempo modesto y heroico. Suele olvidarse que España es el único país de Europa occidental que no precisó ser liberado por el ejército useño e, indirectamente, por el soviético; que venció a Stalin en la península ibérica y se reedificó con sus propias fuerzas… Un país libre de las colosales deudas morales y políticas del resto de Europa, y que sin embargo se comporta como país mendigo, por obra de sus siniestros políticos actuales.    Dos monumentos tan enormemente distintos en su espíritu y significado, y los dos tan emblemáticos del siglo XX y sus contradicciones. Desde luego las comparaciones darían para mucho más, pero dejémoslo ahí.    El pasado miércoles, Día de la Victoria en Moscú, el metro de la Vedenjá  vomitaba multitudes que iban a pasar el día en el parque, sonaban música y canciones, algunos comunistas con sus banderas a quienes nadie hacía mucho caso… Supongo que muchos paseantes, ante los monumentos y el cohete Vostok y la nave espacial, sentirían cierto orgullo y confianza en el porvenir.
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Doña Aixa parece haberse sentido muy ofendida por la última carta de Bofarull i Bofarull. Dice así su réplica:

“Debido al agobio de la corrección de exámenes no he podido leer en las últimas semanas este despreciable blog donde Pío Moa vierte a diario su veneno, y ahora, repasándolo, me encuentro la carta del señor Bofarull i Bofarull. Señor Bofarull, se lo diré una vez más: ni siquiera cuando pretende usted ser cortés y afable consigue ocultar una hipermegasoberbia racista intolerable. Métase usted su carolingiez y sus pretensiones científicas por donde le quepan, y perdone la grosería, pero sus hijoputescas chorradas me tienen ya más que harta y me hacen perder la compostura.

A pesar de todo he de darle las gracias por algo que me ha descubierto usted, es decir, lo de la Diada de la Patria Galega, esa del día de Santiago Matamoros. ¿Es verdad eso, amigo Brétemas? ¿Es verdad, señor Carballeira? ¿Es verdad, amigo Prisci? Créanme ustedes que enterarme de tal hecho me ha dejado literalmente paralizada de horror. Pero ¿se dan cuenta ustedes del terrible insulto, de la ofensa brutal que nos infligen a los andalusíes y las andalusías, hiriéndonos en lo más profundo de nuestros sentimientos? ¡Santiago, el patrón de eso que llaman “Reconquista”, señores míos, el patrón de la intolerancia, del genocidio, del exterminio sanguinario de la mejor civilización del mundo en la Edad Media! ¿Y a ese individuo repelente lo han elegido ustedes como representante de su Diada? Eso, créanme, es mucho, pero que muchísimo peor que lo del botifler Casanova, y me da igual si fue botifler o no, si el señor Bofarull lo defiende me inclino a creer que era un botifler como la copa de un pino, porque ese señor tan soberbio sólo puede estar equivocado en casi todo lo que dice.

Amigos Prisci y Brétemas –permítanme que les trate con esa confianza, pues muchas de las cosas que les he leído me han causado verdadera admiración–, señor Carballeira O’Flanaghan, si es verdad eso de la Diada de Santiago y la Patria Galega, y me temo que sí lo es, a pesar de que lo diga el casi siempre equivocado señor (¿?) Bofarull i Bofarull, si es cierto, les repito, tienen ustedes la absoluta obligación de cambiarlo radicalmente, ustedes tienen la obligación total de impedir que tan nefasta costumbre continúe. ¿Cómo reaccionarán ante tan aciaga conmemoración los nacionalistas y las nacionalistas andaluces y andaluzas, con todo nuestro ilustre pasado islámico, cuando se enteren? ¿Será posible contener su justificadísima indignación? No contaré por aquí, de momento, esa aberración suya, pero ¡cámbienlo, por favor! ¡Cambien esa diada! Se lo pido encarecidamente, incluso apasionadamente, porque, y eso la historia lo demuestra una y otra vez, esas cosas que parecen tonterías, conducen siempre a la guerra, y sería en verdad una pena que gallegas y gallegos, y andalusías y andalusíes, terminásemos enzarzados en una guerra entre nosotros y nosotras para mayor beneficio y provecho de los opresores españoles. ¡Cambien eso, señoras y señores nacionalistas gallegas y gallegos, cámbienlo antes de que sea tarde! ¡Hasta de rodillas se lo pido!

En la esperanza de que sepan ustedes comprender la profunda inquietud que me embarga, y que sabrán obrar en consecuencia, les envía un beso su amiga y admiradora

Aixa Modrejón Cogolludo (La Doncella dorada Bajo la Fuente) 

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Está en marcha una enorme campaña de intoxicación sobre la guerra civil y la historia reciente de España. Antídotos:

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Moscú (II) La urbe imperial/ Interseparatistas: admiración por doña Aixa

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Vie, 2018/05/11 - 12:47
La impresión más fuerte de Moscú es la de una ciudad imperial, con sus pros y sus contras. El poder se siente allí a flor de piel, por así decir. Se percibe en el propio Kremlin y la Plaza Roja, pero no menos en las grandes avenidas, amplios espacios  y edificios oficiales que proliferan por el centro. Edificios con afán de monumentalidad y en los que no falta, incluso en muchos de época soviética, cierto deseo de  armonía  y embellecimiento, tan en contraste con los vulgares estilos funcionales extendidos por Europa del oeste después de la SGM. Hasta en el metro se manifiesta esa peculiar sensación: estaciones monumentales, escaleras mecánicas larguísimas, que parecen bajar a los infiernos  (en previsión de bombardeos, parece ser), andenes y trenes muy largos, con vagones que recuerdan a vehículos militares y que pasan cada minuto y medio, a grandes velocidades y haciendo un ruido casi de guerra… Ese toque imperial le llega a la ciudad desde muy antiguo (“la tercera Roma”), pero fue en la época soviética cuando alcanzó su forma más completa y opresiva: Moscú debía iluminar el mundo entero con el mensaje supuestamente liberador del comunismo.    Por contraste, Madrid, antaño capital de un gran imperio, tiene un aire muy poco imperial. En su época gloriosa ni siquiera tuvo catedral ni universidad. El poder no se exhibe en grandes edificios, si exceptuamos el Palacio Real, que nunca estuvo aislado por murallas; y el de la Puerta del Sol  que concentró durante  muchos años el poder práctico (ministerio de Gobernación) no deja de ser un caserón de poco fuste y casi simpático y sin historias de terror. Podría comparársele con la sede del antiguo KGB (con otros nombres diversos) y hoy del FSB en la plaza Lubianka. Este es un palacio de cierta belleza y distinción externa cuyo interior guarda, en cambio una historia de auténticos horrores.  También la sede de las Cortes es una construcción modesta y de cierto valor artístico (muy empeorado por su ampliación en tiempos de Felipe González, que le da un vago aire carcelario con sus ventanucos), comparado con el actual edificio de la Duma, enorme y contundentemente feo, en contraste con otras sedes políticas de la ciudad, empezando por el propio Kremlin.  Capitales con estilo imperial hay otras: Washington, por ejemplo, con sus vastas sedes neoclásicas y en particular con el  enorme obelisco, reminiscencia egipcia que parece concentrar los rayos de una inmensa decisión de poder. También París es una ciudad imperial, aunque con un conjunto más armónico que Moscú, que en su escasa armonía recuerda a Madrid, donde al lado de lugares de verdadera belleza se encuentran repelentes bodrios. Tampoco Londres da esa fuerte sensación “imperial” de las otras . La recuerdo con un centro monumental relativamente pequeño, sin grandes avenidas y rodeado de una extensión enorme de pequeñas casas casi todas iguales o muy parecidas, de ladrillo rojizo o negruzco,  un poco lúgubres pese a la abundancia de jardincillos. En lo cual no dejaba de haber cierta armonía. Eso era hace muchos años, y ahora veo fotos o documentales en que la masa del caserío está salpicada por rascacielos de belleza discutible. En todo caso, el poder allí, como en Madrid, se exhibe poco, parece más bien deseoso de disimular su fuerza por lo demás indudable.    Ello aparte, Madrid ha perdido por completo cualquier ímpetu imperial, sustituido por una vocación de satélite. Ímpetu o espíritu que no han perdido Washington, Londres, incluso París, y que Moscú parece ir recuperando después de unas décadas de sensación humillante de fracaso.       Otro rasgo por así decir imperial de Moscú es su espectacularidad: seguramente la capital más espectacular de Europa, realzada este año por el parque Zariade, con sus gradas a modo de teatro al aire libre, llenas de gente que escucha actuaciones musicales o contempla  las puestas de sol; y  su mirador en forma de paseo elevado de líneas elegantes que parece adentrarse algo sobre el río Moscova y por el que discurren multitudes haciéndose y haciendo fotos del conjunto fantástico de torres, cúpulas, iglesias, palacios y edificaciones  hermosas en dirección a la iglesia de San Basilio, el Kremlin y mucho más allá a lo largo del río.  El año pasado la zona era un enorme socavón, y antes un  enorme y horrendo hotel soviético. Gran parte de la ciudad se encuentra en obras.    Aunque muchos niegan la realidad del Volksgeist,  el espíritu particular de cada pueblo, creo que existe, y una de sus manifestaciones más claras consiste en el carácter de sus capitales, tan distintas las de unos y otros países. Obviamente, tomadas las personas una por una  todos somos muy parecidos  y en todas partes se encuentran los mismos tipos morales, buenos y malos; pero la interacción popular da ese aire particular a las poblaciones y a sus culturas. Rusia ha sido y sigue siendo una potencia imperial, pese a su declive económico y político. En la retórica oficial nunca ha agredido a otros pueblos, sino que ha respondido a agresiones con resultado final de expansión. Así habría sido con los mongoles, turcos, germanos, suecos, polacos, franceses o alemanes. En parte es cierto, pero no lo son menos sus impulsos ofensivos y expansivos, su mesianismo de III Roma. La SGM vendría a ser allí el último episodio de una contienda de siglos entre germanos y eslavos.    En otro orden de cosas, pudimos ver en televisión las manifestaciones  en diversas ciudades a favor de Navalni y contra Putin, en víspera de la proclamación de este. Con su retórica quizá demasiado occidentalista, Navalni recuerda a muchos la época de Yeltsin, de desorden,  pobreza y denigración de la propia Rusia supuestamente en nombre de la democracia, y Putin ha anunciado que no permitirá tal cosa. Navalni está acusado de delitos probablemente ficticios para impedirle presentarse a las elecciones, aunque su partido es legal y considerablemente organizado, como demuestra su despliegue en la calle.  Las televisiones concedieron mucho espacio a las manifestaciones, que en Moscú fueron bastante nutridas, aunque no masivas. La policía se interponía y dividía a los manifestantes, pero no vimos ninguna carga. Un guardia con un altavoz se dirigía a “los respetables ciudadanos” para advertirles de que su actuación era ilegal y no debían cortar el paso a los demás. Otros manifestantes gritaban consignas o increpaban a los policías. Estos, de vez en cuando, detenían a alguno, no sé con qué criterio. En Moscú parece que fueron unos trescientos y otros cientos más en el  resto del país. Por el modo de actuar, más bien suave, parece probable que hayan sido pronto puestos en libertad con multas. Los gritos eran “¡Putin no es nuestro zar!”  “¡Rusia será libre!” “¡Vergüenza!” y similares.    Los periodistas entrevistaban a manifestantes que atacaban a Putin o afirmaban que no había libertad. Uno se quejaba de “la triste Rusia que no se europeiza”. También salían paseantes que apoyaban a Putin. Una anciana manifestante se quejaba de la miseria de su pensión, y un joven decía que exageraba. El periodista preguntaba al joven si conocía la pensión mínima, y este la cifraba en el equivalente a cien euros, pero que trabajando duro se vivía bien. La realidad es que se ven por las calles a viejecillas mendigando o intentando vender cosas poco útiles. Pueden ser viudas de guerra, que perciben una pensión realmente miserable.  Los sueldos son bajos, pero han ido mejorando en estos años y en compensación hay muy poco paro. Se ven grupos de indigentes alcoholizados, generalmente viejos o  envejecidos, como en Madrid y otras muchas ciudades. Recuerdo la primera vez que fui a Londres, los indigentes de Hyde Park y otros puntos, con su tremenda miseria: nos llamaban la atención porque la sociedad inglesa era más rica que la española, pero en España no se veían tales espectáculos, y la mendicidad había casi desaparecido. Hablo de 1965.  Los antiPutin también criticaban la corrupción, sin duda extendida, aunque no sé si España o Francia, por ejemplo, pueden darle alguna lección en contra. En cuanto a la libertad, una española allí residente comentaba que se sentía más libre que en España, donde ya no podías hablar a favor de muchas cosas ni siquiera con los amigos: ”No tienen ni idea de Israel, del franquismo o de Rusia, pero si hablas a favor de eso ya te marginan o resulta muy violento. La televisión les ha dicho que hay que pensar así, y repiten como loros…” “¿Y el alcoholismo?” “Está muy extendido, siempre lo ha estado, tal vez esté en descenso. Putin tiene fama de no beber y eso viene a dar ejemplo…” “¿Los jóvenes hacen botellón?” “No, claro, el alcoholismo aquí, como en los países nórdicos es más bien cosa de soledad, por la depresión que causan tantos meses sin apenas sol…” Una amiga rusa deseosa de ir a España, se extraña de que a la española le pueda gustar Rusia. Otros le dicen: “¿Hay mejor clima aquí? ¿Hay mejores sueldos? ¿Se come mejor? ¿Entonces que es lo que te gusta…?”. Otro rasgo típico de Moscú es la veneración a sus poetas, escritores y músicos. Todos tienen sus casas museos, sus estatuas o sus tumbas en las que siempre hay flores frescas. Eso también marca un contraste con Madrid, donde el aprecio o el respeto por las grandes figuras españolas es más bien escaso.

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La reconquista y España

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 A DOÑA AIXA

Ah, mi querida y admirada doña Aixa, de la universidad de Granada, cuyas brillantes intervenciones llevo siguiendo algún tiempo, así como las respuestas no menos inspiradas de mi admirado señor Bofarull i Bofarull, de la universidad Pompeu Fabra, o las de mi paisano Carballeira O´Flanaghan, de la de Princeton: todas ellas repletas de ideas, de argumentos profundos y originales, de envidiables conocimientos históricos y, no obstante, abocadas, por no sé qué desdichado sino, al enfrentamiento no sólo estéril sino, aún diría más, inútil. Bien sé que, al no profesorear yo en ninguna universidad, debiendo contentarme con mis labores de literato ocasional y autodidacto, no podría competir con ustedes en ningún terreno, y, sin embargo, espero sepan perdonar mi osadía al echar mi cuarto a espadas en esta partida, con mis inevitables errores. Pido perdón por adelantado.
La idea de que es el áspero, rupestre y en más de un sentido brutal idioma castellano, impuesto a nuestros pueblos por la fuerza de las armas, por la ley del más fuerte, por la ley de la jungla, la idea de que es ese idioma, dicho en dos palabras, el que nos impide entendernos como sería deseable, se me ocurrió a raíz de leer al gran Américo Castro, prócer ilustre que tantos caminos ha abierto y tantos enigmas históricos ha aclarado científicamente, el cual ya explicó muy bien tanto la propensión invencible de los españoles a la guerra civil como las razones de la misma: la salvaje imposición de los castellanos cristianos sobre la espléndida prosapia de judíos y sarracenos, arrasando culturas magníficas y extendiendo la barbarie africana del uno al otro confín de la península, si exceptuamos al fraterno pueblo de Portugal, tan afín y querido por nosotros, los gallegos.
Como señalé en mi anterior intervención, y como usted, dilecta doña Aixa, está en las mejores condiciones de comprender, la tragedia de la imposición de las castas cristianas sobre las hipercivilizadas culturas de Al Ándalus y Sepharad, y luego la innoble y despiadada expulsión de ambas, trajo consigo, inevitable e inmarcesiblemente, la semilla nefasta de la guerra civil. Fue culminar la mal llamada reconquista, y los españoles no han dejado de asesinarse entre ellos y de oprimir de paso a los pueblos gallego, vasco, andaluz y catalán o canario, que llevan cinco siglos gimiendo bajo su horrísona tiranía.
Hay, sin embargo muy fuertes vislumbres de esperanza hoy en día, cuando el resurgir poderoso de los pueblos musulmanes alumbra una nueva era, y yo, personalmente me huelgo en las noticias sobre la acelerada vuelta a la península de cientos de miles, que pronto serán millones, de hermanos musulmanes, y la conversión de numerosos individuos de los pueblos peninsulares a aquella religión que tantos días de gloria y cultura dio a la península, en especial, mi querida doña Aixa, a su realidad nacional andalusí. Columbro ya el momento en que, entre ellos y nosotros, demos fin, de una vez por todas, a tantos siglos de esclavitud y tinieblas.
No obstante, doña Aixa admirable y admirada, permítame una observación: por mucha sinceridad y corazón que pongamos en la tarea, la cruel experiencia me indica que poco adelantaríamos si, para comunicarnos entre nosotros y planear conjuntamente la ofensiva conjunta y final, utilizáramos cada uno su idioma particular, porque, por mucho que nos duela, las huellas del pasado oprobioso continúan vivas, nos condicionan, nos imponen el terrible idioma de Castilla, y la cosa podría dar lugar a muchos malentendidos, perjudiciales para nuestra causa. No bastan el corazón y la sinceridad. Es su generosidad, doña Aixa, la que le lleva a ese punto de vista lleno, sin duda, de grandeza, y de gran porvenir, como es obvio para todos, pero hoy en día de harto difícil aplicación. Yo propongo, más modestamente, que, haciéndonos bien conscientes de los influjos funestos del idioma en que nos vemos obligados a expresarnos, hagamos un denodado y resuelto esfuerzo por romper su inconsciente condicionamiento, procurando escoger las palabras más suaves y halagüeñas para tratar entre nosotros. ¡Pensemos en la inmensa trascendencia de nuestra lucha común y no malgastemos energías peleándonos entre nosotros mismos, como usted muy bien indica!
Y nada más por hoy, mi querida doña Aixa. Me despido devolviéndole el beso que ha tenido a bien otorgarme.
Suyo, Prisciliano (mis amigos me llaman Prisci) Quiroga Ameixeiras

Bofarull no está conforme

Bueno, doña Aixa, y don Prisciliano, no dejo de apreciar, créanme, sus buenas intenciones, y no dejo de reconocer que la necesidad de emplear un idioma tan infecto como el castellano perjudica inconscientemente nuestras relaciones, etc. etc. Sí, bien, todo eso es cierto, y hasta podría hacerse alguna tesis doctoral al respecto, estoy considerando la idea en mi universidad Pompeu Fabra, que, como saben, realiza una serie de tareas de alto nivel científico, progresista y humanitario, aunque no voy a extenderme ahora al respecto.
No obstante, y aun reconociendo lo que de verdad pueda haber en su aserto, deben ustedes reconocer que no pasa de ser una ocurrencia, o si quieren, una intuición bien orientada, pero un tanto burda, primitiva, achacosa, como de cuando suena la flauta por casualidad. Y la idea precisa, por tanto, una elaboración más profunda, definida y académica, que sólo personas de prosapia carolingia y formación auténticamente científica están en condiciones de elaborar. Insisto en ello, y no lo vean como un intento de minusvalorarles. Pues ustedes, las andaluzas y andaluces, doña Aixa, son de clara estirpe bereber, con sus defectos, pero también con sus virtudes, eso nunca lo negaré, y por tanto muy dadas y dados a bellas fantasías… pero, ¡ay!, poco aptas y aptos para las tareas científicas de alto nivel. Y ustedes, los gallegos, don Prisciliano, no les van a la zaga a los andaluces en cuanto a espíritu fantasioso, aun si éste cabe entroncarlo más bien con su raigambre céltica, sus gaitas y su caldo gallego (delicioso, por cierto).
Y una manifestación de esas llamémosle peculiaridades idiosincrásicas de los gallegos, mi querido don Prisciliano, he podido comprobarla en algunos de sus paisanos, el tal Brétemas y sobre todo el tal Carballeira, de la Universidad de Princeton (¡qué hará en esa universidad, Sant Jordi santo!) que han osado, sin prueba alguna, sin documentación y sin fuentes fiables, afirmar que nuestro héroe nacional, don Rafael Casanova, era en realidad un botifler, y que el verdadero héroe fue no sé qué gallego… Dejémoslo ahí. Qué fácil es ver la paja en ojo ajeno, y qué difícil ver en el propio la viga de hormigón armado como las que colocan en los puentes de las autopistas, como podría haber dicho nuestro añorado Carlomagno, si hoy viviera…
Porque debo insistir, por interés científico, en la inmensa barbaridad, totalmente injustificable, de haber hecho ustedes del día de Santiago el día de la patria gallega. Es decir, han hecho ustedes, y permítanme que se lo diga con el mejor ánimo de conciliación, fraternidad y unidad entre nuestros dos pueblos, han hecho ustedes coincidir su jornada patria con el símbolo por excelencia de la nación opresora. ¡De la nación que lleva oprimiendo a ustedes, los gallegos, desde hace siglos, desde tiempos del rey Miro o del rey Réquila o de quien ustedes quieran, no voy a entrar ahora en esas historias! Con esa insana, bárbara e indocumentada decisión, ustedes se han identificado son sus opresores seculares, señores gallegos, se han identificado con los mismos que les han mantenido y les mantienen en la esclavitud a sangre y fuego. No consigo imaginar una indignidad, una abyección, una sandez mayores que la identificarse con sus brutales amos. Porque aun admitiendo su idiosincrasia céltica y su carencia de los que pudiéramos llamar, en cierto modo metafóricamente, genes carolingios, eso, francamente, me parece excesivo. Me permito recomendarles que se pasen por algún departamento de historia o sociología o filología de la Universidad Pompeu Fabra para que les aconsejen al respecto, siempre en el mejor espíritu de amistad y progreso.
Queda de ustedes afectísimo y seguro servidor
Francesc Bofarull i Bofarull, de la Universidad Pompeu Fabra y ex detective.

 

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Pots, Kettles, and Unintended Pregnancies

When the United Nations Population Fund released its flagship report “State of World Population” last fall, my attention was drawn to one particular page: The words “43% of pregnancies in...

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Healthy Timing and Spacing of Pregnancies: Promise or Pretext?

As discussed in last week’s Friday Fax, “healthy timing and spacing of pregnancies” (HTSP) has become accepted as both the most acceptable rationale for the promotion of family planning by...

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SACRIFICIUMANI

Nell’aprile 2018 gli archeologi (università statunitense di Tulane, quella peruviana di Trujillo, finanziate dalla National Geographic Society) sulle coste settentrionali del Perù hanno scoperto una fossa comune con 140 scheletri di bambini (dai 5 ai 14 anni), diversi adulti (di differenti etnie) e 200 lama, questi con la testa rivolta verso le Ande, gli umani verso il mare. Era stato loro strappato il cuore. Tra il 1400 e il 1450. Impero Chimù, che si estendeva per un migliaio di chilometri sulle coste del Pacifico tra Perù ed Ecuador, inferiore solo agli Incas per estensione e potenza. Prima il sacrificio più grande di bambini era quello scoperto nel Tempio Maggiore di Tenochtitlán, la capitale azteca: 42 scheletri. Quello dei Chimù «potrebbe essere, secondo gli studiosi, solo la punta di un iceberg ancora da rivelare» («Il Giornale», 29.4.18).

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Impresiones (superficiales) sobre Moscú (I) / Debate interseparatista

Dichos, actos y hechos — Pío Moa - Jue, 2018/05/10 - 12:06
Conozco a españoles que vivieron un tiempo en Moscú en la época soviética, y la describen como una ciudad inmensamente triste, sin apenas locales públicos, con edificios descuidados y sensación de dureza en todo. Por eso sorprende en Moscú la abundancia de símbolos comunistas en estatuas y fachadas, estatuas de Lenin o de Marx en lugares céntricos, etc. Sin embargo si Bréshnief, no digamos Stalin, levantara la cabeza sentiría que alucinaba. Aquellas anchas avenidas sin apenas coches están hoy repletas de un tráfico que provoca frecuentes atascos y aumenta la contaminación en una ciudad ya de antiguo contaminada por las numerosas fábricas. Hace ocho años estuve en San Petersburgo, y se notaba un parque automovilístico avejentado, mientras que hoy los coches son como los que pueden verse en Madrid, si bien peor cuidados. Han proliferado los  pequeños negocios y la ciudad está llena de cafeterías y restaurantes, supermercados, teatros, curiosamente también floristerías y farmacias… Hay calles céntricas peatonales bordeadas de una sucesión de terrazas, con músicos callejeros, etc.  La vida cultural, no sé si de gran calidad, da la sensación, en todo caso, de ser muy intensa y variada, festivales o exposiciones que se suceden unos a otros, y una gran variedad de museos. Las tradicionales tiendas  GUM de la Plaza Roja, antaño populares, están llenas hoy de tiendas de lujo internacionales; tanto en una visita anterior como en la actual, nos dio la impresión de poco movimiento: quizá con poco que vendan ya ganan algo. En las calles, numerosos establecimientos de cadenas extranjeras en cafés y otros negocios. La presencia comercial española es poco visible (existe Zara, por supuesto, empeñada en no parecer española), si bien uno se figura que las posibilidades son grandes; en cambio llama la atención la presencia italiana en marcas y establecimientos: debe de ser una tradición antigua, pues gran parte de los edificios y torres del Kremlin  fueron construidos por arquitectos renacentistas italianos, pese a lo cual el resultado no puede ser más ruso.     Aunque se dice, algo absurdamente, que las comparaciones son ociosas y odiosas (a veces lo son, pero otras nos permiten entender mejor las cosas), vale la pena hacer algunas comparaciones con Madrid. Se ve mucho turismo ruso (lo hemos comprobado en los hoteles) y poco extranjero (muy poco si lo comparamos con Madrid). La multiplicidad étnica es más evidente que en Madrid, aquí con inmigración mayormente africana o rumana, esta no muy distinguible de la local; allí de origen mayoritariamente asiático, con rasgos mongoloides o caucasianos, claramente distinta en aspecto del elemento eslavo predominante. Así, el exterior físico de la población difiere notablemente entre las dos ciudades. Los moscovitas eslavos son, de promedio, más altos, más robustos y mucho más rubios que los madrileños.  Una conocida lo resumió: son más altos, hablan más bajo y sonríen menos que los madrileños. Habrá en Moscú bastantes musulmanes, pero se les nota mucho menos que en Madrid, muy  pocas mujeres van con burka y ninguna con la cara cubierta. Casi ningún africano.  Los parques moscovitas son mucho más abundantes, verdes y extensos que los madrileños, aunque la mitad del año estarán melancólicos con los árboles desnudos y la nieve o el barro. Ahora están llenos de  paseantes, cafés y diversiones variadas. En el Gorki, aparte de espías se ven muchas madres jóvenes cuidando a sus retoños. La gente suele casarse muy joven y por eso, dicen, se divorcia mucho. Explicación falsa, porque aquí la edad media de casarse es mucho más tardía y los divorcios no deben de ser menos numerosos, quizá más. Abundan auténticas bellezas eslavas, y las  chicas se arreglan mucho, pero muy pocas con atuendos prostibularios, al contrario que en Madrid. Según otra leyenda, la atención de las jóvenes a su presencia física se debería a la competencia, al haber  bastantes más mujeres que hombres; pero eso solo ocurrió en la posguerra. En la gente casadera hay una ligera mayoría de varones, como en todas partes, hasta igualarse en torno a los 29 años más o menos. Los chicos, sobre todo en el extrarradio, suelen vestir de manera informal con un estilo entre proletario y macarra al modo inglés. Tampoco se percibe exhibicionismo homosexual como en Madrid.    Hay cuatro rasgos muy comunes entre los jóvenes actuales que creo revelan cierta estupidez generacional: los pantalones rotos, los tatuajes, las chatarrillas en la cara, especialmente los anillos en el tabique nasal, y las camisetas con frases más o menos idiotas en inglés. Estos cuatro rasgos proliferan en Madrid y en todo el occidente europeo. En Moscú solo el primero y el último. Es muy raro ver a una chica tatuada o con “piercings”, y pocos chicos siguen esa moda.  No sabemos si se contagiarán. Las camisetas con frases en inglés proliferan menos que en Madrid, pero se ven muchas.  Entre los jóvenes se percibe admiración un tanto servil por la cultura anglosajona, aunque es fácil comprobar que el idioma no se les da nada bien, como ocurre en Madrid.  En Moscú, uno se da cuenta, a pesar de todo,  de la potencia de la cultura rusa, mientras que en la capital de España la impresión es más bien de satelización cultural.    Un aspecto que vale la pena considerar es la persistencia de los símbolos soviéticos…


******************* Un señor Quiroga, que no explica en qué universidad profesa,  interfiere o interviene en la apasionante y apasionada polémica entre brillantes intelectuales separatistas: Quisiera intervenir en la polémica entre Aixa, Bofarull y Carballeira, en la medida de mis modestas posibilidades: Intuyo que buena parte de los malentendidos viene de que utilizamos un idioma que nos es ajeno, el español. Un idioma que nos ha sido impuesto, un idioma brusco, brutal, que tiende naturalmente a la expresión insultante y vejatoria, un idioma imperialista, en suma. Aquí se reía un sinvergüenza de que no habláramos cada uno en nuestro idioma vernáculo. Pues no podemos hacerlo, por desgracia, porque no nos entenderíamos. Para mí, que hay que volver al Tripartito de 1923, firmado en Barcelona por representantes de los pueblos vasco, catalán y gallego. Entonces, en el convite de honor a los gallegos y vascos, el representante vasco Eguileor habló, como decía el periódico Aberri, con “tonos tan vehementemente patrióticos y tan valientes que produjo un entusiasmo delirante. Pronunció la primera parte de su discurso en lengua vasca, y sólo a instancias del público catalán, que quería entenderle, tuvo que seguir hablando en castellano”. Porque, claro, así son las cosas por desgracia. Esto se lo digo a ustedes, Aixa y demás, porque también aclaraba “Aberri”: “No es cierto, como un papelucho local dice insidiosamente, que el señor Eguileor hablase en castellano porque no sabe euzkera. Él tiene el altísimo honor de conocer perfectamente el euzkera, por haberlo estudiado muy a conciencia de mayor, como sucede también al señor Gallastegui”. Bueno, todos sabemos que Gallastegui y Eguileor nunca llegaron a hablar bien el euskera, probablemente porque todavía no estaba debidamente normalizado como ahora, pero para el caso es lo mismo. Ya lo hacía notar por entonces el prócer nacionalista catalán Sot i Delclós también en “Aberri”: “Quisiera escribir en cualquiera de los idiomas de estas dos patrias que gimen bajo el yugo de la más injusta de las opresiones. Mas, a pesar de mis fuertes deseos, yo, esclavo, véome forzado a emplear la lengua de mi opresor para comunicarme con mis hermanos de esclavitud ¡Oh ignominia! Quisiera escribir vasco, mas no lo sé, quisiera escribir catalán, mas no lo sabéis vosotros, y de ahí que para comunicarnos nuestros dolores y nuestras tristezas, nos veamos obligados a emplear el idioma español, que nos ha sido impuesto por la fuerza bruta”. Así escribió entonces aquel noble prócer, y tenía razón. Pero el hecho de tener que entenderse en tal idioma no les impidió ponerse de acuerdo en el común esfuerzo.
Por eso yo os exhorto ardientemente, Aixa, Bofarull, Eguaraz, etc. a que, comprendiendo dónde está la causa de esa tendencia a romper el acuerdo entre nosotros, sepamos neutralizar las malas influencias de un idioma desdichado, sobreponernos a ellas.
Quiero recordaros que el Tripartito, que tan fecundos frutos pudo haber rendido, se realizó en una época de crisis del Estado español, y en acuerdo abierto o implícito con el gran liberador del Rif, Abd El Krim. Y ahora mismo vienen en nuestro auxilio, nuevamente, nuestros también oprimidos hermanos musulmanes. Que esta vez la ocasión histórica no se malogre. ——— La cosa sigue, pero doña Aixa deja las cosas en claro: “Un tanto alterada por la polémica con el señor Bofarull i Bofarull, he estado bastantes días sin leer el blog del ex terrorista que el diablo confunda, y por ello se me ha pasado el inteligentísimo comentario del señor Quiroga  que, leído hace unos días, puede creerme que me ha emocionado. Lo he fotocopiado y repartido entre bastantes profesores y alumnos de mi universidad de Granada, y, créame, todos lo han recibido como quien ve la luz después de andar mucho tiempo tanteando entre sombras. Yo estaba bastante desconcertada por la forma como catalanes, gallegos, andaluces, vascos y otros estábamos, como quien no quiere la cosa, enfadándonos y echándonos cosas en cara, en lugar de unir nuestras fuerzas contra el común opresor. ¿Por qué, por qué tenían que ser así las cosas, por qué no podríamos disimular nuestras faltas y dejar de lado querellas y desprecios, en aras del bien común? ¡Parecía cosa del demonio, o del destino! Y usted, con auténtica genialidad, perdone si ofendo su sentido de la modestia que adivino tras sus inspiradas palabras, ha encontrado la raíz del mal en un par de frases, como quien dice, en fin, lo propio de una mente fuera de serie. Créame que le envidio. Ha dicho usted: “Intuyo que buena parte de los malentendidos viene de que utilizamos un idioma que nos es ajeno, el español. Un idioma que nos ha sido impuesto, un idioma brusco, brutal, que tiende naturalmente a la expresión insultante y vejatoria, un idioma imperialista, en suma.” ¡Pues ahí está, efectivamente, la raíz del mal! No puedo apoyarle a usted del todo cuando asegura que si cada uno hablase su idioma propio y natural no nos entenderíamos. ¿Por qué no? ¿Por qué no podríamos estar los vascos, los catalanes, los gallegos y los andaluces hablando cada uno su propio idioma y entendiéndonos perfectamente? Eso podríamos lograrlo con la mayor facilidad porque lo que cuenta, lo que realmente tiene valor es que las palabras salgan del corazón, que sean sentidas y sinceras. Ese es el lenguaje universal, el lenguaje del corazón, en el que todos nos podemos entender perfectamente. Tenemos la enorme suerte de poseer esta riqueza idiomática, que nos aparta del tosco y feroz idioma castellano o español, y ¡somos tan tontos, incluso, perdóneseme que lo indique, tan acomplejados, que no la aprovechamos a fondo! Aixa Modrejón Cogolludo (La Doncella Dorada Bajo la Fuente, en idioma árabe -andalusí) **************

 En la guerra civil, el franquismo y la democracia de [Moa, Pío]

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PLAGIO

«Fu un pubblicista francese, Félix Nogaret, proprio nel 1790, a inventare per primo un mostro chiamato “Frankénsteïn”, al quale Mary Shelley non mancò più tardi di ispirarsi». Cfr. Jean-Clément Martin, Robespierre, p. 231 (Salerno, 2018). Ma a quel tempo non esisteva il plagio?

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